domingo, mayo 09, 2010

Los rincones de Uslar Pietri

Símbolo de la intelectualidad del siglo XX, la Casa Uslar fue el remanso del escritor, político y pensador. Su biblioteca fue el recinto de un caudal de conocimientos, que hoy invita a los que fueron sus “amigos invisibles” a recordar su existencia y reflexiones



Arturo Uslar Pietri tuvo muchos libros, pero una sola casa. Ubicada en la calle Los Pinos, en La Florida, está el espacio declarado patrimonio cultural que respira historia, pensamiento, crítica y conocimientos. Un lugar privilegiado, en sus tiempos casi un oráculo que fue visitado por muchos y cuyas paredes “vieron” pasar a los más renombrados intelectuales, artistas y políticos el siglo XX.
Es cierto que otras viviendas formaron parte de la vida de Uslar Pietri: la casa de Maracay donde transcurrió su infancia y adolescencia; una que otra pensión caraqueña durante sus primeros años de estudio en la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela; el apartamento de París, en el cual permaneció durante cinco años cuando fue enviado como Agregado Civil a la Legación de Venezuela y el apartamento cercano a la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde pasó su exilio después del golpe militar de 1945 que derrocó al entonces presidente Isaías Medina Angarita. Pero ninguna como la casa que se levanta a los pies del Ávila, donde vivió con su esposa Isabel, vio crecer a sus dos hijos, Arturo y Federico, y dejó su último suspiro de vida, en 2001.
Comprada en 1941, la casa de Arturo Uslar Pietri reúne a dos grandes venezolanos: Carlos Raúl Villanueva, quien fue su arquitecto, y el escultor Francisco Narváez, cuyas manos tallaron la biblioteca, toda una obra de arte que albergó cerca de 20.000 libros.
“Cuando Uslar Pietri salió al exilio, hubo un intento de saqueo de su casa. Sus libros fueron salvados por Narváez, quien fue un gran amigo desde su estancia en París. En aquel entonces no había tantos libros, pero él quería salvarlos porque sabía que eran el corazón de Arturo”, cuenta el Dr. José Rafael Revenga Gorrondona, cuyo padre cultivó una amistad con el escritor desde la infancia. “Cuando papá se reunía con Arturo siempre era una fiesta. Recuerdo cuando lo llamaba y le decía ‘vamos a salir a comernos una pizza?. Entonces iban con sus esposas al restaurante Vesubio, en la Floresta”.
Algunos años antes de fallecer, Uslar Pietri cedió sus libros a la Universidad Metropolitana. Hoy se encuentran catalogados e indexados en el Celaup, Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri. “Él quería que estuvieran en un sitio donde fueran aprovechados y se mantuvieran activos, más aún si eso beneficiaría la formación de los jóvenes estudiantes, porque esa fue una de sus grandes pasiones: la educación venezolana”, agrega Revenga, quien explica que la biblioteca ahora contiene ejemplares producto de donaciones, en especial la colección de Rafael Pineda, crítico de arte.





Escribir para no olvidar
“Aquí hay una atmósfera que pertenece a Arturo”, afirma Revenga, mientras describe los rincones de la vivienda. Cuenta que la biblioteca era el gran sitio de reuniones y que por allí pasaron muchos personajes de la política, historia y literatura nacional e internacional, así como también numerosos estudiantes que fueron a hacerle alguna consulta y para quienes siempre existiría tiempo.
“Hay objetos que son pequeñas memorabilias de este lugar, como un teléfono antiguo por el cual se daban las comunicaciones interministeriales con el Gobierno, cuando Uslar Pietri fue Ministro del Interior y Ministro de Hacienda durante la presidencia de Medina Angarita. Además, él cedió todos sus papeles personales, notas y correspondencias a la Fundación Polar, y ahora están magníficamente conservados en el Museo Histórico Lorenzo A. Mendoza, ubicado en la esquina de Veroes”, explica Revenga.
María Dolores Morillo, mejor conocida como “Lola”, atendió a Don Uslar durante 20 años, lo que le da propiedad para hablar acerca de su rutina en la casa. “Él era una persona muy activa y disciplinada con los horarios. Su jornada comenzaba tempranito por la mañana y su periódico tenía que estar a las seis en la salita de espera, para leerlo antes de bajar a desayunar a un cuarto para las ocho. Luego se ponía a leer y a escribir en su sala de trabajo, al lado de la Biblioteca, o recibía a quien viniera a entrevistarlo hasta un cuarto para la una, cuando almorzaba. Después hacía una corta siesta y seguía trabajando hasta el final de la tarde, que se ponía a escuchar música clásica hasta un cuarto para las ocho cuando, puntualita, le servía la cena”.
Lola cuenta que Don Arturo no dejó ni un día de leer o trabajar en sus escritos, porque él creía que era la mejor manera de mantener su mente activa y de que no se le olvidara nada. Eso sí, cuando llegaba la hora de descansar, las luces tenían que estar apagadas y si no, le decía: “Lola, ¿las cucarachas leen?”.
“A él le interesaba mucho mantenerse al día acerca del panorama internacional, y en el tiempo en el que no existía Internet, había que leer mucho. Sobre la mesa de su estudio siempre tenía libros, revistas y las últimas novedades literarias que yo revisaba sin que él se molestara, porque a él le gustaba que uno fuera curioso y quisiera aprender”, agrega Revenga.
Una anécdota que no todos conocen y que su amigo quiso compartir, es que cuando él llegó a París coincidió con los escritores Miguel Ángel Asturias y Alejo Carpentier. Se encontraban en las tardes en los cafés parisinos hasta buena parte de la madrugada, mientras intercambiaban alumbramientos intelectuales: Uslar Pietri compartía la redacción de Las Lanzas Coloradas y Asturias le leía pasajes de las Leyendas Guatemaltecas. Años más tarde, Uslar Pietri le abriría las puertas de su casa a Asturias, Carpentier y a otros no menos conocidos como Jorge Luis Borges, el Príncipe de Asturias, entre otros.





Un pulmón de cultura para la ciudadPero Arturo Uslar Pietri no era un hombre de objetos, sino de saber. Por tal razón, después de su fallecimiento, su casa no podía quedar para ser un simple museo. “En un viaje que yo hice antes de que se celebrara el centenario del nacimiento de Don Uslar, encontré casas hermosísimas como la de Pablo Neruda, en Santiago de Chile; la de Rafael Alberti, en Cádiz, y se me ocurrió plantearle a Federico Uslar: ¿Por qué no crear la casa de Uslar Pietri?”, explica Antonio Ecarri Angola, quien es, desde 2006, Presidente de la fundación homónima que hoy impulsa un modelo centrado en la educación.
“Esta casa significa mucho para los venezolanos y por eso queremos que sea un pulmón de cultura para la ciudad, un sitio de encuentro cultural que inspire. Para lograr este propósito, necesitamos acondicionar los espacios para que haya una tiendita del libro, un pequeño café, un área para obras de teatro infantil y foros. De eso se trata el proyecto del Centro Cultural de Eventos y para ello nos hace falta uno o varios entes que quieran colaborar con la restauración”, declara Ecarri.
No se trata de hacer una apología a Don Uslar, sino de llevar a la práctica su pensamiento, sus valores y esa capacidad que tuvo de crear géneros literarios. Por ello Ecarri invita a los que estén interesados en conocer más acerca de la fundación a visitar la página web wwww.casauslarpietri.com, donde también podrán hacer un recorrido virtual por la vivienda, comunicarse por los teléfonos (0212) 730-4061 / 730-2571 o, si desean, adentrarse en los rincones de esta casa, que inspira a ser venezolano.






miércoles, abril 28, 2010

Virginia Ramírez, pianista del mundo

La joven y talentosa pianista venezolana, compositora y pedagoga Virginia Ramírez hizo un alto en sus múltiples ocupaciones para conversar con los lectores de Sala de Espera con relación a su formación musical, trayectoria profesional, grabaciones discográficas, giras internacionales y planes futuros. A continuación, presentamos el texto de ese interesante diálogo.

“Manos y alma es una producción artística que, sin ser altamente pretenciosa, es rica en refinamiento, elegancia, swing y creatividad…”

Pablo Aguirre. BBC de Londres, marzo 2009.

“Sin duda, este es un excelente trabajo que pasará a ser referencia obligada de las nuevas generaciones. Sólo me queda felicitar a Virginia por este logro. ¡Éxitos!”


Aquiles Báez, Nueva York, febrero de 2009.




Por Germán Alirio Luna – Fotografía Emilio Méndez




-¿Cómo fue tu primer contacto con la música?-Desde niña, antes de nacer, mi mamá Enriqueta me cuenta que ella pasaba horas con los audífonos en la barriga y me ponía a escuchar música clásica... Bach, Mozart, Vivaldi, Rachmaninov, Chopin, entre otros. Después que nací, en la casa siempre estaba en contacto con la música. Mi papá, Asdrúbal Ramírez, me despertaba en las mañanas con canciones venezolanas. Él tocaba el cuatro o la guitarra y cantaba. La verdad es que no me gustaba levantarme tan temprano para ir al colegio, así que él se invento lo de las canciones para despertarme... pero igual yo quería seguir escuchando las canciones y no ir al colegio (risas).

También recuerdo que cuando me llevaba al colegio iba cantando canciones como “Ansiedad”, “María Antonia” de Gualberto Ibarreto, tangos como “Adiós Muchachos”, joropos y valses, entre otros géneros. También tuve la influencia de mi hermano Carlos Eduardo Arellano, quien es un excelente músico de jazz… siempre lo escuchaba tocar e improvisar con la guitarra. Además, tenía acceso a su discoteca, de la cual siempre andaba sacando discos, a veces sin permiso (risas). Me emocionaba mucho con su grupo de rock “Kristal”, porque sus inicios fueron en el rock y luego se movió hacia el jazz... por eso el tiene ese sonido y esa manera de improvisar tan original. Admiro mucho a mi hermano y he aprendido cosas muy importantes del jazz y de la música gracias a él.

-¿Influyó tu familia en tu vocación?-Sí, mi papá Asdrúbal Ramírez era músico, tocaba guitarra, cuatro y cantaba, y a mi mamá siempre le gusto cantar. Cuando niña cantó mucho en corales, mientras que mi hermano es un excelente guitarrista de jazz, compositor, arreglista y experto en tecnología midi. Ellos ejercieron una gran influencia en mi vocación y en mi decisión de ser músico profesional.



-¿Quienes fueron tus primeros maestros y qué aprendiste de ellos?-Mis primeros maestros en la escuela de música Miguel Ángel Espinel de San Cristóbal fueron el profesor Edgar Vásquez en el piano y Eleodoro Contreras en teoría y solfeo. Con ellos di mis primeros pasos formales en la música a los 7 años. El profesor Rufo Pérez Salomón, director de la escuela de música, aclaraba mis dudas en los pasillos de la escuela y conversaba conmigo en los recreos. También nos visitaba en casa cuando hacíamos veladas musicales. De mis maestros aprendí el valor de la disciplina, el estudio y la constancia, fue una época muy bonita.

-Básicamente, tu formación como pianista la realizaste tanto en Venezuela como en Cuba. ¿Qué recuerdos tienes de esa época de estudiante?-Aquí en Caracas estudié piano clásico en la Escuela José Lorenzo Llamozas con la profesora Olga Capriles, Historia de la música con el profesor José Peñín, armonía e improvisación con el profesor Gerry Weil y, paralelo a esto, estaba estudiando en la escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela. Allí también veía algunas materias de música como teoría y solfeo, historia de la música y estética. Hice algo de teatro con el profesor Nicolás Curiel e Isaac Chocron; luego conocí a Emiliano Salvador y su banda e hice amistad con todos sus músicos. Entonces surgió la idea de ir a Cuba a estudiar, porque estaban ofreciendo becas. Me gané una y me fui... recuerdo mucho a los maestros de la Escuela Nacional de Música de la Habana: a mi maestro Andrés Alén Rodríguez, a Loly Novas, su esposa... a María y Roberto Urbay, Hildamellis Chang, Manuela Echeverría y Alina Castro, entre otros con los que tuve la suerte de contar mientras estudie allí. Recuerdo que era una escuela de mucha disciplina y estudié mucho la música clásica: preludios y fugas de Bach, estudios de Chopin, Rachmaninov, Stravinsky y también música latinoamericana como Villalobos, Ginasteras y Ernesto Lecuona. Estudié con Andrés Alén armonía e improvisación, iba mucho a conciertos de jazz y grupos de timba cubana como Irakere, los Van Van, Ng La Banda, Gonzalo Rubalcaba, Emiliano Salvador, Felipe Cabrera y pude ver en los festivales de jazz de la Habana a músicos como George Benson, Winton Marsalis y Charlie Headen, entre otros. Estuve siempre en contacto con músicos populares y de jazz en esa época.

Venezuela es un país de grandes pianistas (damas). Sólo por citar, daré tres nombres: Teresa Carreño, Clara Rodríguez y Gabriela Montero.



-¿Piensas que esta profesión es para damas o, por el contrario, como dijo Brahms en una oportunidad al referirse a Teresa Carreño, ella gustaba como pianista porque tocaba como un hombre?-Pienso que el piano es un instrumento para damas y caballeros... siempre que se conozca a profundidad y se sepan aprovechar al máximo todas sus posibilidades y su infinita gama de colores y dinámicas. El piano siempre nos sonríe y nos abre las puertas a su mundo mágico. A estas tres ilustres del piano que mencioné anteriormente las admiro con el alma. Ellas han realizado importantes aportes al mundo del piano en Venezuela, en especial Gabriela Montero. Me impresiona por su capacidad y genialidad para improvisar, su técnica y musicalidad son extraordinarias.

-¿Cuándo empieza tu enamoramiento con el jazz?-Desde que descubrí los discos de Bill Evans en el estudio de mi hermano Carlos Eduardo. Tenía como 12 años y me sentí muy impresionada. Hable con él y me explicó brevemente sobre el jazz, fue la primera vez que escuché ese nombre. Carlos tenía un estudio de grabación en la urbanización Santa Rosa y yo iba para allá a grabar mis primeras composiciones con su teclado, y lo escuchaba tocar. Él no hablaba mucho, la verdad. Tocaba más de lo que hablaba, lo cual a veces me desesperaba un poquito (risas). Entonces me empecé a sentir muy enamorada del jazz, y fue tan fuerte que grabé un casete con mi voz, y decía: quiero ser jazzista… lo repetía miles de veces. Después mi papá se encontró el casete y se echo a reír, me llamó y me dijo: “hija, ¿qué te ocurre? ¿Por qué grabaste esto?” Yo le contesté: bueno papi... es que me gusta mucho el jazz.

-¿Piensas que en nuestro país hace falta más difusión del jazz y los géneros afines?
-¡Sí! Creo que sería muy bueno que pasaran más programas de jazz en la televisión y en la radio, que este tipo de música tuviera mayores espacios y más locales donde tocar. Entre la década de los ochenta y los noventa había aproximadamente 70 u 80 locales de jazz en Caracas. Sitios como la Menta, Café Cristal, Café Brasil, los Pida Pizza, el Caracas Jazz Club — dirigido por Jacques Braunstein-, Mr. Ribs, el hotel Aventura en San Bernardino, la Girafe, el Ático, entre otros... yo no vivía en Caracas en esa época, pero toda esta información la tengo por mi amigo, el trompetista cubano Julito Mendoza. Venezuela ha tenido un movimiento jazzístico importante desde 1951 y muy buenos músicos de jazz, sería muy bueno que ahora, cuando hay tantas propuestas nuevas vinculadas al jazz, se le diera mayor importancia.



-Háblanos un poco de tu primera producción discográfica.-Se llama Espiral de fuego y fue una experiencia muy linda, y un poco difícil por ser mi primer disco. Allí grabé ocho composiciones mías: “Espiral de fuego”, “Sr. Millán”, “Preludio para Boby”, “Café 6”, “120 y 9na”, “Don Alen”, “Regresando” y “Domingo por la tarde”. No me canso de escuchar este disco, que se encuentra muy ligado al jazz latino, a la fusión, a la música venezolana. Lo grabamos en los estudios del ingeniero Ricardo Landaeta en el Cafetal, en la calle el Limón. Tengo muy bonitos recuerdos de los ensayos; algunos se hicieron en el Juan Sebastián Bar y otros en mi casa. Carlos Sanoja y Willy Díaz estuvieron como invitados en el tema “Don Alen” y en los ensayos nos divertíamos mucho. También grabé temas standars venezolanos como “Tonta, Gafa y Boba” del maestro Aldemaro Romero, “El Frutero” de Cruz Felipe Iriarte y “El Diablo Resuelto”, un arreglo del “Diablo Suelto” de Heraclio Fernández. En la batería y el bajo grabaron Miguel Hernández y Carlos Rodríguez.

Antes de este disco, grabé un “demo” que se llamó “jazzeando”, que contiene temas de jazz como “Stella by Starlight”, “Mambo Influenciado”, “Mimis” —un tema de Felipe Cabrera, el bajista cubano-, “Summer Time” (cantado) y “Billes Bounce”. Era mi carta de presentación cuando trabajaba en el Juan Sebastián Bar, en el año 2000. Aquí grabaron Willy Díaz en la batería, Marcos Romero en el contrabajo y Oscar Rojas en la percusión.

-Coméntanos de tus presentaciones en Europa, ¿qué cosas buenas te dejaron?-¡Han sido experiencias maravillosas! En Londres, en el Bolívar Hall, fue muy emocionante sentir cómo el público disfrutaba la música venezolana y cómo, al final del concierto, pidieron un bis con todas sus fuerzas... y el público palmeando el ritmo del seis con “Catira”, joropo de Antonio Lauro que interpreté como bis. La entrevista en la BBC de Londres con el locutor Pablo Aguirre en el programa Notas de jazz fue también algo importante y enriquecedor. En el sur de Francia, en Lozere, donde estuve hace poco, presente mi disco Manos y alma en distintas emisoras. También participé en un concierto en Montpellier junto con otros músicos en apoyo a la radio Divergence, donde está el programa Orinoco, un importante espacio de jazz trasmitido desde Francia y muy escuchado en Venezuela por amantes del género, conducido por el locutor Gilles Bégue, un melómano que tiene 20 años viniendo a Venezuela con su esposa Daniela en sus vacaciones. Le encanta nuestro país y ha entrevistado a muchos músicos venezolanos como el Pibo Márquez, el cuarteto de clarinetes, María Alejandra Rodríguez, entre otros.

-Cuéntanos alguna anécdota interesante durante tu vida como músico profesional-Bueno, hay varias… la más reciente fue en la grabación de mi segundo disco, Manos y alma. El primer día de grabación cite a Roberto Koch para grabar un tema que se llama “Días de julio”. No pudimos ensayarlo, pero salió a la primera toma, ¡fue increíble! El maestro Nené Quintero estaba allí y nos dijo “hagan otra toma, para ver qué pasa”. De hecho la hicimos, pero la que quedó fue la primera.

Hay otra: en un concierto del Festival de Jazz A toda música, en el teatro la Opera de Maracay, estaba tocando con mi banda. Como invitado especial estaba el Goyo Reyna. Hacia el final del tema, el baterista estaba haciendo un solo y el Goyo se quedó muy concentrado, escuchando lo que él improvisaba ...y faltando apenas un compás para que el Goyo entrara con la letra, salió corriendo y llegó justo a tiempo al micrófono, a cantar en el sitio perfecto. Fue muy divertido esto, todos pensamos que se le había olvidado, pero el Goyo Reyna siempre tan genial retomó el tema en el sitio y momento perfecto.

-Preséntanos tu segundo y más reciente CD, ¿quiénes te acompañaron en la grabación y qué respuesta has tenido del público?-Esta fue una aventura atrevida y muy agradable. Grabar con 15 músicos invitados y cuadrar todos los horarios, ensayos y pautas de grabación... ¡¡¡uufffff!!! Menos mal que mi manager, el señor Emilio Méndez, me ayudó en todo esto. Aunque es divertido, a veces es un poquito difícil cuadrarlo todo. En Manos y alma tuve como invitados al Goyo Reyna en la percusión y jaleos flamencos; Aquiles Báez en la guitarra; Jorge Glem, Héctor Molina y Edward Ramírez de C4 Trío; Alexander Livinally en la percusión; Carlos Eduardo Arellano en la guitarra; Roberto Koch en el bajo; Gerry Weil en el piano; Adolfo Herrera en la batería y cajón; Dhiego Maldonado en la batería; Nené Quintero en la percusión; Alexis Cárdenas en el violín y Marisela Lovera en la voz. Son un equipo de trabajo excelente y aportaron muchísimo a este disco, el cual ya está a la venta en tiendas Esperanto, en las tiendas Recorland y la FNAC en París. En el concierto-bautizo estuvieron casi todos menos Aquiles Báez y Alexis Cárdenas, y estuvieron también tres bailadores de los Vasallos del Sol —Marisabel Trejo, Antonio José Laya y Rossmary Rondón-, quienes tuvieron una destacada participación en el Seis con “Catira” y el Calipso. La respuesta del público ha sido muy positiva, es un disco que ha gustado mucho.

-Hemos hablado del pasado. En este momento, deseo que nos digas algo de lo que tienes planificado para el futuro, en materia de giras y grabaciones discográficas.
-Tengo varios proyectos, uno de ellos es la grabación del disco de mi hermano Carlos Eduardo. Él tiene ya la preproducción lista y voy a grabar los pianos y teclados en este disco; también estoy por grabar un disco con aguinaldos del compositor y cantautor Enio Escauriza y estoy planificando un nuevo disco en formato de trío. En cuanto a las giras, tengo varias propuestas para volver a Francia en el próximo verano para realizar una gira de conciertos por el sur de ese país y también para Madrid y Barcelona, en donde están dos músicos venezolanos que admiro muchísimo: Lorenzo Barriendo y Juan Rodríguez. Con ellos tengo varios proyectos en camino.

-De los músicos venezolanos contemporáneos, ¿a quién o quiénes admiras?-A muchos, la verdad. De los pianistas a Otmaro Ruiz, Silvano Monasterios, Luis Perdomo, Gonzalo Grau y Gerry Weil; Silvio Arocha, Roberto Koch, el Goyo Reyna, Gonzalo Teppa, Eddy Marcano, Ignacio Izcaray, Henry Martínez, Guillermo Carrasco, Rodolfo Reyes, David Peña, Ofelia del Rosal, Alexis Cárdenas, el Pollo Brito, Huáscar Barradas, Carlos Eduardo Arellano, Joel Pibo Márquez, Francisco Santangello, Luis Pacheco, Enio Escauriza hijo y padre, Miguel Siso, Rubén Rebolledo, Roberto Girón, Marisela Lovera, Hana Kovayashi, Juan Ángel Esquivel, Roldan Peña, Joshua Sathi, Lorenzo Barriendos, Juan Rodríguez, Nené Quintero, Luisito Quintero, Aldemaro Romero, Otilio Galindez y el pavo Frank. En general, a toda esta nueva generación de músicos que están renovando la música venezolana con sus creativas y originales propuestas.


Fuente:Revista Sala de Espera

martes, marzo 23, 2010

Jesús Soto y el cinetismo

Jesús Rafael Soto nació en Venezuela, en 1923, en una población cargada de historia: Ciudad Bolívar, donde se instituyó la prensa escrita en Venezuela y se fraguó en 1819la creación de la llamada Gran Colombia, inspiración de El Libertador Simón Bolívar. Era una población aislada, sin museos ni actividades del arte. Él mismo ha dicho que aprendió solo el arte de la pintura. Deja su ciudad natal y viaja a Maracaibo, en el occidente del país, para encargarse de la dirección de una escuela de artes plásticas. En 1950 se va a París y allí comienza su carrera de artista creador de nuevas formas.

Alejo Urdaneta: Conceptos e historia, con opiniones del artista



La pintura, en su evolución histórica hasta comienzos del siglo XX, ha sido representativa. Consistía en la reproducción de lo natural, con mayor o menor exactitud. A principios del siglo pasado, Cezanne y luego el Cubismo y sus escuelas impusieron una nueva manera de ver y expresar la realidad. Ya no se ve con la rectitud organizada de las figuras, humanas o no, sino que se deforma y se crea un nuevo valor plástico.

Todavía en estos inicios no se había entrado en el arte abstracto. El arte de la pintura dibujaba rombos, triángulos y poliedros, en composiciones que no se desprendían de la pintura figurativa. No era todavía el abstraccionismo en la pintura; era la simplificación del arte figurativo.

“Mi punto de partida fueron Cezanne, el Cubismo y Van Gogh. Nunca estuve interesado por hacer pintura nacional ni por seguir las corrientes nacionales (…) No había la suficiente información ni formación para entrar en el campo de la creación pura.” (Soto)

Comenzó así el itinerario de Soto en la búsqueda de su creación propia, orientado hacia el arte abstracto que surgía en Francia; pero no se quedó allí y dio un paso más: convertir el cuadro en espacio real, no una imitación del espacio y del movimiento. Lo que hacía la pintura figurativa expresaba simbólicamente el espacio y el movimiento mediante la representación de las figuras: estaba implícito pero no tenía su propia realidad.

Ya se define el origen del arte cinético, en el que el espectador participe en la creación de ese espacio y de ese movimiento: El arte en movimiento.

“Lo importante para mí era encontrar el modo de poder separar definitivamente la abstracción de la figuración, sin dejar de ser pintor (…) Mi preocupación fundamental consiste en destruir la forma en busca del movimiento dentro de la bidimensionalidad (…) La obra figurativa no es una obra abstracta, porque utiliza todos los medios tradicionales expresivos de la pintura figurativa, sin mostrar el objeto.” (Soto)



El artista venezolano recurre a la superposición, por ejemplo, de dos formas abstractas, de plexiglás, que con el movimiento del espectador se desplacen una sobre otra creando una vibración.

Entiendo que resulta difícil explicar con la palabra el efecto visual, plástico, de un “penetrable” de Jesús Soto, pero sí puede darse una aproximación a la obra realizada con ese método de composición.

(“El “penetrable” es una estructura de cuerdas en la cual el espectador se introduce y obtiene una visión deformada, gris y temblorosa que borra la figura humana y la hace reaparecer en medio de una lluvia de cuerdas transparentes.” Cita de Arturo Uslar Pietri, tomada de su obra: Giotto y Compañía: SOTO. Fundación Eugenio Mendoza. Caracas, 1987).



Cuando Soto abandona el material flexible y utiliza las varillas delgadas, de metal, superpuestas sobre contra un fondo de rayas, se crea una ilusión que en realidad no lo es. Hay un espacio real (la distancia entre las varillas y el fondo), y hay también un movimiento real de vibración que se crea al moverse el observador.

“La vibración es una relación existente al margen de los elementos. Ellos sólo sirven para demostrarla. A partir de aquí constato, no ya la pobreza de los medios de expresión figurativa, sino incluso la insignificancia intrínseca de los elementos, descriptivos o no, en el lenguaje plástico abstracto.” (SOTO)

V

“Cada vez que el arte pretende anquilosarse, surge la voz de Dadá que recuerda que el arte es creación constante.” (Soto)



Soto defendió siempre su naturaleza de pintor. Una fotografía no puede dar el sentido tridimensional. Sólo el Cinetismo permite crear esa otra perspectiva de la captación de la obra, y el arte abstracto que se logra con la obra cinética es invención pura, sin correspondencia con la realidad visual de la naturaleza.

Jesús Soto fue un creador de nuevas formas en las artes plásticas. Su genio superó las limitaciones geográficas y sociales de su educación en una población rural de Venezuela, y es hoy día el artista siempre nuevo en la visión y la experiencia vivida por cada persona ante su magnífica obra.

Nuestro artista murió en París, en 2005.

Fuente: Analitica.com

domingo, marzo 14, 2010

Mercedes Oropeza: Manjares para estómagos y almas

Compañera de fogón de reconocidos chefs, colaboradora de Armando Scannone en su Libro Amarillo y cultora de la cocina criolla, entre muchos otros logros, Mercedes Oropeza se hace cargo de la sección gastronómica de Dominical (Últimas Noticias) que, a partir de este número, promete suculentos platillos





La pasión por el fogón le viene desde chiquita. A los 10 años ya participaba en los cursos de cocina en los que su madre la inscribía, aunque fueron sus dos abuelas, excelentes cocineras, quienes influyeron irrevocablemente en lo que sería la vocación de su vida y en la que se inició de manera profesional en 1983, de la mano de las señoras LLamoza, de El Hatillo, quienes preparaban comida criolla para vender en la calle.


Desde entonces, Mercedes Oropeza emprendió un camino sembrado de reconocimientos (entre ellos, el Premio Tenedor de Oro mención Producto Nacional en el 2005 y el Premio Armando Scannone en el 2009, otorgados por la Asociación Venezolana de Gastronomía). Como si ello fuera poco, es investigadora de la gastronomía local -de la que se confiesa una devota-, maneja un servicio de catering y conduce programas de televisión, otros de los muchos ingredientes que sazonan el éxito de esta caraqueña que durante 16 años de carrera culinaria ha macerado su excelencia profesional con una sencillez y buena vibra que le han granjeado el estómago y el corazón de quienes la conocen.


- ¿Cómo ha sido tu proceso de formación gastronómica?
- La cocina francesa es la madre de la cocina, de ella provienen las principales técnicas. Durante dos años me formé en la cocina bistrot con una pasantía en el restaurante Le Petit Bristrot de Jacques y en la nouvelle cuisine en Le Gourmet. También estuve de pasante en el restaurante Chez Wong, donde aprendí opciones muy sofisticadas de la cocina oriental. Toda esa teoría y práctica la he aplicado para perfeccionar la comida criolla y convertirla en alta cocina venezolana. La perfección no existe, pero la excelencia sí.


- ¿Qué influencia ha ejercido Don Armando Scannone en tu carrera?
- A Don Armando lo conocía desde los años 80, pero en una oportunidad me invitó a hacer una pasantía en su casa junto a José Luis Álvarez para colaborar con el Libro Amarillo. Trabajar con él y su cocinera Magdalena ha sido un privilegio. Como persona me inyectó su energía y como gastrónomo sus opiniones, que han sido definitivas. A su vez, ellos conocieron con nosotros un poco más la modernidad, por ejemplo, que la belleza de la comida no está sólo en el paladar sino también en la vista. La suma de todas esas cosas es lo que va construyendo el camino hacia la excelencia.

SIN JUGAR CON EL ESTÓMAGO

- A petición de tu padre estudiaste un tiempo Publicidad y también Artes Escénicas con la idea de tener un título. ¿Te aportó algo esa etapa?


- La publicidad me aportó algunas herramientas para el servicio de catering que tengo actualmente y lo escénico me ayudó a manejar la timidez y a desarrollar mi personaje ante las cámaras, tanto en el programa como en la sección gastronómica que conduzco en televisión. Pero fuera de ellas soy sólo un ama de casa más.


- En una ocasión hablaste de la ética del cocinero. ¿A qué te refieres?
- En la cocina, como en otros oficios, muchos se meten por moda o por dinero, sin respeto verdadero por lo que se hace. Nos corresponde ayudar a quienes están estudiando a sentir ese respeto, a ser honestos en su trabajo. Por ejemplo, no puedes decirle a una persona que usaste tal o cual ingrediente cuando sabes que no es así. No puedes jugar con el estómago de los clientes ni usar al público como conejillo de indias. La credibilidad que te ganas es lo que hará que sobresalgas.


"NO TIRO LA TOALLA"


- ¿Qué oportunidades y limitaciones ofrece la cocina criolla?
- Nuestra cocina es muy amplia, hay una extensa gastronomía regional para descubrir y valorar. Todos los días aprendes algo nuevo, sobre todo investigando esos platos que se están perdiendo. Lo negativo es que, salvo honrosas excepciones y el legado de algunas recopilaciones, muchos platos no quedaron escritos.

- ¿Es posible salvar ese patrimonio culinario?

- Yo no tiro la toalla, somos muchos los cocineros e investigadores especializados en comida criolla que estamos al rescate de las pistas para recuperar esas recetas emblemáticas para las generaciones futuras. Se está dando todo un movimiento para unir a la gente en torno a la cocina, independientemente de su oficio o profesión. La cocina une a la gente y en todas las profesiones hay buenos estómagos.

- ¿Cómo queda lo local frente a lo global en lo que a cocina se refiere?

- La crisis nos ha obligado a vernos; se acabó el caviar y el foie gras… Ahora podemos reivindicar los productos autóctonos, fusionarlos con técnicas de afuera y reinventar muchos de nuestros platos más representativos.

- ¿Cuánto hay de ciencia y de arte en el cocinar?

- Hay discrepancias sobre si cocinar puede considerarse un arte o no, eso es muy subjetivo. Yo soy una cocinera más de alimentar que de exhibir, ya sea alimentar el estómago o el alma; pero si son ambos mejor.


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Una sección para compartir


La experiencia de Mercedes con las grandes audiencias le propone nuevos retos. Ahora las páginas de Dominical, a través de su sección de Cocina, abren una nueva ventana para que esta cuarto bate de la cocina criolla comparta con nuestros lectores sus mejores sabores.
- ¿Cuáles son tus expectativas con esta sección?

- Es una propuesta muy bella y estoy feliz de que hayan pensado en mí. A diferencia de la televisión, donde todo ocurre muy rápido, el medio escrito ofrece la posibilidad de que las ideas y recetas queden en el papel y se puedan coleccionar.

- ¿Qué abanico de platos piensas ofrecer?

- Incluiré recetas que no son exclusivamente mías, porque ya existen, pero añadiendo mi toque personal. También compartiré recetas que otros me han obsequiado y que yo, a la vez, quiero obsequiar a los lectores. Hay que ser agradecido, todo lo que se da se devuelve positivamente. Junto con las recetas abordaré aspectos para la presentación del plato, de manera que el lector tenga la garantía de que su preparado quedará igual al de las fotos, porque son hechas con un plato real.

- Además de las recetas, ¿qué más ofrece la sección?
- Dentro de la sección hay un apartado que se llama "La clave es compartir", donde no sólo describiré algunos secretos y consejos de cocina, sino también recomendaciones de lugares que he visitado, de platos que he probado, de ingredientes insospechados, entre muchas otras cosas.

- Y también hay sorpresas para el público en Internet…
- Sí. Está previsto que una vez al mes pueda interactuar directamente con los lectores a través de un chat. El día y hora de la actividad será notificado oportunamente en la sección.

- ¿Cómo se ajusta la sección al bolsillo de todas las clases sociales?
- La idea es ofrecer recetas prácticas, fáciles de preparar y económicas. Todas las semanas visito los mercados libres para familiarizarme y poder informar sobre los productos de temporada, proponiendo recetas con ingredientes que en ese momento estén más baratos. También ocurre que hay productos como la chayota que siempre están a buen precio, pero que la gente no sabe qué hacer con ellos. Yo les ayudaré a prepararlos y sacarles provecho.


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Bocaditos de Mercedes

Un plato especial
La hallaca, "porque es como los venezolanos: desorden dentro de un orden, mestizaje y unión familiar".

Un reto personal

Tener una "taguarita" propia.

Comida favorita
Las sopas, "soy la antítesis de Mafalda".

Un chef con el que te gustaría trabajar

Santi Santamaría… "he trabajado para él pero no con él".


Un trabajo culinario para incursionar
El de Andoni Luis Aduriz. "Ensambla sus platos con pinzas y no con los dedos"..

Ídolos culinarios
"Son demasiados. De afuera puedo nombrar a Santi Santamaría y Alain Ducasse; de aquí a Francisco Echezuría, José Luis Álvarez y Francisco Abenantes por la disciplina que tienen".

El mayor orgullo
"Mi hijo de 9 años".


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RUTA WEB

- www.lavainitaorganica.blogspot.com

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Fuente: Revista Dominical

sábado, marzo 06, 2010

Fanny Fuguet su concierto solidario en Málaga

Cantautora y poeta, directora y coordinadora de Centros de Educación Pre-escolar, combina en sus recitales charlas y talleres para niños, jóvenes y adultos, donde la plástica, la expresión corporal, teatral y literaria forman un todo. Entre Venezuela y España discurre su carrera músical acompañada de su dulzura y humanidad.




La cantautora venezolana Fanny Fuguet dará un concierto solidario el 29 de Marzo a las 18:00 horas en el Teatro Alameda de la ciudad de Málaga a beneficio de la ONG Infancia Solidaria.


Un concierto cargado de mucha solidaridad venezolana.

Web Oficial

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sábado, febrero 27, 2010

Juan Requena, Criaturas Sinparques

CRIATURAS SINPARQUES es una nueva expoosición del artista venezolano Juan Requena, una gran instalación conformada por cajas de acrílico contentivas de animales plásticos.
Nacido en Caracas y formado en Europa, Juan Requena viene desarrollando desde Berlín un interesante trabajo ecologista con reproducciones plásticas de animales, peces e insectos, el cual ha materializado a través de su “Instituto de Investigaciones de los Animales Plásticos” (I.I.A.P.), propuesta con la que obtuvo el Segundo Premio del XI Salón de Jóvenes con Fia en 2008, y que se ha convertido en eje central de su producción creativa.


Requena reúne una selección de piezas de su museo de historia natural sintético, para expresar una visión irónica del deterioro de nuestro ecosistema frente a los planteamientos ambientalistas y ecológicos, pretende mostrar así “el ocio, la crueldad, el sensacionalismo, la euforia, la desarmonía y la falta de inteligencia al utilizar seres vivos para hacer un evento sensacional o un circo, manipulando y forzando la voluntad de seres vivos para realizar actos bárbaros y sangrientos”, según él mismo explica.

Para el artista, los animales plásticos son desechos o basura como cualquier otro plástico, que al deshacerse de éste afectan a la naturaleza de una manera u otra. “En este caso está presente el tema del desplazamiento de seres plásticos por seres orgánicos, la necesidad de representar aquellos seres que existen o existieron alguna vez y la preservación de un objeto que da referencia a algo que era natural”, señala Requena.

“Ya que hay una sustitución continua de objetos plásticos, yo estoy conservando algunos animales sintéticos que encuentro en los lugares que frecuento, de esta manera quizás habrá restos de estos animales representados por nuestra especie en un futuro. Trato de recolectar la mayor cantidad de información e historia de estos objetos de baquelita”, puntualiza.

Asimismo explica que “El origen de cada una de las especies, su lugar de fabricación (Taiwan, China, Filipinas, México...), sus condiciones de vida, sus sitios de distribución, alimentación y reproducción, son documentados y exhibidos por el artista, estableciendo un inquietante punto de quiebre en nuestras últimas formas de taxonomizar y estructurar la realidad de nuestro país: un conjunto de frías y unilaterales palabras vacías, devorándose las unas sobre las otras… sin parques, sin reflexión, sin encuentro, sin espacios”.

Basadas en la desmitificación de cuentos, historias, leyendas y fábulas, las instalaciones de Juan Requena tienen como una constante la presencia de animales, especialmente insectos, proyectados a gran escala para darles cualidades humanas y obtener una dimensión equiparable física y psicológicamente a sus proporciones, según señala la curadora.


Fuente: Analitica.com

jueves, enero 21, 2010

El poeta venezolano Rafael Cadenas gana el Premio FIL de Literatura 2009

El poeta venezolano Rafael Cadenas obtuvo hoy en México el Premio de Literatura en Lenguas Romances 2009 que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), la principal cita editorial del mundo hispano.

“Lúcido y vigilante, Cadenas no ha dudado en ir rompiendo con la forma, los géneros y los discursos más frecuentes dentro de la poesía moderna”, apuntó el jurado en su dictamen, anunciado en una rueda de prensa en la ciudad mexicana de Guadalajara, en el occidente del país.


El galardón, antes conocido como Premio Juan Rulfo y que este año llega a su décimo novena edición, está dotado con US$ 150.000 y reconoce a un autor por el conjunto de su obra en cualquier género literario.
Tras recibir la noticia del reconocimiento, Cadenas afirmó en un contacto telefónico con el lugar en que se celebró la rueda de prensa que tiene muchas cosas que agradecer a México, incluida la lectura de sus escritores y poetas, de los que dijo haber aprendido mucho.
“Lo que brota de mí es la palabra gracias”, manifestó.
Nacido en Barquisimeto (Venezuela) en 1930, el poeta vive actualmente en Caracas, ciudad a la que volvió en 1958 luego de haber sido desterrado a la isla de Trinidad en 1952 por su militancia comunista.
Formó parte del grupo Tabla Redonda en Venezuela, junto con Arnaldo Acosta Bello, Jesús Guédez, Ángel Eduardo Acevedo, Darlo Lancini, José Barroeta y Sanoja Hernández.
Cadenas es poeta, ensayista, traductor y autor de títulos como “Los cuadernos del destierro” (1960), “Falsas maniobras” (1966), “Intemperie” (1977) y “Gestiones” (1992).








Fue Premio Nacional de Literatura en su país en 1985 y Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde en 1992.

Según el jurado, el autor se ha definido como alguien que “escribe desde la normalidad con sentido de asombro”.

El jurado estuvo integrado por la periodista cultural y directora editorial del Museo Reina Sofía, María Luisa Blanco (España), el profesor de Literatura Hispana en la Universidad de California Raymond Williams (Estados Unidos), el escritor Gustavo Guerrero (Venezuela) y el poeta Darío Jaramillo (Colombia).

Por parte del país anfitrión participaron la profesora de Literatura y crítica cultural Lucía Melgar, el escritor Vicente Quirarte y la investigadora de la lengua española en la Universidad de Milán Ana María González Luna.

Entre los ganadores de las ediciones anteriores del Premio FIL se encuentran los mexicanos Sergio Pitol (1999), Carlos Monsiváis (2006) y Fernando del Paso (2007), los españoles Juan Marsé (1997), Juan Goytisolo (2004) y Tomás Segovia (2005), el argentino Juan Gelman (2000), el brasileño Rubem Fonseca (2003), el portugués António Lobo Antunes (2008) y el cubano Eliseo Diego (1993).

El Premio de Literatura en Lenguas Romances 2009 será entregado en la XXIII Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que se celebra del 28 de noviembre al 6 de diciembre próximos.

Vía EFE

sábado, enero 16, 2010

Albert Subirats, buenas brazadas y buenas marcas

Con 22 años de edad, este nadador venezolano ­que está entre los cinco mariposistas más veloces del planeta­ se mide en las piscinas del mundo con Michael Phelps y cuenta con un registro de récords que salpica: se ha colgado en el pecho 16 medallas de oro en juegos nacionales, es el primer venezolano en lograr una medalla en un Mundial de Natación, quedó de cuarto en el Mundial de Roma y consiguió batir su anterior registro nacional en 100 metros mariposa con 50.65 segundos.
En su visita a Venezuela ­antes de partir a Marsella, Francia, donde empezará a entrenar­ cuenta cómo ha logrado estar, brazo a brazo, entre los mejores del mundo



Fotografías Marcel Cifuentes marcelcifuentes@gmail.com






El pito es lo último que escucha.
Cuando el nadador venezolano Albert Subirats se lanza a la piscina en una competencia, los gritos del público, los aplausos, las voces en los micrófonos se desvanecen hasta apagarse. "No oigo nada. Es un silencio total. Son 50 segundos pero se hacen mil veces más lentos", dice Subirats, uno de los cinco mariposistas más rápidos del mundo. Y en ese ascenso y descenso concentrado por las aguas cloradas no escucha ni sus propias brazadas. En su mente todo está insonorizado, todo está en mute. Su cuerpo sólo quiere estirar la mano, tocar la pared de la piscina entre los primeros, quitarse los lentes y escuchar la algarabía de la gente.

Con 22 años de edad, este nadador venezolano no sólo cuenta con 16 medallas de oro en juegos nacionales. Además, es el primer criollo en traer una medalla ­bronce­ en un Mundial de Natación (Melbourne, 2007) y en conseguir una presea ­plata­ en una piscina corta (Shanghai, 2006). Tiene tres medallas de oro en individuales ­dos en mariposa y una en espalda­ y seis en relevo en la NCAA (Asociación Nacional Colegiada Atlética de Estados Unidos), en la que participó por la Universidad de Arizona, donde estuvo becado y se graduó de Mercadotecnia en diciembre del año pasado. Sin contar que con sus 50.65 segundos es dueño de la quinta mejor marca del planeta en 100 metros mariposa. Récords que no se secan tan fácilmente.

"Albert es el primero que entra al agua y el último que sale. Es de los que al acabarse el entrenamiento le pide al entrenador que lo ayude a mejorar sus vueltas y salidas. Siempre quiere seguir practicando", asoma su agente Alberto Mestre. "Nadar es lo que me gusta hacer, es lo que disfruto. La piscina es el lugar donde me siento más a gusto", reconoce Subirats.






Por eso "Subi", como le dicen sus amigos, no se cansa de entrenar ­hasta ocho horas diarias­ para mejorar su desempeño y quitarle algún número que le estorbe en sus marcas. "Tiene una capacidad de trabajo increíble, a veces hasta masoquista. Se esfuerza por mejorar sus técnicas", cuenta Luis Moreno, su entrenador desde que tenía nueve años de edad.


Torpedo al agua. El diagnóstico era severo: hiperactividad bronquial. El pequeño Albert corría y se cansaba y no salía de un resfriado.

"No podía correr como los otros niños porque tosía mucho. Me daban ataques de asma y me nebulizaban a cada rato", recuerda el nadador. Pero la mamá, resuelta, fue al doctor y le dijo que no le iba aplicar más broncoestimulantes.

"Le comenté al médico que le iba a retirar el tratamiento y lo iba a meter en natación", rememora Montserrat de Subirats. Y así, el niño que estudiaba en el Colegio San Gabriel Arcángel, en las tardes iba a natación en el Hogar Hispano de Valencia para mejorar a brazadas su condición respiratoria. "Al principio no me gustaba la natación, pero después de mi primera competencia internacional no sólo me di cuenta de que quería ser nadador, sino que quería ser el mejor", dice el "Torpedo Subirats", como también lo llaman.

"Desde pequeño quería competir con los mejores. Cuando ganó la medalla de plata en Shangai el primer comentario que me hizo fue: `Le gané a Thomas Rupprath, mi ídolo", recuerda su entrenador. Ya empezaba a medirse con los rápidos en piscina. El deseo lo ganó brazo a brazo. "Es muy centrado, su meta siempre fue colarse entre los más grandes y lo ha logrado", asoma José Godoy, uno de sus mejores amigos. "Cuando era pequeño ya quería entrenar a las cinco de la mañana con los nadadores más grandes. Me decía: `Yo quiero ganar una medalla para Venezuela", recuerda su madre.



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Sabía que para ser el mejor tenía que asumir algunas renuncias. "Cuando era más chamo a veces no iba a algunas fiestas de 15 años porque el día siguiente se tenía que levantar temprano a entrenar", recuerda Godoy. Los trasnochos no son para un campeón.

Es muy disciplinado. ¿Puede nadar incluso cuando está molesto? "Es lo mejor que puedo hacer.

Es una forma de desahogarme", cuenta el muchacho que con su look de skater no da pistas de que es nadador.

Aquaman venezolano. ¿Qué se siente pensar en milésimas? "Es un reto personal, cuando tienes un record quieres bajarlo lo máximo posible", cuenta Subirats, ese muchacho tímido y de verbo noble que se mide en las piscinas del mundo con Michael Phelps y Milorad Cavic. "Pensar en milésimas es a veces un poco cruel, por todas las horas de entrenamiento. He llegado de cuarto tres veces por una milésima de segundo. Yo apuesto cientos de horas de entrenamiento y no entrar al podio por una milésima es duro, pero así es la competencia y es lo que me atrae de este deporte", dice el nadador criollo.

Pero es empecinado y patalea con esfuerzo. "Cuando quiere llegar a algún sitio, allí va. La idea de irse a Francia es porque allá están los mejores y quiere entrenar al lado de ellos", cuenta su padre, Antonio Subirats. "Allá hay entrenadores bastante fuertes. El hecho de nadar con los más rápidos me va ayudar a dar el salto".

La meta ahora son las Olimpiadas Londres 2012, porque las de Beijing 2008 se le hicieron esquivas. "Los dos meses siguientes a las Olimpiadas fueron muy duros, porque siempre estuve mal acostumbrado a que cada vez que me lanzaba en la piscina todo me salía bien. Fue muy triste por todas las expectativas que tenía la gente", reconoce Subirats, quien de niño comía milanesa de pollo y papas fritas antes de cada competencia: "Porque un día comí y gané", asegura. Es el muchacho sin supersticiones antes de zabullirse al agua. El que cada vez que viene a Venezuela le regala a escondidas trajes de baños nuevos ­que le dieron a él de prueba­ a compañeros con menos posibilidades. El que ahora desayuna tres huevos sancochados, yogurt, frutas, cereal, tocineta y una papa como un potente menú de entrenamiento. El mismo que va cuatro veces a la semana a entrenar al gimnasio para poder nadar entre los más rápidos del planeta. ¿En qué piensa cuando nada? "En ganarle a los otros siete nadadores y en bajar mi marca". Un registro en estilo mariposa que está el top five del mundo. Por eso, cuando Subirats llega a la piscina de un club, se toma fotos y firma autógrafos en los gorritos de natación de los niños que lo miran con admiración y con ganas de un día ser como él.


TODO EN DOMINGO/17

miércoles, diciembre 30, 2009

Eduardo Mendoza Goiticoa, él tenía don de gentes

Nos acaba de dejar un hombre excepcional, Eduardo Mendoza Goiticoa, quien a lo largo de su prolongada vida siempre dio ejemplo de rectitud, profesionalismo, honradez, bondad y calor humano.


Pedro A. Palma



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Tan sólo cuatro años después de regresar a Venezuela, una vez concluidos sus estudios de ingeniería agronómica en Argentina, fue nombrado Ministro de Agricultura en 1945, cuando aún no había cumplido los 30 años de edad, cargo que desempeñó exitosamente hasta 1947. Como parte de esa responsabilidad pública le tocó manejar los asuntos migratorios del país al frente del Instituto Venezolano para la Inmigración, organización que mantuvo estrechos vínculos con la Organización Internacional de Refugiados, que luego se transformó en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. En esa oportunidad dirigió un programa para ayudar a los emigrantes europeos que llegaban a nuestro país después de la devastación de la II Guerra Mundial, dando apoyo a decenas de miles de personas desamparadas. Tal fue el resultado de ese proyecto que muchos expertos internacionales lo catalogaron como el más exitoso programa de refugiados del período de la post guerra a nivel global. Tiempo después fungió como Director Fundador de la Human Rights Foundation, organización internacional dedicada a la defensa de los derechos humanos en el continente americano, que pone especial atención en la promoción de la libertad del individuo para la auto-determinación y en la lucha contra la opresión de las tiranías.

Fue en todo momento un hombre comprometido con la democracia y la libertad, participando activamente en la resistencia contra la dictadura de Pérez Jiménez, y haciendo importantes contribuciones a la planificación de la huelga general que tanto contribuyó al derrocamiento del régimen y a la reinstauración de la democracia en Venezuela.

También fue un importante emprendedor, fundando junto a su hermano Eugenio la empresa Protinal, importante productora de alimentos concentrados para animales, en la que trabajó desde su fundación a fines de la década de los 40 hasta mediados de los años 70. Se destacó como propulsor de la agricultura de vanguardia en Venezuela habiendo publicado importantes trabajos en esa área, y como promotor de la educación superior, formando parte del Comité Organizador de la Universidad de Oriente. Su aquilatada vida profesional lo hizo merecedor de un reconocimiento por parte de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, organización que lo nombró Miembro Honorario en el año 2006.

Serían incompletas estas palabras de reconocimiento a don Eduardo si no hiciéramos referencia a sus extraordinarias condiciones como ser humano. Poseedor de una ilimitada afabilidad, tenía la cualidad de agradar a todos los que se le acercaban. Conversador inteligente y ameno, era realmente placentero escucharlo e intercambiar con él ideas sobre los temas más diversos. Amigo incondicional, siempre estaba presto a demostrar el sincero aprecio que sentía por uno.

En pocas palabras, él tenía don de gentes, término que de acuerdo a la Real Academia Española se aplica a personas que tienen la disposición peculiar de ser muy sociables en el trato y poseen facilidad para atraer y persuadir a los demás. Para mí él fue siempre una referencia y un ejemplo a seguir, y lo seguirá siendo en los años que aún me queden por vivir, porque una persona como Eduardo Mendoza Goiticoa siempre será pauta de cómo debería ser cualquier individuo que aspire ser un hombre de bien.


Fuente:

domingo, diciembre 27, 2009

Manuel Bermúdez, fue el custodio de las palabras

Tras haber dejado una huella imperecedera en la docencia y los estudios literarios y de la comunicación, falleció el martes 15 de diciembre de 2009, a los 82 años, el reconocido profesor, escritor y miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, Manuel Bermúdez.



Bermúdez se forjó un prestigio especial, no solamente por sus estudios y sapiencia, sino por ser el primer crítico de medios audiovisuales, interesado en elevar el nivel lingüístico de la pantalla chica; y como tal estuvo en Radio Caracas Televisión asesorando diferentes producciones, como el Concurso Millonario, en tiempos de Doris Wells y Napoleón Bravo.

De esa época, hacia los años 70 y 80, Guillermo Luján, para entonces gerente de Logística y productor de RCTV, lo recuerda "como una persona excelente, siempre dispuesto a ayudar y a enseñar tanto en la parte de semántica como en expresar bien lo que se quería decir, comunicar algo con verbo e imágenes".

Bermúdez -refrenda Luján- salía en cámara y era quien avalaba si la respuesta dada por el concursante era válida, "informaba con mayor amplitud, con la venia del resto de los miembros del jurado".

Otra de las productoras de entonces, Martha López de Medrano, lo recuerda como "un ser muy hermoso, muy listo y con muy buen humor". Relata que en una ocasión "le robaron un libro, y yo le dije que si quería que avisáramos a Seguridad, y él me contestó: 'no, yo lo que quiero es conocer a esa persona tan extraordinaria, que en este medio de la televisión haya sido capaz de robarse ese ladrillo, para felicitarlo'".

Martha también recuerda "su vida bohemia, de reunirse con los poetas, con Denzil Romero, en la Librería El gusano de luz".

Es el mismo recuerdo que comparte Oscar Sambrano Urdaneta, escritor y crítico literario, académico de la Lengua al igual que Bermúdez: "compartimos en las tertulias de El gusano de luz y en un cubículo que teníamos en el Pedagógico, al que llamaban 'la mata del guaco', que es un pájaro que lleva al nido todo lo que encuentra por allí, y a ese cubículo iban a parar toda suerte de personajes".

La Academia Venezolana de la Lengua le rendirá un homenaje en enero, anuncia el escritor y también académico Rafael Arráiz Lucca: "Manuel hasta hace poco fue el secretario, y tengo el extraordinario recuerdo de las actas semanales que eran piezas literarias, bien escritas, precisas, con esa dicción par- ticular que él tenía. Lo estimé muchísimo, desde hace muchos años en la universidad. Tuvo una vida plena, con su familia y legiones de alumnos. Una vida muy útil y muy bonita, digna de aplaudir y celebrar".

Fuente:
El Unversal

domingo, diciembre 20, 2009

José Bardina, galán de telenovelas

El más recio de los galanes. El hombre que despertó pasiones en millones de venezolanas cada vez que aparecía en la novela de las 8:00 p.m. El actor que levantaba suspiros en sus compañeras de trabajo. El viril capataz que domó a la fiera Doris Wells. Ese era José Bardina, el histrión venezolano que decidió apartarse años atrás de los focos y murió en la ciudad de Miami el 18 de diciembre de 2009.
Nacido en Barcelona, España, en 1938, desarrolló su carrera como actor en Venezuela, donde destacó como intérprete de teatro y televisión. En 1958 dio sus primeros pasos en la escuela de teatro Juana Sujo.



Bardina arrancó suspiros a millones de damas en Venezuela y Latinoamérica y se convirtió en el "galán de galanes", como lo definió la escritora Delia Fiallo.

Nacido en Barcelona, España, un 27 de marzo de 1938, Bardina protagonizó en el país grandes melodramas, al lado de reconocidas figuras como Marina Baura, Lupita Ferrer, Rebeca González, Doris Wells y Flor Núñez, entre otras consagradas actrices.

Su primer gran éxito en el país llegó con Lucecita, telenovela que encabezó junto a Marina Baura para Venevisión a finales de los sesenta, y con la cual el actor iniciaría una larga relación profesional y personal con la maestra de los folletines televisivos, Delia Fiallo, para quien Bardina representó el héroe romántico por excelencia.





Entre las novelas protagonizadas por José Bardina en los años setenta se cuentan Esmeralda y La zulianita (con Lupita Ferrer), Una muchacha llamada Milagros (con Rebeca González) y La fiera (con Doris Wells) las cuales fueron muy celebradas por la crítica e hicieron suspirar a millones de damas de Venezuela y toda Latinoamérica.


A principios de los años 80, el galán se retira de la televisión, de cuya pantalla permaneció alejado hasta 2002, cuando reapareció en la telenovela Lejana como el viento (Venevisión). Radicado en Miami desde finales de los años noventa, siguió trabajando como actor en esa ciudad, esta vez con papeles secundarios en telenovelas grabadas por Venevisión Productions para el mercado hispano, gracias a la relación profesional y de amistad que siempre mantuvo con Arquímedes Rivero, gerente de esta casa productora. La última telenovela en la que participó fue Amor comprado (2005), en la cual interpretó el papel de un bonachón hombre mayor junto a otros actores venezolanos como Marjorie De Sousa.

Bardina sufría desde hace meses una insuficiencia renal y estaba esperando por un trasplante. Sus restos serán velados en Miami. . "Era una gran persona, un gran amigo y un gran actor. Creo que fue el galán por excelencia de la telenovela venezolana desde que hizo Lucecita y Una muchacha llamada Milagros. Tenía muchos deseos de vivir, acudía dos veces por semana al hospital a dializarse pero la muerte lo sorprendió a las 4 y media de la mañana de este viernes. Lo queríamos mucho y es una gran pérdida para la farándula latinoamericana", declaró Rivero a Estampas, vía telefónica, desde Miami.

Lupita Ferrer, quien fue su pareja en la telenovela Esmeralda en el año 1971, lo recuerda como el galán más romantico de la pantalla chica nacional de todos los tiempos, pero también como un hombre sumamente nervioso. "Y creo que el nerviosismo a la larga le trajo problemas", agrega Ferrer.

"Él siempre estaba con un poco de ansiedad de irse. No le gustaba el ambiente de estar encerrado en un estudio de televisión. Pienso que se retiró muy joven", opina la actriz, quien considera que la muerte de Bardina fue prematura.

"Fue una persona muy querida", cuenta el productor de telenovelas Arquímedes Rivero. "Desde hace tiempo nos tenía angustiados porque andaba con los riñones malos. Dos veces a la semana tenía que ir al hospital a dializarse. Se quedó esperando un trasplante. Lamentablemente a los mayores no les es fácil conseguir donantes de órganos, la prioridad es para los jóvenes".



Precisamente, fue Riviero quien lo contrató para actuar en Amor comprado (2007), la última telenovela que su deteriorada salud le permitió grabar.

"Aquí (en Miami) nos hicimos íntimos. En Caracas nos conocíamos, pero trabajábamos en canales diferentes. Su muerte es una gran pérdida para la farándula latina. Era querido en todas partes", agrega Rivero.

Pero mucho antes de que se apagara la luz en el escenario de su vida, José Bardina -que nació en España pero se nacionalizó como venezolano- realizó una veintena de producciones dramáticas en el país.

"Trabajamos juntos durante siete años seguidos", rememora Lupita Ferrer. "Nos lanzaron con una historia de Delia Fiallo, la señora de la novela romántica", dice y se refiere a Esmeralda, la primera teleserie que exportó Venezuela y que batió récords de audiencia en México.

"Nos dio fama internacional. Fue algo increíble. Cuando escriba mis memorias le voy a dedicar un capítulo", confiesa.

Un capítulo en homenaje a la memoria de su amigo, del que esboza algunas pinceladas. "La primera vez que vi a José no me lo podía creer. ¡Iba a besar a un hombre bellísimo! Él parecía un príncipe", confiesa.

Pero no fue sólo a Lupita a quien que el atildado intérprete le bajó las medias. Las damas del público se derretían por él.Y es que José Bardina era el dueño de un magnetismo que conseguía que las mujeres se quedaran pegadas de la pantalla cada vez que él salía.

"Su estilo era único. Su juego de miradas era muy seductor. Irradiaba chispas de virilidad. Algo que no se ha visto más nunca en la televisión", apunta también Lupita Ferrer, con quien Bardina protagonizó María Teresa, La zulianita, Mi hermana gemela y Mariana de la noche. "Nos gustábamos, pero nunca tuvimos una relación sentimental".

¿La razón? "Yo me casé muy pronto y él se unió a Amelia Román. Existía una barrera, un respeto, y nunca nos atrevimos a traspasar esa frontera", cuenta ella.

A finales de los ochenta, el galán de la voz más recia que se haya oído en la televisión nacional se mudó a Miami, con esposa e hijos. Y allá se dedicó al mundo de los negocios."Tuvo restaurantes, pero su mayor triunfo lo cosechó como actor", dice Arquímedes Rivero.

Se retiró, pero en 2000 volvió a las novelas. Actuó en Lejana como el viento y en 2003 participó en Amor descarado. "Dejé de verlo por muchos años. Pero coincidimos en Amor descarado y me asombró ver el cambio que había dado: engordó y estaba envejecido", recuerda Lupita. "Siento que perdí al amigo que me dio los besos más respetuosos en las novelas".

Fuente:
El Universal





viernes, diciembre 18, 2009

Eddy Marcano, un violinista en el tejado del mundo

Eddy Marcano es un virtuoso del violín que ha tocado con cuanto músico de talento hay en el país. Ahora se presentará en escenarios de lustre en Estados Unidos. Gracias a sus acordes, el pajarillo retumbará en el Carnegie Hall de Nueva York
Las cuerdas virtuosas de Eddy Marcano


http://impresodigital.el-nacional.com/suplementos/2009/09/27/­Fotografías Claudia Rodríguez claudiarromero@yahoo.com ­
Agradecimientos Roberto Palmitesta ­ Fadella Lares, Centro Cultural Corp Group.




"¿Papá, por qué cierras los ojos cuando estás tocando?" Victoria Marcano, de 8 años, tiene razón; cada cierto tiempo, su papá se refugia calladamente bajo los párpados cerrados cuando se apropia del violín y el arco. O como él mismo reconoce, cuando la música se lo lleva lejos. "Porque me gusta mucho lo que estoy haciendo", sonríe él. Eddy Marcano cuela la anécdota mientras comienza a calentar con el instrumento en el vacío escenario de la sala de conciertos de Corp Group. Al principio, hace sólo escalas. Luego comienza a tejer con el arco un tapiz apretado de notas limpias y elegantes.

Lleva 15 minutos improvisando, y va tan rápido que al trasluz de los reflectores las cuerdas desprenden un polvillo finísimo y plácido. Cuando termina, Marcano no resopla. No suda. Ni siquiera sacude discretamente los brazos para relajarlos. ¿Qué son 15 minutos de ejecución para él? Además de ser director de orquesta, desde hace más de 20 años integra la fila de primeros violines de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. Durante ocho, presidió la Orquesta Sinfónica de Nueva Esparta. Ha grabado dos discos propios ­ Venezuela en violín 1 y 2­ y ha participado en una larga lista de proyectos de otros músicos nacionales. En noviembre de 2008 tuvo su debut neoyorquino como solista durante la Latin American Culture Week de esa ciudad, que dirigen el tenor Plácido Domingo, el músico y compositor Paquito D’Rivera y la pianista Polly Ferman. Ahora Marcano se prepara para iniciar una gira de tres semanas por EE UU, que lo llevará a tocar el 14 de octubre en el prestigioso Carnegie Hall.



Si tuviera un álbum de barajitas con los grandes nombres de la música venezolana contemporánea con los que ha colaborado, podría presumir que lo tiene casi lleno, pero su estreno en el Carnegie Hall tiene cartel propio. De la mano de Héctor Molina en el cuatro, Gustavo Caruci en la guitarra y José Puente en el contrabajo, Marcano presentará con su violín un repertorio de obras venezolanas entre las que figuran pajarillos, valses, merengues, joropos, ondas nuevas, pasajes y danzas zulianas.

"No estoy nervioso, pero sí muy emocionado. Me entusiasma tocar ahí por todo lo que representa", confiesa.

Su acento es rápido como el de un oriental, pero ondulado como el de un maracucho: por donde se le escuche, evidentemente confunde, aunque se ve que ese desconcierto ajeno lo divierte. "Soy de Cabimas pero crecí en Margarita. Ya tengo más de 20 años viviendo en Caracas, pero de vez en cuando todo se me mezcla, ¿vos sabéis?", explica con picardía. El menor de tres hermanos ­hijo de un profesor de inglés y una ama de casa­ aprendió en La Asunción a tocar cuatro a los cinco años. "Mi hermano Carmelo punteaba y yo lo acompañaba. En mi casa se oía de todo: Gualberto Ibarreto, Doris Day, Nat King Cole, Bob Fleming, Lilia Vera, los calipsos que oía mi papá cuando volvió de aprender inglés en Trinidad...

Después empecé a tocar mandolina y luego me enamoré del violín. No sé qué pasó ahí. Me hechizó".


Violín en la maleta. El romance fue fulminante, atrevido, inexorable. El muchacho de 17 años se aferró con hombro y quijada a su idilio de madera. ¿Lo apoyaron en su casa cuando dijo que quería venir a Caracas a estudiar violín? "Has dado en la tecla". Se sonroja, se ríe, traga grueso, todo a la vez. "Al principio no mucho, pero yo me empeñé". Su tía Jesusita ­hermana de su padre­ fue quien lo recibió en la capital.

"Ella vivía en Caricuao y me `adoptó’ por un tiempo. `¿Usted quiere estudiar música? Vamos al conservatorio, pues. Aquí está su sopita, ésta es su cama", recuerda con cariño. "Ya después de un tiempo, empecé a rodar por residencias, pero no duraba mucho. Me botaban", dice con una carcajada. ¿Por qué? "Cuando uno llegaba de clases, con el nivel de exigencia que había, sabíamos que al día siguiente nos iban a preguntar a uno por uno. Nadie podía desperdiciar el tiempo de estudio, así que yo practicaba a la hora que tuviera libre. Dos, tres, cuatro de la mañana...", se ríe. "Cuando amas lo que haces, sientes que siempre te faltan horas para eso. Y cuando por fin todos los compañeros de casa éramos músicos, entonces nos encerrábamos en los baños o nos turnábamos las terrazas para ensayar. Son los únicos sitios en los que no molestas a nadie".






Pudo más la voluntad que el escepticismo. "Cuando en mi casa se dieron cuenta de que esto iba en serio y que entré a una orquesta profesional, comenzaron a entender que esto era lo que yo de verdad quería hacer, y como ya me pagaban, también entendieron que iba a poder vivir de esto. Primero estuve en la orquesta Juvenil del Distrito Federal y luego en la Sinfónica de la Juventud Venezolana de Simón Bolívar. Todo eso ayudó. A partir de ahí me dieron todo su apoyo, y creo que desde ese momento comenzaron a sentirse muy orgullosos de que yo hubiera escogido ser músico", asegura. "Desde entonces están muy pendientes de lo que hago, todo les emociona. Son mi soporte y siento que cada logro mío les da mucha felicidad. Ahora entiendo que no era que ellos no quisieran que yo estudiara música, sino que tuviera algo más seguro primero, algo de lo que pudiera vivir. Pero creo que esa presión y esa lucha por dominar el violín me ayudaron mucho y me dieron un filo increíble".

Después de afinar sus estudios en Londres y en la Universidad de Indiana, y de integrar grupos como Opus 4, Onkora y Arcano, su manejo del instrumento no es cuento. "Eddy es un fenómeno. Una vez estábamos tocando la misma pieza en un concierto importantísimo y a él se le rompió una cuerda", relata su amigo Rafael "El Pollo" Brito. "Fue justo antes de que empezara mi solo de cuatro, que no iba a ser muy largo. La gente por supuesto que se dio cuenta de lo que estaba pasando, porque cuando una cuerda de violín se rompe, salta y suena como una pedrada", explica. "Eddy salió de la tarima, la cambió volando, afinó y entró otra vez a tocar justo cuando yo ya estaba terminando mi parte. Los dos nos echamos a reír.










Nos quedó como de comiquita".

Está visto que sus colegas no se atreven a ponerle rótulos; con su formación académica y su vena popular, Marcano se mueve cómodo entre las sinfonías y los merengues criollos. "Es imposible etiquetarlo, porque él investiga muchísimo y le da un valor muy alto a todo lo que hace, sea como solista, como director, acompañando o colaborando con alguien. Está en una constante búsqueda de perfección", dice el músico Francisco Pacho Flores.

Éste es el tipo. Marcano fue uno de los jóvenes que se formó en el entonces incipiente Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.

"El propio maestro José Antonio Abreu nos dirigía. Un día me sacó de los violines y me puso a conducir". ¿No fue eso lo mismo que hizo con Gustavo Dudamel? "Exactamente. A él no le da miedo decir: `Fulanito, tenga, siga usted’. Como director, él siempre se esfuerza en sacar de cada grupo un sonido particular, y para nosotros era un lujo ir viendo cómo lo logra". ¿No da pánico que Abreu le pase a uno la batuta? "Claro, es una presión terrible", confiesa a carcajadas.

"Pero bueno, lo más grato de dirigir es lograr que la obra suene como uno la oye en su cabeza.

Además, estás guiando un ente `vivo’. Si te sientes triste, la orquesta te responde con tristeza.

Si estás inseguro, igual". ¿De qué depende el respeto de sus discípulos? "Del estudio. Mínimo, la primera vez que te paras delante de la orquesta ya tienes que saberte la obra de memoria y estar muy claro en lo que quieres.

Cuando abres la boca para dar la primera indicación, los músicos deberían pensar `éste es el tipo".

A sus 44 años, varias orquestas de América Latina piensan que Marcano es el tipo. Lo han invitado a dirigir en Colombia, Uruguay, Guatemala y Panamá, país en el que preside el Campamento Musical de la Asociación de Conciertos que se celebra cada año con niños y jóvenes. Como violinista, se ha presentado en festivales nacionales e internacionales y ha sido comisionado musical de la UNESCO para fundar orquestas infantiles y juveniles en varios países. También le han ofrecido cargos fijos como director titular de orquestas, pero se siente más cómodo con las invitaciones, con su carrera como solista y su atril en la Sinfónica Simón Bolívar.

Sobre el futuro melodioso de sus hijos ­Victoria y Sebastián, de 8 y 4­ prefiere no hacer planes. "Si van a dedicarse a la música, me gustaría que fuese algo que saliera de ellos mismos. No quiero que se sientan obligados, aunque creo que en cualquier momento me van salir con algo", dice con gracia. Hace poco estuvo con su familia en Disney, donde la hija lo arrastró hasta una atracción que tenía una guitarra eléctrica enorme en la fachada. "A ella le encanta el rock, y con la cosa de que había música ahí adentro, entramos.

Resulta que te hacen montar en un carrito que arranca soplado a mil por hora, y vas dando vueltas en la oscuridad con canciones de Aerosmith a millón en los oídos. Taca, taca, taca", dice el director sacudiendo con fuerza una mano. ¿No le gusta esa banda? "No, si Aerosmith fue lo de menos, yo oigo de todo. Es que a mí no me gustan las montañas rusas", se ríe. "Con el cuento de la música, me engatusaron".


Fuente; Revista Todo en Domingo



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