domingo, junio 19, 2011

Ana Lucrecía Garcia a la Scala de Milán

El  22 de junio la venezolana debutó en el papel de “La Odabella” en la Ópera Atilla, de Giuseppe Verdi


Por Milvia Piazza
Revista Sala de Espera

Ana Lucrecia García, oriunda de Coro, estado Falcón, se inició como violinista en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, luego pasó a formar parte de las filas de violines de la Orquesta Sinfónica de Venezuela. En 1998, después de descubrir que su verdadera vocación era el canto, se trasladó a España para cursar estudios en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid, con Alfredo Kraus y posteriormente con Teresa Berganza.
Ana Lucrecia posee una voz de soprano “lírico spinto”, de timbre oscuro, puede también cantar roles dramáticos como “La Odabella”

- Tus inicios fueron como violinista ¿cómo te diste cuenta que en realidad tu futuro era el canto lírico?

- Lo descubrí el día que canté en público por primera vez (...) noté en las personas que me escuchaban una reacción calurosa, efusiva, les gustaba. Había tanto entusiasmo que me dí cuenta que debía dedicarme a cantar y es la decisión más acertada que he tomado en mi vida.

- ¿Quién descubrió tus dotes canoras?

- Para mí este ¨descubrimiento¨ de cualidades vocales (por llamarlo de alguna forma) tiene dos etapas: La primera en Caracas con Rosita del Castillo, quien me enseñó a dar forma y vida a las primeras arias - composición musical sobre cierto número de versos para que la cante una sola voz- mi primera maestra. A ella le debo mi incursión total al mundo del canto y de la ópera; fue una gran maestra que supo desde el principio lo que era un soprano “lírico spinto”. Fueron unas clases llenas de alegría y entrega; compartía sus conocimientos, su experiencia, su luz. Siempre le estaré agradecida. La segunda etapa la completa Angelo Pagliuca, fue él quien me dio la oportunidad de cantar en público, en un concierto con la Orquesta Sinfónica de Venezuela que él dirigía y de la que yo formaba parte, además, fue un concierto muy emocionante para mí. Siempre llevo en el corazón la reacción calurosa de mis compañeros de la orquesta y del público asistente (...) fue allí cuando tomé la decisión definitiva.

- ¿Cómo llegaste al maestro Alfredo Kraus, y posteriormente a la maestra Berganza?

- En 1998 me fui a estudiar a la Escuela Reina Sofía de Madrid, en España; llegué allí gracias a la maravillosa gestión de Elizabeth Marichal, de la Fundación Cisneros. Ellos me dieron una beca de estudios durante mi primer curso en la escuela con Alfredo Kraus. Cuando él murió, estudié con Teresa Berganza durante los siguientes tres años.

- ¿Cuántos años te quedaste en España y qué hiciste para mantenerte todo ese tiempo?.

- Me quedé 12 años. Para sobrevivir hice algunos conciertos que me permitían ahorrar y poder pagar los gastos. Cuando la cosa estaba apretaba, cantaba en bodas y funerales. Ha sido una experiencia, en algunas ocasiones, terrorífica, pero prefiero quedarme con las cosas buenas y dar gracias a Dios por haber podido salir adelante.

- Finalmente llegó el golpe de suerte que también hace falta como ingrediente principal junto al talento. ¿ A quién conociste que cambió tu destino?

- Cuando salí de Venezuela rumbo a Madrid, sabía, en cierta forma, que no volvería. Seguramente presentía que mi residencia estaba al lado de mi profesión. Gracias a mi actual maestro de canto, Enzo Spatola, conocí al que es ahora mi agente (Img Artists Italy) Ese hecho significó el cambio absoluto de las cosas porque pasé de proyectos a realidades, ya no era sólo la chica con ganas de cantar, sino que ahora tenía la oportunidad de demostrarlo. Gracias a esto he podido entrar en una plaza tan importante como la Arena de Verona, en la que hice siete funciones de “Aida” con gran éxito; y ahora estoy ilusionadísima con mi debut en La Scala de Milán, con “La Odabella de Attila”. Tengo compromisos en la Ópera de Seattle, también con Attila, el Covent Garden de Londres con Nabucco, la Opera de París con Aida, !una maravilla!

- ¿Qué es para ti la ópera?

- Es el motivo por el cual me he esforzado tanto; es la más completa de las manifestaciones artísticas en la que se unen la palabra y la música para hacer llegar al oyente una historia y sentimientos. Para hacer ópera es necesario reunir a mucha gente, la orquesta, los cantantes, el director musical, el director de escena, el escenógrafo, los figurinistas, maquilladores, peluqueros, técnicos de luces, regidores, tramoyistas, entre otros. Es un trabajo que se hace en equipo, es muy bello todo lo que hay detrás del espectáculo, la preparación concienzuda que se realiza hasta ofrecerlo al público, y echar los lagrimones cuando mueren los protagonistas, como Dios manda (risas).

- Ahora que alternas con tantos colegas importantes, que sientes los aplausos del exigente público europeo.Cómo ha cambiado tu vida?

- Después de doce años en un país que no es el propio, teniendo que aprender de nuevo un oficio, buscando la forma de sobrevivir, no se puede ser la misma persona. Obviamente está la base que te da tu hogar y tu entorno familiar; afortunadamente tengo una familia maravillosa que me ha apoyado siempre, siempre. Unos padres que me han inculcado firmes valores de trabajo y honestidad, de humildad y compasión hacia el prójimo, eso me acompañará toda la vida. Pero con los años y la experiencia uno va soltando tonterías. Me refiero a que las cosas se maduran, que no se pueden cometer los mismos errores siempre. Digamos que sigo siendo la misma Ana Lucrecia, pero ahora sé de donde vienen las cosas y lo que hay que hacer con ellas, que no es poco!


Además de los roles antes mencionados, Ana Lucrecia acaba de debutar en el Palau de las Artes Reina Sofía de Valencia, España, en el rol de Elena de la Opera Mefistófeles de Arrigo Boito, con gran éxito de crítica y público y anteriormente hizo lo propio en la Opera de Frankfurt, encarnando a la Isabel de Valois, princesa de Francia, del Don Carlos de Verdi. En Venezuela es esperado su debut en este rol como también en el de Tosca de Puccini, opera que montará el Teatro Teresa Carreño a finales de este año.

miércoles, junio 15, 2011

Marielys Molina y George Akram, brillan en Broadway

En Times Square siempre es de día. Incluso la noche más oscura del invierno se ilumina gracias a los millares de bombillos que enmarcan los sueños del mundo entero. Justo allí, en el corazón de Broadway, dos artistas venezolanos cuelgan sus nombres de las marquesinas y cada noche hacen soñar al público con sus interpretaciones. Marielys Molina y George Akram han logrado una meta que muchos anhelan y pocos alcanzan: protagonizar un musical en La Gran Manzana.

Broadway con V de Venezuela


Eloísa Maturén elomat@gmail.com / @elomat
Fotografías Luis Cobelo / Nueva York



La ascensión de Marielys


Sube el telón y suena la voz aterciopelada de Frank Sinatra. Se esboza una sonrisa en el rostro de la audiencia: la noche será memorable. Tras algunos compases que sirven para presentar a los diferentes personajes que darán vida a la obra, entra al escenario una morena de cabellos revueltos y andar felino. Es la más pequeña en estatura del grupo, pero sin poder evitarlo, los ojos irremediablemente empiezan a seguir su andar. Marielys Molina interpreta el rol de Kate, una mujer sexy, hermosa, chispeante y llena de energía. Es primera figura en el musical Come Fly Away y lo vive con la comodidad de su propia piel.

Molina empezó a estudiar ballet con Xiomara Vasconcellos, quien fue su mentora y maestra.

Siempre supo que su vida sería bailar. A los 16 años conoció el jazz cuando audicionó para el ballet de RCTV y fue amor a primera vista. "Casi al mismo tiempo conocí a Anita Vivas y a Antonio Drija. Con ellos descubrí lo que era Broadway. Justo en ese momento entendí que un musical involucra todos los estilos de danza, además de actuar y cantar, así que dije: esto es lo que yo quiero hacer".

Broadway se convirtió en un anhelo, por lo que empezó a considerar la idea de lanzarse a la aventura y probar suerte. "Recuerdo que lo conversé mucho con Anita Vivas y ella sólo me decía `Nueva York es tu lugar’. Me costó mucho tomar la decisión porque no quería dejar a mi familia, pero finalmente empaqué mis maletas". En el año 2000, aterrizó en la Gran Manzana.


Los comienzos suelen ser adversos. "No tenía mucho dinero y además no hablaba ni una palabra de inglés. Yo ni siquiera sabía que `Hi’ y `Hello’ significaban lo mismo", cuenta, sonríe ampliamente y se detiene un segundo a recordar como si estuviera reviviendo aquellos momentos. "Pero no tuve miedo. Tuve la sensación de que finalmente había llegado al lugar que debía".

Mientras se adaptaba a su nuevo hogar, empezó a trabajar en un show pequeño fuera de Broadway apoyándose en la danza, ese lenguaje universal que no conoce las barreras del idioma. "En esa época empecé a trabajar en un Dunkin Donuts y a veces no entendía lo que pedían los clientes, pero con señas resolvía", agrega entre risas.

Así llegó la primera oportunidad: una beca que obtuvo en el Broadway Dance Center, una de las escuelas más importantes de Teatro Musical de la ciudad.

"Gracias a eso pude tener clases durante seis meses de los más diversos estilos, cosa que no habría podido hacer por mi cuenta porque las clases eran muy costosas.

Así pude entrenarme y conseguí mi primera audición. Era la primera vez y no tenía nada preparado. Creo que el tema que canté fue `Cumpleaños feliz’ en español".

La prueba dio resultado.

"Conseguí mi primer trabajo en Broadway, el espectáculo se llamaba Swing y el estilo era de baile de salón. Luego de una temporada en Nueva York, empezamos una gira que nos llevó por muchas ciudades de Estados Unidos".

Uno de los momentos más difíciles fue afrontar el final de ese primer contrato. "Te empieza a agobiar la incertidumbre.

Sólo puedes pensar en que no tienes trabajo". Para ocupar su tiempo empezó a estudiar hiphop y encontró un nuevo cauce para su talento. "Comenzó una temporada muy enriquecedora en la que tuve la oportunidad de bailar con artistas como Puff Daddy, Beyoncé, Nelly Furtado, los premios MTV, Jay Leno, Saturday Night Live. Después de esa etapa volví a Broadway con un espectáculo llamado Sweet Charity of Broadway, con coreografía de Bob Fosse, otra leyenda del teatro musical".

Antes del musical en el que ahora destaca, tuvo un momento de duda. "Justo antes de empezar, se presentó una disyuntiva en mi vida", cuenta la bailarina venezolana. "A mí me gusta mucho cocinar así que pensé que de pronto era buena idea ponerme a estudiar para ser cocinera".

Sin embargo, Molina decidió dejar los fogones a un lado por el momento y se presentó a una audición tras recibir una llamada de la coreógrafa Twyla Tharp, una de las figuras más reconocidas de la danza a nivel mundial.

"Yo había perdido la oportunidad de trabajar con ella en 2003. En ese momento estaba arreglando los papeles. Desde entonces me quedé con las ganas de bailar sus coreografías y la vida me dio un segundo chance. Me fui a la audición y al principio me sentí un poco fuera de lugar. Todos eran bailarines de las compañías más importantes de Nueva York: American Ballet Theatre, el New York City Ballet. Por un instante pensé: `¿Qué hago yo aquí?’ Pero mi instinto fue seguir adelante. Me llamaron a otra audición y a los pocos días me dieron la noticia de que había quedado en el show". A estas alturas, puede hacer un balance. "He sido muy afortunada. Ahora, después de 10 años, tengo la certeza de que cuando termina una etapa, hay otra nueva oportunidad esperando a la vuelta de la esquina y lo único que hay que hacer es mantenerse trabajando en lo que se ama.

Cada día es una nueva aventura.

Trabajar en Broadway es una experiencia enriquecedora desde todo punto de vista porque te enseña a luchar contra tus miedos, a valorar cada vez que sube el telón el tener la oportunidad de presentarte ante el público. Si tuviera que definir Broadway en una sola palabra diría: magia".


Cuando Dios tiene planes


Antes de entrar en el torbellino que ha significado para su vida protagonizar uno de los musicales más importantes de todos los tiempos, West Side Story en el Palace Theatre, la vida de George Akram tenía esa incertidumbre muy propia de los vientos de cambio. Acababa de cerrar su apartamento en Miami y se disponía a emprender un viaje a la costa Oeste a probar suerte en Hollywood, porque actuar siempre ha sido un anhelo. Ese era el plan hasta que recibió una llamada que cambiaría el curso de la historia. Sonó el teléfono y al otro lado de la comunicación se encontraba Marielys Molina anunciándole que el musical West Side Story volvía a Broadway con una nueva producción y las audiciones estaban andando. "Me habló de las audiciones y recuerdo que me dijo `George, ellos te están buscando, sólo que todavía no lo saben’. Pero justo ese día eran las audiciones en Nueva York y yo estaba en Miami, así que me las perdí".

En ese momento, el plan de viajar a Los Angeles pasó a ser el plan Z y la prioridad fue lograr una audición a como diera lugar. "Este es uno de mis musicales preferidos, me gustaba desde niño y formar parte de él fue siempre mi sueño.

Traté de ponerme en contacto con varios agentes de Broadway para que me apoyaran, pero por supuesto nadie me hacía caso".



Como la vida está llena de paradojas, una de esas agencias que en algún momento no devolvió su llamada, hoy representa la ascendente carrera de Akram.

Una mañana, mientras manejaba, recibió la llamada de una amiga que le anunció que una nueva audición para el musical se llevaría a cabo en Las Vegas al día siguiente. "En ese momento hice literalmente vuelta en U y con lo que tenía puesto, me fui directo al aeropuerto, compré un pasaje a Las Vegas con millas porque no tenía dinero y a la mañana siguiente me presenté en la audición. Después de esa, tuve dos audiciones más en Nueva York y cada vez había menos gente. Tras esa cuarta audición me anunciaron que el papel de Bernardo era mío".

En octubre se cumplieron dos años desde que Akram le presta su cuerpo y su alma a Bernando durante ocho funciones a la semana.

"Este es un trabajo muy exigente porque cada vez que sales al escenario tienes que dar el 200%, como si fuera la primera vez. Creo que la única manera de formar parte de Broadway y ser feliz en el intento es hacerlo con amor. Aunque suene cursi, tienes que estar absolutamente enamorado de lo que estás haciendo".

La película West Side Story, o Amor sin barreras como se conoce en español, protagonizada por Natalie Wood, se alzó con 10 premios Oscar en el año 1961. Y en Broadway ha sido uno de los musicales más exitosos de los que se tenga recuerdo.

La vocación de Akram viene de familia. "Yo crecí bailando en la academia de mi mamá y mi papá (Anita Vivas y Antonio Drija) y por supuesto la danza es algo que aprendí a adorar desde que estaba en el vientre de mi madre. El baile lo llevo en la sangre".

El camino para llegar estuvo empedrado. "Llegué a Estados Unidos cuando tenía 17 años, al día siguiente que terminé el bachillerato, y me fui a vivir a Miami.

En algún momento tuve que trabajar disfrazado de Barney, bajo el sol abrasador de Miami. Pero agradezco enormemente esas experiencias. Tengo una foto con mi disfraz de Barney pegada en la nevera para recordar cada día todo lo que he vivido y así valorar lo afortunado que he sido".

Por ahora, seguirá caminando las calles de esta ciudad como un "new yorker" más, pero no descar- ta volver a Venezuela y participar en algún proyecto. "Sé que el cine venezolano ha tenido un auge importante en los últimos años y sería genial pasar una temporada en Venezuela actuando. Me encantaría hacer una película en mi país".



Fuente:
Todo en Domingo

viernes, junio 10, 2011

Reverón, la película de Diego Rizquez

De Reverón se ha escrito y dicho mucho. Y sin embargo, para una gran cantidad de venezolanos, su nombre sigue siendo poco más que una sonoridad. A la mayoría les suena, pero realmente no saben quién es. Si preguntas en la calle, de seguro te encontrarás con gente que reconoce al pintor, al loquito de Macuto, al tipo de la barba y el sombrero que hace poco cumplió 122 años, pero poco más. Si le preguntas al cineasta Diego Rísquez, te dirá que hay más que ver detrás de la barba.


Por Carlos “Caque” Armas
Revista Sala de Espera



“Nuestra historia formal ha olvidado a personajes como él y creo que mi película ayuda a entender mejor al hombre detrás del mito, siento que la gente lo va a querer investigar más después de verla. Cuando hice Manuela Sáenz (2001), ella era sólo un nombre sin rostro para muchos venezolanos y Beatriz Valdés, luego de mi película, se convirtió en ese rostro para las masas, allí redescubrieron un personaje. Creo que el arquetipo de Reverón se va a desmontar con esta película.”


No es primera vez que Rísquez dedica un filme al pintor venezolano más famoso del mundo, ya en 1978 rodó A Propósito de la Luz Tropical y en 1994, Karibe con Tempo, además de obras plásticas donde se revela como todo un “groupie” del artista.

“Me enamoré de su capacidad de crear un universo propio y aislarse en él, allí en su refugio, El Castillete. De eso y de su relación con Juanita, una relación nada convencional; su formación con los grandes, su período blanco (…) Por primera vez en el continente se pone un artista a la orilla del Caribe y llega a una antítesis de lo que se creía era el colorido caribeño: El blanco domina todos los colores. Es algo que sólo percibe el que ha vivido ahí. Todo es visualmente muy interesante.”

Para Rísquez, plantearse una película biográfica sobre un personaje que realmente existió, implica buscar todo sobre ese personaje. Vio “pa? tras y pa? lante”, en cámara lenta, cámara rápida y cuadro por cuadro los documentales de Margot Benacerraf (1952), Roberto Luca (1945) y Edgar Anzola (1934); detalló las fotografías de Boulton y Razzeti; tripeó con el libro Los Fantasmas y Demonios de Armando Reverón de Calzadilla, leyó la entrevista que le hizo Oscar Yánez antes de su muerte y encima de toda esa investigación, le puso el toque Rísquez.


“Tampoco la película pretende ser una biografía, no soy historiador. Hay libertad creativa pues me interesa que hayan varios niveles de lectura, el primario, para la gran mayoría del público y otro, con un poco más de guiños para el que sabe y ha leído de Reverón.”

- Dices no ser historiador y sin embargo, tus últimas tres películas han sido sobre personajes históricos venezolanos. No eres el único, el biopic y la épica venezolana han gozado de cierta popularidad los últimos años, ¿A qué crees que se debe esto?

- Desde 1999, cuando llega Chávez al poder, hay como una vuelta al siglo XIX. Si hay una constante en mi filmografía, es que en todas mis películas estoy buscando una identidad del país, una inquietud de buscar en nuestro pasado para entender nuestro presente. Quiero que nuestra filmografía hable de nosotros y si alguien ha sido pionero en visitar cinematográficamente el siglo XIX, he sido yo.

Sus próximos proyectos puede que tampoco se distancien mucho del tema. Luego de Reverón, Rísquez planea abarcar el tema de la resistencia indígena pero como una ópera.


Castillete en Todasana

Las películas de Diego Rísquez siempre han estado ligadas a las artes plásticas y él mismo dice haber sustituído el pincel por la cámara. Algunos recordarán aquel cameo que realizó en su Francisco de Miranda, donde pintaba in situ el famoso cuadro de la firma del acta de independencia mientras Luis Chataing y Tareck William Saab hacían cola para firmarla. Tan kistch como suena, es innegable que Rísquez ha sido constante con su estilo cinematográfico, firmemente ligado a su faceta de director de arte. Por eso Reverón le cae como anillo al dedo.

Luego de la tragedia de Vargas en 1999, El Castillete de Reverón quedó totalmente destruído. Diego Rísquez, con dinero de su propio bolsillo, tardó dos años en levantar una réplica en Todasana, que al ser visitado por la cineatsa Margot Benacerraf, que vivió en el Castillete original, dijo: “No es el castillete, pero en atmósfera, se siente como si lo fuera”.


Luigi Sciamanna, El Hombre Detrás de la Barba y el Pumpá

En los setenta y ochenta, era difícil encontrar una cinta donde no estuvieran Miguel Ángel Landa y Orlando Urdaneta. En ese entonces, ellos eran las superestrellas del cine venezolano. Hoy ese título recaería sobre Edgar Ramírez, Erich Wildpret y muy de cerca, repuntando de manera constante, un actor cuyo trabajo no pasa desapercibido. Luigi Sciamanna, quien se ha hecho un nombre a cuenta de una gran cantidad de papeles secundarios que se roban el show y el protagonismo en obras de teatro y el telefilm Sucre, donde interpretó al mismísimo Gran Mariscal.

A pesar del pelero facial que siempre ha caracterizado a Reverón, sonaba extraño imaginarlo siendo interpretado por un actor calvo. Rísquez tenía sus dudas, pero no fue hasta que lo vio actuando con barba en la obra de teatro Los Productores, que quedó convencido de que podía meterse en la chiva de este mítico personaje.

“Luigi es renacentista, es capaz de todo. Canta y escribe obras de teatro. Además ya había hecho un gran papel en mi Francisco de Miranda”, Cuenta Rísquez, “Él tiene unos rasgos físicos tan característicos, que nunca le dan un rol protagónico, pero es un gran actor. No se parece en nada a Reverón, es calvo, nariz aguileña, ojos de otro color, pero conseguimos una gran maquilladora española. Luigi hasta escribió parte del guión, de ahora en adelante tendremos una relación Scoresse/De Niro.”

Para Luigi, la experiencia significó un viaje por vías paralelas entre las demandas físicas y las demandas intelectuales y emocionales del personaje. “Abordas el personaje con la decisión de quien se lanza al mar desde un acantilado. Reverón es un viaje hacia el laberinto, la profundidad, la sombra, la enfermedad, el amor, el dolor, la creatividad, la luz, la religión, el mito, la familia, la naturaleza, la amistad, la locura. Muy intenso, muy intenso. Tanto física como espiritual, emocional y psicológicamente. El intercambio con Diego Rísquez, Sheila Monterola, el equipo técnico, mis colegas actores Diana Volpe, Héctor Manrique, Antonio Delli, Adrian Delgado, Anabela Troconis, MIrtha Borges, Luís Fernández, Prakriti Maduro. Los sonidos de la naturaleza; el mar, el sudor; la disciplina del trabajo; la camaradería; la vegetación; la gente de Todasana (...) Cuando abordas el personaje en el set lo llevas a otra dimensión.”

- Tus aportes a la escritura del guión, ¿Fueron hechos de forma conjunta con el guionista Armando Coll o consistió en aportes posteriores a su entrega final?

-Recibí el personaje en 2009 y no fue sino hasta marzo 2010 cuando por sugerencia de Marialejandra Yépez, asistente de dirección y script, que Diego se decidió a que participara como co-guionista. El trabajo lo hice a solas. La primera etapa de escritura corresponde a Armando Coll y Diego; la segunda me corresponde y Diego siempre supervisando. La mayor parte del trabajo consistió en reestructurar al personaje central, ahondar en su relación con Juanita, los amigos que lo frecuentan y agregar algunos personajes que en la primera versión no existían. La estructura escrita por Coll tiene la virtud de estar basada en las acciones más que en el diálogo, incorporó la radio como referente del “afuera” y esbozaba un Reverón más silente que parlante y ante todo ejecutante. Muy valioso. Cuando entré como guionista el trabajo se hizo bajo enorme presión por el poco tiempo. Llegó un momento en que estaba desesperado por dejar de ser guionista y volver a ser actor porque, aunque parezca una enorme contradicción, para escribir debí distanciarme del personaje, para verlo desde afuera y proyectarlo dentro de su espacio, sus amigos, el entorno. Además de que no me gusta escribir bajo presión; me causó bastante angustia, pero reconozco que fue un ejercicio maravilloso, que me permitió desde la hoja escrita blindar al personaje.


- También Reverón te ha permitido mostrar tus dotes de cantante…

- Cantar el tema de amor de Reverón es algo que ni en mis sueños más delirantes habría podido imaginar. Todo fue producto de la presión. En el lugar donde se escucha ahora la canción Niña Dulce iba otro tema, pero los derechos de la disquera para usarlo no terminaban de salir. Fue entonces cuando aAlejandro Blanco Uribe, compositor de la música de la película, se le ocurre la idea de ponerme a cantar. En una semana agarré unos viejos intentos de poesía que tengo guardados y combinándolos con las imágenes de la película escribí la letra de la canción (…) Me gustaría cantar más. Creo que soy un buen crooner. En efecto mi repertorio es el jazz. Lo creas o no (risas).

- ¿El mayor reto de esta producción para ti?

- Interpretar a Reverón, co escribir, componer, cantar...¿Qué más quieres? Me faltó sólo interpretar a Pancho, el mono de Reverón.









Otras fuentes:
Reveron



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miércoles, junio 08, 2011

Jose Luís Gómez Rios, Venezuela brilla en Fráncfort

El director de orquesta de 32 años de edad, nacido en Venezuela es el quinto ganador de la Competencia Internacional de los conductores de ' Sir Georg Solti . José Luis Gómez Ríos se presentó en público en un oncierto en la Antigua Casa de la Opera de Frankfurt contra los otros dos finalistas.


Ana María Hernández G.

EL UNIVERSAL

jueves 16 de septiembre de 2010

Su nombre es José Luis Gómez, tiene 32 años, es director de orquesta, y el pasado 12 de septiembre fue galardonado con el Primer Premio del V Concurso Internacional para Directores de Orquesta Sir Georg Solti, que tuvo lugar en el auditorio Alter Oper de la ciudad alemana de Fráncfort, y ante un aforo de 2.500 personas.

Es la primera vez que un venezolano obtiene el galardón, que, además del monto de 15 mil euros, le brinda a José Luis Gómez la oportunidad de dirigir las orquestas de la radio y de la ópera de Fráncfort.

-¿Cómo llega a la dirección orquestal?
-La dirección fue siempre una inquietud que surgió desde que era muy pequeño, sobre todo porque he tenido la grandísima oportunidad de empezar saboreando lo maravilloso que es tocar en un conjunto orquestal, en mi caso como violinista. Luego empecé a estudiar dirección, afortunadamente bajo la tutela de un gran maestro como Lü Jia, quien me ha inculcado claros fundamentos técnicos, pero además profundizando una grandísima sensibilidad y sobre todo comunicación con la orquesta.

-Dicen que los maracuchos son versátiles en la música, que hacen de todo... ¿Usted cultiva también lo popular?
-Mi amor por la música ciertamente no se queda solo en la música académica, ¡ni mucho menos! Me encanta la música popular venezolana. De hecho, con Alexis Cárdenas, que es un gradísimo amigo, he tenido la ocasión de tocar e improvisar juntos. Y también me encanta el jazz, el pop y... ¡hasta el heavy metal! ¡Soy un fan incondicional de Iron Maiden!



-Va a debutar dirigiendo ópera. ¿Qué le atrae de este género?

-He tenido la suerte de que mi maestro, el director de origen chino Lü Jia, es un experto en la ópera. Y con él he trabajado este género que me atrae muchísimo, ya que es una suma fantástica y sublime del teatro y la música. Es un trabajo muy duro, pero que supone una satisfacción y realización únicas. Pero tengo mucha ilusión, porque es posible que se materialice en enero del próximo año en Italia con Le nozze de Figaro de Mozart.

-Con este premio en sus hombros, ¿cómo vislumbra su futuro? ¿Concursará para un puesto fijo en alguna orquesta?

-Con diferentes oportunidades que me van surgiendo y más aun con el honor que supone haber ganado el concurso Solti, proseguiré ampliando mi experiencia y capacidades en el campo sinfónico, que es afortunadamente un campo que conozco bien desde mi época como instrumentista; así como con la experiencia que me dejó ser miembro de la Orquesta Sinfónica de Tenerife y además de haber sido miembro de la Gustav Mahler Juggend Orchester en la que pude trabajar bajo la batuta de grandísimos maestros como Claudio Abbado, Mariss Jansons, por citar algunos. Ahora todo lo que viene es trabajar duro, aprender, mejorar y, sobre todo, siempre disfrutar de hacer música en conjunto.

-¿Cuánto pesa la figura de Gustavo Dudamel?

-Gustavo Dudamel es una inspiración constante para todos nosotros, es sin duda una clara imagen de la genialidad hecha persona, de la simplicidad y humildad de alguien que siente la música más allá de las fronteras. Para nosotros lo directores jóvenes es un ejemplo a seguir y es garantía de que un arte como la música que ha existido durante siglos seguirá existiendo y acercándose a más y más personas. Creo que todos vamos en su dirección, porque él es sin duda referente e ideal de dedicación y espontaneidad.



amhernandez@eluniversal.com




Gloria y vida


EL UNIVERSAL

jueves 16 de septiembre de 2010
- En esta edición del Premio Solti participaron 576 aspirantes de 75 países. El jurado estuvo formado por sir Roger Norrington y el pianista y director Christian Zacharias.


- José Luis Gómez nació en Maracaibo, Venezuela. Realizó estudios musicales en su ciudad natal y en la Manhattan School of Music de Nueva York. Fue concertino de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Zulia y de la Sinfónica de Maracaibo. En 1998 se traslada a España, donde es miembro de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, dirigida por su maestro Lü Jia, de origen chino.



Sin olvidar sus raíces

Noticiero Cultural


José Luis Gómez Ríos se presento en el auditorio “Alter Oper” ante 2.500 personas (Foto: Anna Meuer)

José Luis Gómez Ríos nació en Maracaibo, donde inició sus estudios de violín formando parte del Sistema Nacional de Orquestas. Perteneció a las Orquestas Sinfónicas del Zulia y de Maracaibo y fue concertino de la Orquesta Sinfónica Juvenil de esa región.

Es de familia española, por lo que cuenta también con dicha nacionalidad, pero nunca olvida sus raíces. “Es un verdadero honor poder llevar el nombre de nuestro hermoso país por todo el mundo, y sobre todo el cariño tan especial que representa la tierra que me vio nacer y crecer”, comentó Gómez Ríos, “de momento mi actividad está localizada aquí en Europa, pero me encantaría y enorgullecería poder participar en algún proyecto en mi querido país”.

“Todavía recuerdo mis primeros ensayos con la Orquesta Juvenil del Zulia, recuerdo nuestra primera gira a Caracas en la que yo era el violín concertino y haber tenido el honor de conocer al Maestro José Antonio Abreu, quien es el genio absoluto de este proyecto que es referente mundial y un orgullo para todos nosotros”, afirmó que ha seguido ”con muchísima ilusión y admiración la evolución e impacto mundial” de El Sistema, además de sentirse orgulloso por haber formado parte del mismo.

Para él, el auge de la música clásica gracias a El Sistema venezolano “es el más bello fruto del trabajo, ahínco e ilusión que día tras día demuestra lo maravilloso de la música, lo maravilloso que es crear y compartir un arte que no solo se queda en las grandes y pomposas salas de conciertos del mundo, si no que llega a cada uno de los rincones y corazones de todos los Venezolanos”.

Fuentes:
El Universal
Noticiero Cultural
Deutscher Musikrat

martes, mayo 31, 2011

Omar Pereney: El chamo del fogón

Recién cumplió 16 años y ya es una figura de la gastronomía gracias a su programa “Yo cocinero”, transmitido por Gourmet TV. La casualidad y la curiosidad marcaron el destino de Omar Pereney


Revista Dominical






A los 12 años, Omar mostró su interés por la cocina e hizo lo que cualquier curioso haría: empezar a indagar. ''Entré a trabajar en un restaurante casi que por casualidad. Como mi papá era amigo del dueño, le dije que a mí me gustaba la cocina y que quería trabajar allí, y él me respondió que estaba bien, así como cuando se dice: `Está bonito tu carro´, y te responden, `está a la orden´, pero más como un decir porque sabes que no te van a pedir el carro al día siguiente; pero yo le tomé la palabra, y durante una semana lo llamé todos los días y comencé a trabajar allí jueves, viernes y sábado’’.

Así se inició Omar Pereney en la cocina, de la mano de la casualidad y la curiosidad. Él señala no tener ni siquiera familiares cocineros. “Me encantaría tener una historia fantástica de cómo comencé, algo así como que ‘un día me desperté y había soñado que mi misión en la vida…’, pero no, uno con doce años lo que tiene son curiosidades”. Con su breve edad Omar ha ganado una importante experiencia en varios restaurantes de Caracas, como Sibaris, Mocambo, Antigua, Tragaluz y Siete Mares.

- ¿Cómo comenzaste en la TV?

- Mi papá le escribió un correo a la gente del canal y casualmente ellos estaban buscando una figura joven. Así que fue un poco de suerte y otro de movimiento. A ellos les venía resultando difícil conseguir a un chamo que fuera cocinero, incluso como no conseguían estaban viendo si enseñaban a cocinar a la gente joven, porque querían a un animador que le diera frescura al canal. Me hicieron una prueba de cámara y quedé. Fue todo muy rápido.

- ¿Cuáles son los platos que más te gusta preparar?

- Primero, tienen que ser platos integrales y tener un poco de todo. Yo como cocinero venezolano y joven me parece que lo más interesante y honesto es llevar a todos lados la propuesta de la cocina venezolana, y eso es lo que hago. De hecho todas mis ponencias en Panamá en Perú están asociadas a la cocina venezolana.

- Tus conocimientos de cocina entonces provienen más que todo por trabajar en restaurantes, y no de la academia.

- Vienen en un 70% de formación empírica, propiamente del oficio, porque la cocina es totalmente práctica, y manufacturada, por decirlo de alguna manera; y el 30% restante es de la formación académica. Yo no tengo título de ninguna escuela porque en Venezuela tienes que tener más de 18 años para que te puedan reconocer en una escuela formalmente. He estudiado por mi cuenta, he hecho muchos cursos, pero no tengo títulos y eso hasta me gusta porque soy un cocinero de formación y oficio como casi todos los que dan clases en las escuelas de cocina, porque las escuelas son relativamente nuevas, la cocina siempre se enseñó de otra manera.
- Y cuando pienses estudiar, ¿dónde te gustaría hacerlo?

- En una escuela de Nueva York, en París.




SIN ABURRIRSE



- ¿Qué otra gastronomía del mundo te llama la atención?, tal vez para fusionar con la venezolana…

- El pilar de la gastronomía en gran parte del mundo tiene que ver mucho con nociones francesas porque fue lo que nos enseñaron. Pero me llama la atención que me lo preguntes, porque los venezolanos me dicen “y después que hagas comida venezolana, ¿qué vas a hacer?”, y eso en cierto modo es menospreciar la comida venezolana, yo siempre exaltaré nuestra cocina.

- ¿La gastronomía venezolana te parece que es muy compleja o se te hace más simple?

- Para el argentino se le hace más fácil cocinar lo argentino y para el venezolano cocinar lo venezolano, por eso en cada país es más vital que sus propios ciudadanos proyecten su gastronomía internacionalmente.

- ¿Qué es lo que más te gusta preparar? ¿Tienes un plato favorito que repites mucho?

- No me gusta repetir tanto porque me aburro. Me ha tocado hacer el asado negro muchísimas veces porque es muy representativo de Venezuela. Me resulta muy fácil cocinar para muchas personas; en Perú lo hice para 1.000 personas. Sin embargo, siempre que hago una degustación de comida venezolana recibo muy buenas críticas. Esos sabores agridulces, nuestros estofados, mezclas con chocolate. Nosotros tenemos que explotar eso porque de lo contrario estamos en problemas.


SIN PLAN B

- ¿Qué cocineros admiras?

- Bien que me preguntas así, y no, ¿qué chef quisieras ser? Porque te diría que como yo, quisiera ser una combinación de muchos, pero no como uno en específico. Admiro mucho en Venezuela a Héctor Romero, a Juan Carlos Bruzual, que es el panadero de Venezuela; en pastelería a Wendoly López. De los internacionales es ahora que estoy comenzando a conocerlos. En Panamá conocí a Marcelo Tejedor que trabaja en Galicia y tiene dos estrellas Michelin, a Roger Rodríguez que ha abierto más de 38 restaurantes con su nombre. Me falta mucho por conocer aún.

- ¿Te imaginas a futuro únicamente dedicado a la cocina?

- Nunca me puse a pensar qué otra cosa pudiera dedicarme, es decir, no tengo un plan B, eso podía ser malo, o no; pero la gente no va a dejar de comer nunca. Hay muchos papás que aún tienen el prejuicio cuando los hijos les dicen que quieren estudiar cocina, y les preguntan: ¿por qué no estudias algo serio primero? Puede ser que estudie algo que me sirva y complemente mi carrera, como mercadeo o publicidad.

- Por lo que comentas que en Venezuela no se mira con muy buenos ojos lo de dedicarse a la cocina, cómo ha sido la relación con tu familia.

- En un principio estábamos peleando dos: mi papá y yo. Ahora todo ha cambiado, y creo que tanto yo como muchos cocineros estamos abriendo un espacio diferente para la nueva generación que se quiere dedicar a la cocina, para que lo de ser cocinero no tenga una mala connotación y que esté bien alejado de ser un tabú como lo era antes.

- ¿Y con tus amistades?

- Este año no sé cómo me va a ir, porque tuve desde primer año hasta el cuarto en el mismo colegio, pero este año me tuve que cambiar, y con ellos estaba todo bien porque me conocen desde muy joven incluso antes de comenzar a hacer TV, y ahora con el nuevo colegio veré qué sucede.

- ¿Ya te reconocen en la calle?

- Sí, en Venezuela, y en Buenos Aires aún más.

- Si pudieras definirte con un sabor, o con un ingrediente, ¿cuál sería?

- Papelón.

- ¿Por qué?

- Bueno una vez hice acá en El Palomar en un restaurante de un amigo cocinero una degustación y armé un menú venezolano muy rápido, y cuando armé los platos me di cuenta de que todo tenía papelón, y eso es lo que más me gusta, porque puedes hacer de todo con él. Puedes hacer papelón con limón, arepitas dulces, mandioca, un asado negro que lo quemas con papelón, polvorosas de pollo que el guiso tenga papelón. Siempre gusta porque su sabor es muy adaptable.

- ¿Qué te parece la gastronomía argentina?

- La Argentina tiene algo que tiene Venezuela, porque ha presentado la inmigración de muchísimas culturas. La cocina de este país del sur está más basada en lo que tienen y lo que más fuerte tienen es la carne, y se han desarrollado siempre alrededor de ella, con su producto estrella: el asado. Y si algo influye en la gastronomía argentina es que no tienen raíces aborígenes bien arraigadas, ni tampoco lo africano, bien diferente entonces a lo que somos en Venezuela.

RECETAS




Asado Negro sobre puré de plátano y ajo porro glaseado




Ingredientes:

1 Muchacho redondo de 1,5 kg aproximadamente, 1 taza de aceite vegetal, 1 taza de papelón molido, 2 cebollas, 2 cabezas de ajo, 1 kg de tomate, orégano, ½ taza salsa inglesa, 2 litros de vino tinto, sal, pimienta, 2 plátanos maduros (con la piel amarilla, no negra), 150 gr de mantequilla, 50 gr de crema de leche, nuez moscada, ralladura de limón (opcional), 2 ajo porros (puerros) bebé.

Preparación del asado

- Hacer una marinada con la cebolla, el pimentón, el ajo y el tomate rayados, el vino tinto, la mejorana, salsa inglesa, sal y pimienta.

- Dejar el muchacho dentro de la marinada por 24 horas en la nevera.

- Sacar la pieza y sellar muy bien en un caldero con aceite vegetal, agregar el papelón rayado y dejar caramelizar muy bien.

- Cubrir con la marinada, y dejar cocinar a fuego medio al menos por 3 horas. Agregar, de ser necesario, más agua.

- Retirar el asado de la salsa cuando esté bien suave, y cortar en ruedas.

- Terminar la salsa con sal, pimienta y mantequilla helada.

Preparación del puré de plátano
- Cocinar los plátanos maduros en agua hasta que estén blandos.

- Retirar del agua, cortar transversalmente y retirar las semillas y venas.

- Procesar con mantequilla, nuez moscada, crema de leche si es necesario, sal, pimienta y ralladura de limón (opcional).

Terminación

- Glasear unos ajo porros bebé en mantequilla y sal.

- Servir en un plato llano blanco, el puré de plátano, la rueda de asado negro bañada en su salsa y el ajo porro glaseado.

- Salsear el plato



Pastel de Chucho


Ingredientes:

1,5 kg de cazón fresco o chucho salado, 1 cebolla, 6 ajíes dulces, 2 pimentones, 2 ajo porros (puerros), 2 ramas de cebollín, 2 cabezas de ajo, ½ taza de alcaparras bebé, ½ taza de aceite onotado, 4 plátanos maduros, 1 taza de melado de papelón, 500 gr de queso blanco rayado, 6 claras de huevo, aceite vegetal, sal y pimienta

Preparación del chucho

- Desde la noche anterior, sumerja el pescado seco en agua fría, y cada cierto tiempo cambie el agua. Repita este proceso varias veces.

- Cocinar el chucho en agua por una hora aproximadamente, desprender la piel y separar la carne de los huesos, dejar enfriar para luego desmenuzarlo.

- Aparte en un sartén, realice un sofrito con el aceite onotado, la cebolla, el pimentón, el cebollín, el ají dulce, el ajo porro y el ajo. Sofreír a fuego lento, y cuando se haya cristalizado agregar las alcaparritas bebé.

- Una vez listo el sofrito, se le incorpora el chucho desmenuzado, se cocina un par de minutos más, se rectifica con sal, pimienta y cilantro picado. Enfriar el guiso.

- Para armar el pastel, coloque en una fuente de horno (RK) una capa de plátano, una de queso, una de papelón, una clara y una de pescado. Repetir el procedimiento hasta llegar al tope de la fuente. Debe terminar con una capa de plátano (los cuales ha freído previamente), claras batidas, papelón y queso.


- Llevar al horno a 250ºC por 20 minutos.

Su blog en la red: http://omarpereney.blogspot.com/

lunes, mayo 30, 2011

Yolanda Mendez, un rostro dificil de olvidar

La eterna madre, a veces malvada y a veces no tanto. La áctriz venezolana de carácter, elegante y de rasgos marcados. Desde el 22 de diciembre de 2010 será muy recordada entre el público venezolano por sus actuaciones tanto en radionovelas como en numerosas telenovelas de y unitarios de la Televisión.

Toda una Dama de la actuacion.

Yolanda nació en Barquisimeto, estado Lara-Venezuela, e incursionó en la farándula desde muy joven como cantante y bailarina en las principales salas de La Habana, Cuba. Luego tuvo una destacada participación en el cine venezolano y mexicano junto a otras grandes figuras de la actuación.

En Venezuela, la actriz trabajó por muchos años en diversas radionovelas que se hicieron favoritas entre la audiencia del país a través de Radio Rumbos y compartió espacios con Amador Bendayán, en su recordado programa radiofónico “El Bachiller y Bartolo”.

Debutó el primer día que salió RCTV al aire. Fue bailarina, cantante y actriz. Viajó por las Islas del Caribe con el nombre de Yoli Mar.

Pasó por CVTV (canal 8) y Venevisión. trabajó con figuras estelares de la televisión nacional de la talla de Víctor Saume, Amador Bendayán, Héctor Monteverde, Carlos Márquez, Carlos Cámara (padre), Raúl Xiquez y Gustavo Rodriguez con quienes actuó en memorables unitarios -en tono de comedia- "La dulce tía" y "Vuelve La Tía",

Comienza en Venevisión a principios de los años 90.

Se le recordará siempre por sus impecables interpretaciones en telenovelas como "Rafaela", "Dulce enemiga", "Pasionaria" , "Macarena" , "Esa muchacha de ojos cafe", "Cantaré para ti", "Diana Carolina", "Sorangel", "Y la luna también", A"lba Marina", "Virginia", "Ligia Elena", "Nacho", La heredera", "Ligia Sandoval," "Emilia", "la Usurpadora","Raquel," "La Doña", "Sacrificio de mujer", "La Indoable", "Cristina"; "Querida Mama" entre muchas otras y por la eegancia al vestir.





Yolanda Méndez, estuvo los últimos años en la pantalla chica de la mano de Venevision, de donde era actriz jubilada, destaca su trabajo en “Ligia Elena”, donde interpretaba el papel de la madre de Ligia Elena (Alba Robersi) y opuesta a la relación de su hija con Nacho (Guillermo Dávila).


Consagrada como toda una dama de la actuación, triunfó en las radio novelas al lado de actores de renombre como Arquimedes Rivero y Luis López Puente.

Siempre será recordada como la inolvidable Morella Antúnez en Rafaela (1977) junto a Chelo rodríguez y Arnaldo André. Sus actuaciones en de Fiesta con Venevisión junto a luminarias de su talla como Doña René
de Pallas, Chela D´Gar y Esperanza Mágaz.

Yolanda Méndez hoy convertida en leyenda de la actuación.


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viernes, mayo 20, 2011

Matheus10, El venezolano ganador de Grammys

Internacionalmente, es reconocido como compositor y productor musical por temas como “Qué precio tiene el cielo”, interpretado con éxito por Marc Anthony; “Lloran las rosas”, escuchado en la voz de Cristian Castro y “Si tú quisieras”, entonada por Luis Fonsi, entre otros éxitos que le han valido el reconocimiento del público. Ahora se promociona como cantautor con su disco Así lo sentí, mientras trabaja en la nueva producción de Kiara




Por Yarlis González
Fotografía: Néstor Valecillos
Revista Sala de Espera



Su pasión por la música desde que era un adolescente lo llevó a Estados Unidos sin imaginar que, años más tarde, sería reconocido internacionalmente como compositor, ingeniero de sonido, productor ganador de cinco Grammys y tres premios ASCAP por temas como “Quien diría”, “Qué precio tiene el cielo”, “Lloran las rosas” y “Si tú quisieras”, entre otros. Se trata de Alfredo Matheus Diez, un artista venezolano que ha trascendido fronteras y ha demostrado tener el don de crear melodías, escribir canciones y cantar.

Actualmente, Alfredo cuenta con un amplio repertorio de composiciones que nacieron producto del deseo de hacer su primer disco, temas que por iniciativas de amigos productores pasaron a ser éxitos en las voces de cantantes ya consolidados como Cristian Castro, Olga Tañón, Marc Anthony, Luis Fonsi, Tamara, Obie Bermúdez y N´Sync, por mencionar sólo a algunos artistas.

Ahora se presenta como Matheus10, un cantautor que debuta con su disco Así lo sentí, el cual incluye grandes aciertos de su carrera y marca el comienzo de una nueva etapa en su vida. Asegura que siempre existió el anhelo de desarrollarse como cantautor y, con ese afán, llega a Venezuela a promover las 12 canciones y un bonus track que incluye en esta producción. De manera simultánea trabaja en el nuevo disco de Kiara, cuyo sencillo promocional “Perdóname” también es de su autoría.

-Muchos anhelan ganar un Grammy. ¿Qué se siente mirar atrás y darte cuenta de que no tienes uno, sino cinco galardones?

-Es maravilloso, mi caso es como el del alpinista que sube sin mirar atrás. Doy gracias a Dios porque jamás me dejó caer.

-¿Cuáles son tus expectativas como cantautor?

-Quisiera poder llegar a estar tan ocupado haciendo shows que no tenga que pensar en escribir para los demás para traer el pan a mi casa. A estas alturas en mi carrera, tengo suficiente repertorio como autor para “colaborar” en muchos discos sin ninguna preocupación. Quiero escribir para mí.

-¿En Así lo sentí mantienes la letra original de las canciones que ya sonaron en voces de grandes artistas?

-En esta producción notarán que quizás alguna palabra cambió o que la melodía no es exactamente igual a la que escucharon en las voces de sus artistas favoritos, pero les encantará. Quise cuidar los detalles que me llevaron a componer estas canciones y presentarlas en su forma original para compartir una versión con vena verdaderamente autoral y llegar a decir “así lo sentí”.

-Estás al frente del disco de Kiara. ¿Por qué te fijas en un talento venezolano?

-Es mi manera de ser agradecido con la vida, por los talentos y dones recibidos, y por las oportunidades que tuve. Veo que hay muchos venezolanos con talento buscando el camino y pienso que puedo ayudar. Además, Kiara tiene una voz encantadora, canta mejor que antes. Imagínate como suena ahora.

-¿Qué debe tener un cantante para interpretar una canción de Matheus10?

-Las canciones son como los hijos: se les defiende y se les busca el mejor partido.



Un presente con futuro


Una guitarra que le regaló su padre cuando tenía apenas 13 años marcó la vida de Alfredo Matheus, quien recuerda ese momento como algo maravilloso. “Fue como entregarme una brújula, porque encontré mi norte”, refiere quien jamás imaginó que, años más tarde, poner sus sentimientos y pensamientos en papel lo llevaría a ganar importantes premios.

Así comenzó su historia en la música. Formó una banda junto a su hermano Alejandro -quien tocaba la batería- y sus amigos Roberto Di Stasi y Ernesto Swemburger —tecladista y bajista, respectivamente-.

“La banda se llamaba Área, pero debió llamarse Escándalo” (risas), pues el cantautor hace alusión a lo escandalosos que eran. “Fue una etapa muy divertida”, recordó.

Poco tiempo después, Matheus se fue a vivir a los EE UU e inició estudios de música a escala profesional. Comenzó a trabajar como ingeniero de sonido al lado de figuras influyentes, dejando lo empírico de lado y apasionándose por la carrera que le ha valido sus sueños de artista.

En 2000 recibió su primer Grammy como ingeniero de sonido por el disco Cien años de Mariachi de Plácido Domingo, producido por Bebu Silvetti con la Filarmónica de Londres. Luego le siguió otro Grammy en 2001 por el álbum Yo por ti de Olga Tañon como Ingeniero/Best Merengue y el Latin Grammy 2002 como Ingeniero/Mejor álbum de Merengue. En 2005 obtuvo otro Grammy como Ingeniero por el disco Valió la pena de Marc Anthony.

Así, sumó otros reconocimientos como resultado de su trabajo con Marc Anthony y su tema “Qué precio tiene el cielo”, con el que obtuvo un premio ASCAP 2007 como Compositor en la categoría Tropical. Dicho tema ocupó el 1er lugar de la cartelera Billboard durante 14 semanas consecutivas.

En todos estos años, Matheus10 no ha parado de producir. También trabajó con agrupaciones americanas como los Backstreet Boys y N´Sync, para quienes fue su traductor de temas al idioma castellano y director vocal. Tiene su propio estudio en Miami donde suele escuchar nuevos talentos y afirma que ahí está la esencia de una producción fresca.

“Nada más cómodo que utilizar mis ‘peroles? (risas)... Siempre trato de conocer talento nuevo. En cualquier parte del mundo, no importa. Soy ‘todo oídos?, no me dejo influenciar por equipos costosos, el talento es esencial”, comenta.

-¿Cómo ha influenciado en tu esencia de artista la experiencia de codearte con figuras que han sido admiradas y ovacionadas en diferentes países?

-De gran manera. Cuando trabajas con artistas como Rocío Durcal, Marco Antonio Solís y Olga Tañón, y sientes que en el estudio se comportan como damas y caballeros, con la humildad por delante, te das cuenta de que su grandeza no son sus millones, sino su corazón.

-¿Para qué artista te gustaría trabajar discográficamente?

-Para John Mayer, Eros Ramazzotti y Laura Pausini.

-¿Recuerdas alguna anécdota en particular con alguno de los artistas que han interpretado tus canciones?

-Con Luis Fonsi entré a producir un dúo con Olga Tañon y, cuando interpretó su parte, fue tan perfecta desde su primera toma que terminamos en 15 minutos. Realmente fue impresionante su entrega.

-¿Lo más terrible que te haya pasado en este medio?

-Haber sido humillado por José Luis Rodríguez “el Puma”. Me debe una excusa y es muy probable que ni se acuerde. Gracias a Dios, el gran Manuel Alejandro lo puso en su lugar en ese momento, y muy por el contrario a mi compatriota, ese sí es un caballero.

-¿Cuáles son tus planes más inmediatos?

-Promover mi disco y asegurarme de que hago lo correcto a través de los ojos de mis hijas.

-¿Regresas pronto a Venezuela?

-Lo antes posible. Pero, aunque suene curioso, nunca me fui. Mi corazón ha estado siempre aquí.

El aporte social de este cantautor también ha sido aplaudido en otros países a través de su propuesta Navidad de color, un tema que nació como canción hace 10 años. Tras la llegada al mundo de su pequeña Michelle, Matheus10 se sensibilizó al punto de visualizarlo como proyecto social. Desde 2007, el artista ha trabajado año tras año en llevar este mensaje navideño que consta de una canción y un video, cuya promoción busca recaudar fondos a favor de una actividad en pro de los niños. Países como España y Panamá ya han sido testigos de esta maravillosa iniciativa. Los videos de estas versiones pueden verse en el siguiente link: http://matheus10.com/gallery-2. En 2009 trajo Navidad de color a Venezuela y FM Center convocó al talento local para promover el tema. Sin embargo, Matheus10 afirma que este año quisiera retomarlo en el país con un carácter más social que produzca frutos para cualquier fundación que ayude a los niños. Como dice esta canción: “Debemos abrir nuestro corazón”.


Fuente:
Revista Sala de Espera

domingo, mayo 15, 2011

La armonía perfecta de los gemelos Mata

Son hermanos, músicos y miembros de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar. Caras generosamente redondas, ojos vivaces, estatura mediana, lentes de pasta, encantadoras y hechizadas narices romas, manos pequeñas y ágiles, pelo corto, talante directo y austero, elegante y franciscanamente severo, si bien gentil y muy abierto, después de todo. Son gemelos, casi idénticos, pero muy distintos, en realidad. Se trata de Aimon Mata y Gregory Mata, violoncelista el primero, violinista el segundo.




Por Alejandro Ramírez Morón
Fotografía: Néstor Valecillos
Revista Sala de Espera



Ambos, orgullosos miembros de la alineación de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar. Sí, faltaba más, los vistieron igual cuando eran pequeños, pero niegan sentir en paralelo lo que le pasa el otro; salvo —curiosa cosa, singular circunstancia — porque declaran que las ganas de ir al baño les vienen al mismo tiempo. ¡Ja! Aún así, prefieren atribuir la graciosa coincidencia al hábito, más que al predomio de un gen en común. Después de todo, fueron criados al mismo tiempo, bajo los mismos códigos, y eso pesa más que la sangre misma.


Futuro dorado

Nacen en Barcelona (Estado Anzoátegui) el 18 de abril de 1983. Aimon a las 3:00 pm y Gregory a las 3:05 pm. Cuestión de tempo. Descubren la música a los 9 años, cuando sus padres los inscriben en béisbol, pero la experiencia se pasma en unas pocas prácticas a las que el entrenador ni siquiera asiste. Un tío trabajaba en el Ateneo de Carúpano y los puso en contacto con el Sistema de Orquestas Juveniles, timoneado por el maestro José Antonio Abreu.

Gregory sentía una particular fascinación por el corno francés. Aimon también quería ir por el mundo soplando un instrumento dorado. Gregory estudia unos pocos meses el corno, pero para Aimon solamente había un violoncelo. Luego, al poco tiempo, Gregory se pasa al violín. Viven juntos desde hace 27 años. Primero en casa de sus padres, en la misma habitación. Hoy, en su propio apartamento de La Urbina, cada quien en su alcoba, cada quien con su novia, partituras y numerosos discos regados por doquier.

Se desplazan en un automóvil Peugeot 206, pero Aimon sueña con un elegante BMW, al tiempo que Gregory confiesa su fascinación por las camionetas, especialmente por la última camada de Range Rover.

La pasión por el Gabo

No sentirán en paralelo lo que le pasa al otro, pero en estos momentos ambos leen al nobel colombiano Gabriel Gracía Márquez. Aimon —más extrovertido, miembro de un cuarteto de violines, trajeado con una camisa de rayas verdes— devora Memorias de mis Putas Tristes. Gregory —más dado a la introspección, únicamente concentrado en la orquesta, trajeado con sobria camisa negra— se afana con La Mala Hora.

De estallar una guerra en Venezuela, Gregory se iría a Nueva York. Aimon preferiría Londres o París. La aparente timidez de Gregory desemboca en una predilección por las mujeres voluptuosas, como Jennifer López, al tiempo que la extroversión de Aimon encuentra su resulta en una atracción hacia las mujeres flaquitas, como la actriz Helen Hunt.

A veces se consultan el uno al otro sobre sus partes en la orquesta, a ver que piensa el uno sobre lo que está ensayando el otro. Aimon enfatiza sobre el proceso de ensayo que se debe trabajar buscando lo más cercano a la perfección, y jamás ensayar sobre el error. Este par de gemelos tienen una vida de viajeros errantes, pero, cuando están en Venezuela, sus jornadas de prácticas son kilométricas. Disciplina y rigor son las palabras que mejor los caracterizan. Estos chicos tienen claro que no vinieron a esta planeta a perder.

Si uno les dice Gustavo Dudamel, responden “lo mejor de la música académica Venezolana”. Si a Aimon le lanzan la palabra violoncelo en el pecho, riposta tajante: “mi vida”. Cuando a Gregory se le menciona el vocablo violín, no duda en contrapuntear: “mi pasión”.

Juntos pero no revueltos


Creen en Dios, son católicos, y van a misa menos de lo que desearían. No utilizan amuletos, ni se persignan antes de tocar. Quizás una breve oración al salir de casa. De niños jugaban con el Atari, en casa había una mandolina y un violín de fabricación artesanal. Siempre han sido hermanos muy unidos, codo a codo el uno con el otro, con puntos de vista similares, nada que ver con rencillas o malos tratos.

Han vivido juntos durante 27 años, y confiesan que ni se han dado cuenta porque para ellos ha sido la cosa más natural. Saben que algún día llegará la hora de tomar caminos distintos, pero esa perspectiva está lejos de quitarles el sueño: lo ven como un proceso lógico y saludable.

Vienen de la misma placenta, pero están muy claros en que cada quien debe cargar su cruz, y jugarse por su lado su propio pellejo. Están ahí para ayudarse, cómo no, pero distan mucho de aferrarse a falsos apegos. Son dos triunfadores, y trabajar es la única manera de demostrarlo. Así que se paran, agradecen la entrevista, y emprenden el camino hacia su ensayo, con el gesto rítmicamente galante de dos pequeños y carismáticos emperadores. ¡Música maestro!

Fuente:
Revista Sala de Espera

domingo, mayo 08, 2011

Armando Villalón, busca la cima

"El pintor de la bruma" ha cambiado su paleta y virado su mirada hacia las Barrancas, su nueva serie, una investigación plástica que le ha valido, entre otros logros, un Doctorado Honoris Causa


por Fabián Soto Rueda
imagen: Marcos Suárez
Revista Estampas Larense, domingo 19/09/2010



Jesús Armando Villalón no puede creer que todas las noticias buenas lleguen juntas. Para el apreciado artista plástico el último año ha sido un logro tras otro, casi por obra y gracia del Espíritu Santo. Pero cuando lo piensa bien admite con la humildad que lo caracteriza que esos méritos, "bendiciones de la Divina Pastora", son el resultado de tomarse con seriedad y respeto su trabajo.

Justamente fue a la patrona espiritual de los católicos barquisimetanos a quien el "pintor de la bruma" le dedicó su primer mural. Una obra monumental ubicada sobre la avenida Venezuela de la capital larense, inaugurada el 14 de enero de este año, durante la procesión de la Virgen.

Desde ese día las dichas no han cesado. Cuatro meses después, el 28 de mayo, la Gobernación de Lara le otorgó el Botón Jacinto Lara en su Primera Clase, la máxima distinción entregada por el Ejecutivo Regional a una persona ilustre de la región.

El próximo 24 de septiembre la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) le conferirá el Doctorado Honoris Causa por su trayectoria artística y sus aportes a la pintura larense, distinción que recibe junto al también maestro Esteban Castillo. Esta es la primera vez en la historia de esta casa de estudios que artistas plásticos son reconocidos con tan alto galardón.

El maestro Villalón recuerda que cuando se lo notificaron no lo podía creer. Se levantaba en la madrugada y llamaba a su esposa Isabel, a quien considera su escudera, para saber si era verdad.
"Este reconocimiento me compromete a seguir adelante y me veo obligado a ser consecuente con mi trabajo, con mi planteamiento artístico porque se me está reconociendo por eso. Para algunas personas mi propuesta es motivo de inspiración, de estudio y no les puedo fallar. Este es un reinicio de mi carrera", fluyen sus palabras casi atropellando las ideas a causa de la dicha.

Él es un hombre efusivo, alegre y jovial. A sus 65 años es un optimista permanente para quien los retos son su principal combustible de vida. Por eso desde hace un año decidió virar su planteamiento plástico. Manteniendo su amor por el paisaje se animó a reconstruirlo, cambió la paleta y hasta los trazos.

Bajo el título Barrancas, Jesús Armando Villalón grita desde lo alto a quienes habitan en el Valle del Turbio de sus inicios. No es una denuncia, sino una invitación a subir, a cambiar la perspectiva y a transformar la pesadumbre en frenesí.



El viento de sus paisajes de brumas, enmarcados hace tres años en la serie Ventanas, acaricia su rostro y de nuevo lo revitaliza. Ahora, más maduro y más vigente como artista, se para junto a la montaña para reivindicarla con los tonos ocres de su maestro Ramón Díaz Lugo, a quien dedica estas obras, mientras escala entre amarillos, rojos, blancos y negros en busca de la cima, no de la fama o el dinero, sino de la satisfacción personal: "Que mi obra los cautive, ese es el reto".

¿Cómo interpreta su nueva propuesta artística "Barrancas"?

"Representa mis experiencias durante estos 40 años dedicado a la pintura. La grandeza está en la sencillez. Cuando tú logras con pocos colores darle alegría y armonizar una obra, sientes que estás madurando como artista. Me siento muy identificado con este cambio que he dado y por eso creo que es el punto de partida de una nueva etapa dentro de mi trabajo".

¿Cree que sigue siendo paisaje?

"Este es un paisaje, expresionista si se quiere, que busca la abstracción. Quizás los académicos difieran en esto porque el expresionismo tiene otras características como la parte humana, pero yo lo siento así. En síntesis, es un paisaje, pero no una recreación de la obra de Dios, sino una deconstrucción personal".

Las barrancas tienen altura, ¿se siente en la cima?

"Sí, indiscutiblemente. Me siento bien arriba porque desde ahí se ve mejor la vida, el mundo y los sentimientos".



¿Y qué le dice el viento allá arriba?


"'Vas muy bien Villalón' (ríe). Este trabajo me gusta mucho porque siento que reivindico a las barrancas. Ellas siempre han estado en mi obra pero de manera muy tímida, en segundo y tercer plano, ahora las traigo al frente y creo que ellas me lo agradecen".

¿Considera esta nueva serie ecológica?

"Sí. Es un paisaje pero sin árboles, con la montaña erosionada. Es una escena dramática que invita a la reflexión. Afortunadamente tengo una vista hermosa del Valle del Turbio desde mi casa y por muchos años me alimenté de ese paisaje, pero me he apartado un poco de él, ahora estoy buscando la montaña porque el valle se ha convertido en una línea de concreto que perdió su verdor".

¿Se considera un artista famoso?

"No, me considero un artista feliz. Afortunadamente puedo vivir de mi trabajo y eso me place. Siempre he dicho que yo pude haber vivido de otra profesión, pero no sería tan feliz como lo soy ahora y eso se lo debo al apoyo que me ha dado mi esposa".

¿Qué opina del término "maestro"?

"Para ser maestro hacen falta muchas cosas. Cuando llegué a Europa y me paré frente una obra de Goya entendí en verdad el significado de esa palabra. Si algún día merezco ese título quiero que sea por mis logros en las artes y en eso estoy".

La gente lo quiere y sus obras se cotizan bien, ¿cómo maneja el ego?

"Un amigo dice que yo he implementado un estilo 'Villaloniano' y me da gracia. Creo que sí he hecho algo que muchos pueden considerar un aporte, pero no tanto como para considerarme en la cúspide de mi carrera. También me he preocupado por compartir esos conocimientos con otras personas, especialmente artistas jóvenes que vienen a mi casa a pintar. Yo no escondo nada, mi taller está abierto para todos".


Fuente:
Estampas Larense

sábado, abril 30, 2011

Fernando Casa, Un venezolano en Bollywood

Un venezolano ha conseguido penetrar en la industria de cine más poderosa del mundo: Bollywood, la misma que deja a Hollywood como una niña pobre. Un mundo de amor y danza que engancha a miles de millones de personas del otro lado del planeta. Se llama Fernando Casas y se especializa en meterse en todas las salas posibles del show business. También es un sobreviviente de sí mismo: un día supo que tendría una segunda oportunidad y ahora se la devora con pasión. Esta es su historia





El Nacional Todo en Domingo - Domingo 11 de Julio de 2010
 Helen López Vásquez circulosdefuego@gmail.com Madrid / España ­
Fotografías Julio Lozano





Bollywood con acento venezolano

A Fernando Casas Granadino la palabra "cosmopolita" le viene bien. Creció en Caracas, estudió en Nueva York y París. Un día se asentó en Madrid y ahora uno de sus trabajos es producir festivales de flamenco en La India. Es el primer latinoamericano que consigue hacerse con la producción ejecutiva de una película de Bollywood (palabra producto de la fusión entre Bombay y Hollywood) o Indie Cinema como se le conoce dentro de La India a la industria cinematográfica (bastante blindada para extranjeros) que más ingresos genera en el mundo. La misma en la que Occidente fijara sus ojos luego de que el "oscarizado" filme británico Slumdog Millonaire la recreara dentro de su trama.

Running with the bulls es el título de la primera película de este conglomerado que se rueda en España y que ha tenido a Casas como el encargado de la búsqueda de financiamiento en este país. Una producción en formato "road movie" que sigue el argumento clásico de las de su tipo: el amor de pareja aderezado con escenas de canto y baile con una vuelta de tuerca, es decir, algunos "clásicos" de la cultura ibérica como telón de fondo. Es así como tres amigos de la India se juntan para vivir la Tomatina de Bunyol, el encierro de los San Fermines de Pamplona y pasear por Barcelona, Mallorca y Andalucía. Una producción con un presupuesto que ronda los 12 millones de euros, que tendrá como protagonistas a un cuarteto de las estrellas más taquilleras de ese lado del mundo: Hrithik Roshan, calificado como el equivalente en Asia de Sylvester Stallone (por su musculatura) de Brad Pitt (por su atractivo) y de Michael Jackson (por sus habilidades en el canto y el baile). Un nombre que junto a Farhan Akhtar, Abhay Deol y Katrina Kaif le garantizan sólo en La India 80 millones de espectadores en 12 semanas de proyección. Sin contar con el público que se sume en el viaje obligado que hacen estas películas por Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, los países árabes e incluso Latinoamérica, por lo que el alcance real se pierde de vista.


Soy un privilegiado porque pue do decir que me gano la vida en lo que me apasiona


Caracas en La India.


Casas habla con la experiencia que le ha dado una veintena de viajes al segundo país más poblado del mundo. El primero duró seis semanas, hace cuatro años.



Entonces el interés turístico se transformó en fascinación, luego en la promesa de volver y hoy en un compromiso: "No fui, como la mayoría de los occidentales, por una motivación espiritual sino para el cumpleaños de uno de mis amigos con el que estudié en Nueva York, quien había estado en Venezuela y me advirtió que en La India me sentiría como en casa.



Así fue: gente amable, cariñosa, con la cual se entablan vínculos de amistad muy fuertes y rápidos". El vínculo no quedó allí.



"Luego fui por mi trabajo de promotor musical (llevé al grupo venezolano Bacalao Men y al músico de Sierra Leona Seidy de gira por Asia en 2008). Y ya que a través de mi sello disquero, Sonyfolfk, he contribuido al rescate de obras de flamenco, la embajada de España en La India sugirió mi nombre para producir un festival en cuatro ciudades y convertir a Jodhpur en la capital flamenca del país. Mi intención es que sea un acontecimiento anual y crear una escuela". Fue así como un venezolano consiguió llevar el flamenco a su punto de partida y a la estrella gitana "Farruquito" al lugar de donde salieron sus genes hace casi 600 años: "Él estaba impresionado de lo parecido que era a los indios y, especialmente, de las similitudes entre sus músicas". Casas ha descubierto en ese lugar del planeta, virtudes que lo llevan a regresar. "Lo que me hace volver a La India es descubrir un país tan plural, en el que conviven musulmanes, budistas, hinduistas, sijistas, con barreras idiomáticas tan importantes y al mismo tiempo (aunque no siempre) un ejemplo de tolerancia para el mundo occidental".



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Si bien plantearse ciudades exóticas es parte del trabajo de Casas, Caracas no se excluye de su periplo: "Yo me siento venezolano, allí están mi padres a quienes les debo el amor por las artes. Desde siempre he apreciado la música, el teatro, la danza (recuerdo que estando en el colegio participé con un grupo de teatro en Jesucristo Superstar) y supongo que eso me hace ideal para este trabajo". También sus estudios: Arte Dramático y Literatura Comparada en la Universidad de Columbia. La vida misma lo ayudó a tejer su actual trayectoria. Con 26 años, dos de sus amigos de la adolescencia, el escritor y showman Boris Izaguirre y la cantante Edith Salazar, le presentaron en Madrid a una de las estrellas más internacionales de España, Miguel Bosé, en uno de sus mejores momentos: el lanzamiento del disco Los chicos no lloran. La manera de entender el mundo de Casas, sus cuatro idiomas, lo mundano y un "nosé-qué" que le inspira confianza a los demás, lo convirtieron en el tour manager del español para Latinoamérica. "Esa fue mi maestría: dos años por el continente con un artista de la talla de Bosé. Recuerdo especialmente el día que llenó el zócalo de Ciudad de México con más de 50.000 personas".




Otro master: su trabajo como productor internacional de Simón Díaz: "Conocí a Bettsimar, su hija, en Caracas. Nos caíamos bien y convenimos una gira porque si bien su música era muy conocida, él no lo era tanto fuera de Venezuela (era de los pocos artistas por los que gente como Joan Manuel Serrat iban a Venezuela a verlo cantar). Se consiguieron cosas maravillosas como que actuara en el Carnegie Hall, que el canal A&E Mundo le dedicara un documental y el cierre con broche de oro del Grammy Honorífico.

No dejo de sentir que con Simón Díaz me faltaron al menos 20 años más de trabajo".

Casas se centra en su trabajo y lo agradece. "Soy un privilegiado porque puedo decir que me gano la vida en lo que me apasiona". Entre sus oficios de productor del Festival de Jazz de Madrid, de llevar al Auditorio Nacional a las grandes estrellas de la música india este mes o de fortalecer su nueva empresa Creactiva Producciones, hay otra ocupación ad honorem en la que también se ocupa permanentemente: Alcohólicos Anónimos. "Desarrollé una enfermedad compleja, que poca gente entiende y que es un gravísimo problema social. Yo, afortunadamente, en gran parte al apoyo de mi familia y amigos, y la invaluable ayuda del psiquiatra venezolano Omar Oramas, pude superarla y creo que contando mi experiencia abiertamente pongo un granito de arena en la conciencia de la gente". Es por eso que sus celebraciones se bañan con infusiones y té. El estreno de Running with the bulls tendrá un brindis caliente.
 
 
Fuente: Revista Todo en Domingo