sábado, mayo 31, 2008

El New York Times alaba la batuta de Gustavo Dudamel






La sentencia "Que traerá con él cuando dirija la filarmónica de Los Ángeles" fue desplegada a lo largo de 6 páginas en un ar- tículo publicado el pasado fin de semana en la revista dominical del New York Times.






La revista dominical del New York Times le dedicó un extenso reportaje.






Bajo el título "Conductor de gente", el periodista Arthur Lubow describe la trayectoria de Gustavo Dudamel, enfatizando que su presencia mundial y el prestigio logrado en gran parte se debe al Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela.









Por ello el artículo transita por los inicios y la historia del chico barquisimetano. Desde que asistió al primer concierto acompañado por su abuela, el momento en que pasó a ser una especie de hijo adoptivo del maestro José Antonio Abreu, sus triunfos en Europa, hasta llegar a la firma del contrato, que a partir de 2009 y durante 5 años lo mantendrá como director musical de la Filarmónica de Los Ángeles en sustitución del filandés Esa-Peka Salonen, quien fuese el propio propulsor de la idea luego de verlo en el Concurso de Directores Gustav Mahler en Berlín en 2004.
"Cuando terminó la competencia, Salonen llamó a Deborah Borda, presidenta de la Filarmónica de Los Ángeles y le dijo: No te imaginas al chico de Venezuela que ganó la competencia. Dirige como un animal. Tienes que preparar algunos conciertos con él de inmediato", cuenta el reportaje y sigue con el testimonio de Borda: " Me embarqué en una odisea de dos años para conocer su trabajo con las orquestas a través de Europa". Pero la odisea no sólo permitió el contrato de Dudamel. Gracias a su seguimiento y al haber realizado una vista a Venezuela, Borda quedó impactada por el Sistema de Orquestas Juveniles nacional, y la próxima semana anunciará la creación del programa Youth Orchestra Los Ángeles, basado en el modelo creado por Abreu.




De allí que la nota también incluya las palabras del director artístico de la Filarmónica de Nueva York, Matias Tarnopolsky, luego de una visita a Caracas: "Esto me recuerda las razones por las que tomé la música como una profesión"; y las de Simon Ratle, director de la Filarmónica de Berlín: "Es la cosa más importante que ha sucedido en la música clásica en cualquier parte del mundo", refiriéndose al Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela.
Para el mismo Simon Ratle, el joven de 26 años es "el más sorprendente director que haya visto". Para Michele Zukofsky, primer clarinete de la Filarmónica de Los Ángeles, "cuando él dirije una pieza, uno se siente como si fuese conducido por el propio compositor, es como si se creara a sí mismo".




En el texto se afirma: "Dudamel es el músico joven del que más se habla en el mundo". Y, por supuesto, también se reseñan los comentarios de José Antonio Abreu cuando se le pregunta si Dudamel podría ser su sucesor: "Él es más que un sucesor... es una gloria universal de Latinoamérica. Él es una bandera, un estandarte".
Dudamel hará una gira por Los Ángeles, San Francisco, Boston y Nueva York, donde por primera vez alzará la batuta frente a la Filarmónica de Nueva York, y en el Carnegie Hall lo hará junto a sus "muchachos" de la Orquesta Simón Bolívar.



Fuente: NYT

miércoles, mayo 28, 2008

Alexander Apóstol: Artista plástico venezolano

"Los artistas que suenan afuera son los que han salido con su propio esfuerzo"
En el último año son muy buenas las cosas que le han pasado a Alexander Apóstol. Por mencionar sólo algunas, la Tate Gallery adquirió su obra Residente pulido (y estudia la adquisición de otra), ayer clausuró una muestra en el David Rockefeller Center for Latin American Studies de la Universidad de Harvard (que incluye la edición de un libro), expone en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá. Sigue un largo etcétera que le abre paso fuera de estas fronteras.

Aunque se fue de Venezuela hace seis años, Apóstol no deja de tener a Caracas como su fuente predilecta de temas. "Madrid es totalmente coherente y cada día funciona mejor", argumenta, frente a lo que ve en Caracas: una ciudad cambiante y contradictoria. Eso explica que, además de sus afectos, Apóstol tiene razones artísticas para visitar su ciudad cada año.

-¿Qué significa formar parte de la Colección de la Tate Gallery?
-La Tate Gallery junto al Moma son los dos museos de arte contemporáneo más importantes del mundo y para mí es un espaldarazo muy fuerte estar en esa colección. Estoy muy contento y satisfecho con eso.
Por ahora está satisfecho con sus logros: también está en una colección europea muy importante: Fundación Daros Latinoamérica, con sede en Suiza, y en España en la colección Arco, en el Museo de Arte de Castilla y León, aunque es relativamente nuevo, es uno de los más importantes de España.

-¿Influyó haberte ido de Venezuela para tener esa proyección?
-Sin duda. No entiendo por qué, o por lo menos cuando yo vivía aquí el mundo del arte tiene que ver mucho con las relaciones personales y generalmente la manera en que el arte de cada país se exporta es por el esfuerzo de mucha gente: galeristas, artistas, curadores, instituciones y el Estado. Y salvo el trabajo de los artistas, todo lo demás falla aquí. No hay galerías fuertes que trabajen con arte contemporáneo, está de más explicarte la situación de los museos, y el coleccionismo tiene algo bueno y a la vez malo: es muy abierto. Se interesa en lo que hay afuera y no termina siendo un trampolín real para los artistas venezolanos. Que no es lo que pasa con coleccionistas de otras partes que les interesa proyectar a sus artistas.


-¿Influyó haberte ido de Venezuela para tener esa proyección?
-Sin duda. No entiendo por qué, o por lo menos cuando yo vivía aquí el mundo del arte tiene que ver mucho con las relaciones personales y generalmente la manera en que el arte de cada país se exporta es por el esfuerzo de mucha gente: galeristas, artistas, curadores, instituciones y el Estado. Y salvo el trabajo de los artistas, todo lo demás falla aquí. No hay galerías fuertes que trabajen con arte contemporáneo, está de más explicarte la situación de los museos, y el coleccionismo tiene algo bueno y a la vez malo: es muy abierto. Se interesa en lo que hay afuera y no termina siendo un trampolín real para los artistas venezolanos. Que no es lo que pasa con coleccionistas de otras partes que les interesa proyectar a sus artistas.

-¿Cómo se ve el arte venezolano desde afuera?
-Hay mucho desconocimiento de lo es el arte venezolano. Tienen idea de los lineamientos del arte en Brasil, Cuba, Argentina o México, pero con Venezuela la gente tiende a perderse. La imagen que se tenía de Venezuela es que es un país cómodo y tonto. Y tal vez tienen razón. Es difícil para alguien de afuera entender el trabajo de un artista local. Eso se logra a través de curadores que den a conocer ese trabajo.
Apóstol está convencido de que si se hubiera quedado en el país su proyección fuera mucho menor. "Venezuela es poco visitada por curadores internacionales. La Feria Iberoamericana de Arte (FIA) aunque es un gran esfuerzo está muy mal curada, no tiene atractivo intelectual ni artístico. Es una feria completamente anodina que recibe mucho dinero y nada más. Los artistas que suenan en el exterior son los que hemos salido por esfuerzo propio".
En 2003, en la Bienal de La Habana, fue censurado el texto que acompañaba su obra porque hablaba de Venezuela como un país en crisis, la ruina de la modernidad, y pensaron que podía ser ofensivo. Por esa razón renunció. Tres artistas más renunciaron y eso repercutió en la asignación de recursos de la Unión Europea. Fuimos declarados personas non gratas".

-¿Ha sido censurado otras veces?
-Afortunadamente no. Aquí en Venezuela siento que los museos me ignoran completamente. A mí y al grupo de artistas que hemos expresado nuestras opiniones.

-¿Hay discriminación?
-Absolutamente. No es un rechazo abierto, es el silencio, no es la lista de Tascón. Es una situación velada. Antes de irme recibía invitaciones de todos los museos desde entonces hay un silencio absoluto. Pero no tengo ningún interés en exhibir en los museos de aquí ni en representar al Gobierno venezolano.

Acerca de mi trabajo
Alexander ApóstolTomando la ciudad y el colectivo como eje y dentro de un espacio decididamente urbano, intento ahondar en valores contrapuestos como vigor, energía, orgullo, prepotencia, etc., y su reverso inmediato como fragilidad, decadencia o específicamente el fracaso.
Me interesa el período modernista y racionalista en Venezuela, especialmente en los alrededores de los años 40-60, ya que durante esos años, algunas ciudades latinoamericanas y especialmente Caracas, tuvieron un resurgimiento económico y social sin precedentes, dando como resultado una creciente mentalidad urbana en confluencia a las tradicionales actitudes y costumbres provincianas.

La enorme renta petrolera y las migraciones europeas de posguerra bajo el ejercicio de gobiernos militares, propugnaron un enorme desarrollo en infraestructura, dando características propias de arquitectura de gran ciudad, propiciando como resultado una ficticia mentalidad de grandeza, vigor y prepotencia entre sus habitantes.
Dentro del marco de la incipiente democracia luego desarrollada, se inició un degeneramiento económico y social, acentuado en Latinoamérica en las últimas décadas, produciendo una sinceración y caída en la mentalidad urbana, añadido a un deterioro físico de las otroras ciudades-héroes.
La fortaleza de estos espacios han dado paso a su abandono, destrucción o camuflaje, metaforizando la ya antigua concepción modernista del nuevo hombre latinoamericano.
Más que demostrar una reproducción documentada, intento enfocar un material visual y conceptual que, sin reflejar registros exactos, busco establecer un juego sarcástico y ambiguo de ideas donde todos nos volvemos cómplices.




sábado, mayo 24, 2008

Ángel Sánchez, se come la gran manzana




Luego de 10 años en el epicentro neoyorkino de la moda, perdió el vértigo, cosecha éxitos, viste a famosas y vuelve a las pasarelas con una nueva colección. El diseñador trujillano cuenta cómo lo logró.




Viste a famosas como Eva Longoria y hay quienes lo declaran sucesor de Oscar de La renta. Luego de una larga ausencia en las pasarelas, presentó una nueva colección y cuenta la plusvalía de "no tirar la toalla"




Ángel Sánchez ,maduro y sin miedos




L a primera vez que el diseñador Ángel Sánchez montó una vitrina de su colección para la casa Henri Bendel fue en 1994 y, para celebrarlo, se llevó a toda su familia a ver su obra desde la acera de la quinta avenida de Manhattan. Hace un mes, cuando cruzaba la calle frente a Saks Fifth Avenue, casualmente su mirada se desvió hacia un vestido negro que exhibía el almacén de lujo. "Ese parece un traje mío", se dijo a sí mismo sin reparar que su nombre estaba al pie de la creación.
"Qué increíble cómo cambia la percepción de las cosas cuando estás comenzando y cuando ya has alcanzado la madurez", explica desde Houston, donde en esos últimos días de septiembre preparaba un desfile benéfico en Saks Fifth Avenue. Días atrás presentó su colección más reciente durante la Semana de la Moda en la Gran Manzana. En el Museo Chelsea, en el bajo Manhattan, los trajes inspirados en el arte abstracto venezolano marcaron su retorno a la gran pasarela, un escenario del que se alejó en el año 2000. "No quiero cegarme con el éxito. Es muy fácil creer en él, pero me falta mucho por hacer", cuenta.




Un desfile de estación es un acto de renovación para todo diseñador. "Sientes que te vas a comer el mundo". Para Ángel Sánchez, además de ser una prueba de su evolución creativa, es la confirmación de que sus miedos del inicio han quedado atrás. "Hoy he perdido el vértigo que me daba hacerme un lugar en Estados Unidos".






En su taller de la séptima avenida del Midtown neoyorquino, desde donde se ve la escultura de aguja y dedal que identifica el Distrito de la Moda, cuelgan muchos de los trajes de novia y galas de noche que han vestido a famosas y socialités. Allí guarda el estraplés color gris perla como el que le hizo a América Ferrera. También está una réplica del traje dorado que exaltaba las curvas de Thalía en los premios Oscar 2006. En la pared de su oficina se exhiben los bocetos de la colección de novias 2008. Ángel Sánchez está en otra ciudad, pero su equipo labora puliendo detalles y terminando encargos sin descanso. "El trabajo es una necesidad para alcanzar el éxito", dice.
"Esa es la educación que recibí en casa y mi equipo la entiende".
Su alejamiento de la pasarela tenía una razón de ser. Sabía que en Venezuela poseía un lugar ganado con mucho esfuerzo que le sirvió de plataforma emocional, económica y empresarial. "Nunca te imaginas cuán duro es competir con gigantes en Estados Unidos".
Ha sido un proceso de más de 10 años, en el que el secreto –confiesa– "es no tirar la toalla".




Ante los ojos de quienes vieron aquel desfile de 2000 y lo acompañaron el pasado 10 de septiembre, fue evidente que este nuevo Ángel perdió cualquier pizca de virginidad. Ya no existe esa ingenuidad de los comienzos que bañaba sus piezas hechas a la medida y según la visión de cada cliente venezolana. "No era algo definido como un estilo", explica.
Nueva York lo sobreexpuso al estar en el centro del mundo de la moda. Desde hace cinco años, cuando decidió mudarse a la ciudad, se propuso absorber toda la información para entender el mercado.
"Si eres nuevo y tu discurso también es novedoso, la suerte te acompaña". Hoy muchos lo llaman el sucesor de Oscar de la Renta. "Ésta es una industria de nuevas caras. Siempre estás expuesto a que venga otro a desplazarte".



Con pie de plomo




Llevar la batuta de su firma hasta en el mínimo detalle y estrechar alianzas con tiendas por departamentos como Neiman Marcus y Saks Fifth Avenue dieron solidez para que este trujillano confiara más en su talento. "La etapa en la que estoy ahora es distinta. Estoy más tranquilo y más seguro de mi propuesta". Se apartó del escenario para fortalecer su compañía. "Fue una decisión inteligente porque la moda no es sólo lo que la gente ve en la pasarela, sino la calidad de los servicios que ofreces".
Este trujillano logró hacerse una plataforma para ganar espacio en los medios y en la escena social estadounidense, a pesar de su ausencia en los desfiles. Confiesa que no ha tenido padrinos que le abran la puerta de este mundo volátil del vestir. "Soy muy gocho en eso de que no me gusta buscar gente sólo por conseguir oportunidades".
Pero sí ha tenido amigos que han confiado a ciegas en su talento.
La casa Henri Bendel le dio una oportunidad fantástica. Freddy Leiba, estilista de la revista In Style, es su mejor promotor y el responsable de que Sandra Bullock lleve los trajes del diseñador venezolano a las galas que asiste. En sus inicios, Carolina Herrera le dio muchos consejos para no desmayar. Eva Longoria se ha convertido en su embajadora como también lo ha sido Pamela Fiori, editora de la publicación Town & Country. De igual manera, fue la venezolana Patricia Phelps de Cisneros quien reavivó su familiaridad con el arte cinético, cuando le entregó el catálogo de la exhibición La geometría de la esperanza, que reúne piezas de su colección de los grandes del arte abstracto latinoamericano. Casualmente, la exposición se estrenó en la Galería Grey de la Universidad de Nueva York el mismo día en que Sánchez retomó el rumbo en el escenario de la alta costura.
"Fue una coincidencia que, además, me permitió mostrar el talento creativo de mi país".









Lo que extraño de casa

"Yo vivía muy cómodo en Caracas", es su primera frase cuando habla de lo que más extraña de su país. "Siempre estaba rodeado de cosas que me facilitaban la vida". Ya no hay tiempo para pasar mediodía en casa, ni para las comidas caseras que le servían tan pronto cruzaba la puerta de su residencia. "Aquí como y trabajo a la vez".
Su vida social gira en torno a su profesión. "Es difícil separar mi vida de mi carrera. No me quejo, pero eso es lo que más me ha pegado". Sobra nostalgia en su voz, mas no arrepentimiento, porque sabe que era necesario estar en Manhattan para entender el mundo de la moda desde sus entrañas. "Era preciso hacerlo si quería continuar mi carrera".
La mudanza no sólo ayudó a estabilizar su vida profesional, sino también su mundo personal. Creó sus propias rutinas y lleva una vida tranquila que nadie pensaría podría tener alguien que se mueve entre las estrellas. "Aquí, si no te organizas te puede consumir la locura de la ciudad".
Dice que trabaja duro en la semana y se trasnocha poco. "Los fines de semana me voy a Hudson, al norte de Nueva York, donde tengo mi cabaña de los años 40 a orillas de un pequeño lago".
Allí disfruta arreglando el jardín, leyendo, sin hacer una actividad específica y, aunque tiene su pareja, muchas veces prefiere la soledad.
"A Venezuela voy cada dos o tres meses para no perder la conexión". Por eso, si algún día se lo encuentra en el metro de Manhattan, no dude en estrechar su mano. Si algo mantiene este Ángel Sánchez que hoy se codea con los grandes de la moda es su corazón en tierra venezolana.



EL NUEVO ÁNGEL Inspirado en el discurso geométrico de Jesús Soto, Gego, Alejandro Otero y Carlos Cruz-Diez, el diseñador construyó su voz propia. Un estilo único que evocaba colecciones pasadas como Luna Luna o Zapatos púrpura que presentó en Caracas, pero que tenía el aditivo de la madurez profesional.
"Lo abstracto parece ser una tendencia, pero mi encuentro con él fue casual". De los grandes, Marni, quizás, es quien más ha elaborado su discurso geométrico en la moda. Gucci y Fendi causaron furor con sus estampados abstractos en los salones de Milán de Primavera-Verano 2008. Pero Sánchez respira tranquilo al saber que su estilo es original.
"En Houston tuve la oportunidad de ver que mi colección se diferenciaba al lado de la de Carolina Herrera y Oscar de la Renta.
Eso me fascina".
La experimentación con materiales que caracterizó al movimiento abstracto latinoamericano está también en la obra de Sánchez. Dice que para evitar encajes y vuelos en los trajes de noche y cóctel, se aventuró a utilizar el algodón por primera vez para crear ese fondo blanco como el de Soto y Cruz-Diez. Mezcló texturas como la del raso de seda natural con cuero de colores primarios y patente, al igual que usó bordados sobre cristales y pintura sobre tela que fueron hechos a mano por los artistas de su taller. "Quería piezas de arte que tuvieran mucho de sensualidad y funcionalidad, no algo para pegar en la pared".
MODA LÚDICA Sobre una figura que se insinúa, líneas, rectángulos y cuadrados encajan y se mueven a cada paso de la mujer como en un rompecabezas que cambia constantemente. Sánchez supo capturar esa naturaleza lúdica presente en las esferas de Gego o en los penetrables de Soto. "Él es fiel a la energía, belleza e intención de las obras originales", escribió Amanda Gordon en The New York Sun.
El cuerpo no se oculta, sino se entalla para hacerlo más femenino.
Los hombros se descubren. Las chaquetas por encima de la cintura acentúan el efecto de conjunto de dos y tres piezas con faldas ajustadas por debajo de la rodilla, o de la braga corta extremadamente sexy. "Ángel Sánchez celebra las curvas de la mujer con piezas moldeadas al cuerpo que se acentúan con diseños gráficos y colores bellísimos", publicó el sitio web Fashion Week Daily.
"La colección maneja su propio discurso", dice este diseñador incansable, quien desde ya trabaja en su propuesta para la temporada de OtoñoInvierno 2008 que presentará en febrero, porque sabe que ya no es más un planeta desconocido en la galaxia de la aguja y el dedal.



Manhattan a diario
LA CIUDAD."Nueva York te ofrece una experiencia sabrosa, caigas donde caigas", asegura el diseñador al que no le sobra el tiempo para disfrutar la Gran Manzana como quisiera.
LA RUTINA. "Llego a la oficina a las 8:30 am y me voy como a las 7:30 pm". Viaja en metro porque en sólo siete minutos puede llegar a su taller del 625 de la Séptima avenida desde su apartamento en Tribeca.
LA TERAPIA."Hago mucho ejercicio. Hora y cuarto cada día en el gimnasio". Como un neoyorquino más, en el verano toma su bicicleta y recorre la ciudad de norte-sur a orillas del Hudson.
LA AMISTAD. "He hecho muy buenos amigos estadounidenses y conservo un par de amigos venezolanos", pero no se acostumbra a que en Nueva York la gente sea muy individualista.
LAS VACACIONES."En diciembre y julio me tomo dos semanas para conocer un país nuevo", dice, pero admite que cada vez le gusta viajar menos para concentrarse más en el trabajo.
LA COSTUMBRE."Soy turista cuando vienen mis amigos", porque confiesa que le gusta repetir los lugares donde come y le atienden bien. "Por eso nunca sé qué es lo que está de moda".
EL PECADO."Cuando no estoy trabajando, lo que me gusta es no hacer absolutamente nada".




Fuente: Todo en domingo

jueves, mayo 22, 2008

Las Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, Premio Príncipe de Asturias de las Artes

APERTURA DEL PALMARÉS
Las Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, Premio Príncipe de Asturias de las Artes
El Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV), creado hace 30 años, es un proyecto destinado a transformar la vida de los menores de ese país mediante su integración en una red de 120 orquestas


Los rostros felices de la orquesta ¿quienes son los muchachos de Gustavo?


Han crecido con Gustavo Dudamel, lo han acompañado en deslumbrantes giras por el planeta y, desde su juventud, han deslumbrado al mundo en conciertos en España, Inglaterra o Alemania. Los jóvenes de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar han saboreado la gloria en equipo, bajo la batuta del estelar director, pero pocas veces las luces se centran en sus rostros particulares. Aquí, varios de ellos se ponen de pie y cuentan parte de su historia personal, que refleja los logros compartidos.


Conozca a los "muchachos" de Dudamel, esos que lo han acompañado por el mundo deslumbrando a todos con su música.

FOTOGRAFÍAS LUIS COBELO luiscobelofoto@yahoo.com


Lo más parecido que puede existir al ensayo de una orquesta es un salón de clases.

Un salón donde conviven los exámenes y los recesos, la escucha atenta a los detalles y la guerra de taquitos apenas lo permite una pausa. O por lo menos así son los ensayos que dirige Gustavo Dudamel, quizás el director de orquesta más nombrado estos días en el mundo, venezolano y omnipresente en los medios. Los ensayos de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, que Dudamel dirige combinan la seriedad de docenas de músicos de altísimo nivel, con más de una década de experiencias compartidas: hablamos –por si no queda claro– de más de 10 años conociéndose y logrando metas juntos, de personas que empezaron su camino dentro del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles en la adolescencia o en la infancia, y que juntos han logrado metas impresionantes, incluyendo la increíble trayectoria de Dudamel.



Vanesa Matamoros, la única mujer contrabajista


"Pues yo creo que todos tenemos historias distintas", comenta Vanessa Matamoros mientras descansa de un ensayo de seis horas. Ella es la única mujer contrabajista de esta orquesta sinfónica juvenil, y es apenas un poco más grande que el instrumento que toca.
"La primera vez que tuve algo que ver con el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles fue a los 12 años de edad, cuando vi un programa de televisión y le pedí a mi madre que me acercara al núcleo más cercano que teníamos de casa. No tenía ni idea de que había gente que estaba estudiando música desde los cuatro años de edad".
Para muchos estándares, Matamoros ya estaba mayor para empezar su interés por el mundo de la música, pero esto sólo demuestra lo distinto de todos los perfiles de los músicos de esta orquesta y la capacidad de logro cuando persiste el esfuerzo. "Soy de San José del Ávila, empecé en la sede del sistema de Parque Central y hoy día soy miembro de la Orquesta Sinfónica, tengo 22 años", agrega.
No hace falta que diga mucho más, basta con ver algunas de sus presentaciones con la orquesta para entender el alcance del esfuerzo: Argentina, Brasil, Alemania, Francia, Suiza y otro montón de países más han sido testigos del éxito de un sistema educativo único en el mundo, rico en sus diferencias.




Katherine Rivas y su flauta




"La primera vez que tuve un instrumento en mis manos fue a los cuatro años", comenta en contraste Katherine Rivas, aprovechando también el descanso de la orquesta. "Mi madre nos tomó a mí y a mis hermanos y formó una pequeña orquesta de flauta en Puerto La Cruz. Desde allí empecé a tocar hasta llegar, a los 12 años, a la Orquesta Nacional Infantil de Venezuela. Nunca se me olvidará el momento en que entré a la sala de ensayos de esa orquesta por primera vez. Era apenas una niña rodeada por 200 niños iguales a mí, todos con sus instrumentos y nerviosos. Fue un momento maravilloso, que me cambió la vida", finaliza Kathy. De esa primera orquesta sobreviven numerosas amistades y compañeros de la orquesta actual, los más notables quizás sean el mismo Dudamel y el contrabajista Edicson Ruiz.


Leswi Pantoja en la tuba


Si en los logros –y el esfuerzo– de Vanessa y Katherine se refleja el carácter ordenado y perseverante de los miembros de la orquesta, en la risa y tranquilidad de Leswi Pantoja, se expresa el otro aspecto que los mantiene unidos y trabajando constantemente en metas más ambiciosas: su camaradería.

Leswi es uno de los miembros con mayor antigüedad dentro del sistema y dentro de la orquesta actual. Es de Guatire, bonachón y para sorpresa de muchos, un verdadero multitasker: "Cuando nos lo permiten los ensayos, me junto con unos cuantos de los integrantes de la orquesta en un grupo de salsa que tenemos: Salsa Sinfónica. Es bien bueno", comenta riéndose y nadie lo duda. Allí Leswi no toca la tuba, instrumento enorme y difícil de interpretar fuera de los ámbitos académicos, sino el bajo, mucho más salsero. "En la orquesta puedes encontrar gente completamente distinta y eso es quizás lo mejor que tiene: gente como yo, a quien le gusta la salsa, gente que sólo escucha música clásica, que viene de un origen humilde, que viene de una familia acomodada, todos estamos aquí juntos y lo que nos une es el compromiso, las ganas de echar pa’lante", suelta entre risas. Termina el comentario y parte trotando con su tuba, listo para volver a su puesto tras el atril. De un bolsillo en el pantalón de Gustavo Dudamel guinda un par de audífonos de iPod. Y es obvio que en esta orquesta todos son fanáticos empedernidos de la música, sin importar el género.


Jhoana Sierralta, violinista

Pero Lewsi no es el único de los miembros de la orquesta con más de una ocupación en su calendario, y mucho menos el único con una segunda ocupación relacionada con la música: "Junto con los ensayos de la orquesta, estoy estudiando en el Instituto Universitario de Estudios Musicales y también Comunicación Social en la Universidad Santa María. Estudio Comunicación porque me gustaría trabajar en las relaciones públicas del Sistema Nacional de Orquesta Juveniles. Toda mi vida ha estado vinculada con la música gracias al sistema y me gustaría ayudar de vuelta. Sé que puedo hacer mucho más que sólo tocar", dice Jhoana Sierralta, violinista. Ella ha sido partícipe de varios de los momentos más importantes de la orquesta en los últimos años y guarda consigo un recuerdo entrañable: la primera vez que Dudamel dirigió una orquesta.
"Estábamos descansando de un ensayo, cuando el maestro José Antonio Abreu, quien nos estaba dirigiendo en ese momento, levantó la voz y pidió que alguien afinara la sección de maderas de la orquesta. Como ninguno de nosotros se ofreció por pena, él llamó a Gustavo y le dijo que lo hiciera. Recuerdo que tenía la camisa por fuera y le faltaba un zapato, pero se paró y lo hizo y, bueno, lo demás es historia". Fruto del trabajo en conjunto, tanto Dudamel como Edicson Ruiz y otros músicos de esta generación han afirmado que buena parte del éxito de su trabajo se debe al equipo con el que crecieron, a la gente con la que trabajaron en Venezuela, que sigue trabajando aquí. Y que puede ser vista, y escuchada, todas las semanas.




Alejandro Carreño, primer violín de la orquesta


"Tocamos todas las semanas ante el público. Ensayamos muchísimo y creo que allí reside el éxito de nuestro esfuerzo: en el sistema de enseñanza musical que existe en Venezuela y, además, en el tiempo enorme que destinamos a los ensayos", agrega Alejandro Carreño, uno de los personajes más particulares de la orquesta, pues es el concertino, nombre con el que también se le conoce al primer violín de una orquesta. Si alguien conoce de cerca el potencial del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles de Venezuela es él, pues durante años compartió el atril junto con Dudamel, quien también era primer violinista; aparte de descender de una familia de músicos con vocación hacia la enseñanza, particularmente dentro del Sistema de Orquestas Nacionales.


"Venezuela tiene cerca de 300.000 estudiantes que todos los días tienen acceso a un instrumento musical y que pueden lograr un futuro tan o más grande que el de Dudamel, gracias a las ganas y al esfuerzo", añade. Él es quien hoy día se sienta más cerca de Dudamel en la orquesta, quien ha sido testigo de cómo el joven director, sin poder estar en Venezuela buena parte del tiempo, mantiene una orquesta de clase mundial y participa, de una forma u otra, en la toma de decisiones, los ensayos y las giras de los muchachos, como Dudamel los llama cariñosamente en los ensayos. Alejandro, como muchos otros miembros de la orquesta, sabe que Dudamel y la orquesta son uno, y que por eso, para entender ese acto maravilloso que significa hacer música juntos, muchas veces hace falta más que centrarse en el director.


Hace falta mirar a su alrededor y descubrir que junto a él están sus amigos de la adolescencia, todavía confiando en él, confiando en ellos mismos y en el trabajo que sólo pueden hacer todos juntos. Todos ellos muy distintos entre sí. En la diversidad reposa la riqueza.


Fuente: Revista Todo en Domingo. EL NACIONAL




Leer mas: Un domingo libre para un venezolano universal

martes, mayo 20, 2008

Aquiles Machado, la voz que sacudió La Scala

Veinticinco minutos de aplauso continuos fue la recompensa que el exigente público del teatro de La Scala de Milán dio a Aquiles Machado, en su debut como el Pinckerton de Madame Butterfly, el 9 de febrero del 2007.Con esta ovación, el tenor venezolano agregaba este prestigioso escenario a una larga lista de espacios conquistados, que incluyen al Carnagie Hall, la Metropolitan Opera House y la Ópera de Viena.




Machado se ha ganado la admiración, no sólo del público, sino también de la crítica especializada, que lo ha ungido como el heredero del fallecido Luciano Pavarotti.


Los especialistas agradecen al venezolano que haya optado por emular a su maestro, el tenor español Alfredo Kraus, al criar su fama en los escenarios en vez de los estudios de grabación. "Está haciendo una gran carrera, aunque su nombre no sea tan mediático como el de Villazón, Flórez, Vargas o Álvarez, convertidos en estrellas gracias a las grabaciones", dijo el tenor peruano Ernesto Palacio.

A pesar de los halagos, su humildad y perfeccionismo permiten al cantante conservar los pies plantados firmemente en la tierra. En una entrevista concedida a un diario español, afirma que siempre existe la posibilidad de equivocarse; por lo tanto trabaja constantemente para corregir sus errores y así mejorar su desempeño.

No ha sido fácil para este barquisimetano triunfar en el mundo de la ópera. En una entrevista a El Universal, Machado confiesa que su tenacidad lo ayudó a superar los obstáculos que encontró en el camino hacia el éxito. "Me he comportado con mi carrera como un pitbull: he intentado morder el trabajo que hago, no soltarlo. Trabajo constantemente con ese mordisco, sacándole el máximo de provecho y no dejando que se escape lo que con tanta dificultad he ido ganando", confiesa el tenor.

Estar lejos de su país y su familia es el precio más alto que ha tenido que pagar por el bien de su carrera. Con apenas 21 años, se fue a vivir a España para estudiar con Alfredo Kraus - reconocido como el mejor cantante lírico de su época- en la Escuela Superior de Música Reina Sofía. De estos años, conserva las tablas plastificadas con los ejercicios de respiración del maestro y el consejo más importante que le dio Kraus: ejercer el oficio con dignidad.En 1996, el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela (UCV) sirvió de escenario para el debut del barquisimetano con el papel de Nemorino, en la ópera de Gaetano Donizetti, Elixir de amor. Un año más tarde, compitió en el prestigioso certamen vocal BBC Cardiff Singer of the World, en el cual quedó como finalista.

Su debut en el Teatro Real de Madrid, marcó el inicio de una trayectoria signada por exitosos estrenos en los escenarios más prestigiosos del Bel Canto. Ahora bien, sus logros no lo han alejado de Venezuela, sino que más bien lo han animado a colaborar con el reimpulso de la ópera en el país. Machado ha participado en montajes de las tragedias Madame Butterfly, Rigoletto, y Tosca, tanto en Caracas como en Valencia y Barquisimeto.Además, a través de la Fundación Ars Viva, el tenor trabaja para fomentar el amor por el canto lírico entre los jóvenes del interior del país.

Esta vocación por la enseñanza se funda en la profunda convicción de que a través de la educación musical, se puede fomentar la convivencia y alejar a las personas de las dificultades que existen en la marginalidad.Así pues, mientras en el país se forman los "Machados" del futuro, Aquiles acumula aplausos alrededor del mundo.

Fuente: EL UNIVERSAL, edición 99 aniversario

Aquiles Machado & Aquiles Baez - Deseperanza






Aldemaro Romero: El más universal de los músicos venezolanos

Aldemaro Romero es el más universal de los músicos venezolanos, lo que no significa que sea el mejor y el que tuvo mayor éxito. Solo queremos decir que su obra- para citar un ejemplo, Fuga con pajarillo- se toca en lugares con distancias culturales inmensas, como Tokio, París y Bariloche, algo que no ha logrado la mayor parte de los músicos del continente. Es también sin dudas, uno de los más interesantes compositores nacionales, en la coexistencia de sus dos caracteres, el músico popular y el creador de música culta. En ambos casos logró cosechar reconocimientos internacionales, interesando por igual a los editores de música, a interpretes y al público de numerosos países.



Hugo Alvarez Pifano

Pero, no es así de fácil colocarle una etiqueta. Cuando intentamos clasificarlo y decir por ejemplo, que es un compositor académico, tropezamos siempre con una objeción que presenta el mismo: “Yo nunca hice estudios formales de música, comencé con mi padre y después fui aprendiendo al paso que trabajaba con los grandes músicos”. No obstante, parece que su aprendizaje autodidacta fue exitoso, pues era un excelente pianista, especialmente del género de pianista acompañante; un acertado director de orquesta, con muchas agrupaciones fundadas y orquestas grandes bajo su batuta; y, un compositor de música popular, creador de la “onda nueva”, entre otras cosas, y de importantes obras del repertorio sinfónico y coral, esto es, de música académica.
Su dimensión dentro de la música académica En efecto, es precisamente en el género de la música académica donde su obra alcanza las dimensiones de los compositores notables del siglo XX venezolano, de corte contemporáneo y al mismo tiempo tradicional. Romero es también un innovador, que trabaja con elementos modernos del lenguaje musical y de la orquestación. Sin ser un revolucionario es un creador, que ha encontrado en la música venezolana el instrumento para operar una renovación en la forma de expresar su música. Entre 1975 y 77 vivió en Inglaterra. Allí grabó con la Orquesta Sinfónica de Londres el Oratorio a Simón Bolívar, con los cantantes Morela Muñoz, Blas Martínez y Ramón Iriarte. Posteriormente, con la Orquesta Filarmónica de Caracas y la soprano Yazmira Ruiz estrenó la Suite de las tres campañas, que constituye junto con La Epopeya de Bolívar; Manuela; y, el Réquiem para Bolívar, cuatro obras de dimensiones épicas dedicadas a la memoria de El Libertador. Es autor también de Catatumbo, música para ballet (2001); de las oberturas sinfónicas Fantasía napolitana (2001); Dentro de un penetrable de Jesús Soto (2002); Cantos de Barlovento (2003); La perla negra (2003); Carnaval llanero (2003); El gran calipso (2003); y Stabat Mater (2006).
Ha escrito, así mismo, un gran número de conciertos para instrumentos de teclado, cuerdas, viento y percusión. Sin omitir, por supuesto, a la voz humana y a las agrupaciones corales. Entre ellos destacan: Suite para violonchelo y piano (1977); Cuarteto latinoamericano para saxofones (1977); Preludio y Quirpa, para cuarteto de saxofones (1997); Concierto criollo, para arpa y orquesta (2000); Concierto para flauta y orquesta (2000); Concierto moruno, para oboe y orquesta (2000); Petit concert pour Nicole, Overtura para violín y orquesta sinfónica (2001); Concierto para Teresa, Concierto para piano y orquesta sinfónica (2001); Concierto del delfín, Concierto para violonchelo y orquesta sinfónica (2001); Concierto feliz, Obertura para clavecín y orquesta Sinfónica (2002); Capriccio para viola y pianoforte (2002); Bienmesabe, Obertura para ensamble y violín obligato (2002); Suite Avileña, cuatro piezas para guitarra (2002); Gaita Coquito, Obertura para corno francés, grupo gaitero y orquesta sinfónica (2003); Suavecito, Obertura para acordeón y orquesta de cuerdas (2003); Cantata Galaica, para contralto, coro mixto y orquesta sinfónica (2004); Maritzana, Obertura para flauta, piccolo y orquesta sinfónica (2004); Capriccio, para viola y orquesta (2004); Dos virtuosos en cueros, Concierto para dos solistas de tambor y timbaleta, y orquesta sinfónica (2004); Trombosis, Obertura para trombón y orquesta sinfónica (2004); El Bajonazo, Obertura para fagote y orquesta sinfónica (2004); Los dedos febriles de Gabriela, Obertura para piano y orquesta (2004); Trío Catherine para piano, violín y violonchelo (2004); Con amor por Catalina, Concierto para arpa, oboe y orquesta de cuerdas (2004); Cinco misterios paleontológicos, Concierto para acordeón y orquesta de cuerdas (2005); y Fuga con pajarillo, Concierto para flauta, oboe, clarinete, corno y fagote (Versión 2006).






En fecha reciente tuvo lugar una presentación de homenaje con la Orquesta Sinfónica Venezuela, bajo la dirección de Juan Carlos Núñez, fue por decirlo así, un desagravio al maestro Aldemaro Romero, ya que durante varias décadas su música estuvo proscrita en esa orquesta. A los fundadores de la misma, les resultaba incongruente- por no decir desconcertante- que el músico venezolano de mayor proyección internacional, no exhibiera una formación académica y en especial no fuera un discípulo de Vicente Emilio Sojo, creador de la escuela nacionalista. Se ofreció al público en esa ocasión, el Concierto para flauta y orquesta a cargo de Andrés Eloy Rodríguez; Clarinada para clarinete y orquesta, con Alejandro Montes de Oca como solista; y, el Concierto español para guitarra y orquesta, dedicado al guitarrista Luís Quintero, quien fue su intérprete.
También, en esa oportunidad tuvo lugar el estreno mundial del Vals de los Cristales Sonoros, una pieza que constituye la música de fondo para un ballet y es tal vez, junto con el Vals para dos amigos, que es prácticamente un concierto para flauta y guitarra, los únicos valses académicos que conocemos de su autoría. Como compositor de valses, Aldemaro Romero es un creador de inspiración muy tradicional dentro de la más genuina tradición venezolana
Presencia permanente en la música popular.
Aldemaro Romero ha tenido una influencia renovadora y determinante en la música popular venezolana. Con sus arreglos para el LP “Dinner en Caracas”, concebido en la década de los años 50, cambió el lenguaje sonoro de nuestra música y demostró que ésta podía presentarse en una dimensión universal, para obtener de este modo aceptación por parte de las más exigentes audiencias. La maestría de Romero dejaba escuchar en la música venezolana, los tibios goterones del bajo acompañando la nostalgia del vals criollo, la queja doliente del polo margariteño, el olor a montaña fresca del bambuco tachirense y el horizonte infinito en el corrido de los llanos. En pocas palabras, un músico con buena mano y mejor oído para los arreglos musicales.
Más tarde, lanzó una propuesta de ritmo y armonía de constante variación tonal y modal, a la que llamó Onda Nueva. Con ella trasladó elementos de ritmo binario propios del jazz a las cadencias ternarias del joropo. Una forma bella, nueva y válida para la música venezolana.
Como hemos dicho, sus valses criollos están muy afincados en el sentir popular y son de los más bellos que se hayan escrito en nuestro país. En particular hay tres concebidos en un hermoso lenguaje politonal, de hermosas modulaciones e inspiración puramente venezolana: De Conde a principal, Catuche y Dos Golondrinas. Al parecer, son piezas dedicadas a la ciudad de Caracas y se encuentran en un CD de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, dirigida por Rodolfo Saglimbeni. Es también digno de mención el Valse con valses viejos, en la interpretación de Guiomar Narváez en su CD “Venezuela Divina”.
La elevación del espíritu.
Hace unos diez años asistí en Copenhagen, capital del Reino de Dinamarca, a la presentación de un Stradivarius, un violonchelo que el viejo constructor de instrumentos musicales había reservado para sí mismo y con el correr de los años había ido a parar a manos de un acaudalado hombre de negocios. Al final, se ofreció al público la posibilidad de escuchar el sonido de un Stradivarius. Se escogió para la ocasión, una obra de la música contemporánea, Golpe y fandango, solo de violonchelo del compositor venezolano Aldemaro Romero. Entonces pensé, este es un músico de provincia, hijo de otro músico que se ganaba la vida tocando en bandas de pueblos, formado por su padre y en forma autodidacta, y cómo ha logrado llegar a tantos sitios, contando solo con la fuerza de su música venezolana. Ahora, pienso lo mismo, con Aldemaro Romero la música venezolana ha cobrado una gran fuerza.


Fuente: Analitica



sábado, mayo 17, 2008

Daniel Belardinelli, compositor, Un venezolano en "La Mostra"

Cuando el próximo sábado el Festival Internacional de Cine de Venecia se prepare para bajar la santamaría de su 64 edición, un venezolano se apurará para desplazarse por su alfombra roja. A sus 35 años, Daniel Belardinelli ha conseguido estar en la Mostra gracias al largometraje Hermanos de sangre, del director Alexi Tan, film que cierra -fuera de competencia- la Selección Oficial del certamen.



ROBERT ANDRÉS GÓMEZ

EL UNIVERSAL







Belardinelli ha compuesto la banda sonora de esta cinta, que cuenta con el respaldo de John Woo -realizador de Face/Off y Broken Arrow-, quien funge como productor de la misma. Para el venezolano, este es su segundo trabajo para un largometraje y ya prepara los acordes para Don´t let me drown, film que aspira a exhibirse en el Festival de Sundance en enero próximo.
Formado en Venezuela bajo la dirección de Gerry Weill y Adalberto Bracho, Belardinelli estudió composición en la Universidad de Nueva York. Allí entró en contacto con realizadores amateurs que le llevaron al mundo del cine, un mundo que, a su juicio, le ha atrapado.


-¿Cómo llegó al proyecto?
-El director y yo coincidimos en Nueva York. Trabajé con él anteriormente en un proyecto intermedio, que fue lo que le llevó a John Woo. Recibió la llamada que todo el mundo espera para rodar la película de sus sueños, pues él viene a ser como su mentor. En esta historia aborda el tema de la mafia y la violencia que viene a marcar un poco esa influencia. Eso pasó hace poco más de año y medio. Alexi terminó el guión, Woo lo aprobó y comenzó a rodar.


-¿Cómo fue el proceso de trabajo?
-El guión llegó tarde porque estaba escrito en mandarín. No obstante, se apresuraron a traducirlo, pues necesitaban contar con la banda sonora para rodar algunas escenas de la película. Luego el proceso se hizo a distancia. Fue un tanto complicado. Yo estaba en Nueva York y ellos en Hong Kong. Al principio me enviaron un DVD con algunas escenas, pero al final terminamos trabajando vía Internet, escena por escena. Fue un proceso interesante, pero habría sido más fácil si hubiésemos estado en el mismo lugar.


-Grabó con la Orquesta Sinfónica de Moscú.
-Por primera vez trabajé con una gran orquesta. La grabación la hicimos en un solo día en los estudios de cine de Moscú. Trabajé ocho horas con los músicos y conseguimos grabar 25 minutos de la banda sonora. Luego, en mi estudio, grabamos otras piezas con un ensamble de cámara. Pero la grabación con la orquesta fue increíble, al final me dije: "Esto es lo que quiero hacer los próximos 50 años de mi vida".


-¿Cómo definiría el carácter de la banda sonora?
-El soundtrack tiene unas 27 piezas. Unos cinco temas principales, muy clásicos. Cada personaje principal tiene un tema y recuerda al cine de los 30 y 40, con una tendencia muy romántica. Busqué un balance, porque no quería sonar exclusivamente como entonces, pues si no, no estaba aportando mucho.


-El cine cuenta con compositores extraordinarios, ¿a cuáles sigue?
-Si tengo que hablar de influencias, nombraría a Ennio Morricone, pero no porque mi trabajo se parezca al suyo, sino porque Morricone habla de la simpleza en su trabajo. De esa manera logras ser directo y elocuente. Aspiro a eso. Otra influecia sería Johann Sebastian Bach, que tiene esa misma eficiencia de la que hablaba antes. Una música que te genera cientos de emociones y que te hace pensar mucho más allá del punto de partida.



Fuente: Diario El Universal

miércoles, mayo 14, 2008

Yolena Orea Sánchez violonchelista venezolana seleccionada para ingresar a la prestigiosa Filarmónica de Estrasburgo

Yolena Orea Sánchez violonchelista venezolana seleccionada para ingresar a la prestigiosa Filarmónica de Estrasburgo 






La violonchelista venezolana Yolena Orea Sánchez ha sido seleccionada para ingresar a la prestigiosa Filarmónica de Estrasburgo, Francia. La selección para ocupar el único puesto vacante se llevó a cabo el pasado 05 de abril de mediante un riguroso concurso en el que participaron cerca de cuarenta violonchelistas de distintas nacionalidades. La Filarmónica de Estrasburgo, fundada en 1855, es anfitriona de numerosos solistas y directores de orquesta de afamado renombre internacional y ha sido laureada repetidas veces por la difusión y alto nivel interpretativo de la música clásica europea.

Orea viene de ganar sucesivamente dos concursos en Suiza. El primero, en 2006, fue para formar parte de la Orquesta Tonhalle de Zürich durante un año, y el segundo, en 2007, para ingresar por igual tiempo a la Orquesta Sinfónica de Basilea, en el marco del programa Praktikum que ofrecen ambas organizaciones a modo de oportunidad para los más talentosos alumnos de los conservatorios europeos. Otro logro de esta joven venezolana en Suiza ha sido el haber obtenido con honores el diploma de concierto en el Conservatorio Superior y Academia de Música Tibor Varga, bajo la tutela de Marcio Carneiro.

Como alumna regular de la Academia de la Alta Escuela de Música de Basilea, actualmente se encuentra en la etapa final de un proceso académico que le va a permitir optar a un diploma de concierto el próximo mes de mayo, en la clase de Rafael Rosenfeld. Posteriormente, en septiembre de este año, se incorporará formalmente a la fila de violonchelos de la Filarmónica de Estrasburgo.


La formación académica y profesional de Yolena Orea ha estado estrechamente vinculada a las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela –institución adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Participación y Protección Social-. Fue integrante de la Sinfónica Nacional Juvenil e Infantil, de la Sinfónica de Mérida y de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar. Además, es licenciada en música, mención ejecución instrumental, egresada cum laude del Instituto Universitario de Estudios Musicales, en la cátedra de William Molina. Sus estudios actuales cuentan con el respaldo económico de la Academia de la Alta Escuela de Música de Basilea y de la Fundación Mercantil.

Fuente: Analitica

sábado, mayo 10, 2008

Impecables pastelitos en Puerto Ordaz

Aunque el nombre suene a recién estrenado, desde hace 14 años la familia Hernández se levanta a las 3:45 de la mañana para ensamblar la comida más importante de todo mortal: el desayuno. Por aquello de “barriga llena, corazón contento”, y más cuando el manjar se las trae, todo el que pase raudo por la calle China de Villa Asia, en Puerto Ordaz, debe detenerse ante el humeante llamado de los impecables pastelitos que allí se estacionan para la contentura de sus comensales.




FOTOGRAFÍA Alberto Delgado

La historia empezó cuando José Neptalí Hernández, el papá del proyecto, se escapó de Caracas para refugiarse en la tranquilidad del suelo guayanés. Ya antes había decidido vender empanadas para financiar su manutención, pero salió despavorido del trajín urbano y emigró hacia el sur. Parado en una esquina de la naciente ciudad, teniendo como escoltas una cava y un gran termo de avena, el primer día dejó el sinsabor de sólo una unidad vendida.
No dejarse vencer fue la consigna que adoptaría desde ese momento y que luego de algunos años le legó a tres de sus cinco hijos. “Él ya tiene 60 años y una vez nos reunió para decirnos que pensaba jubilarse. Nos preguntó quién ocuparía su puesto”, resume Liliana Hernández, profesora de inglés que ahora forma parte del trío pastelero. Desde entonces, ella, junto a José Neptalí Jr., laureado de administrador, y Liliana, la psicopedagoga del grupo, se encargan de nutrir estómagos recién levantados.
Con el mismo horario de su padre, el varón mezcla varios paquetes de harina todo uso con una fórmula cultivada por la experiencia, hasta lograr el punto de suavidad característico de la receta. Acto seguido, trasforma la masa en cuadrados de 10 x 10 centímetros que alojan pollo, cordon blue, jamón y queso, papa con queso, dos quesos, salchicha, perico, atún, andina y pepimar, el nuevo integrante de la partida fruto de la combinación de pepitonas con calamares, todos guisos que forman parte del acervo gastronómico familiar. Como acompañantes diligentes, ofrecen té helado, avena y un refrescante jugo.
Otro de los ingenios del auspiciador queda plasmado en los carritos que sirven de vitrina a la preciada carga: “Todos han sido creados por él, desde la primera mesa que tenía unos dispositivos para colocar los envases de jugo, hasta el que tenemos actualmente”, narra Liliana al tiempo que señala el secreto del mostrador amarillo desde donde su hermana calma el ímpetu a más de un transeúnte: “Es una nevera, mi papá la diseñó para que fuera el apoyo que usaríamos mientras el otro es repotenciado”.
La incidencia no los turbó para nada, pues instalan su tarantín a las seis de la mañana y a las nueve es repuesto el crisol de sápidos vigorizantes cocidos en el hogar asentado en la misma urbanización. Para mantener la armonía del lugar, el patriarca fue el encargado de sembrar frondosos árboles que ahora sirven de refugio contra el sol tempranero que alumbra la avidez de los urgidos catadores, mientras que, para colaborar con la decoración vecina, plantó pequeñas palmeras aledañas, además “le pusimos luz a toda la esquina y estamos pendientes de mantener siempre limpia el área”, agrega la profesora.
Para muchos, el rasgo que hace al El nuevo negocio de Puerto Ordaz un punto obligado de parada no es sólo la calidad de sus desayunos, sino la esmerada atención que se desborda en las dos sonrientes hermanas: “Tenemos el Club de los Consentidos, y ahí están inscritos todos los abuelitos que nos visitan a diario”.
En tiempos de escases, la familia Hernández sale al trote con la viveza propia del venezolano: “Tenemos puntos claves donde compramos los ingredientes, pero no es nada fácil, diariamente usamos 18 litros de aceite”, combustible que dora la contextura de los 200 ejemplares que expenden en cada nueva jornada, sin contar los que cuecen bajo la modalidad de encargo.


Contacto: 0286. 962.04.41.








domingo, mayo 04, 2008

Leonado Padron, los imposibles

Asumiendo un nuevo rol, el de entrevistador, el escritor venezolano Leonardo Padrón encara a los más variados y relevantes personajes para abordarlos con el rigor de un periodista, aunque reconociendo que él, simplemente, "ha decidido hacer preguntas en voz alta"


Sólo entrevista a personajes que tengan una característica en común: por alguna razón, han de ser "imposibles". Imposibles de entrevistar, o de no entrevistar; imposibles de olvidar, de ignorar,de amar, de odiar, de silenciar o de apaciguar. Esees el primer requisito que deben tener los invitadosal programa radial Los Imposibles (nombre más elocuente no se le podía hallar), que conduce, con particular estilo y curiosidad demoledora, Leonardo Padrón, naturalmente conocido como escritor de telenovelas, guiones de cine y poemas, pero no muy popular en su faceta como entrevistador, en la cual drena sus amores e intereses para con el oficio periodístico.


Por Johan M. Ramírez


Los Imposibles, concebido por temporadas de cuatro semanas, y actualmente transmitido de lunes a viernes, entre 7:30 y 8:30 de la mañana, a través del dial 107.9 de Onda, cuenta en su haber la visita de los más variados personajes, relevantísimos todos, y con cientos de historias por contar. De ese compendio de entrevistas, presentadas y editadas con intensidad bajo el formato de sesenta minutos radiales, deriva posteriormente la publicación de un libro que recoge tales conversaciones "al borde de un micrófono".
La primera y segunda temporadas ya salieron a la calle en su edición impresa, las cuales incluyen comentarios, preguntas y respuestas que no estuvieron en la entrevista que originalmente saliera al aire.
"Aunque al publicar el libro prescindimos de la voz y de la temperatura del tono, tenemos la ventaja de que pudimos colocar muchas preguntas y comentarios que no salieron al aire, bien sea por tiempo o por la naturaleza de las cosas que se decían", cuenta Padrón.
El libro de la segunda temporada, que fue bautizado el pasado 9 de octubre, recoge las impresiones de Facundo Cabral, Hebe de Bonafini (líder de las madres de la Plaza de Mayo), César Miguel Rondón, Raphael, Diego El Cigala, Boris Izaguirre, Eugenio Montejo, Sofia Imber, Isaac Chocrón, Mercedes Sosa, Jacinto Convit, Catherine Fullop, Gilberto Correa y Salomón Cohen, entre otros.




El placer de narrar
"Uno de mis mayores gozos con Los Imposibles consiste en contar pequeñas crónicas sobre el personaje, narrando hechos que ocurrieron antes o después de la conversación. Esos son como unos bonus tracks bien particulares que le ofrecemos al lector", comenta el autor, y es que, antes o después de cada entrevista, Padrón escribe un breve texto en el que aflora su indomable vena narrativa para contar anécdotas o historias que circundaron su encuentro con el personaje.
Tras la publicación del libro, Padrón confiesa que el resultado superó con amplitud sus propias expectativas. "Cuando releí las pruebas me di cuenta de que estaba muy feliz con el trabajo", y para hacerlo gráfico cuenta que en el proceso de revisión final de los textos volvía a escandalizarse o admirarse con algunas declaraciones y frases de sus personajes.
Nuevo rol
Leonardo Padrón, acostumbrado a encarar retos frente a una página en blanco, hace ahora lo propio, pero a cinco dedos de un micrófono y trabajando para la radio. Ejerciendo el oficio de entrevistador se ha documentado con cuanto libro ha caído en sus manos, para adentrarse en el género tanto como le ha sido posible. "Siempre me gustó la entrevista", dice, y aclara: "no soy periodista. Simplemente soy un escritor que decidió hacer preguntas en voz alta". Bajo este enfoque, aborda a cada personaje con una dosis de rigor y otra de ansiedad, y ha aprendido a manejarse, incluso, cuando los egos y las situaciones se perfilan en su contra.
"En Los Imposibles hemos trabajado con todo, menos con improvisación. Primero hacemos un trabajo de selección de los personajes, lo cual debe justificarse con una trayectoria y una hoja de vida. Luego, hay otros que nos los regala o nos los niega el destino", dice.
Así, como un obsequio de la vida, el filósofo Fernando Savater visitó Venezuela, oportunidad que no desaprovecharon Padrón y su equipo. Por el contrario, fueron hasta Buenos Aires tras la pista de Carlos Menem, y el expresidente argentino los embarcó seis veces seguidas. Nunca consiguieron la entrevista. "Hay personajes que, definitivamente, terminan siendo imposibles", reconoce.
Variedad, ante todo
"Lo bueno de este libro -dice Padrón-, es que la gente puedeleer sólo los personajes que le llamen la atención. Y en eso,creo que el contenido está muy balanceado. Al que le interesela literatura y el pensamiento, ahí tiene a Montejo y a Savater;la música: Diego el Cigala, Rosario, Raphael; el mundo delas empresas: Salomón Cohen; el espectáculo: Gilberto Correa; la cultura: Sofia Ímber; y así sucesivamente".
Ante la pregunta "¿con cuál entrevista se quedaría, si tuviera que borrar todas las demás?", responde: "Tendrás queponerme muchas pistolas en la cabeza para que me decida por alguna. Para mí, ellas son como las vitaminas: unas te danhierro y otras te dan otra cosa". No obstante, asoma preferencias:"En lo personal, venero la entrevista de Eugenio Montejo, perola de Savater es un atajo de sabiduría, la de Cabral una lecciónde vida, la de César Miguel es profundamente carismática… todas me gustan", y concluye, como si en realidad hablara de las vitaminas: "Para mí lo más saludable es quedarme con todo el empaque".


Fotos: Cheo Pacheco, Gustavo Bandres, Vicente Correale, Jorge Santos, Felix Gerardi, Nicola Rocco, Gil Montaño, Oswer Diaz Mireles





Último round


La tercera temporada radial finaliza esta semana con Isa Dobles (lunes 22), Oscar Yanes (martes 23), Norma Leandro (miércoles 24), Ilan Chester (jueves 25) y Jorge Drexler (viernes 26). Asimismo, incluyó a Oswaldo Guillén, J.J. Benítez, Aldemaro Romero (en su última gran entrevista), Osmel Sousa, Elena Poniatowska, Juan Luis Guerra, el maestro Abreu, Bob Abreu, Gloria Trevi y José Vicente Rangel, entre otros. Posteriormente, todas las entrevistas formarán parte del tercer volumen de Los Imposibles.


Por alguna razón ... imposibles
El autor se refiere a algunas de las entrevistas que más le han impactado, a otras que le habría gustado hacer, y a otra más que ya no le interesa en lo absoluto:
• Facundo Cabral
"La historia de su vida es, francamente, imposible de creer. Es un hombre que asegura haber sido alcohólico a los nueve años. Cuenta que una vez llegó tarde al aeropuerto y perdió un vuelo, mientras su mujer y su hija sí pudieron subir al avión, el cual tuvo un accidente y se cayó. Fallecieron todos. Él habla también de cómo se confinó con la madre Teresa de Calcuta para bañar leprosos".
• César Miguel Rondón
"La conversación con él es entrañable. La gente encontrará a un personaje distinto más allá de la voz gruesa y la palabra grave. Es un tipo muy divertido, con cuentos muy sabrosos. En la entrevista recuerda sus relaciones con estrellas de la salsa. Habla, por ejemplo, del día en que llevó a Maelo a comer a su casa y su mujer quedó boquiabierta".
• Boris Izaguirre
"Fue una experiencia absolutamente divertida, llena del clásico desparpajo del personaje. En el libro incluimos la transcripción de unas declaraciones dadas por Jaime Bayly en la cual le declara a Boris su amor eterno".
• Sabiduría, letras, cultura, etcétera
"La entrevista con Fernando Savater es de lujo. Él es el filósofo más leído de Latinoamérica, y nos da lecciones de sabiduría y experiencia. La de Eugenio Montejo debe ser leída por todo aquel que ame la poesía. La de Sofia Ímber nos atrapa, pues ella habla de su relación con Picasso, Neruda, gente universal. También tocamos el tema del suicidio de su marido, un punto que estaba casi vetado para todos. Isaac Chocrón nos muestra el mundo de su dramaturgia, mientras Catherine Fullop nos habla con lágrimas sobre la experiencia del desarraigo y la vida en otro país".
• Para el imaginario
"Me habría encantado entrevistar a Ryszard Kapuscinski. Él era el mejor periodista del mundo, y hace tiempo vino a Venezuela, y luego se fue a su muerte. La habría disfrutado profundamente"
• Para el olvido
"En algún momento quise entrevistar al presidente Chávez, pero ya desistí… ahora prefiero no hacerlo".


Fuente: Revista Estampas (Diario El Universal)

sábado, mayo 03, 2008

Arte con acento wayuu

Piezas únicas, irrepetibles y llenas del colorido y la magia de un pueblo ancestral, así son las artesanías de los creadores wayuu. Presentamos el testimonio de trabajo de cinco de ellos. Manos prodigiosas que crean artesanía





Oscar Matheus

“Es un orgullo hacer tapices”

Los colores más alegres, diseños inspirados en historias del pueblo wayuu y una vocación que se ha transmitido durante generaciones en la Guajira venezolana, por hacer los más creativos tapices, describe la vida de Oscar Matheus, de 38 años.
“Es un orgullo que nuestros tapices llegaran a países como Estados Unidos, España, Italia, Francia. Muchos de los turistas que nos visitan en el Mercado de San Sebastián deciden llevarse parte de nuestra historia. El arte de los tapices nació conmigo. Es un orgullo hacer estas piezas que representan a mi pueblo. Son horas y horas de trabajo para lograr un diseño único, por eso se necesita mucha paciencia y, sobre todo, vocación”, afirma.

Sara Matheus


“Mis mantas llegaron al Miss Venezuela”


¿Quién podría imaginar que detrás del esplendor de uno de los concursos de belleza más impactantes del mundo, está el arte creativo de una sencilla, pero talentosa indígena wayuu? Su nombre es Sara Matheus, de 42 años, y junto con el diseñador Douglas Tapia, estuvo a cargo de las mantas que lucieron este año las candidatas al Miss Venezuela 2007, en la noche final.
“Soy artesana de corazón. Vivo a través de mis tejidos, de mis mantas y chinchorros. Es lo que sé hacer y para eso vivo. Hice los bordados de cada manta, las llené de color y movimiento. Llegaron al Miss Venezuela. Se trata de un trabajo que requiere mucha dedicación”, dice.
Matheus también crea los apliques étnicos a las prendas que el diseñador Algimiro Palencia ha llevado a las pasarelas de Miami.



Alexi Bracho


“Cada diseño tiene un significado”


Justo en el kilómetro 28 del sector La Popular, en el municipio Mara, cada día 30 mujeres wayuu dedican su jornada a la creación de los bolsos o susus que, no sólo les permite llevar —con su venta— el pan a sus mesas, sino generar parte de los ingresos que la Fundación Wayuu Taya necesita para sus obras sociales.
Alexi Bracho, de 52 años, es una de ellas. “Ésta es la herencia que me dejó mi familia: la habilidad para tejer y crear artesanía wayuu. Cada dibujo y diseño tienen un significado. Usamos colores vivos”.
La fundación, creada por la top model de origen wayuu, Patricia Velásquez, ha llevado estas creaciones a grandes urbes como Nueva York y a las tiendas de los diseñadores Durán & Diego.




Cira Perozo


“Hago las artesanías con cariño”


“Desde niña aprendí a hacer chinchorros doble cara, mantas, tapices, collares y, por supuesto, los atrapa sueños. Esos que nos ayudan a descansar tranquilos al ahuyentar las pesadillas y, dar la bienvenida a los buenos sueños. No creo que sea una superstición, porque colocar estas plumas de colores en las puertas de la casa, forma parte de nuestras tradiciones”.
Así sintetiza Cira Perozo, de 55 años, la naturaleza de su trabajo como artesana. Junto con su familia, en el municipio Páez, aprendió que “hacer las artesanías con cariño hace la diferencia entre lo ordinario y lo delicado”.
“La paciencia es la base de todo. Hacer un chinchorro doble cara, por ejemplo, te puede llevar hasta dos meses. Por eso son piezas únicas, que tienen para nosotros un gran valor”.



Cotto Perozo


“No hacemos moda sino tradición”


“Desde que era una niña he visto cómo mi mamá, mis tías y mi abuela han dedicado sus manos a crear. La artesanía wayuu no es una moda, sino una tradición, es el reflejo de lo que somos y sentimos”, expresa Cotto Perozo, de 30 años.
Como joven, ha propuesto que las bellotas que tradicionalmente se usan para adornar las sandalias indígenas, ahora se luzcan como zarcillos y collares.
“Me gustaría que mis hijos, Luis Mario y Pablo Carlos, continúen mi camino. No hacemos moda sino tradición. A ellos les hablo en wayuunaiki y los animo a aprender a vender el arte que hacemos con tanto esfuerzo. Pablo Carlos, por ejemplo, que tiene cinco años, tiene habilidad para ser comerciante y, eso es bueno porque nosotros los wayuu debemos sentirnos orgullosos de lo que hacemos”.


Fuente: Facetas


jueves, mayo 01, 2008

Yuriana González ascendió a la orquesta juvenil nacional

Desde niña Yuriana González tuvo vocación para las artes. Empezó cantando galerones orientales, luego ingresó a la Orquesta Típica de Lechería donde se inició en la bandolina, hasta que su hermano Yuri le enseñó a tocar el violín, instrumento que se convirtió en su pasión y que la guía hacia el éxito

JUAN JOSÉ PERALTA









Luego de poner pesrubia delicadamente al arco, Yuriana González Torres verifica la afinación de su violín y comienza el registro de las notas en varias claves para tocar fragmentos de algunas de sus obras favoritas.

El pasado mes de julio, la joven de 13 años fue la única violinista de la Orquesta Juvenil de Anzoátegui que pasó a la Orquesta Nacional Juvenil, con sede en Caracas, junto con otros cinco compañeros de otros instrumentos de la agrupación oriental.

Yuriana da así un nuevo paso en su temprana carrera artística que inicio muy niña, desde el tiempo que escuchaba música clásica en el consultorio de su abuelo y soñaba algún día tocar el violín en una gran orquesta.

-Yo empecé pequeñita cantando el galerón, de aquí de oriente, y como tiene entre sus instrumentos el cuatro y la bandolina, me interesó un cupo para la Orquesta Típica de Lechería. Mi papá me inscribió para esa cátedra y comencé a los ocho años.

Yuriana cuenta que la esposa de Alexis Ortiz, el anterior alcalde de Lechería, Delmys Mori de Ortiz le regaló su primera bandolina y después el violín , antes de irse al exterior. “Gracias a ella yo pude estudiar. Yo antes tenía la bandolina de la Típica, pero no me la podía llevar a la casa”.

En menos de seis meses, avanzó rápidamente de tercera a primera bandolina y luego le hicieron una audición para la Típica Juvenil y quedó de segunda bandolina.

Pero ella quería tocar violín y así se lo dijo a su padre, Yuri González, un chef barcelonés que tiene su modesto restaurante en Lechería y sueña que su hija viaje por el mundo como él no pudo hacerlo.



Fuente: DIarioVínculo El Tiempo


Yuriana quiere ser médico y directora de orquestas


PUERTO LA CRUZ.- Yuriana González recuerda cuando su papá habló con Rosa Banus, Presidenta de la Fundación Orquesta Juvenil de Anzoátegui. “Ella le advirtió que yo estaba muy grande para empezar estudios de violín, pero me dieron la oportunidad y a los once años empecé... Ahora ella misma me recomendó para integrar la Orquesta Juvenil Nacional".


Y es que esta joven aprendió a tocar el violín sola, con el apoyo de su hermano, Yuri Alexander, quien fue concertino de la orquesta infantil y con diez años es uno de los más pequeños de la Juvenil del estado Anzoátegui. “Yuri está en el segundo atril de los segundos violines. A esa edad ya toca Tchaikovsky y Beethoven. Ojala yo hubiera empezado pequeña, ahorita quien sabe dónde estuviera..."Este amor por el violín llevó a Yuriana a cumplir otro sueño el pasado 15 de julio: entraba en la Orquesta Juvenil Nacional. “Nos fuimos un sábado y cuando llegamos allá estaban haciendo los talleres y las partituras, la cuarta de Tchaikovsky, la obertura Guillermo Tell. Nos sirvieron la cena y de una vez entramos al ensayo, para conocernos. Fue muy bonito porque ensamblamos la orquesta ese mismo día, somos 340 y nadie se conocía. Mis compañeros son de las mejores orquestas del país: La de Maracaibo, Aragua, La de Anzoátegui, La de Barquisimeto, todas ellas tiene muchos músicos en la Nacional. Yuraima dice que luego de una semana todavía querían seguir tocando. “En mi habitación éramos cuatro, dos de Maturín, una de Caracas y yo. Nos hicimos muy amigas y nos contábamos las historias de las orquestas. Ya conozco gente de todos lados". Ahora son amigas, se pasan partituras por Internet.


Con Gustavo Dudamel


Durante los ensayos de la orquesta nacional, un día los llevaron a pasear a El Hatillo y al regreso encontraron una sorpresa: Los esperaba Gustavo Dudamel para dirigirlos. Él es violinista y fue primer concertino de la Nacional, es barquisimetano y muy chévere, pero a la hora de tocar es muy exigente.


“Cuando alguien hacía algo, o se le caía algo, entonces echábamos bromas, pero él nos regañaba, decía ¿van a estar con eso en Berlín? La gente va a preguntar ¿qué es eso? .


Nos dijo que la Orquesta Infantil Nacional nació con una estrella, siempre florece y crece muy bien, pero que esta Nacional, en la que estamos nosotros, tiene un sol y dijo que ojala él estuviera tocando en esta orquesta porque no tiene una estrella sino un sol”.


Otros de los anécdotas que trajo la joven de sus ensayos en Caracas fue referente a la disciplina y las exigencias que implica estar en la Orquesta Nacional. “Allá en Caracas, Rubén Cova es quien ensambla la orquesta. Tocábamos el Vals de las Flores del Cascanueces y en una parte las maderas no sonaron bien y entonces él dijo que esa partitura la escribió Tchaikovsky para músicos, que si no éramos músicos, él buscaba a otros. De inmediato reaccionaron y sonó espectacular la pieza”.


La joven violinista anzoatiguense también contó su experiencia con otros destacados directores de orquesta, como Simon Rappe, titular de la filarmónica de Berlín, uno de los más grandes directores del mundo que viene a Venezuela por segunda vez. “Rappe quedó impresionado cuando interpretábamos Los Planetas y le pidió la batuta a Dudamel. En una parte muy suave, donde las cuerdas sobresalen, él paró la orquesta y pensamos que no lo estábamos haciendo bien. Dudamel aclaró que Rappe quería que le siguiéramos sus manos. Cuando él empezó a dirigirnos quedamos locos, tocábamos Júpiter y sonó tan bello, él hacia unos movimientos y nosotros lo seguíamos, hubo una identificación con él. Eso fue el viernes y el domingo dirigió el Cascanueces. Pareciera que estuviera cantando la partitura con las manos”.


Muchas metas


Dentro de las metas de Yuraima está tocar en la filarmónica de Berlín. “Estoy en la Nacional, en cualquier momento puede pasar. Deseo dirigir una orquesta grande y ser médico. Me imagino a una cirujana dirigiendo la filarmónica de Berlín. Muy loco, pero si puedo…”El 11 es el número que me identifica. Nací el 11 de mayo de 1994. Empecé a tocar violín a los 11 años... no se, creo que me identifica. Mi violín lo compramos ese mismo día que entramos a la orquesta, ese mismo 11.


Orgullosa, su madre Ana Torres cuenta que sus vecinos del edificio Bahia, en la avenida Constitución de Puerto La Cruz, abren los balcones cuando sus hijos ensayan. Yuriana y Yuri ponen discos de su papá y los acompañan con el violín.


Cuando le entregan una partitura, lo primero que hace Yuriana es leer la historia del compositor, su biografía. "Me gusta comprender lo que estaba planteando o sintiendo el compositor en ese momento”.


“La música es sentimiento y tu no vas a tocar una nota simplemente, tienes que tocar desde adentro. Si no, no es música. Esa es la diferencia de un músico y un instrumentista que toca porque sí".


Además de excelente estudiante, con premios y reconocimientos, Yuriana es toda pasión por la música. Trabaja incansablemente las partituras que llegan a sus manos. "Tengo como una superación interna. No me puedo quedar con ese resultado, quiero dar todo de mí. Me equivoqué o me salió bien. No, hay que mejorar y superar”. A esta adolescente se le hace difícil entender que en la orquesta nacional hay quienes nacieron con un violín y ella se encuentra entre los primeros violines. “Somos cien violines y hay una tremenda competencia. Mi papá me apoya y me dice que si a ti te eligieron fue por algo... En los ensayos nos dicen aquí están los mejores de Venezuela”.


Al finalizar el concierto del domingo, el maestro Rappe dijo: Ustedes no tienen límite, el límite es el cielo. Aquí en Venezuela no hay techo. Las orquestas crecen. En Berlín hay muchos que están en la filarmónica y ya. Pero aquí tocan en una orquesta majestuosa y siguen su camino en una búsqueda interminable.


Yuri Alexander


Tiene diez años y es uno de los más jóvenes de la Juvenil de Anzoátegui. Se llama como su papá y estudia cuarto grado en la Escuela Básica Tomás Alfaro Calatrava. Le gusta la pintura. Siempre está dibujando, dice su mamá, Ana Torres. Yuri dice que su hermana a cada instante le sorprende con el violín.


Intercambio"


A él le daban las partituras del violín y yo las tocaba en la bandolina y él tocaba en su violín las partituras de la bandolina", cuenta Yuriana. Hace dos años Yuri empezó con el violín y él fue quien le enseño a su hermana la posición del instrumento y cómo tomar el arco. Entre los dos comenzaron a afinarlo.


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