domingo, febrero 27, 2011

Moisés Kaufman, venezolano en Broadway

Broadway lo tiene en buena estima. Jane Fonda es capaz de romper por él un ayuno teatral de 45 años. Nominado al Tony y al Emmy, el reconocido dramaturgo y director venezolano tenía desde hace rato la espinita de no haber montado en Venezuela ninguna de sus propias obras. En dos semanas por fin presentará en Venezuela Actos indecentes: Los tres juicios de Oscar Wilde , la primera pieza que estrenó en tablas neoyorquinas hace 13 años.


http://impresodigital.el-nacional.com/suplementos/2010/07/04/
Fotografías Lara Alcántara / Nueva York
 

Moisés Kaufman no tiene una hora libre en estos días. La única manera de hablar con el dramaturgo es llamarlo a su celular entre un compromiso y otro. "Estoy comiendo pero puedo hablar. No te importa, ¿verdad?", se excusa. Hay en él un rasgo llamativo que aflorará en pocos minutos; por un lado se hará obvio que tiene la sensibilidad de un artista: tanta como es necesaria para que en Broadway lo consideren una suerte de iconoclasta con propósito. Pero por otro, también será evidente que tiene el pragmatismo de un administrador, ese mismo que se graduó en la Universidad Metropolitana y trabajó en Procter & Gamble antes de mudarse a Nueva York hace más de 20 años. Así como hablará de su búsqueda estética, tampoco se cortará en advertir que esta entrevista será breve. Su discurso navega entre una faceta y otra sin baches, como si su cableado cerebral hubiera aprendido a conectar esos dos hemisferios sin cortocircuitos, sin redes caídas, sin ballenas tuiteras que indiquen que esa extraña coherencia ha llegado al tope de su capacidad.



A sus 47 años, Kaufman se prepara para montar en Caracas su primera obra en Broadway. "Lo último que había hecho en Venezuela fue dirigir en 2006 ­en el Festival Internacional de Teatro de Caracas­ una obra que se llama I am my own wife de Doug Wright, pero nunca había dirigido en mi país una obra propia. Desde hace tiempo quería hacerlo pero estaba muy ocupado. Hablé con mi amigo Michel Hausmann y quedamos en codirigir juntos el montaje de Actos indecentes: Los tres juicios de Oscar Wilde, que fue la primera obra mía que se estrenó en Nueva York". En ella, el escritor Oscar Wilde es sometido a juicio ante la sociedad inglesa por su homosexualidad y su romance con el hijo del marqués de Queensberry. En un casting conjunto entre Kauf- man y Hausmann, el elenco quedó integrado por Javier Vidal, Christian McGaffney, Juan Carlos Alarcón, Alejo Felipe y Rolando Padilla, entre otros.


"También me ilusiona mucho que participe Fernando Ivosky, quien fue mi profesor en el grupo de teatro Thespis de la Unimet. Allí fue donde empecé a hacer teatro", revela. "Cuando me gradué le dije a mis padres que ahí les dejaba el título de Administración porque lo obtuve para ellos, pero lo que yo quería era estudiar esto; fue ahí cuando mezclé los dos oficios por un año mientras resolvía cómo irme, hasta que al año siguiente me vine a la Universidad de Nueva York a estudiar teatro. Al final no terminé porque sentí que ya había avanzado un buen trecho y quería hacer las cosas yo mismo, así que monté mi propia compañía". Tectonic Theater Project ­cuyo nombre alude a la naturaleza estructural y dinámica del arte dramático­ abrió sus puertas en 1991. En 1997, Ac- tos indecentes fue el estreno simultáneo de Kaufman como dramaturgo y director en NY; en unos meses, el New York Ti- mes lo incluyó en la lista de los 10 personajes más influyentes en el ambiente cultural de EE UU ese año. Aclamada por la crítica, la pieza tuvo 600 funciones en Nueva York, así como representaciones en Los Ángeles, San Francisco, Toronto y el West End londinense. Según el sitio web de su compañía, la obra ha sido producida y presentada en varios países y en más de 40 ciudades de EE UU.



"Sé que en Venezuela hay mucha expectativa con Actos inde- centes y es hermoso que por fin pueda mostrarla allá. Eso me emociona". ¿Nervios, quizás? "Escribir siempre es un acto personal; subir una expresión creativa a un escenario siempre trae riesgos. Una vez le pregunté a Robert Redford si alguna vez se le quitaron los nervios y me dijo que no, que prefería tenerlos. Yo también los prefiero porque me permiten calibrar lo que estoy haciendo". Si le preguntan de qué depende triunfar en Broadway, lo piensa. "Depende de un arduo trabajo, suerte, magia, talento. Yo desde una edad muy temprana sentía pasión por el teatro, pero el resto siempre queda en manos de los dioses.


Lo mío es amar y trabajar".


Drama con lupa.

Michel Hausmann ­fundador de Palo de Agua Producciones y productor de musicales como El violinista sobre el tejado y Jesucristo Superestrella­ da cuenta del estilo de trabajo de Kaufman. "Tenemos créditos compartidos porque alguien tiene que ayudarlo aquí, pero Actos indecentes se ha presentado de muchas formas y él siempre me dijo que quería hacer aquí su propia versión. Estamos trayendo de Nueva York a sus diseñadores de iluminación y de escenografía para que se vea exactamente igual a como se montó allá hace 13 años", explica el productor. "Moisés es muy detallista y él mismo tradujo la obra en español. Mientras esperamos a que venga a Caracas a ensayar, le enviamos videos de los avances y él nos hace sus observaciones".

Un guión de Kaufman no se resuelve en pocos días. De hecho, es famoso por sus extensas investigaciones al escribir cada pieza.

En Actos indecentes, entramó documentos históricos, cartas y biografías sobre la vida de Wilde.

Para The Laramie Project ­una obra basada en un caso real, sobre la muerte de un estudiante homosexual en el pueblo de Laramie, Wyoming­ entrevistó in situ a cientos de personas. Luego volvió 10 años después para revisar la vida del pueblo y actualizar la obra con un epílogo. No en balde, TLP está catalogada como una de las piezas más representadas en liceos y universidades de EE UU. Kaufman también dirigió la adaptación cinematográfica con las actuaciones de Peter Fonda, Laura Linney y Christina Ricci. La cinta ­transmitida por HBO­ fue seleccionada para la noche inaugural del Festival de Cine de Sundance en 2002, y ganó una mención especial en el Festival de Cine de Berlín. Con ella, Kaufman recibió luego dos nominaciones al Emmy como mejor director y mejor escritor.
 


Barbarella para Beethoven.


Escribir 33 Variations ­una obra sobre una musicóloga enferma que estudia las inexplicables 33 variaciones de Beethoven sobre un simplón vals de Diabelli­ le tomó tres años de documentación. Para el papel principal, en 2008 Kaufman enfiló sus baterías hacia la actriz Jane Fonda, quien hace más de 45 años no se subía a las tablas. "Le expliqué de lo que se trataba, leyó el material y le gustó enseguida. Yo también me sentí muy cómodo con ella", asegura. "Él es el director más cooperativo con el que he trabajado. Está completamente abierto a las ideas y aportes de la gente. Es como si no fuera un director de teatro, sino un director de orquesta visionario", declaró entonces Fonda para AP. A la larga, la obra le valió cinco nominaciones a los premios Tony, entre ellos Mejor Obra.

Sus fuentes de inspiración, asegura, son aleatorias.

The Laramie Project surgió siguiendo las noticias.

33 Variations, de una con- versación sobre Beethoven con un vendedor de discos. ¿Escribe pensando en el público o en la crítica? "En ninguno. Me preocupa más entender primero a los personajes, pero realmente no sé cómo los escojo ni sé dónde voy a conseguir ideas; si es en una fiesta, en una librería, en un salón de clases. Es como esas personas que te enamoran y punto. En ese sentido, hacer teatro para mí es como enamorarse: no sabes dónde vas a encontrar esas ideas ni tampoco las escoges".

En tiempos de celulares de última generación, Twitter, cine en 3D y televisión de alta definición, Kaufman cree que la función del teatro es seguir explorándose.

"La única forma de ser parte importante del diálogo es continuar esa búsqueda de una profunda investigación estética, de nuevos lenguajes teatrales, de coincidencia de temas y una curiosidad más allá de las obras individuales", asegura. ¿Y el Tony? "Lo de los premios puede ser peligroso si uno se lo toma como un concurso de popularidad. Caer en eso es como perseguirse la cola. Sin duda recibir un reconocimiento es grato, pero trato de mantenerme íntegro en comunicarle a los demás algo de su condición humana", sostiene quien acaba de dirigir en Los Ángeles la pieza Bengal tiger at the Baghdad zoo de Rajiv Joseph y prepara la dirección de su primera ópera, El Gato con Botas, del difunto compositor catalán Xavier Montsalvatge. "Cuando escribo o dirijo una obra y la gente sale de la sala, espero que haya reconocido en sí misma algo verdadero que haya sentido o vivido antes. Espero que se sienta menos sola".



Fuente: Todo en Domingo

domingo, febrero 20, 2011

Mauricio Malangra, arpa llanera que suena a bossa y jazz

Si las bandas de rock tocan con orquestas sinfónicas, el flamenco ahora se baila con ritmos tropicales y la fusión es lo que está de moda, ¿por qué el arpa criolla no puede aventurarse a ir más allá del cuatro y las maracas? Mauricio Malandra se atrevió a explorar y el resultado fue un instrumento que ya no será sólo para el joropo, porque ahora da para más


Por Yubelitze Angarita Borges


 Era el encuentro musical Paraguay, Japón y Venezuela unidos por el Arpa, celebrado en Caracas, y uno de los invitados, Mauricio Malandra Ventura, que para muchos era un “pichón de arpista” al lado los grandes maestros, estaba a punto de mostrarles a los asistentes por qué el arpa llanera no está hecha nada más para la música tradicional.
Lo aplaudieron, sí, pero aquella actuación había sido tan sólo una pequeña muestra del ingenio y la dedicación con la que el joven arpista de 29 años ha indagado en las sonoridades del instrumento que lo atrapó desde su adolescencia por su complejidad.

“Yo soy amante de lo complicado. Cuando a los 14 años me encontré por primera vez con esas 32 cuerdas, inmediatamente se convirtieron en un reto para mí. En aquel momento quizás mi papá pensó que lo que tenía era una fiebre típica de muchacho, pero igual me compró el arpa y ahora, cuando lo veo, le digo entre bromas: ¡ya ves papá, llevo 15 años matando fiebre!”.

Lo cierto es que Mauricio debe a sus raíces familiares no sólo el origen de tan singular apellido, Malandra, que proviene de su abuelo paterno, un italiano que migró a Venezuela en medio de la Segunda Guerra Mundial, sino también las sonoridades con las que educó su oído. “Nací en Barcelona, estado Anzoátegui, y desde pequeño escucho todo tipo de música. Eso se lo debo a los gustos musicales de mi mamá mexicana y a los de mi papá italiano, con sus acetatos de jazz y de música llanera. A pesar de semejante mezcla yo salí más criollo que una arepa”.

Allí quedó sembrada la semilla de la curiosidad y las ganas de aprender a hacer música e incursionar en el mundo de la fusión, para exaltar el abanico de posibilidades que tiene el arpa criolla cuando se combina con géneros musicales como el latin jazz, el bossa nova, el rock, la danza, el vals y lo que aparezca en el camino, pues como él mismo afirma: “todo lo que escucho lo estoy analizando y nunca se deja de aprender”.


Folklore + fusión

Con orgullo se declara autodidacta en el aprendizaje del instrumento, aunque reconoce que sus tutores fueron las guías de las grabaciones de grandes arpistas como José Archila y Henry Rubio. “Ellos fueron la musa para que yo aprendiera”, destaca mientras recuerda emocionado cuando el maestro Henry Rubio, quien es uno de los artífices de involucrar el arpa con la música brasileña y española, le dijo: “pongo sobre tus hombros la continuidad de lo que otros comenzamos, pero no pudimos concretar por estar adelantados a nuestro tiempo”.

“Me gusta expresar la creatividad de poder mezclar el jazz, el rock y el bossa con sonidos de joropo. Yo quiero que la gente vea que así como ha evolucionado el cuatro con el maestro Cheo Hurtado, también se puede ver la inmensidad del arpa al involucrarla con otros géneros más actuales y la fusión con otros instrumentos citadinos. En eso se basa mi primer disco Rural y Urbano”.

Como su nombre lo indica, es una producción instrumental en la que el músico barcelonés ofrece un arpa llanera fresca y versátil que se mezcla sin perder protagonismo en nueve temas, algunos propios y otros que han sonado internacionalmente.

En su segunda producción, Letras de Amor, se muestra más su faceta de arreglista y compositor. “Como yo no canto, busqué a 12 cantantes con estilos diferentes para que interpretaran mis canciones en el género de balada llanera. Es decir, es un disco romántico-llanero con arpa, cuatro y maraca”.



El arpa tiene más para dar

Tener la crítica del maestro Chelique Sarabia, quien es el padrino de su primer disco, es para él todo un privilegio:

“Por los años vividos he perdido ya la capacidad de asombro. El día que escuché el disco de Mauricio, lloré, sencillamente lloré y lo digo con toda honestidad, porque entendí que la música en nuestro país y el dominio de un arpa tan limitada como la llanera, tiene un futuro que se pierde de vista”.

Asimismo, agradece todos los comentarios que ha recibido de varios reconocidos músicos entre vocalistas, arreglistas y productores, al igual que la alegría con la que sus dos pequeñas hijas escuchan sus canciones.

Tímido, pero constante, Mauricio sigue dándose a conocer y es receptivo a participar en eventos musicales, nacionales o internacionales, como lo hizo en 2008 cuando representó a Venezuela en los festivales realizados en Madeira-Portugal y en las provincias de Arequipa y Moquegua, en Perú. Quienes deseen contactarlo pueden visitar su myspace: www.myspace.com/mauriciomalandra o escribirle a mauricioarpa@gmail.comEsta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.



El camino está abierto y ya está preparando otro disco. “Para alcanzar los sueños hay que ser arriesgado, trazarse una meta y seguirla, no dejarla a la mitad”. En eso anda, entre ritmos y cuerdas que esperan por su talento y creatividad.
 
 
Fuente: Revista Sala de Espera

martes, febrero 15, 2011

Los artífices del queso de cabra en Venezuela

Quienes comenzaron artesanalmente a elaborar quesos de cabra nacionales, hoy se hay convertido en los artífices de productos que llenan anaqueles de todo el país.

Por fortuna para sus fieles, en todo el país han surgido quienes apuestan por elaborar estas delicias con sello local. Todos tienen la entrega de los convencidos. Y han logrado que estos quesos no sólo estén en las mesas de los restaurantes. Además, ya son parte de las recetas cotidianas.



Rosanna Di Turi rdituri@el-nacional.com ­Fotografías Marcel Cifuentes marcelcifuentes@gmail.com












Hay un particular prodigio cuando alguien decide dedicarse a elaborar quesos de cabra. Es como un destino para elegidos.

Quienes lo han asumido con total compromiso, contemplan cómo les cambia la vida para siempre. Lo mejor para el resto es que, con la misma fertilidad de las cabras, se han multiplicado en Venezuela los que han apostado por estas delicias.

Ahora son más los elegidos por este hechizo que exige la entrega del absoluto compromiso.





Hace cinco años, Marianela García y Elisa Grimaldi se estrenaban con determinación en una nueva existencia. Ellas, que venían de altos salarios, viajes recurrentes con pasaporte y exigencias de trasnacionales en las que eran ingenieras, dieron un golpe a la mesa y se fueron en autobús a Quíbor, en Lara, a tocar puertas a ver quién les vendía leche para elaborar queso de cabra. Valga decir, que el golpe de timón fue temerario pero fríamente calculado. "Nos dimos cuenta de que había un nicho para el queso de cabra. Los que se vendían en los anaqueles eran importados y muy caros". Así, se fueron a California, recorrieron plantas de quesos, buscaron ejemplos en Francia y se asesoraron con entendidos. Hicieron su plan de negocios y se pusieron los zapatos de goma para recorrer el tramo árido del anhelo, con un norte en el camino. "Muchos venezolanos no estaban acostumbrados al sabor fuerte de los quesos de cabra. Decidimos hacer unos frescos, suaves en textura y acidez".

Con toda esa catedral de certezas, llegaron a Quíbor. Y nadie quería venderles leche. Hasta que un productor se apiadó y decidió que les daría el ordeño de un día de sus cabras. De ese gesto de confianza comenzó el
vínculo perdurable. Cinco años después, sus quesos Ananké están en más de 130 anaqueles, sólo en Caracas. Tienen 30 productores, que han crecido con ellas y les llevan leche los 365 días del año. Y ahora preparan ocho toneladas de queso al mes.

El mismo que distribuyen ellas mismas. La vida les dio el giro que anhelaban. No en balde, su bautismo: "Ananké es una palabra griega que significa la fuerza primordial que define un destino", explican ellas. 



Eso sí, no es un amor fácil, si es que eso existe. "Aquí no hay esa cosa romántica de tener cabritas y hacer quesito. Si me preguntan, digo que estoy harto", dice José María, desde su infinita nobleza y con el acento aún perdurable de las pampas argentinas. Su esposa, Eva Guerón, sale al paso, desde un amor blindado por él y sus quesos. "Yo amo mis cabritas. No es fácil, es cierto, pero nos trae muchísimas satisfacciones". Ellos, en 1996, comenzaron por ensayo y error a preparar unos quesos que en los restaurantes más notorios de Caracas se sirven con nombre y apellido. Son los quesos de cabra de José María, porque él asumió el reto de ofrecerlos y ella de prepararlos gracias a la leche de sus 200 cabras de Turgua. "Quise hacer los quesos que no tenía plata para comprar", cuenta la profesora jubilada. Y aquí aflora otro logro. Ellos no hicieron planes, ni bosquejos. Compraron dos ollas y unas neveras de segundo uso en el Rey del Coroto para empezar. Y se sumergieron en el reto. "Empezamos con quesitos muy elementales que a mí me parecían exquisitos y a él, horribles", cuenta Eva. Y poco a poco dio con la fórmula. Primero del queso fresco, suave y blanquísimo, noble como las mejores intenciones. Luego de un feta, más elaborado, que le recordaba el que probó una vez en un restaurante griego en Estados Unidos y se ancló para siempre en su memoria gustativa. Y en ese camino, fue probando nuevos retos con el apetito de los entregados.

"Quería hacer cosas más interesantes. Los quesos frescos te perdonan mucho: son muy tolerantes". Por eso decidió apostar por los semi madurados. De sus manos diestras comenzaron a surgir quesos con una personalidad única, semejantes al estilo del camembert, y con nombre propio como Pirámide o Tepuy.

Y han conseguido la venia no sólo de chefs y comensales locales: también los aplausos galos, maestros en quesos madurados.

"La embajada de Francia es uno de nuestros principales clientes. Les encantan". El prodigio se mantiene intacto: de unas cabras de Turgua, unos esmeros caseros y absolutamente artesanales, surgen unos quesos capaces de lograr las mayores exaltaciones. "Están hechos con leche y magia" dice José María. 


La reproducción de los quesos. Mientras esas pasiones van creciendo, el gusto por el queso de cabra elaborado en el país, se ha extendido. Primero por las mesas de los restaurantes. Ahora, a las mesas familiares. Tanto que las chicas de Ananké, reciben en su Twitter las recetas cotidianas que les mandan los clientes de su propia cosecha. "Pensar que cuando comenzamos la gente no quería probarlos porque decían que sabían a chivo", recuerda Marianela García. Sonia Meléndez, la artífice de quesos Las Cumbres, comparte esa certeza.

"La gente no entendía ese sabor ligeramente ácido". Y ambas iniciativas, cada una en su estilo, han apostado por quesos frescos que seducen con sabores incorporados: albahaca, pimienta o miel y nueces en caso de Ananké, que tienen seis distintos. Tomate
seco, ceniza o confitura de pimentón están entre las 16 variedades de Las Cumbres.

Las tendencias no se dan por generación espontánea. Siempre hay alguien que comienza la cruzada con la pasión de los convencidos. Carlos Ignacio Pérez, desde la tenacidad de sus 77 años, narra cómo, hace tres décadas, comenzó a apostar por unos quesos que llamaron la atención de la Academia de Gastronomía y los restaurantes más encumbrados del momento, como El Gazebo. Sus creaciones adquirieron denominación propia: Los quesos de Carlos Ignacio Pérez, y tomaron las mesas con su estilo francés, logrado gracias a cabras de genética pureza, traídas de Estados Unidos que tenía en Carrizalito, cerca de Los Teques. Comenzó, como todos, "botando" muchas leche y llegó a un hallazgo inesperado. "Sin saberlo, hice quesos afrancesados en su estilo", cuenta quien durante décadas se dedicó a este oficio, lo retomó temporalmente este año en Macanao, Margarita. Y aunque dejó esa iniciativa, ahora se prepara para seguir elaborándolos junto a su hijo, también artífice de queso de cabra en Caruao. 


En otra fecha y distinto lugar del país, Sonia Meléndez llegó a similar descubrimiento. En su finca de San Cristóbal comenzó a hacer quesos, por ensayo y error, como han empezado todos estos pioneros. "Me había metido en esto como muchos venezolanos hacemos las cosas: sin pensarlo mucho. Dejé la cuajada de un día para el otro y noté que era distinta". Y voilá, llegó sin saber a un queso de cabra estilo francés. De aquel hallazgo han pasado 23 años. Ahora, sus quesos Las Cumbres son una referencia en cualquier anaquel. Llegar allí tuvo una larga travesía. Se fueron a Carora hace ocho años donde permanecen y comenzaron un nuevo aprendizaje: Comprar la leche a otros productores. Un tema que amerita disciplina.

"Aprendimos a manejar una leche que no era controlada por nosotros. Ahora son más profesionales, con mejor manejo", dice mientras recibe 1.200 litros diarios de leche que transforma en 16 tipos de queso.

Hay quienes han asumido el reto desde las mismas cabras. En Margarita tiene lugar uno de esos empeños. Carvis Hidalgo y Amílcar Pérez llegaron a la isla a ensayar una nueva versión de su destino. Venían de Los Roques, donde tienen un yate que regentan para turistas y buscaban un tramo de tierra firme con horizonte amplio.

En el verdor de San Sebastián, lo consiguieron y se preguntaron por qué no tener cabras. Hoy en día tienen 200, y cumplen un ciclo que va desde el cultivo del alimento para ellas, hasta elaborar a diario el queso fresco de cabra margariteño que ofrecen en los mejores restaurantes de la isla.

Para llegar allí, viajaron a Francia, recorrieron la campiña en busca de recetas, aprendieron sobre cabras y se enamoraron de esta vida para siempre. "Hay un compromiso con los animales.

Yo me enamoré de las cabras. Ya me fregué", dice Hidalgo quien elabora el queso fresco, noble y blanquísimo a diario. "En esto no hay primero de enero ni 24 de diciembre. A las cabras hay que ordeñarlas todos los días", recuerda. Los verdaderos compromisos no tienen días libres. Y por fortuna ahora ese queso se reproduce en distintas recetas en los restaurantes de la isla: en dátiles rellenos y envueltos con tocineta de Da Luciano. En langostinos en nubes de queso de Casa Caranta.

O en postres como el bombón de piñonate con queso de cabra de Mondeque. Las mejores cruzadas son las que se multiplican en buenas noticias. 



Fuente: Revista Todo en Domingo 


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domingo, febrero 06, 2011

Venezuela Viva, el musical de Carolina Lizarraga

Las distintas estampas que presenta este montaje transportan al espectador a un paseo sin precedentes a través de nuestra historia, la cual es narrada por medio de distintos géneros dancísticos y sonoridades de todo tipo que van desde los acordes árabes, los tambores de nuestra tierra, el flamenco (taconeo), música criolla con arpa, cuatro y maracas hasta los tradicionales contrapunteos, los cuales arrancaron los aplausos y la euforia del público.

NP


Fotos: Erick Guzmán

El musical de Carolina Lizarraga también contó con la dirección magistral de César Orozco, quien -a través de la música- narro la historia de nuestra patria, con solos de arpa, mandolina, batería y percusión liderada por el conocido Adolfo Herrera. El blanco, el negro y el indio también se hicieron presentes en un musical que se plasmo en clave de flamenco.


Venezuela Viva deleita con un vestuario impresionante cargado de colorido y diseñado 100% por talento nacional. Las atractivas coreografías que presenta el espectáculo van de la mano con una pantalla gigante que sirve como telón de fondo, la cual proyecta bellísimas imágenes de nuestro país y de nuestros recursos naturales. A ambos extremos de la tarima, se ubican los músicos impecablemente trajeados de blanco.



Esta producción sometió a la consideración de los caraqueños una propuesta estética diferente que combina música, baile, video y una voz en off que va narrando las distintas etapas de nuestra venezolaneidad. El musical -dividido en 2 partes cada una de 45 minutos con un intermedio de 15 minutos- también explora los temas clásicos de nuestro folclore con un medley que incluye clásicos como: “El diablo anda suelto”, “Caballo Viejo”, “Gavilán pío pío” y “Luna llena”, entre otros. El “Alma Llanera” también se hizo sentir dentro de la sala.

Fuente: Sinflash




jueves, enero 20, 2011

El mago de las maracas, Juan Ernesto Laya

Aldemaro Romero lo comparó con Paganini. Es el músico con el récord de más grabaciones registradas en el país. Juan Ernesto Laya, el maraquero de Ensamble Gurrufío, acaba de lanzar un disco ­con invitados de lujo­ en el que le saca máximo brillo a las taparas y los capachos. Aquí cuenta su singular historia

Magaly Rodríguez mrodriguez@el-nacional.com ­
Fotografías Marcel Cifuentes marcelcifuentes@gmail.com


Todo empezó con un antojo de su abuelo Juan de Jesús. En Valencia, a sus siete años, el pequeño Juan Ernesto terminaba su tarea y ya sabía lo que le esperaba: tarde fija de música y maracas. "Mi abuelo era maestro de obras de construcción y siempre quiso aprender a tocarlas; se compró unas pero nunca pudo, le parecía dificilísimo. Las guardó y dijo que cuando naciera su primer nieto se las iba a regalar para enseñarle". ¿Pero cómo se enseña lo que no se sabe? "Ponía la radio o un disco y me decía que donde hubiese percusión, tocara yo. Sergio Mendes con maracas, Los Cuñaos con maracas, Toña La Negra con maracas, Gualberto Ibarreto con maracas, Charlie Parker con maracas.

Bossa nova, vals, parranda, merengue, lo que cayera, con maracas", sonríe.

Lo que comenzó como un juego, se convirtió en una rutina que le fue ganando fama en la cuadra. Una familia vecina tenía un grupo de parrandas y adoptó al avispado Juan Ernesto como su mascotica maraquera.

Hasta sus maestras empezaron a hacerle propaganda. "Una vez fue a tocar a mi escuela Tomás Reyes, un gran arpista, y le dijeron que había un muchachito que tocaba maracas. Yo tenía 10 años y cuando me oyó me dijo que me quería llevar de gira con él. Fuimos a sacarle el permiso a mi abuelo y se puso contentísimo", recuerda. Luego cursó estudios en una escuela de música en Valencia y tomó clases con el maraquero Trino Morillo.

Desde entonces, el talento de "Layita" ­para los conocidos­ despegó. El agraciado agite de sus taparas comenzó a propagarse rápidamente en la escena llanera de Venezuela y Colombia. Se convirtió en maraquero de Dennys del Río, y al poco tiempo comenzó a trabajar en Caracas con Cristina Maica. De la mano del arpista José Archila, el bajista Gailabi Jiménez y el cuatrista Ramón Mota, creó un grupo con nombre de inspiración casi reguetónica: La Maquinaria Llanera. Era la época de los Atardeceres Llaneros y Laya comenzó a trabajar con los grandes: Teo Galíndez, Reinaldo Armas, Luis Silva, Rummy Olivo, Simón Díaz, el Carrao de Palmarito. De sus participaciones como representante de Venezuela en el Festival Internacional de Música Llanera de Villavicencio, en Colombia, obtuvo el primer lugar como mejor maraquero.

No conformes, lo distinguieron luego como el mejor maraquero de todos los tiempos en la historia del festival, título que todavía conserva.

Llámate a Laya, vale.

En 1997, el cuatrista Cheo Hurtado de Ensamble Gurrufío estaba haciendo un disco por su cuenta.

"Se llamaba Cuatro arpas y un cuatro, y los cuatro arpistas que eligió ­cada uno por su lado­ le recomendaron que yo tenía que participar en su disco". Hurtado lo llamó, oyó y entonces creyó.

Al día siguiente lo invitó a su fiesta de cumpleaños. "Cuando llegué estaban Aldemaro Romero, María Teresa Chacín, Claudia Calderón, Cecilia Todd, Serenata Guayanesa, Francisco Pacheco, El Pollo Brito y El Cuarteto", relata deslumbrado. "Gurrufío empezó a tocar y me invitaron a acompañarlos. Me sabía todo el repertorio porque lo practicaba desde chamo".

viernes, enero 14, 2011

Las conquistas de Marva Griffin, la gran dama de Milán

Nacida en El Callao, se ha transformado en la reina del diseño en Milán. Tanto, que en 1998 creó el Salón Satellite dentro del Salón Internacional del mueble de Milán, el evento de diseño mobiliario más encumbrado del planeta. Este año, en ese espacio se mostró de nuevo lo que los diseñadores del futuro tienen que contar. A propósito del Salón y su visita, Griffin recuerda su historia signada por una elegancia indeleble.

Jonathan Reverón elreveron@gmail.com / Twitter: @elreveron

Si ella no hubiese emigrado a principio de los años 70, perfec- tamente podría estar ahora en la Plaza El Jobo de El Callao echando cuentos con sus amigas o paseando a los nietos, aliviando los calores de estas fechas o pensando cómo mejorar el kalalú, el acrá o el ponqué antiguo tan famoso de la gastronomía antillana. Pero no fue así. Marva Griffin se casó, se volvió periodista, buscó Caracas y cuando esta capital le quedó chiquita, se fue divorciada, con un hijo pequeño y sumergió la esponja que es su mente en Francia, luego Inglaterra, hasta aterrizar en Italia, donde Milán la amarró para siempre. Todo aquello, más algo de suerte, una elegancia innata y su carisma guayanés, la convirtieron en lo que hoy es: la abeja reina del diseño, la artífice del Salón Satellite en Milán. El mismo que este año se celebró de nuevo para mostrar lo que los jóvenes diseñadores industriales con talento y mucho futuro tienen para mostrar.

Primer encuentro. Don Arman- do Scannone cumple 85 años.

Como siempre, se da cita en su casa del Country la historia viva del país. Durante toda la velada, una morena alta, vestida a lo Nina Simone, departe con el resto. Alguien atraído por el imán de esta diosa de ébano le pregunta: "Who are you?" "I’m Marva Griffin", contesta. El invitado, con copa en mano, le repregunta: "What do you do?" Ella vuelve a contestar: "Google me baby".

El buscador universal responde: "Marva Griffin es el nombre que todo joven diseñador susurra con temor". "Maravillosa Marva".

"Marva, la reina madre del diseño". "Una de las personalidades más reconocidas de Milán".



Son muchas las características que conforman su personalidad. Al iniciar el interrogatorio de rigor, Marva Griffin esquiva por alguna razón los pequeños detalles de su origen. "Tú no habías nacido", contesta cuando se le inquiere por fechas. Pero al ojo por ciento, calculando, elucubrando, podría rondar los 60 años. Nació en El Callao, en el seno de una familia de ocho hermanos. "Allá las tortas de mi mamá eran muy famosas. Yo no sé preparar ningún postre, porque mientras mis hermanas estaban en la cocina yo arrancaba las cayenas, las calas y decoraba la casa". Ese es el mismo hogar al que después de 40 años, sigue regresando con la religiosidad de un par de veces al año. Su apartamento de Caracas ­a juzgar por las piezas y su decoración­ delata que se fue de acá en los años 70. "Yo adoro estar aquí: mira mis sábilas, las palmeras, la ventilación, el clima... ¿Por qué regreso? Porque es mi casa, es mi país, está mi familia, están mis amigos". Lo dice con humildad, con una sonrisa muy blanca y el optimismo tatuado en la frente.

"Yo soy optimista, ¿tú no eres? Hay que serlo".

Con la profesión de periodista, un hijo y el título de divorciada, se fue de Caracas. "Me fui para probar suerte, otras experiencias, otra cultura, otro idioma". Recorrió Europa y con sus nociones de italiano, tocó la puerta en busca de empleo.

Descolgó el cartelón de "se busca periodista" en una empresa fabricante de muebles y allí comenzó el roce con el mundo del diseño y afines. "Comencé a tener conocimiento del negocio, hice muchas relaciones públicas, vi cómo nace el producto".

Supo torear bien su capote de inmigrante latina y llegó a trabajar con Piero Ambrogio Busnelli, fundador del imperio B&B dedicado al mundo del mueble. Sin perder tiempo, colaboró para publicaciones como Maison & Jardin, Vogue Decoración, American House & Garden y Vogue. Las buenas relaciones y el conocimiento adquirido la convierten en organizadora de la feria de textiles más importante del mundo en Venecia, aunado a su ingreso al comité de Arquitectura y Diseño del Moma en Nueva York.




Madrina de los sueños realizados. Desde que es la responsable de llevar la prensa y relaciones públicas del Salón Mundial de Diseño, sobre el escritorio de la oficina de Griffin en Milán comenzaron a reposar montañas de prototipos. Eran bocetos de estudiantes, debutantes sin el apoyo de la industria y con la necesidad de ser descubiertos.

Hace 13 años y en sociedad con otros organizadores del Saloni, nació "la mascota" de todo este magno evento: El Salón Satellite. "Por trabajar con las revistas algunos muchachos me conocían, me veían en las ferias y sabían que colaboraba para distintas publicaciones. Siempre me decían: `Ay señora Marva, yo diseñé una mesa, ¿cómo hago para presentarla?’ Entonces pedí el apoyo al salón mundial del mueble en Milán y me dieron un espacio".

Desde una gruesa modestia pero con gestos de madre orgullosa, lo que Griffin llama "espacio" hoy en día es semillero de los diseñadores de los muebles del futuro. Diseñadores como Patrick Jouin, que fue asistente de Philip Stark, vio luz en el salón Satellite fundado por Griffin.

Jouin es ahora quien decora todos los restaurantes del célebre chef francés Alain Ducasse.

Este salón se ha convertido en un espacio caza talentos.

Los diseñadores industriales más prometedores del mundo son vistos por los grandes fabricantes. En 2007 se produjo una muestra con el seguimiento a los noveles expositores. La exposición llamada A Dream Come True hoy se recoge en el libro Averatti y muestra donde se encuentran hoy en día aquellos muchachos que esperaban por alguien que fabricase sus ideas. El criterio de selección cada año es más competitivo y para hacerlo más justo, el jurado es integrado por los pioneros del Salón Satellite, distintos conocedores y críticos de la arquitectura y diseño mundial. Este año 700 participantes y 25 escuelas de diseño de todo el planeta se dieron cita en Milán. La obra del hada de El Callao se sigue multiplicando, para bien del diseño del planeta.


Fuente:
Revista Todo en Domingo

miércoles, enero 05, 2011

Sumito Estévez, resalta los sabores del país

Mi vida se mueve al ritmo de los olores, me disparan sensaciones que luego se convertirán en platos, quizás sea la razón por la cual durante mi infancia, pasaba tanto tiempo en la cocina de mi madre.

El Carabobeño
Dhameliz Díaz /
Fotos: Mariana Yépez


"Trátame como cocinero", aclara al distinguirlo circunspectamente como chef, famoso en el continente americano. "El chef es el que está al mando de una operación, el jefe de un restaurante, no el que está en la cocina". Sumito Estévez vive de los olores que despiden sus fogones ahora en Margarita, a donde fue a parar en una especie de jubilación a los 45 años. Su fantasía de tener un comedero frente al mar, lo impulsó desandar sus pasos en Caracas para comenzar una nueva aventura en la Nueva Cádiz de los españoles conquistadores. "Mi esposa me preguntó un día ¿por qué mi sueño tenía que ser un retiro y no la vida? Tomamos la decisión. No doy un paso si no tiene por lo menos un año de maduración".

Amigo de una vez, no se ha engolosinado con la fama. Gentil, acepta que en el ajetreo para recoger las maletas en el aeropuerto de Miami, unas jóvenes lo asedien para tomarse una foto con él. Sonríe afable y se mueve hasta donde le indiquen para exponerse al flash.

Toma la mano de su esposa Silvia arrastrando cada quien su equipaje, cuando otra joven pareja, le pregunta, si él es quién cree que es. Humilde, con una sonrisa como respuesta, se detiene para que puedan tomarle la foto.
 
 
Se divierte tanto haciendo su programa en Gourmet, el canal por cable especializado en el arte de cocinar, que decidió que la rutina del espectáculo sería parte de su vida. Así que disfruta con sencillez el éxito, el reconocimiento público y jamás se queja de las exigentes jornadas para grabar cada programa, en las cuales tiene que ensayar una y otra vez para que la coordinación sea precisa y se registre sin cortes, como si fuera en vivo.
 
Cuando estaba haciendo la tesis de grado para obtener el título de Físico en la Universidad de Los Andes, comprendió que sería más feliz dejándose arrastrar por su pasión a los olores que se mezclan en las ollas y se transforman a fuego lento, al vapor, en el horno o en un sofrito. No escaparía de ese deleite. Tomó la decisión firme al leer una entrevista de Franz Conde, un reputado chef con quien trabajó por primera vez. "Lidiaba con la cocina pero no profesionalmente. A los 14 años fundé un club de gastronomía junto al hoy cineasta Alberto Arvelo y hacía catering -comida por encargo- para mantenerme en la universidad".

-Coqueteabas con la cocina ¿Por qué?
-Mi familia es muy gastronómica, nuestros genes tenían que ver más con la cocina que con cualquier otra cosa.
 
-¿Fue difícil tomar la decisión de colgar el título de Físico para entregarte al oficio de cocinero?

- Sí, si lo fue. Yo necesito tener la vida planificada. No aguanto las improvisaciones. ¡Claro! Tenía como un camino muy labrado, estudiaría un Postgrado en la Universidad de Standford California para especializarme en Física Teórica. La intención era tomarme un tiempo para darle rienda suelta a mi pasión, cocinar y cumplir mi fantasía.

Comenzó como asistente de cocina en la casa de Armando Scanone hasta que su admirado Franz Conde le dio la oportunidad en la cocina del recordado Seasson Club, un establecimiento de lujo en el CCCT. Era un recomendado de Benami Fredman quien tenía la responsabilidad de elaborar la propuesta gastronómica. "Era un "chamito", tenía como mucho 22 años. "Se armó ese proyecto fabuloso, casi irrepetible, en una época de oro de Venezuela".

-El placer se deleita. ¿Su inicio en los fogones fue de a poco?

- No, comencé serio de una, a trabajar todos los días. A la cocina uno no se puede incorporar de otra manera porque es un estorbo. Si me llega una persona que sólo quiere trabajar los miércoles de una vez le digo que no. En este tiempo me di cuenta que dedicarme a la cocina era posible y tenía talento natural.

No iba a empecinarme en una actividad donde tuviera posibilidades de crecer y me sentí cómodo con las exigencias del horario, la gritadera, el régimen que se impone en una cocina.

-¿Cómo se identifica el talento?

-Eso es natural. Nadie te puede enseñar a cocinar rico. Eso no existe. Si no tienes cualidades para entenderte con el mundo de los fogones no hay poder sobre natural que te lo enseñe. El estudio, la disciplina y el entrenamiento facilita que cocines correctamente.


 
 
 
- ¿Y qué se requiere para trabajar en una cocina?


-Tener una estructura militar en la cabeza. Hay una jerarquía y uno tiene que respetarla: si chef, no chef, hay que obedecer o sufres mucho.

-¿La disciplina militar no coarta la pasión por los fogones?

-Absolutamente no. La disciplina militar es un régimen de respeto jerarquizado, uno acepta que el procedimiento es así y punto. En una cocina el proceso creador es exclusivo del jefe mayor.



La manera como yo cocino


Quiso ser venezolano y no hindú como su mamá, aunque viste de sari a diario y desborda espiritualidad. Es un buen conversador alrededor de una mesa bien servida.

-¿Cuál ha sido tu mayor fiasco?

- Cuando quebré mi restaurante en Mérida, fue muy doloroso.

-¿Por qué sucedió?

-He hablado con todos los cocineros amigos míos y no hay ni uno, que no haya pasado por 6 restaurantes. Es parte de la experiencia hasta que llegas a cierta madurez para entender cuál es el tipo de negocio que se amolda a ti como cocinero.

Pasé mucho tiempo resentido con la ciudad de Mérida, porque era mi restaurante y quebrar fue un fracaso que no esperaba en mi propia ciudad, hasta que un día entendí que el culpable era yo y me reconcilié con ella.

-¿El mayor éxito?

-Que me considero un embajador de Venezuela. ¿Sabes lo bonito qué es amar al país a través de su gastronomía? Es lo más lindo que me ha pasado: la vida me dio la oportunidad excepcional de representar al país en algo en la cual los venezolanos nos sentimos muy orgullosos como lo es nuestro acervo cultural.

Decidí hablar de mi país en un aspecto en torno al cual todos estamos de acuerdo. Ni siquiera tengo la tentación, absolutamente perversa de la mayoría de los venezolanos, de hablar mal de su propio país como una manera de oponerse al gobierno.



Me enorgullece que se me acerquen y me identifique primero: ‘tú eres venezolano’.

-¿Cuáles son los platos orgullo de tus fogones?

-La manera como yo cocino porque me gusta muchísimo mi comida. A lo que quiero llegar es que eso es más inusual de lo que parece. El punto es: ¡que rico lo que preparo! Hay millones de cocineros que no se comen lo que hacen. He tenido la fortuna de inventar una cocina que es la que disfruto comiendo dándole coherencia a mi vida. Amo los granos, entre los cuales, las lentejas son mis preferidas.

-¿Sueños por cumplir?

- Que el movimiento gastronómico venezolano se conozca mundialmente, como el mexicano y el peruano. Es mi gran proyecto de vida. Tenemos con qué.

-¿Cuánto tiempo puedes pasar sin acercarte al fogón?

-Yo cocino todo los días, es lo único que me relaja.

-¿Con cuál plato se puede curar una herida del corazón?

-Con clavitos de olor, porque un clavo saca otro clavo.

-¿Y la mejor receta para compartir una alegría?

- Con lo que la otra persona le gusta comer que es un acto de seducción purísimo. ¿Sabes quién es el peor cocinero? El arrogante, el que prepara los platos que le quedan bien sin pensar en lo que le gusta al otro. La única mesa profundamente seductora es que la que sirves pensando en lo que deleita al otro.

Los países y sus sabores

-¿Los sabores pueden definir a un país?

-¡Eso es precioso Dhameliz! El hombre perdió la capacidad de marcar su territorio y ya no sabe cuál es su espacio. Pretende que sea las paredes de la casa, las rayitas del mapa que limitan al país o el pasaporte.

La globalización rompe todas las barreras, pero además las delimitaciones pueden ser violentadas. Hoy en día en Venezuela basta para que un funcionario público se enamore de tu terreno para que te despojen. El territorio es una entelequia, entonces, la forma que el hombre moderno estableció su espacio vital ha sido a través de la gastronomía. Aprendes a comer cosas que a otros no les gusta pero te identifican como un pueblo. Te aseguro que si yo en medio de estos extranjeros -estamos conversando en unas tumbonas en los alrededores de la piscina del crucero Celebrity Soltice- pusiera acá una tabla de quesos criollos, con unos bollitos y unas hallaquitas ninguno se acercaría a comerse esa "vaina". Ninguno.

En cambio el grupo de venezolanos nos concentraríamos alrededor de la mesa: somos un territorio establecido por esa cocina. Y ellos nos mirarán como unos extranjeros y se preguntarán cómo nos atrevemos a comer eso, y nosotros las razones por las cuales ellos no lo prueban. La territorialidad lo establece el acervo cultural, lo intangible, lo inmaterial.

-¿Venezuela tiene un sabor?

-¡Uno no. Venezuela tiene una cultura gastronómica vastísima! Y no te lo digo por chauvinismo, pero he cocinado en todos los países latinoamericanos menos en Bolivia y Paraguay, en los demás de arriba hacia abajo. Y yo pongo una de las recetas de la cultura gastronómica tradicional de cada región a competir con el recetario popular venezolano y sigo considerando que técnicamente es la mejor, en serio, pero no nos hemos dado cuenta.

-¿Me puedes dibujar el mapa de Venezuela a través de sus sabores?

- Yo soy merideño y estoy cansado que me digan que el sabor venezolano es el ají dulce porque también es de Mérida, pero también el cilantro, el cebollín…

-¿Y el sabor de Guárico?

- La salazón. El chigüire, la baba.
-¿La costa?

- A pescado frito, tostón y podrías llevarlo más allá, hasta el cazón.

-¿Se diferencian la comida mantuana de caraqueñas con la valenciana?

-Son muy parecidas en el sabor agridulce aunque tienen puntos que las regionalizan.


Sumito Estevez: Hallaca Caraqueña 1/3

viernes, diciembre 31, 2010

Hermano, un filme de primera opción

Puede suceder que al querer ir al cine de su preferencia a ver alguna película para pasar un rato entretenido, casualmente no encuentre entradas o el tráfico evite que llegue a tiempo a la función deseada. En ese caso, ya estando en el sitio y no teniendo muchos ánimos de hacer otra cosa, tal vez decida conformarse con ver otra cinta, pero resulta que lo único disponible es una película venezolana de la que no sabe mucho y le da temor invertir el dinero porque puede resultar aburrida o en muchos casos inentendible. Supongamos que decide arriesgarse y que esa repentina segunda opción cinematográfica lleva por nombre “Hermano”.


Rocco Pirillo
Fotos: Rocco Pirillo



Hace pocos días la cinta, su director el venezolano Marcel Rasquin y su productor Enrique Aular, fueron noticia cuando en la capital de Rusia, la película obtuvo el premio de la audiencia, la crítica y el máximo galardón, el San Jorge de Oro, en la más reciente edición del reconocido festival cinematográfico moscovita de clase A. Tras una presentación especial, la prensa venezolana pudo conocer el por qué del reconocimiento y entendió que tanto ella como sus protagonistas, darán más de qué hablar a partir de su estreno al público el 2 de julio.



En una oportunidad durante una entrevista para otro artículo de Sinflash, Rasquin declaró:

“Hermano no es una historia de pistolas de barrio y de groserías, es una historia de vínculos, amor, solidaridad, sobre lo digno que es perseguir un sueño, sobre la posibilidad de alcanzarlos, sobre las cosas que tienes que sacrificar para alcanzar el sueño, sobre la hermandad” y no pudo haberla definido de mejor manera.





Es una cinta bien hecha y, a diferencia de otras nacionales, muy bien contada que lleva al espectador por un paseo de emociones ambientadas en la realidad de muchos venezolanos. Lo más importante, es que efectivamente produce algo en quien la ve y le brinda un claro e importante mensaje. Es una película hecha con talento nacional que sin duda vale la pena ver. Ciertos detalles técnicos como el granulado de la imagen en ciertas escenas o cortes que pueden resultar un poco raros, quedan en muchos planos atrás con el desenlace inesperado, emocionante, crucial y adecuado que tiene la historia.

Puede que cuando salga de la función donde “sin remedio” cayó, no solo usted si no también su opinión sobre el cine venezolano haya cambiado un poco. Es muy probable que salga recomendando “Hermano” como primera opción de calidad para disfrutar. Esta vez si los aconsejados no encuentran entradas, al menos usted podrá sentirse orgulloso de un gran producto venezolano.

Fuente: Sinflash
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"Hermano" golea la gran pantalla

Hermano, ópera prima de Marcel Rasquin que estrena este viernes, podría ser el fresco de un país, representado en un equipo de fúbol, cuyos sueños se ven truncados por miles de obstáculos como la carencia de infraestructura y apoyo, la falta de tradición en este deporte, la corrupción y politiquería incrustadas en las instituciones deportivas y hasta el resentimiento, odio y egoísmo, que a veces nos impiden trabajar en grupo. Pero no es esa la pretensión de la película de Rasquin, que más bien prefiere centrarse en la "pequeña" historia de dos hermanos de crianza, cuya realidad los aplasta, los sofoca, se quiebra dejando el camino lleno de espinas y vidrios partidos.



Daniel y Julio juegan fútbol en el barrio La Ceniza. Quieren llegar lejos en un deporte que no reina dentro de las preferencias de su entorno -lo cual hace el sueño más dramático-, un ambiente donde dominan la violencia, las drogas, el alcohol, la mafia, los embarazos no deseados...

Desde la primera escena, Hermano atrapa al espectador. Una desgarradora realidad sirve para engancharlo: la de un bebé abandonado en un basurero, con un llanto que taladra la conciencia. Luego vendrán las muy bien logradas secuencias de entrenamientos y partidos de fútbol, y de violencia en el barrio.

Marcel Rasquin se vale de actores poco o nada conocidos (Fernando Moreno y Eliú Armas, como Daniel y Julio; Marcela Girón, como su madre, y Alí Rondón, como el portero) para lograr situaciones verosímiles, que las alejan de asociación alguna con personajes o historias de la televisión, medio predominante en la cultura venezolana. No obstante, hay profesionales como Gonzalo Cubero, quien interpreta a un entrenador con un rol patriarcal bien importante en la trama, y Alberto Rowinsky, como el entrenador del Caracas Fútbol Club.

Resulta gratificante toparse con películas como ésta en la cinematografía nacional, con una buena historia llena de dramatismo, emoción y sensibilidad. ¡Gol del cine venezolano!





Ángel Ricardo Gómez

EL UNIVERSAL

martes, diciembre 28, 2010

Janet Hoenicka, biologa venezolana

Janet Hoenicka Blanco, dirige el  Laboratorio de Neurociencias del Servicio de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre de Madrid, cuyas investigaciones en equipo han descubierto la participación de una nueva proteína en la predisposición a las adicciones. Sumado una pieza al complejo rompecabezas que es el genoma humano y da pistas sobre los factores biológicos asociados a las adicciones.
El descubrimiento fue publicado en el número más reciente de la revista Biology Phychiatry, como resultado de una investigación que comenzó hace siete años con el análisis del marcador genético TaqIA ­el más estudiado en Psiquiatría­ y su relación con el alcoholismo.






Según la doctora Janet Hoenicka, investigadora principal del estudio, "en el año 2004 se descubrió que este marcador estaba dentro del gen ANKK1 -y no dentro de DRD2 como se suponía- y hasta que se ha publicado nuestro trabajo nadie había descrito su funcionalidad, ni encontrado su proteína".

Según los investigadores, en el estudio no sólo se ha identificado la nueva proteína, sino también su localización en el espacio y el tiempo.

"Ahora sabemos que la proteína ANKK1 está en unas células cerebrales conocidas como astrogliales que están presentes no sólo en el cerebro adulto, sino también en el periodo embrionario. Estas células asumen un elevado número de funciones clave en la actividad nerviosa".


La investigadora aclara que "el hallazgo de la proteína es la pieza que faltaba para una mejor comprensión de la relación entre el marcador de este gen y estos trastornos psiquiátricos asociados", y subraya que los resultados de la investigación abren un escenario novedoso para profundizar en el conocimiento de los mencionados trastornos.

El Laboratorio de Neurociencias del Servicio de Psiquiatría del hospital Doce de Octubre desarrolla varias investigaciones centradas en la relación de esta nueva proteína con el sistema dopaminérgico en el cerebro.
 
La investigación allana el camino para la creación de fármacos que actúen sobre el sistema dopaminérgico del cerebro en el tratamiento de trastornos sociales. En un futuro, cuando puedan establecerse perfiles genéticos completos, el conocimiento generado permitirá identificar al individuo que está en más riesgo de volverse adicto y así evitar el consumo.
"Como parte de la vulnerabilidad está en los genes, se podrá observar la conducta de la familia de uno y saber que si hay una incidencia mayor de adicciones, entonces debemos cuidarnos.



Ciencia y Ambiente
"Nos levantamos a diario con un cerebro diferente"

Janet Hoenicka Blanco egresó de la Universidad Simón Bolívar hace más de 20 años y ha centrado sus estudios de biología en el cerebro, un tema que la apasiona y del que, asegura, aún falta mucho por descubrir.

"Se trata de algo tan complejo como el comportamiento, que es el reflejo de lo que ocurre en el cerebro.
Hay muchas neuronas, cada una es una célula única y cada vez que hace sinapsis se crea otra. Es maravilloso.

De esa plasticidad cerebral nos queda mucho por conocer". Hoenicka, de 45 años de edad, se doctoró en 1994 en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de la Universidad Autónoma de Madrid, en España.

Janet Hoenicka, investigadora principal del trabajo, es también la IP de los dos proyectos FIS que han financiado el estudio. Para ella, el primer hallazgo fundamental –la identificación de la expresión del gen, ya que hasta ahora no se sabía que existía ni se había visualizado la proteína ANKK1- es "la pieza que faltaba para una mejor comprensión de este fenómeno genético y de la patología subyacente a los trastornos asociados al TaqIA".
Fuente
Universidad Simon Bolivar
Gen.es

viernes, diciembre 24, 2010

Los sobrinos celebran al Tío Simón

A propósito del cumpleaños 82 de Simón Díaz, sus "pupilos" televisivos le rinden tributo recordando el programa infantil que, hace 25 años, compartieron a su lado Contesta por Tío Simón: El programa infantil de una generación



por Efraín Castillo|
imagen: Patrick Dolande  |
Revista Estampas, domingo 8 de agosto de 2010





"Notichamo, notichamo, el mejor noticiario infantil venezolano", "De chinchorro a chinchorro...", "¡Muchacho, dame esa 'china'!". Si le suenan estas frases, usted es parte de la chiquillada que, entre 1985 y 1991, pasó tardes sintonizando Venezolana de Televisión para encontrarse con el "Tío Simón" y sus "sobrinos" en uno de los programas representativos de la TV de los años ochenta: Contesta por tío Simón, show especialmente dirigido al público infantil, creado por el reconocido músico y compositor Simón Díaz.



Aunque nació como un programa emitido los viernes en el que Díaz ponía a concursar a infantes de todo el país cantando coplas sobre la cultura venezolana, la aceptación del público fue tal que, poco después, el formato se amplió a cuatro shows diarios adicionales con música y bailes criollos, consejos científicos, historia y hasta ecología. Todo con niños como anfitriones.



Así, dos hembras y dos varones que no habían culminado la primaria y representaban el mestizaje vernáculo se convirtieron en animadores de sus propios espacios y toda Venezuela los adoptó como sus "primitos" televisivos. Virgilio García (Chusmita), Wilmer Machado (Coquito), Zurima Barba y Teresita Duque habían saltado a la fama y sus nombres quedarían tatuados en el imaginario de una generación a la sombra de un gran árbol: el Tío Simón.

25 años después, los críos de entonces transitan mundos diferentes, pero todos coinciden en que Contesta por tío Simón es uno de los hitos de la TV nacional, dominada hoy por el reggaetón y la violencia. Haga click, lea y escuche las diferentes anécdotas y recuerdos que los "sobrinos" del "Caballo viejo" quisieron compartir sobre su paso por este programa y su significado para el país.



Chusmita, el primero
Virgilio García Tirado (Chusmita) conoció a Simón Díaz antes de que el programa Contesta por tío Simón fuera concebido. De hecho, ambos grabaron un dúo en 1983 que sirvió de base para el concepto educativo del show creado por el autor de Caballo viejo

Podría decirse que Virgilio García Tirado es el primer sobrino artístico de Simón Díaz, porque antes de que naciera Contesta por tío Simón ya llevaba un tiempo trabajando con él. "Cuando tenía cinco años (1980) participé en el Festival de la Canción Infantil que organizó Sábado Sensacional y quedé de segundo lugar con la canción Oye Chusmita, de Luis Cruz, que me valió el apodo que conservo actualmente. En 1983, Oscar Serfaty, mi padrino musical, le propuso a Simón que me escribiera una canción, la grabamos a dúo y así nació el tema de preguntas y contestas entre él y yo. Luego hicimos unos micros educativos y él decidió hacer el programa".

Como un soldado al pie del cañón estuvo Virgilio durante los seis años que duró el show. "Ese programa fue pureza, belleza y aprendizaje: era nuestro patio de juegos, pero, sobre todo, se promovía la hermandad".

Aunque su cabello ya no tiene el "corte totuma" de infancia e incluso se le asoman algunas entradas, le agrada que todavía lo recuerden como uno de los "primitos". Hoy de 35 años, Virgilio cría una hija de 12, mata "tigritos" como cantante criollo y sigue uno de los caminos que le trazó Díaz. "Tengo un programa en www.radioclickdigital.com (Venezuela Digital), en el que exponemos a nuevos cantantes. Queremos crear un sello disquero para esos valores, porque tenemos que cuidar nuestra cultura. Y eso lo aprendí de Simón, una universidad de sabiduría".
 
 
 
Dulcemaría, la otra sobrina
Dulcemaría Pilonieta comenzó como modelo del programa. Poco después tuvo mayor participación. Hoy es administradora y tiene un postgrado en recursos humanos.
 Imagen: Cortesía Dulcemaría Pilonieta
 
Junto a Jessica Braun, Dulcemaría Pilonieta -conocida como la "pecosita"- era la sexta niña que completó el crisol de razas que representó el elenco de "Contesta por tío Simón". Hoy Jessica vive en Australia y Dulcemaría en Madrid. Pilonieta conversó con Estampas vía email
 
¿Cómo llegaste a Contesta por tío Simón?

"Fue en el año 1985. En el programa estaban buscando a "la pecosita". Lo poco que recuerdo de eso, es que fui un día al estudio y nos presentaron a las tres finalistas en el programa (Jessica, otra niña y yo). Luego tuvimos que ir a un casting con el director musical, quien nos hizo cantar, bailar y actuar. En un principio no quedé seleccionada ya que fue Jessica la escogida; sin embargo, al mes fui llamada para entrar en el programa como "modelo". Mis funciones eran estar al lado de los participantes de las contestas y luego llevar los premios: una cesta de productos. Luego, con el tiempo, poco a poco me fueron dando más responsabilidades hasta estar a la par de mis otros compañeros, los cuales ya tenían un año de antigüedad dentro del programa".

¿Alguna anécdota que puedas rememorar respecto a alguno de los programas?

"Sí, la gala final del Festichamo. Era un programa en vivo que hacíamos en un teatro (los otros se hacían en estudio). Preparábamos con bastante tiempo de anticipación todas las coreografías y había que ensayar una y otra vez. No podíamos darnos el lujo de equivocarnos, porque el público estaba al frente. Teníamos contacto directo con él. Además usábamos nuestras mejores galas. Normalmente cantábamos en vivo, pero en este caso íbamos a un estudio a grabar las voces. Eso era muy emocionante. También tengo muy bonitos recuerdos de cuando salíamos de gira por el interior del país. La gente era muy abierta. Nos daban regalos, nos abrían las puertas de sus casas. Se desvivían por mostrarnos su cariño".

¿Qué significó para ti haber estado en una de las producciones infantiles referencia de la televisión de los 80?

"En mi caso fueron cinco maravillosos años en los que además de divertirnos haciendo el programa, aprendimos muchísimas cosas sobre nuestro país y valores personales que hacen que hoy en día seamos quienes somos y me atrevería a decir que así como lo fue para mí, también lo fue para toda la generación que nos seguía día a día".
¿Qué hiciste después de este programa?

"Luego de salir del programa participé en numerosas telenovelas y unitarios para la televisión (Emperatriz, Mundo de Fieras, Bellísima, Peligrosa, Macarena, Pecado de Amor, Todo por tu amor, Hechizo de amor, entre otras). A la par cursé estudios de Administración de Empresas Turísticas y luego hice un postgrado en Recursos Humanos. Desde que dejé la televisión, he trabajado en compañías relacionadas con mis estudios".

¿Tus recuerdos de Simón Díaz?

"Significó "Mi Tío Simón", un tío que todas las tardes me enseñaba a conocer y a querer a mi país. Al Tío Simón le tengo un cariño muy profundo ya que considero forma parte del patrimonio cultural de Venezuela"

¿Qué está haciendo Dulcemaría hoy día?

"Estoy radicada en España, país en el que vivo desde hace 5 años. Estoy casada y tengo una hermosa hija de 6 años que tiene la vena artística de su madre y que cada día me sorprende con sus ocurrencias, su picardía y hasta con sus travesuras".



El "Supercoquito"

Wilmer Machado quedó inmortalizado como Coquito luego que ingresó a Contesta por tío Simón en 1985.


"Se busca un niño de color arrosquetao, de cabello ensortijao, que cante, que baile y que sea dicharachero". Todavía Wilmer Machado recuerda este llamado en verso que hizo Simón Díaz en televisión para el casting de muchachitos que, como él, quisieran formar parte de este espacio. "El programa estaba al aire con Chusmita, Teresita y Zurima, pero buscaban un cuarto integrante, que por exigencia de Simón tenía que ser negrito. Fui a una prueba, me pusieron a cantar y bailar con Teresita y me aceptaron. En mi primera aparición, le frenaba en los pies a Simón con una bicicleta y le decía 'Soy Coquito' (el nombre que él me había puesto)".

"Los lu, los lu, los lu, los lunes son de Coquito, Coquito con tío Simón, pa'que pasemos un rato aquí en la televisión", decía la canción con la que todavía lo saludan en la calle, algo que considera la mayor expresión de cariño del público. De Contesta por tío Simón resalta el legado de venezolanidad. "Para quien no lo recuerde, Simón hizo Festichamo, un festival que promovía la canción nacional y el talento infantil. Demostramos que sí puede exaltarse nuestra cultura sin aburrir y que puede hacerse una televisión sana".

Ya entrado en los treinta, Machado sigue en TV, hace teatro (con su monólogo Crisilda recorre Caracas), tiene una orquesta y estudia cine en la UCV. "He trabajado como asistente de dirección de comerciales y películas". Ahora quiere reunir al elenco del programa en un espectáculo homenaje a su creador: "Simón nos dio la oportunidad de entrar a este mundo por la puerta grande. Él nos dijo que todos somos iguales, tengamos el color que tengamos, salgamos en televisión o no. Y eso lo dicen los grandes".
 
La emoción de Teresita

La niña morena de crinejas que acompañó al Tío Simón como uno de sus sobrinos televisivos es hoy una madre de 35 años y tres hijos que añora ver programas como los que co-protagonizó.

"¡Teresita, tenga juicio!", decía una voz en off en uno de los segmentos que ella encabezaba como parte del elenco de Contesta por tío Simón y de Teresita con tío Simón, cada vez que se le veía como una niña traviesa a la que se le subían las dos crinejas por una picardía.

Convertida ahora en una madre de 35 años, la señora Teresita Duque repite esa misma frase a sus tres hijos (de 18, ocho y seis años de edad) cada vez que debe orientarlos. Pero más que eso, anhela programas como el que ella coprotagonizó. "El tío aportó educación, valores. Con nosotros transmitía la idea de que los niños pueden divertirse aprendiendo. Y eso ya no lo ves hoy, porque todo es grito y violencia. Para mí ese programa fue una escuela, aprendí a cantar, a contrapuntear y supe lo que era una tonada. Nosotros conocimos de la cultura venezolana, pero también de ciencia y hasta de cómo proteger a los animalitos en extinción. Lo increíble es que mis hijos disfrutan mis videos".

Alejada de la pantalla chica y residenciada en Barlovento, Duque trabaja como cantante de la orquesta de la Guardia Nacional desde hace 15 años. "Me alegra cuando me reconocen en la calle, aunque ya no tengo las crinejas (risas). Incluso, en algunos bailes de la orquesta me piden que cante 'El jueves viene la emoción de Teresita, esta negrita la que está con tío Simón'".

La muchachita que en 1981 se dio a conocer cantando El Caracolito en Sábado Sensacional, se siente agradecida de haber tenido a Simón Díaz como mentor. "Crecí con él y hasta mis 15 años los celebramos juntos en un estudio de TV. Él fue y es mi gran maestro".
 

Aquella Zurima, la de los martes
 
De pelo largo y lacio, Zurima Barba se destacó por su imagen dulce y su gran estatura. La hoy modelo residenciada en Estados Unidos se siente orgullosa de ser sobrina artística de Simón Díaz, a quien considera Patrimonio cultural del país.
Imagen: Cortesía Zurima Barba
 
 
"Hoy es martes de Zurima, Zurima con tío Simón. Yo pondré mi corazón, ustedes la sintonía". Esto era lo que cantaba la espigada muchachita de pelo lacio Zurima Barba al inicio de cada emisión de su programa. La entonces niña se convirtió en la mujer que posa en la foto con la gracia camaleónica de lo que es: modelo profesional de pasarela, catálogos y comerciales desde hace 16 años. Residenciada entre Miami y Nueva York, la maniquí de 34 años ("cumplo 35 en octubre y recién me casé") no olvida su paso por este show.

"Me llevaron al canal ocho de paseo -cuenta vía telefónica- y cuando llegué Simón estaba allí y me preguntó si cantaba. Le dije que sí. Tomó el cuatro, me escuchó y terminé grabando con él un comercial para el hospital San Juan de Dios. Cuatro meses después me llamaron para Contesta por tío Simón. Lo que comenzó como algo pequeñito se convirtió en gigantesco. Hacíamos conciertos en el interior, cantamos en plazas de toros. Tuve mucha suerte al estar allí, porque hicimos una labor muy noble en pro de los niños. Les cambiábamos sus 'chinas' por pelotas para que no mataran pájaros. Además, este programa se dedicó a rescatar el folclor".

Pese a la distancia, recuerda con especial cariño a sus compañeros. "Hace poco me reuní con Coquito y fue bonito reírnos de estas cosas, porque aunque nos dio tristeza cuando el proyecto terminó, entendimos que la vida continúa".

"Gracias" es la palabra que le dedica al tío Simón. "Para el país es un ejemplo. Dio a conocer nuestra música en el mundo y con su trabajo, los de mi generación, supimos un poco más de Venezuela. Para mí fue un segundo papá. La última vez que lo vi fue en un concierto en el Carnegie Hall en Nueva York. Me acerqué y le dije: 'Soy Zurima'. Me abrazó y me contestó: 'Cómo has crecido, muchachita'. 'Pero sigo siendo tu sobrina y lo digo con orgullo', le respondí".