jueves, mayo 31, 2012

La hora de Linda Briceño

Tiene 23 años, casi toda la vida dedicada a la trompeta, al canto y vive un buen momento. La concertina de la Simón Bolívar Big Band Jazz del Sistema Nacional de Orquestas fue la primera mujer venezolana en tocar en la Lincoln Center Orchestra de Nueva York y allí recibió elogios de Wynton Marsalis. El año pasado el Foro Económico Mundial la nombró una joven influyente. Ella no pierde sus perspectivas y encarna su propia versatilidad: se formó académica, tiene el swing del jazz e igual canta en el Juan Sebastián Bar que en la iglesia evangélica donde ministra la palabra



­ Patricia Sulbarán Lovera patricias90@gmail.com
­ Fotografías Marcel Cifuentes marcelcifuentes@gmail.com





" You have a great sound". Eso le dijo Wynton Marsalis, uno de los músicos de jazz más destacados de la historia, a Linda Briceño.

Todo sucedió tan rápido que ni su tío Rolando Briceño podía creerlo, y eso que él mismo es una leyenda de la salsa en Nueva York que tocó con figuras como Tito Puente y Celia Cruz. "Eres muy suertuda", le decía atónito a la sobrina a la que fue a acompañar. Era un jueves invernal, ella tenía catarro y no podía cantar ni tocar a plenitud. Pero no le importó. La invitación a presenciar un ensayo de la Lincoln Center Jazz Orchestra era como una inyección de anti gripal. Tomó el metro desde Brooklyn hasta Lincoln Center a las siete de la mañana, sin saber que, momentos después, el mismo Wynton Marsalis la pararía de su silla de espectadora para que pasara a ensayar con la fila de trompetas de la orquesta.

Cuando lo vio por primera vez, no pudo contenerse y lloró. Si ya era una impresión conocer y charlar un rato con músicos como Marcus Printup, uno de los trompetistas a los que ha seguido desde pequeña, estar a pocos metros de Marsalis era sobrenatural. Era alto e imponente y vestía de etiqueta. 





Apenas eran las nueve de la mañana y sólo se trataba de un ensayo para un concierto en homenaje a Duke Ellington que sería al día siguiente. Entre tanto soñar despierta, Briceño recordó un mapa de deseos que había dibujado de pequeña como recomendación de un pastor cristiano. En él había adjuntado fotos de sus ídolos juveniles Laura Pausini, David Bisbal y Luis Fonsi, pero también dejó espacio a sus referencias en el jazz Frank Foster y Wynton Marsalis.

Subió a la tarima para interpretar el repertorio junto a otros estudiantes, todos estadounidenses provenientes de universidades prestigiosas de música. La pieza "C Jam Blues" de Ellington definió la atmósfera en la que Briceño haría el solo de su vida. "Printup me cedió muy gentilmente su último solo.

Empecé a improvisar y los músicos voltearon porque se sorprendieron de que ese sonido viniese de una mujer, y más de una chica latina.

Me gritaban que siguiera, y lo hice hasta que no pude más". Ese instante la había convertido en la primera mujer venezolana en tocar con la Lincoln Center Orchestra. Y lo haría dos veces: al día siguiente no sólo sorprendió a los músicos, sino al público que asistió al concierto.

El machismo del jazz. La sala de ensayo del conservatorio Simón Bolívar es una improvisación con final feliz. En el último piso de una casa antigua de la urbanización El Paraíso se resolvió un espacio con aire acondicionado, pero no demasiada acústica. Al menos caben todos. 15 hombres atienden a su partitura y oyen la instrucción del director Andrés Briceño. Al fondo, en la sección de trompetas, resalta Linda Briceño, y por el motivo más simple: es la única mujer en la Big Band Jazz, la inédita agrupación que pertenece al Sistema Nacional de Orquestas, donde sus músicos se permiten el swing del jazz. Bri- ceño no sólo es la única fémina: es la concertina de la banda. Hoy ha traído una franela destapada, cosa rara en ella, y sus compañeros de cinco años de antigüedad se encargan de resaltarle el escote con bromas. No se intimida, le ha tocado defenderse como un "tipo" desde muy pequeña.

"El jazz es un género en el que predomina la presencia masculina, y la industria es muy machista", explica desde una voz suave y unas pestañas largas vestidas de rim- mel. El maquillaje es una práctica descubierta recientemente por ella. Cargar los tambores de su padre, estudiar percusión y haberse rodeado de hombres hicieron que no se reconociera en su feminidad. 



Pocos conciertos tuvieron tanta importancia como aquel en el que su tía Vicky le depiló las cejas. "Mi única presión es la industria. Hay muchas mujeres talentosas a las que no se les ha dado la oportunidad porque no son tan jóvenes, ni tan bonitas. Los empresarios siempre buscan el talento más joven", dice, como si hablara de una profesión como el modelaje y no la música académica. Aunque ser mujer tampoco le ha significado un camino de espinas, más bien una oportunidad para brillar y está consciente de su atractivo comercial. "Si hubiera nacido hombre, no tendría el mismo impacto sobre el ámbito musical", admite.

Todos los días ensaya con la Big Band tres o cuatro horas en el conservatorio y al salir toma un autobús que proporciona el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles, o Fesnojiv, hasta el metro de Colegio de Ingenieros.

Con su instrumento a cuestas, camina hacia su casa por el bulevar de Sabana Grande, para internarse en su pequeño estudio a cantar y tocar un rato más. El jazz le da la posibilidad de hablar con su voz, mientras que la música académica requiere de una adaptación a los estilos de cada compositor.

Pasearse entre géneros no parece inquietarle: lo mismo puede vérsele acompañando un tema de la banda de rock de sus amigos, que descargando un solo de salsa en un concierto o haciendo jamming en Juan Sebastián Bar.

El sistema no soy yo. El padre de Linda Briceño es uno de los percusionistas venezolanos que más ha trabajado por la formación integral y académica de los músicos de jazz. Su hija, llamada Linda Lee por un estándar musical de Charlie Parker, fue la primera en seguir sus pasos. A los ocho años ya era la principal en la sección de percusión en la Orquesta Juvenil de La Rinconada. En el ínterin, Andrés Briceño le puso una trompeta entre las manos y determinó el resto de su futuro. Su mentor fue José "Cheo" Rodríguez y ocupó el puesto de principal en la Orquesta Juvenil de Chacao, para luego ser dirigida por Gustavo Dudamel en la Juvenil de Caracas. Allí, a sus adolescentes 15 años, vino la ruptura.

Su frustración comenzó por no obtener la oportunidad de ser miembro de la Orquesta Simón Bolívar, su anhelo desde niña.



GLOBAL SHAPER Para el Foro Económico Mundial fue imposible ser indiferentes ante un número impactante: la mitad de los habitantes del mundo tiene menos de 27 años. Eso quiere decir que los jóvenes de hoy toman decisiones que influyen directamente sobre el destino de sus sociedades. Linda Briceño fue una de los 14 jóvenes venezolanos que resultaron seleccionados por sus cualidades de liderazgo y sus ansias de transformación para ser Global shaper. Cuando la trompetista recibió un correo con la invitación a postularse, pensó que era un spam y no prestó atención. Al tiempo la llamaron para insistirle, y fue allí que se dio cuenta de que la propuesta era seria. No podía creer que formaría parte de un engranaje en el que participan desde la reina Rania de Jordania y Bill Clinton, hasta decenas de jóvenes emprendedores en el mundo.

Como música, tiene claro que debe contribuir al respeto de su profesión. "Ahora los jazzistas están en huelga, ganan el mismo sueldo desde hace años. En el entorno de los músicos hay muchos abusos laborales, y eso debe cambiar", dice, convencida de que es una persona clave para el ámbito musical del país.


Fuente: Revista Todo en Domingo

viernes, mayo 18, 2012

Alejandra Oraá, la venezolana que nos despierta con un buen café en CNN

Con tan sólo 24 años, esta venezolana a quien le gusta bailar salsa y que se crió en el estado Vargas, es reconocida como la presentadora más joven de la cadena de noticias CNN donde conduce junto a Carlos Montero y Lucía Navarro “Café CNN”, un noticiero matutino estilo magazine, rápido y dinámico, diseñado para informar y entretener a la audiencia.


Por Mercedes París — Fotografía cortesía de DLB Group Worldwide
Revista Sala de Espera Venezuela



Se describe como una mujer con mentalidad de 40 años pero en el cuerpo de una jovencita a quien la vida hizo madurar drásticamente. Ella y su familia vivían en Tanaguarena cuando ocurrió el deslave de Vargas en 1999. Asegura que lo perdieron todo, estaban en shock y tuvieron que mudarse a Caracas, pero sólo pasarían seis meses para que la vida les diera otra oportunidad. El padre de Alejandra aceptó una propuesta de trabajo en la ciudad de Miami y la familia se embarcó en un nuevo reto que pasaba por aprender otro idioma, hacer nuevos amigos, adaptarse a la cultura y, sobre todo, comenzar desde cero.
Alejandra confiesa que los tres primeros años fueron muy duros para ella y su familia, pero estaban convencidos que había una razón por la cual tuvieron que dejar Venezuela y estaban dispuestos a encontrarla juntos.
- ¿Qué te trajo a Venezuela en esta oportunidad?
- Vine a renovar mi pasaporte, es una visita 100% familiar y personal. Tenía 6 años que no venía a Caracas y al estado Vargas desde la tragedia en 1999.
- ¿Caracas es la ciudad que recordabas?
- En Caracas he visto ciertos cambios, pero en La Guaira no, está exactamente igual. Soy de Tanaguarena y en este viaje tuve la oportunidad de volver al lugar donde me crié, pero desafortunadamente son pocos los avances.
- ¿De qué manera la tragedia de Vargas marcó tú vida?
- Fue muy duro, mi familia y yo éramos fanáticos de vivir en Vargas. Yo era la niña más feliz del mundo; siempre me iba al colegio en bicicleta, iba a la playa una vez por semana, me la vivía comiendo cocadas, arepas y disfrutando de los carnavales. Era una ciudad tan alegre y un lugar tan bonito para vivir tú infancia. Creo que era el sueño de toda muchacha. En la tragedia mi padre perdió su empresa, mi madre tuvo que cambiar de trabajo y mi hermana y yo perdimos amigos. Todas nuestras referencias de vida se habían perdido de un sopetón.
- ¿Cómo encuentras tú camino en el periodismo?
- Cuando llego a Estados Unidos, tengo 12 o 13 años y aunque suene irónico yo creo que la tragedia fue la bendición más grande de mi vida porque no estaría aquí sentada contigo hablando. Tendría una vida muy diferente, de eso estoy muy consciente. Vivir una tragedia tan grande como la que nos tocó vivir, conocer gente que falleció, empezar desde cero, hablar un nuevo idioma, me hizo tener un proceso de madurez tan rápido que a los 15 y 16 años no me sentía de esa edad. La tragedia me dio muchísima madurez, es por eso que en cuarto o quinto año ya yo sentía qué era lo que quería hacer, quería tener eso que pudiera llamar casa, recobrar identidad, quería encontrar quién iba a ser yo para poder tener mi hogar, poder identificarme, así fue que encontré el periodismo.


- ¿Cómo llegaste a CNN?
- Tenía un programa de radio matutino en Miami en el que estuve alrededor de dos años. También trabajaba freelance para otras cadenas de televisión como, por ejemplo, TV Azteca y Fox Sport en español. Pero fue a través del actual vicepresidente de programación, Eduardo Suarez, como llego a las noticias. Él me escuchaba en el programa de radio y no sabía que yo trabajaba para la cadena hermana de televisión; yo tampoco sabía quién era él. Un día me invitan a esa cadena y coincidimos en el programa, pues él era el director de programación, luego me lo tropiezo aún sin conocerlo y me dice: “¡Qué simpática eres al aire pero antipática en persona!”. Fue así como surgió una linda amistad y la idea de trabajar en el Mega TV y luego en el noticiero. Siempre quise trabajar en noticias, porque la realidad es que el entretenimiento y el deporte pueden ser un poco efímeros, ya la carrera de televisión lo es. Entonces uno tiene que encontrar un nicho que te guste para que puedas tener éxito y a donde puedas tener longevidad teniendo 40 o 50 años, así engordes, adelgaces o tengas tres hijos. En Mega TV estuve en vivo alrededor de un año y medio, luego hice un par de audiciones en CNN y quedé.
- ¿Cómo es un día en la vida de Alejandra Oraá?
- Tengo dos opciones, o me levanto a las 3:15 o a las 3:33 am, no sé por qué a las 3:33 exactamente, tal vez porque creo me traerá suerte. Cuando entrevisté a Carlos Santana, fue mi primera semana en CNN en español y entre risas, hablando un poquito de su vida y su carrera, él me dijo que al despertarse siempre ponía el pie derecho en el suelo y se repetía que sería un gran día. Desde entonces, todos los días me despierto con el pie derecho y llego a la estación a las 3:45 de la mañana, ahí nos maquillamos y peinamos. A las 4:30 am desayuno -Alejandra sonríe- ¡Yo sé que es muy temprano y desayuno lo mismo todos los días! Soy una persona de muchos rituales en la mañana.
- ¿Qué desayunas?
-Una omelet de cinco huevos, un pan integral y tres tazas de café. El desayuno es lo más importante para mí. Probé al principio y no desayunaba o comía quizás una manzana o algo pequeño, pero no aguantaba al aire. En televisión requieres mucha energía física, tienes que tener todos los sentidos alerta.
- ¿Qué comidas extrañas de Venezuela?
- Una empanada de cazón, una cachapa con queso telita o de mano derretido. ¡Uhmm!
- ¿Un olor?
- ¡El olor a guasacaca me encanta y lo extraño mucho!
- ¿Después del programa, tienes otras actividades en CNN?
- Nosotros permanecemos en el estudio hasta el medio día por si ocurre alguna noticia de último minuto, si no, aprovechamos ese tiempo para producir el próximo programa, preparar algún tipo de reportaje, cuadrar alguna entrevista, leer.
- ¿Qué piensa tú familia?
- Mi papá es mi mayor fanático, siempre está súper pendiente de CNN en español, le da como una especie de orgullo. Cuando veníamos en el avión bromeó diciéndome: “Antes tú eras la hija del señor que tiene una reconocida empresa, ahora yo soy el padre de la periodista de CNN y tendré que acostumbrarme”. -Alejandra suelta una carcajada- fue un gesto súper lindo, mi familia en Estados Unidos está súper orgullosa y en Venezuela ni hablar.
- ¿Tres de tus cualidades y tres defectos?
- Soy extremadamente positiva. Yo no veo el vaso mitad vacío, lo veo mitad lleno; siempre pienso que el mundo está conspirando a mi favor, jamás pienso que esta conspirado en mi contra. Soy muy perseverante, si quiero algo no tomo un no como respuesta, y eso al tiempo puede ser un defecto. La tercera, soy muy curiosa y ser curioso en el periodismo es la clave del éxito. Los defectos, pues, ya te nombré uno que es también una virtud; lo otro es que soy impaciente y soy nocturna, entonces me cuesta dormirme temprano. Me encanta la noche, acostarme a las 2 o 3 de la mañana, y ahora me toca levantarme a esa hora.
- ¿Qué personalidades te gustaría entrevistar?
- Quisiera entrevistar a varios, pero me gustaría el Dalai Lama y de los políticos a los presidentes Barack Obama y Hugo Chávez.
- ¿Qué le preguntarías al presidente Chávez?
- ¿Cuál es el balance de tu gobierno, qué piensas que has hecho mal y qué has hecho bien?
Para despedir el encuentro, la pregunta final es sobre el corazón de Alejandra Oraá. Ella sonríe, aparece un gesto de pícara en su rostro y nos revela que su corazón está muy bien. Tiene novio, se comprometieron recientemente y se van a casar pero aún no tienen fecha. La noticia está recién salida del horno.


Fuente: Revista Sala de Espera

miércoles, mayo 09, 2012

Mi receta. Tu receta Ana y Sumito

El estilo venezolano estará presente en la nueva serie de Sumito Estévez, esta vez junto a su gran amiga, la reconocida chef, también venezolana, Ana Belen Myerston. Juntos seleccionarán un producto para realizar platos, donde en el contraste, encontrarán la diversión. Dulce o salado, frio o caliente, crudo o cocido, asado o al vapor serán algunas de las opciones que Sumito y Ana Belén deberán elegir para realizar su plato. 

Amigos y colegas, es fácil predecir que esa empatía de casi tres décadas se traduce también ante las cámaras de televisión.

Se conocen desde que ella era una niña y él un adolescente tardío que se encontraban en El Vallecito de Mérida porque sus padres eran amigos. Entonces, Sumito Estévez y Ana Belén Myerston no imaginaban siquiera que tomarían el mismo rumbo en las cocinas.


Ahora los dos suman buenos saldos del programa que estrenan en el canal elgourmet.com, bautizado Mi receta. Tu receta, donde, con un mismo ingrediente, imaginan platos que aparentemente contrastan en alguna característica. "Fue divino hacer ese programa. Somos demasiado panas. Y por ello allí no hay competencia", dice él. "La idea es que si él hace algo dulce, yo propongo algo salado. Si uno hace un plato principal, el otro prepara un postre. Con un ingrediente hacemos algo totalmente distinto", cuenta ella que se estrenó ante las cámaras en este programa con horizontes continentales a través de este canal por cable. "Al principio fue difícil. Hacer televisión no es soplar y hacer botellas. Pero luego me fui sintiendo más dueña de mis actos", cuenta Myerston. En un intensivo de dos semanas grabaron los 13 capítulos en los que aprovechan las lentejas, la harina de trigo, la auyama o el plátano para proponer recetas de su autoría. Están en el mismo set, pero en dos cocinas distintas y al final se unen para compartir sus platos. "Me gustó porque cocinas de verdad. Al final compartimos y probamos lo que hicimos".









martes, mayo 01, 2012

Las notas altas de Pacho Flores



Es el primer trompetista en 30 años que firma un contrato como solista con la mítica disquera Deutsche Grammophon. 



Lo logró a la venezolana: mientras compagina el clasicismo con la guataca 
A los 30 años, ha ganado varios premios internacionales de trompeta, se ha presentado en el Carnegie Hall y acaba de firmar un contrato con la disquera Deutsche Grammophon para grabar varios discos como solista. Francisco "Pacho" Flores revisa su carrera y cuenta cómo ha vuelto a convertirse en buena noticia.


Diario El Nacional


Una bufanda gruesa le cubría el cuello. 


Una segunda le cubría los labios para que no se le agrietaran. En un bolsillo apretujaba las boquillas de su trompeta para mantenerlas calientes. El 18 de noviembre de 2006, Pacho Flores salió de su casa ­en las afueras de París­ a 2° C. y con una amigdalitis que amenazaba con sabotear su interpretación ante su ídolo Maurice André, uno de los más grandes trompetistas del siglo XX. A cuestas, sus ocho meses de preparación, con seis horas diarias de meticulosa práctica. 

Atrás, en su casa, habían quedado los montones de papelitos pegados en espejos, repisas y techos con la misma afirmación: "Francisco Flores: primer lugar Premio Maurice André". El tachirense llegó al evento, calentó la trompeta y empezó a tocar. 

"Hubo un punto en el que empezó a dolerme muchísimo la garganta. Cerré los ojos y enseguida vi a mi papá, que me sonreía con cara de `claro que puedes’. La noche antes de morirse, me había dicho que fuera a ganar". Cuando fue anunciado como ganador entre 53 músicos de 33 países, Flores rompió a llorar. André, conmovido, también. 


Casi seis años después, la anécdota da marco a otra noticia esplendorosa: Flores acaba de firmar un contrato con la Deutsche Grammophon ­la mítica disquera especializada en música clásica­ para formar parte de su catálogo con la grabación de varios discos. El último trompetista que había firmado como solista para la Deutsche fue André, 30 años antes. "Cuando me dieron la noticia quedé muy impresionado. Es un logro muy lindo que me llena de ilusión y me motiva saber que tanto sacrificio ha valido la pena. Estoy agradecido por haber podido formarme en un sistema en el que se me ofrecieron las oportunidades para desarrollarme y me siento aún más comprometido con todos esos músicos jóvenes que lo han celebrado conmigo. Yo le he entregado mi vida a esto", dice resuelto quien hoy se desempeña como primera trompeta de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. 

Aun así, su contrato con la disquera alemana no impedirá el lanzamiento en junio de su segundo disco de música venezolana, bajo la producción de Roberto Koch. "Para mí es muy importante hacer las dos cosas", indica quien seleccionó merengues criollos, valses y joropos en su primer álbum ­ La trompeta venezolana­ con la producción de Aquiles Báez e invitados como Nené Quintero, Jorge Glem y Eddy Marcano y Aquiles Machado. "La gente que me conoce dice que mi faceta de solista es lo que más destaca. Es también por lo que más he luchado, porque siento que existe un mundo enorme de sonoridades por explorar con la trompeta. Me gusta que me compongan obras donde pueda desarrollar eso".  





Criollo, ranchero y guapachoso. 


Lo mismo toca obras de Stravinsky que canciones de Pedro Infante. Cuando Flores empuña sus trompetas para las fotos, no duda en soltar chistes sobre los estereotipos ligados a su oficio ("me gusta tocar guitarra, me gusta cantar el son, mi mariachi me acompaña, cuando toco mi canción", canta en guasa imitando la rasposa voz de Antonio Banderas en la banda sonora de Desperado). De hecho, durante su carrera, Flores ha tocado en todas partes. "Bares, templetes, sitios nocturnos. Por un tiempo fui trompetista de un mariachi", revela sonreído. "En un día de la madre trabajábamos desde las 8:00 am hasta las 5:00 am del día siguiente; dábamos más de 30 serenatas. Fue un trabajo que me enseñó a tener más resistencia", cuenta quien fue también músico invitado de El Guajeo de Alfredo Naranjo.

Fue precisamente su colaboración para el álbum de boleros ¡México!, del tenor Rolando Villazón y editado por la Deutsche Grammophon en 2010, lo que hizo que los productores del sello alemán se interesaran en él. "Ellos investigan tu trayectoria y te hacen entrevistas en las que les cuentas toda tu vida: cómo se ha desarrollado tu carrera, qué logros y premios has obtenido, qué repertorios manejas, cuáles son tus intereses musicales, qué tipo de obras han compuesto para ti, etc. A partir de ahí se eligen las piezas. Además de lo clásico, ellos saben que me interesa muchísimo la música venezolana", desliza. Aunque se espera que en su primer disco internacional haya un poco de todo, del repertorio preliminar no suelta mucha prenda. "Es que no me dejan. No lo puedo decir", dice pícaro.

Si se le pregunta por el secreto de su éxito ­que ya lo ha llevado a presentarse en el Carnegie Hall­ Flores asegura que su terquedad es decisiva.

"Creo que la disciplina que he tenido con el instrumento me ha ayudado. Dicen que tengo solidez al ejecutar, pero es porque me he comido muchos libros. Busco la perfección en el sonido todo el tiempo, aunque cuando toco, hay un punto en el que me desprendo de la técnica y me conecto con esa sensación mágica", desliza. Ahora que su nombre figura en el mismo catálogo de grandes como Plácido Domingo, Claudio Abbado, la Orquesta Filarmónica de Berlín, Gustavo Dudamel o Chick Corea, asegura que su perseverancia se refuerza. "Me gusta arriesgar, explorar y dejar que la música brille. Lo más difícil es hacer que parezca fácil". 


jueves, abril 26, 2012

Rostislav Ordovsky-Tanaevsky Blanco, el venezolano que conquistó Rusia

Nació y creció en Venezuela, tiene 400 restaurantes en la ex Unión Soviética. Allí introdujo el sushi, la comida española y la suiza, el servicio a domicilio y hasta las primeras pizzerías al horno de leña.

Llamarlo "el zar de los restaurantes" sería obvio, pero atinado. Rostislav educado en Venezuela­ logró hacer negocios antes y después de la extinta Unión Soviética, con miras a abrir su local número 400, aquí cuenta su increíble y desmesurada historia.

Magaly Rodríguez - Todo en Domingo ­
Fotografía Katherine Di Turi / Londres
mrodriguez@el-nacional.com


Su papá leyó la carta firmada por la dirección del colegio y se asustó. Con apenas nueve años, su hijo Rostislav ya era un pequeño magnate. La misiva era clara e inquietante: "Estimados padres: Nos parece razonable que su hijo reciba una mesada, pero nos preocupa que quizás sea demasiado dinero".

Sin embargo, no eran sus padres quienes se lo daban. "¿Qué estás haciendo tú? ¿De dónde sacas tanta plata?".

El pequeño Rostik había conseguido el santo grial de los negocios. Una inversión perfecta en la que no había costos, sólo ganancias. "Mi familia tenía un mini centro comercial en la Av. Andrés Bello que se llamaba Cadenas Comerciales. Era como una tienda por departamentos repartida en varios locales. Mi papá mandaba a hacer cunas, les decoraba con calcomanías de Disney y las vendía. Un día le agarré diez calcomanías, se las vendí a mis amiguitos y como me fue buenísimo, seguí haciéndolo". El floreciente negocio llegó a su fin cuando Rostik comenzó a gastar sin pudor y a manos llenas sus jugosos dividendos. "Ahí mismo me iba a la cantina y le compraba chucherías a todo el mundo. ¡Pidan, que yo brindo!", se ríe.


Lo suyo, asegura, siempre ha sido emprender. Hijo criollo de una ama de casa española y un odontólogo yugoslavo ­que llegó a Venezuela temiendo las represalias del régimen stalinista­ Rostislav Ordovsky-Tanaevsky Blanco estudió su bachillerato en el liceo militar Gran Mariscal de Ayacucho y se graduó como ingeniero químico en la Universidad Simón Bolívar. "No porque tuviera una vocación especial, sino porque sabía que el futuro aquí era el petróleo", reconoce. Al término de su carrera ya estaba ocupándose de sus primeros negocios, con venta de productos electrónicos, ropa juvenil y hasta una fábrica de lentes de contacto. Luego se alió con la Walt Disney Company para subtitular y comercializar sus películas en Venezuela e inició negocios con Kodak para impulsar el mercado del VHS en el país.



Para Rusia con amor.
 Fue en el marco de un festival de cine como se le presentó la invitación a viajar a la Unión Soviética. Era 1984.

Tenía 25 años. "Estaba emocionadísimo porque siempre había soñado ir. Además sabía el idioma porque mi mamá siempre se empeñó en que yo tenía que hablar la lengua de mi papá también".

Dos cosas lo marcaron. Una, la escasa oferta de restaurantes. "Un día decidí conocer Moscú por mi cuenta y me hice el enfermo para deshacerme de la guía-chaperona que le asignaba el gobierno a los ejecutivos extranjeros, y que seguramente le reportaba a la KGB.

Por si acaso, cargaba un carnetico casero de prensa que me había hecho yo mismo en Caracas. Salí a comer y todo estaba cerrado.

Un local tenía un cartel que decía `Día de higiene’. Otro decía `No hay asientos’ y el local estaba vacío. El más absurdo decía `cerrado por almuerzo’. En uno por fin me dejaron pasar y de las diez páginas del menú, sólo tenían cinco platos".

Luego no halló dónde comprar un rollo de fotos. "Lo que conseguí fue un tipo de película rarísimo y muy viejo. Cuando me lo traje a Caracas y lo quise revelar, la Kodak me dijo que ese tipo de película estaba descontinuado desde la Segunda Guerra Mundial, que lo llevara a revelar donde lo compré. O que si acaso, a lo mejor en Cuba. Me pareció insólito". Moviéndose rápidamente y aprovechando su manejo de la cultura y el idioma, el empresario logró organizarse e inaugurar en Moscú la primera tienda Kodak. Con ella, introdujo en plena Unión Soviética el revelado de una hora y masificó la fotografía a color. Con el tiempo, su local se clonaría en 400 más, pero la espinita de los restaurantes seguía clavada. "Aunque yo no sabía ni pío de negocios de comida, se me ocurrió que podíamos llevar Tropiburger a Rusia. Fui con el dueño a Moscú para evaluar cómo hacerlo, pero él mismo se dio cuenta de que era un mercado demasiado grande".



Le sugirieron que hablara con Burger King. Mientras tanto, viajaba con frecuencia a París con funcionarios rusos en plan de negocios. "Siempre terminábamos en una tasquita española que yo conocía y se volvían locos. Las tapas, los mariscos, todo les encantaba". A dos años de negociaciones sobre su potencial entrada en Rusia, Burger King cambió de dueños. Los nuevos se rajaron. Frustrado, Ordovsky-Tanaevsky se empeñó en montar un restaurante por su cuenta en un local de ensueño: la mitad del lobby del Hotel Moscú. Pidió permisos y convocó a un constructor venezolano.

En una entrevista para la revista Forbes, relata que era muy complicado hacer contratos bilaterales. "Este constructor se entusiasmó y dijo que se quería asociar conmigo. Le dije que sí.

Volvió a Caracas, me construyó el restaurante completo, lo desarmó en piezas ­imagínatelo tal cual: techos falsos, barra, muebles, cocina, todo­, lo llevamos en un container a Rusia y en dos semanas ya estaba montado.

Los rusos estaban en shock". En shock pero expectantes, seguramente. En julio de 1990, el nuevo restaurante del Hotel Moscú era una tasca española.




Así como yo.

Tras el éxito de El Rincón Español, le siguió Le Chalet. "Me inspiré en el estilo del restaurante El Chalet, ése que quedaba en el Hotel Crillon de la avenida Libertador. Fue el primer restaurante fino de Moscú; comida suiza con carta de vinos y demás. En el primero habíamos introducido el jamón serrano y el queso manchego. Con este trajimos a Rusia la ensalada César, la crêpe suzette, el fondue, el steak tartar", relata. La cortina de hierro caía y Ordovsky-Tanaevsky seguía soñando con una cadena de comida rápida. "Como en ese tiempo llegó McDonald’s, me decidí por el pollo frito y me inspiré en Arturo’s. Hasta el arquitecto que les hizo los primeros locales me lo traje. Le puse Rostik’s, como yo. Con apóstrofe-ese, para darle glamour".

El primer local de Rostik’s abrió sus puertas en 1993 en el centro comercial Gum, situado frente a la Plaza Roja. Su elegante arquitectura contrastaba con las coloridas bandejas de pollo y papas fritas. Cuando KFC intentó entrar en la economía rusa, se encontró con que Rostik’s ya había cautivado su nicho con una marca nacional. "El problema es que Rusia es un mercado inmenso. Empezar desde cero y crecer con el ritmo adecuado es muy complicado". Ante la imposibilidad de desplazarlo o destronarlo, a KFC no le quedó otro remedio que aliarse con Ordovsky-Tanaevsky y crear una marca conjunta, Rostik’s-KFC. El empresario le vendió su cadena a Yum! Brands ­dueña de KFC­, el año pasado. "Fue muy emotivo porque lleva mi nombre y pronto se lo van a quitar. Pero ellos iban a poder hacerla crecer más que nosotros, que estamos más ocupados con otras cadenas de comida casual", dice resignado.





Después de Rostik’s, fundó Il Patio Pizza ­con comida italiana y pizzas a la leña­ y Planet Sushi, de comida japonesa. Pionero en ambas cocinas, suponemos, antes de preguntar. "También, sí.

En Rusia no había nada de nada en materia de restaurantes, ¿qué hace uno?", acota divertido. Luego llevó a suelo ruso franquicias como T.G.I Friday’s. Para 2012, calcula que probablemente alcance la marca de los 480 restaurantes.

Con los años, Ordovsky-Tanaevsky introdujo novedades como el servicio de delivery y el Wi-Fi gratuito en restaurantes. En 1994 creó el primer programa de leal tad con puntos de la región y tiene también negocios en la industria de los bienes raíces y el turismo rusos. Hoy, a sus 52 años, busca el formato ideal para consolidar la introducción de hipermercados de salud. En alianza con Locatel, ya abrió dos en Rusia.

¿No es demasiado ya? ¿No se cansa? "Es que lo mío es emprender, crear, inventar. Veo oportunidades donde otros no las ven y soy medio loco. Mi umbral del `dolor al riesgo’ es bajo. En parte me ha ido bien porque me rodeo de gente muy preparada como Pedro Burelli y Willy Tischenko que me han apoyado mucho; yo sé que no soy un buen gerente, sino un buen líder". ¿No se siente ni un poquito culpable por haber elevado el colesterol de los rusos a punta de pollo frito, pizzas y costillitas? "En realidad no. Me satisface haberles dado la oportunidad de comerse algo sabroso, en un ambiente bonito y con un servicio de calidad", opina solemne. Luego se queda pensativo y se echa a reír. "¿El colesterol? No, chica... El colesterol que se joda".



Fuente: Todo en Domingo



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jueves, abril 12, 2012

Dos venezolanos ganan premios de la Ópera de Berlín

Un evento que se encarga de reconocer la obra y el trabajo de los mejores músicos académicos de todo el mundo.
Los compositores José Baroni y Luis Ochoa conquistaron los galardones.  Ambos compositores venezolanos acaban de ganar el Concurso Internacional de Composición de Música de Cámara Sonido del Mundo - 5 Países Latinoamericanos, organizado por la Ópera Alemana de Berlín. Baroni consiguió el primer lugar y la oportunidad de que su obra sea tocada por los integrantes de la Ópera.





La prestigiosa Opera de Berlin ha laureado con el primer premio al compositor venezolano José Baroni en el marco de la más reciente edición del Klang der Welt (Sonidos del Mundo) de la Opera de Berlin.


"Yo tengo una amiga en España y ella fue la que me motivó a participar, me dio toda la información correspondiente y estimuló para que concursara. Entonces aproveché el asueto de año nuevo para terminar de componer, y finales de enero envié mi obra sobre música de cámara latinoamericana", indicó Baroni.

Para su sorpresa hace 2 semanas le informaron que había ganado en el primer lugar del concurso, "es la primera vez que participo en una competencia y me quedé anonadado cuando supe que mi composición había ganado", dijo.

La obra con la que participó el también docente del conservatorio José Reina y la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), es para tríos: clarinete, violín y violoncello. "Mi pieza posee varios cambios de timbres que al pasar de un instrumento a otro, hace que un momento determinado no se sepa cuál es el que está sonando", afirmó.

Asimismo, manifestó que Venezuela ha sido noticia en el mundo musical por las orquestas o directores "pero ahora también nos destacamos los compositores, y este premio deja el nombre de mi nación muy alto", aseveró.

El compositor recibirá el galardón el próximo 6 de junio en Alemania, y durante el acto de entrega del premio podrá disfrutar de su obra ejecutada por la Ópera.

La música de José Baroni refleja sonidos que se entretejen a través de oscilaciones tímbricas capaces de desencadenar una atmósfera intimista, muy particular. Esta característica le ha permitido conseguir el reconocimiento de grandes instrumentistas de Francia, Alemania y España, quienes han interpretado sus piezas. Tal es el caso de músicos como Pierre Strauch, Dimitri Vassilakis, Jean-Jacques Dünki, Kristiina Juntu, Pablo Gómez, así como Los ensambles Aleph y la Ópera-Nova de Zürich. Desde el año 2001 el compone y realiza arreglos que son estrenados en tanto en Venezuela como en Europa.



Sus obras, que parten de estructuras sencillas hasta estructuras densas y complejas, mantienen una constante retroalimentación, permutándose y amplificándose en un tejido sonoro más dinámico. En Venezuela, su trabajo se ha dado a conocer gracias a su continua colaboración (desde 1997) en el Festival Atempo, mientras que en Francia, su trabajo ha sido ejecutado por músicos de envergadura durante diversas ediciones del La Nuit d’Atempo en Paris.

Actualmente, José Baroni realiza trabajos de musicalización y composición para audiovisuales y obras de teatro. Imparte clases de Armonía, Contrapunto e Historia de la Música en diferentes instituciones musicales.

Fuente: Marys Hertiman

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José Ochoa ganó el tercer lugar con la pieza Ritus, que se encuentra basada en la ritualidad de los aborígenes. En la obra el maestro de la composición representa sin mayores detalles programáticos un rito que tiene lugar en la noche amazónica en el que el Shamán, junto al resto de la comunidad, invoca a sus Dioses mediante un código de pocas notas musicales, como clave para entrar en aquellos espacios inaccesibles a la "cultura civilizadora" y que se mezcla con otros planos.

Fuente: El Universal

sábado, abril 07, 2012

Helena Ibarra ganó el premio Gourmand Award

La chef venezolana fue reconocida por su libro Cocina Extra-ordinaria.

Premiada en la categoría Woman Chef, Helena Ibarra recibe el premio en París, Francia, destacándose entre el resto de la nominaciones

EL UNIVERSAL
martes 6 de marzo de 2012

La chef venezolana Helena Ibarra coloca sus siglas en el gran podio de la gastronomía francesa e internacional con su premiación en los Gourmad Awards. Situando su nombre y apellido como la mejor chef según el jurado de este premio, Helena a conseguido el sueño de muchos y el propio por la publicación de su libro Cocina Extra-ordinaria.

"Ha sido -comenta Helena Ibarra desde París- una competencia difícil, los galardonados son chef muy acreditados y las ediciones de los libros participantes son de gran factura. No obstante, no debo más que estar feliz y compartir este premio con el equipo que hizo posible este libro Cocina Extra-ordinaria, patrocinantes y Venezuela. La gastronomía venezolana y nuestros sabores e ingredientes estarán ahora en boca de todos estos especialistas. Lista estoy para asumir el Show Kitchen".

Editado por Villanueva Editores, la Cocina Extra-ordinaria de Helena Ibarra, reúne un cúmulo de recetas en las que ha trabajado durante treinta años detrás de los fogones. En estas páginas da cuenta de ingredientes, cantidades y procedimientos.
Estas recetas se acompañan de una cartera de fotógrafos profesionales, quienes han aportado con su óptica angular un enfoque inédito a las recetas: Rodrigo Benavides, Andrés Manner, Federica Rodner, Marco Aguilar y Fran Beaufrand revelan setenta y cuatro recetas en cinco capítulos que documentan cronológicamente la evolución del planteamiento gastronómico. Esto y más, perfeccionado por el trabajo meticuloso del diseñador Alvaro Sotillo, quien ha hecho de esta publicación un libro-objeto.

El Gourmand Cookbook Awards ha valorado estos atributos y por ello ha seleccionado el libro la Cocina Extra-ordinaria, de Helena Ibarra, como la publicación más relevante de cara al jurado internacional. De un total de 162 países participantes en 2011, el Gourmand Cookbook Awards ha escogido 71 países, considerando contar entre sus invitados a autores, chef, periodistas y editores.

El Gourmand Awards es considerado un sitial de honor para la gastronomía. Tiene sólo 505 butacas para recibir a nominados e invitados especiales. Es un teatro con mucho glamour, creado en 1869 en Paris. Es un music hall cuya fama y popularidad alcanzó su auge entre 1890 y 1920. Personalidades como Loie Fuller y Josephine Baker de the EEUU, y Maurice Chevalier y Mistinguett, de France, hicieron historia en este escenario
Gourmand Cookbook Awards
Para cerrar la velada Helena Ibarra estará presente en el Show Kitchen, donde ofrecerá una demostración de pasapalos, platos criollos y disponiendo de una degustación con sabores genuinos venezolanos que buscan sublimar la calidad de los productos de nuestra tierra

Helena Ibarra abrió las Ventanas de la Cocina Venezolana al Mundo








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Otras libros venezolanos que compitieron en los premios Gourmand

Nuestra Carne, de Otto G. Gómez Pernía.


Sabores Conversos entre Envueltos y Rellenos de Beatriz Sánchez de Mizrahi

domingo, abril 01, 2012

Miguel Ángel Cegarra: No conozco el mundo sin música


Miguel Ángel Cegarra ganó el Concurso Nacional de Música de Francia


El violonchelista venezolano de 13 años participó en la categoría de adultos, del certamen que ya lleva 29 ediciones, en la ciudad francesa de Lempdes.

Ana María Hernández G.  |  EL UNIVERSAL
sábado 31 de marzo de 2012  04:15 PM
El joven violonchelista venezolano Miguel Ángel Cegarra, de 13 años, acaba de ganar el primer lugar del 29° Concurso Nacional de Música realizado en la ciudad de Lempdes (Francia), en la categoría de 25 años.

Su maestro, Phillipe Müller, le indicó a Cegarra que en virtud de su nivel tenía que participar en esa categoría, por lo que renunció a participar en las categoría de 13 ,15 y 17años, es decir, las que por naturaleza le correspondían.

El repertorio seleccionado para el certamen fue el segundo movimiento del "Concierto en Re para violonchelo y orquesta" de Édouard Lalo, y la sonata "Requiebros", para violonchelo y piano de Gaspar Cassadó. Al finalizar su interpretación, los cuatro miembros del jurado quedaron altamente asombrados por "la brillante ejecución, versatilidad, pasión,facilidad y emotividad con la cual interpretó el repertorio".

Al momento de entregar el diploma, una de las integrantes del jurado particularmente le dijo: "cuando tocaste yo me elevé, me transporté y me impresionó la manera como haces cantar el instrumento".

Este concurso tiene un gran prestigio internacional, porque está avalado por los profesores del Conservatorio de París, quienes fungen como miembros del jurado.

En comunicación telefónica, el joven Cegarra se mostró visiblemente emocionado, y dedicó su premio especialmente al maestro José Antonio Abreu, a quien le agradece altamente haber confiado en su talento y disciplina.

Desde el pasado mes de septiembre, Miguel Ángel se encuentra en París cursando estudios de violonchelo con Müller. En Caracas tuvo su formación bajo el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, de la mano de los maestros Valmore Nieves y Kenny Aponte.
Fuente: El Universal


 

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Miguel Ángel Cegarra, quien acaba de cumplir en diciembre de 2010 12 años. Este jovencito sobresale entre sus compañeros porque tiene un enorme talento y una memoria musical extraordinaria, al punto que a su corta edad ya se ha paseado por escenarios importantes de Europa, Norte y Centroamérica, donde ha dado conciertos con su violoncello solista.

Por Germán Alirio Luna / @galunach
Revista Sala de Espera


En Caracas, y en casi todo el país, se repiten por las tardes caminatas apresuradas de niños y adolecentes, quienes junto a sus representantes cargan con sus instrumentos musicales en el transporte público o por las aceras de calles y avenidas. Estos son los estudiantes que se están formando en el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, fundado y dirigido por el laureado maestro José Antonio Abreu. Uno de estos niños es Miguel Ángel Cegarra, quien acaba de cumplir en diciembre pasado 12 años. Este jovencito sobresale entre sus compañeros porque tiene un enorme talento y una memoria musical extraordinaria, al punto que a su corta edad ya se ha paseado por escenarios importantes de Europa, Norte y Centroamérica, donde ha dado conciertos con su violoncello solista.




Su padre, Rafael Cegarra, aceptó que el pequeño músico contara parte de las experiencias que, día a día, vive Miguel Ángel.

-¿A qué edad empiezas tu contacto con la música?

-Mi mamá era violonchelista. Me cuenta que, cuando estaba embarazada de mí, me tocaba el violoncello y ponía sobre su barriga música de Vivaldi y Mozart. A los tres años de edad, cada vez que ella tocaba le pedía que me prestara su cello -que era muy grande para mí-, pues yo quería hacerlo también. Entonces mis padres decidieron comprarme un violoncello muy pequeño, que parecía más bien un violín grande. Se convirtió en mi juguete preferido y, desde allí, no he parado de tocar. ¡No conozco el mundo sin música!

-¿Quién fue tu primer maestro y dónde empezaste a estudiar música?


-Mi madre, Karla Monsalve, fue mi primera maestra. Ella se formó en el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles que dirige mi querido maestro José Antonio Abreu. Después, a los cuatro años, comcencé a formarme en el Colegio Emil Friedman con la Maestra Zaida Gómez, y a los siete años entré en la Academia Latinoamericana de Violoncello, dirigida por el maestro William Molina. Desde entonces, he estado bajo la tutela del maestro Valmore Nieves, quien diseñó para mí un programa especial de técnicas y repertorios que me ha llevado a tocar obras muy complejas para mi edad. También tengo el apoyo del maestro Kenny Aponte y de la profesora Olimpia Sorrentino en teoría y solfeo. Somos un gran equipo.


-¿Cuándo y dónde fue tu primera presentación en público?


-Mi primer concierto fue cuando tenía cuatro años en la Sala Mozart del colegio. Recuerdo que estaba en preescolar 1. Allí realicé muchos mini conciertos hasta los siete años. Recuerdo especialmente la primera vez que toque en el Teresa Carreño, a los ocho años. Interpreté un concierto de Vivaldi. También fue significativa una ocasión en la que me dirigió el maestro Gustavo Dudamel, a los 10 años, en el concierto en Do Mayor de Haydn. Han sido grandes experiencias, fueron metas y sueños cumplidos para mí.

-¿De cuál de las audiciones en las que has participado guardas recuerdos emocionantes?

-La de Alemania en septiembre pasado, porque fueron 139 participantes: 99% de Europa y Asia, el promedio de edad era de 21 años y yo, con 11 años, fui el más joven y el único latinoamericano. Participé con los ganadores de premios internacionales como Dai Miyata, de 24 años, ganador del Concurso Internacional de Rostropovich 2009. Era, como se dice, “la crema de la crema” del violoncello. Aprendí mucho, fue súper emocionante para mí escuchar los excelentes y maravillosos comentarios que los participantes y maestros hacían del Sistema de Orquestas de Venezuela. Era increíble y extraordinario ver cómo personas de todas partes del mundo reconocen el estatus musical de Venezuela gracias a la labor de mi querido maestro Abreu. Le doy gracias a él por haber creado este maravilloso sistema, que hizo posible que yo estuviese allí entre los grandes. Eso me motivó y me convenció más de que lo que hay que hacer es, como dice el maestro Abreu, es “tocar y luchar”.

-¿Cuál fue el concierto para chelo y orquesta que pudiste interpretar en forma completa? ¿Dónde y con cuál director?

-Han sido varios. El primero fue el Do Mayor de Vivaldi con la Orquesta Sinfónica Juvenil de Caracas, bajo la dirección del maestro Dietrich Paredes en la Sala Rivas del Teatro Teresa Careno. Tenía ocho años. También en la Sala Simón Bolívar de la Sede del Sistema de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela.
Tuve la oportunidad de tocar el Do Mayor de Haydn con la Orquesta Sinfónica del Estado Nueva Esparta, bajo la dirección del maestro Alfredo Rúgeles. Fue algo muy especial, ya tenía nueve años y era la primera vez que la interpretaba en público. La pieza, por su estilo clásico, es muy exigente. Muchas personas estaban a la expectativa, pues era la primera vez en Venezuela que un niño de mi edad tocaba ese concierto.

-¿Cuál chelista venezolano admiras más y por qué?

-Admiro y quiero mucho a mi maestro Valmore Nieves por la forma que tiene de darme clases a mí y a los otros niños. Es excelente violonchelista, considero que sabe mucho. Él toca muy bien los solos con la Orquesta Simón Bolívar. También lo admiro porque, con su ejemplo, me ha enseñado disciplina, constancia, valores éticos con los cuales me ha formado para que el violoncello sea para mí una forma de vida. “Valmo”, como yo lo llamo, es también mi competidor en el Wii. Él es del Real Madrid y yo del equipo campeón del Barcelona. Es mi amigo, pero sobre todo, es un ejemplo para mí.



-¿En cuáles ciudades europeas te has presentado y qué recuerdas de esas experiencias?


-Como solista aún no me he presentado. Me gustaría hacerlo pronto. He participado en cursos y clases magistrales en España, Alemania y Francia.

-En tus ratos libres, ¿practicas algún deporte?

-Sí, la natación. La verdad es que me encanta el mar y los deportes acuáticos como el kayak, el snorkel y la pesca. Hago ejercicios todos los días, sobre todo una rutina de abdominales. No quisiera ser un cellista panzón (risas), y trato de jugar fútbol los fines de semana con mis amigos. Eso sí, me cuido mucho los brazos y manos, por lo que nunca soy el portero.

-¿Cuántas horas al día dedicas a los estudios musicales y a los ensayos con el chelo?

-Dedico entre cuatro y cinco horas diarias al violoncello, incluyendo las horas de teoría y solfeo en la semana. Como complemento de mi formación personal, estudio inglés y francés.

-El pasado 3 de diciembre de 2010, fuiste invitado a Canadá para presentarte frente al Primer Ministro, el Gobernador General y altos funcionarios de ese país. ¿Cuál fue la sensación que tuviste esa noche?

-Cuando entré al Rideu Hall para los ensayos y al momento de entregarle al Primer Ministro de Canadá y al Gobernador General la máxima condecoración del Sistema de Orquestas que el maestro Abreu me encomendó entregar, me sentí muy orgulloso y feliz. En ese momento, pensé que mi esfuerzo y horas de estudio siempre tienen una gran recompensa. Era realmente afortunado de estar allí, en esa casa gigante del presidente de Canadá, para tocarle a las altas autoridades. Por un momento, pensé en Gustavo Dudamel, que es para mí el mayor ejemplo de inspiración. Entonces, al sentarme frente al público, di lo mejor de mí. Expresé a través de la música mi pasión y la emoción que yo siento cuando toco.

-¿Por qué utilizas esos lentes de montura de carey tan grandes y de distintos colores?

-Mucha gente me pregunta si son de verdad o son de juguete, pero en verdad tengo miopía. Los colores rojo y azul me gustan mucho porque desde pequeño me ganaba rifas en las piñatas diciendo esos colores. Después, mi querido maestro Abreu me presenta como Spiderman o el hombre araña y muchos en el Sistema así me conocen. Me gustaron estos lentes porque son diferentes y divertidos. Todo el mundo me pregunta sobre ellos. Uso lentes desde los cuatro años y los primeros fueron verdes. Aunque el doctor me dio permiso de usar lentes de contacto, estoy tratando de acostumbrarme a ellos.

Fuente: Revista Sala de Espera

jueves, marzo 29, 2012

El cuatro, un instrumento de antología poética

En parrandas o en conciertos, charrasqueándolo o punteándolo, su sonido tiene raíces antiguas, las cuales son dadas a conocer por Ángel Martínez en sus conferencias como cuatrista, quien después de 35 años de ejecución despierta cada mañana con las mismas ganas de seguir tocando

Por Yubelitze Angarita Borges @Yubelitze - 
Fotografía: Jorge Pineda
Revista Sala de Espera




Con un nombre que define su característica numérica más que poética, el cuatro como instrumento ha sabido ganarse un lugar en la historia de la música típica nacional. Por la versatilidad de su interpretación: en parrandas musicales o acompañamiento de cantantes; como solista que protagoniza conciertos; rasgueado o punteado, es capaz de arrancar eufóricos aplausos cuando es bien ejecutado ya sea en su tierra, Venezuela, o internacionalmente.

Sus raíces se plantan en la historia de la guitarra, la cual ya de por sí resulta muy difusa hasta el año 1500. Ángel Martínez - Premio Nacional a la mejor música 1992 otorgado por Cinesa, concertista y conferencista de la historia del cuatro- realizó una aproximación histórica del instrumento y puede dar pistas de sus orígenes:

“Los vestigios más remotos de artefactos utilizados con fines musicales fueron creados hace 35.000 años, aproximadamente. La unión del arco con los tambores pudo haber dado origen a los primeros predecesores de la guitarra. Entre los años 1000 y 800 A.C se empleaba en Egipto un instrumento de cuerdas que poseía la mayor parte de sus características: cuerpo en forma de ocho, frente y fondo planos, con abertura redonda en el frente y con un mástil donde van los trastes”.

“En la Edad Media se hablaba de una guitarra morisca parecida al laúd de la música árabe, y de una guitarra latina parecida a la típica española de hoy. Hay otros instrumentos similares como la vihuela”.

“Luego, el Renacimiento representó un desarrollo de todas las artes del cual no escapó la música. En 1546, siglo XVI, aparecen seis piezas escritas para la guitarra, por Alonso Mudarra, en un libro de música para vihuela. Para entonces, esa guitarra tenía siete cuerdas agrupadas en cuatro órdenes o grupos: tres pares y una cuerda sola. La guitarra se tocaba más como acompañante, mientras que la vihuela y el laúd eran instrumentos más elitescos”.

“Si bien la primera mitad del siglo XVI es dominada por la vihuela, la segunda mitad es conquistada por la guitarra. La vihuela prácticamente desaparece para dar paso a la guitarra de cuatro órdenes que también pasa a ser tocada en Italia (Chitarra da sette corde), Francia (Guiterre o guiterne) e Inglaterra (gittern)”.
-¿Cómo llega la guitarra a tener cuatro cuerdas?
- El tercer viaje de Colón es un viaje de conquista. Si eso fue en 1498 debemos suponer que a partir de allí llegaron los instrumentos musicales, de hecho, hay un escrito de los Reyes Católicos en el que solicitan que introduzcan costumbres, música e instrumentos. La guitarra de cuatro órdenes dobles debió llegar en esa época a Venezuela.

Para aquel momento, la afinación original iba de sonidos graves a agudos. Ahora bien, aquí no venían los mejores músicos ni los mejores fabricantes de instrumentos y muy probablemente tampoco venían las mejores cuerdas. El problema era que las cuerdas delgadas (de sonido agudo) eran las más difíciles de conseguir, además de que se rompían con más facilidad.

Por esa misma dificultad, se eliminan las cuerdas dobles de la guitarra, quedan cuatro y a la última (la más aguda) se le cambia la afinación. Se presume que fue a un tono más grueso, para dar un sonido similar pero grave. Así es como surge la famosa afinación del cam-bur-pin-tón.
-¿Así comienza el cuatro a tener identidad propia?
-Cuando llega la actual guitarra de seis cuerdas, en el siglo XX, se cambia el nombre de la que tenía cuatro cuerdas y comienza a llamarse así, “cuatro”, para poder diferenciarlas. El momento exacto no se sabe.

Para entonces el instrumento era utilizado como acompañante, sin embargo, aparecieron músicos que ejecutaban como solistas, bien sea charrasqueándolo o punteándolo, como Jacinto Pérez, el rey del cuatro.
-¿Por qué siempre ha sido visto como un instrumento rural y no citadino?
-Porque antes se tocaba más como instrumento acompañante. Cuando comienzan a aparecer los concertistas cambia la concepción del cuatro y empieza a verse como un instrumento que sí puede funcionar para conciertos.
-¿Sus intérpretes lograron que dejara de ser un instrumento populachero?
- El cuatro siempre ha sido muy popular en Venezuela. Sin embargo, hay un antes y un después de Fredy Reyna en la historia. Él aparece como el gran concertista. Yo creo que tomó el instrumento para él, desarrolló su técnica, su escritura, compuso un repertorio de más de 400 piezas y le cambió la afinación a la tradicional renacentista. Tenía un amplio conocimiento de la música popular y un nivel del estudio del folklorismo. Le siguieron los músicos Nerio Franco, Douglas Isea, Ángel Melo, Alí Agüero, Melchor Centeno, Jorge Glem.

Después aparece Hernán Gamboa, con su estilo más tradicional de Serenata Guayanesa; y Cheo Hurtado y su Gurrufío, más el concurso La Siembra del Cuatro, que el cuatrista implementó para descubrir nuevos talentos. Otro que debe incluirse es Rafael “El Pollo” Brito, él también es un cuatrista y cantante excepcional que comenzó a usar unas armonías que no se usaban, con una creatividad indetenible.


-¿Puede convertirse el cuatro en un instrumento de sonidos universales?
-La música es un logro de la humanidad y el cuatro también, aunque sea folklórico. Para mí es una herramienta con la cual hago música.
Ahora hay una apertura musical a experimentar nuevos sonidos y yo veo a este instrumento como el líder nacional, además de las maracas con Juan Ernesto Laya y el arpa con la cual hay muchos músicos creando nuevas fusiones.
-¿Pero de tanto experimentar, puede alejarse de sus raíces populares?
- Imaginemos que el folklore es un faro y debes alejarte tanto como puedas, pero si sigues viendo la luz del faro eso está bien. Por eso yo soy de los cuatristas que salen a experimentar.
-¿Lo que para otras personas es exótico musicalmente, para nosotros es normal?
- Somos de ritmos exóticos. En general la música es binaria, pero en Venezuela no, de allí que tengamos el vals que es 3x4, el merengue que es 5x8. El cuatro ha tenido un repunte internacional, pero es muy importante reafirmar la riqueza cultural que tenemos y son los entes gubernamentales quienes tienen la responsabilidad de apoyar esa venezolanidad.
-¿Ya llevas 35 años tocando el cuatro. Cuál es la pieza que te ha resultado de más difícil ejecución?
-“La Revuelta de Don Fulgencio”, del maestro Gerry Weil, creada para piano.
-¿Y cuál has disfrutado más?
-Si duda el “Polo Margariteño”. Lo toqué por primera vez hace 30 años y siempre me causa la misma emoción.
-¿Es el cuatro un instrumento de antología poética?
-Totalmente. Lo llevas cerca, pegado al pecho y con él puedes parrandear, sorprender con un concierto como solista y hasta enamorar a una dama.

Agrupaciones de Ángel Martínez:

Ensamble 4x4 (música venezolana contemporánea)

Ángel Martínez: Cuatro solista/Dirección
Miguel Siso: Cuatro tradicional
Carlos Rodríguez: Bajo/Contrabajo
Nené Quintero: Percusión

Sexteto:

Ángel Martínez: Cuatro solista/Dirección
Miguel Siso: Cuatro tradicional
Carlos Rodríguez: Bajo/Contrabajo
Nené Quintero: Percusión
Gerry Weil: Piano
Sergio Pérez/Idwer Álvarez: Voz

Cuarteto tradicional:

Jorge Torres: Bandolina
Luis González: Guitarra
Carlos Rodríguez: Bajo/Contrabajo
Ángel Martínez: Cuatro tradicional/Dirección
Contactos: (concertista, profesor, conferencista) angelmartinez.4@hotmail.com

Fuente:
Revista Sala de Espera



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jueves, marzo 15, 2012

En torno a Alirio Palacios

La obra de Alirio Palacios está enmarcada en el espíritu de los antiguos maestros del zen. Este artista nacido en Tucupita acumula una experiencia real y profunda en el camino del grabado, que en su caso adopta la particularidad de hacerse híbrido con la pintura. Su lenguaje es tan sutil como lo es la milenaria tradición china de la xilografía, en la que el maestro se forma desde el año de 1961 hasta 1966.



Por José Antonio Parra
Revista Sala de Espera




Quizá a partir de su vivencia en el lejano oriente, Palacios agudiza un intimismo muy exquisito. Su uso de tonos grises y oscuros desdibuja al paisaje para transformarse en un “peculiar” abstraccionismo. En efecto, el artista se inició tempranamente en el paisajismo para irse pronto apartando de éste. En esa rítmica de lo abstracto, el color puede llegar a abruptas exuberancias de lo oscuro. Es la hechura del alma de una manera vibrante.

Sus tópicos reinauguran la fuerza de lo bestial visto a través de caballos, bestias sobrias en actitudes casi contemplativas. En ello se pone de manifiesto un inconsciente que se mueve y se desplaza para abordar al mundo en actitud contemplativa. En otros casos, se observan serenos perfiles de mujeres situadas en un contexto cromático muy singular y que le da un cierto toque de exotismo.

Pero volviendo al grabado como punto central de su trabajo, Alirio Palacios ha abordado esta modalidad desde diferentes miradas y técnicas. Así, aparte de haber estado en la China, estuvo en Polonia donde estudió grabado sobre metal y litografía en la Universidad de Varsovia. Posteriormente en Alemania y en Suiza profundizó sobre esta técnica para luego, en el año de 1974, regresar a Polonia y ahondar en el grabado a través del estudio de la técnica de mezzotinta o grabado a la manera negra, en el que los tonos blancos se consiguen al ir matizando al tono negro originario en la plancha de grabado.



Se puede hablar ciertamente de un misticismo en la vivencia y obra de Alirio Palacios por estar volcada su experiencia hacia lo sagrado. En esta línea, en el año de 1987 fue adscrito a la misión permanente de Venezuela ante la ONU como ministro consejero cultural y en esta posición el artista realizó un viaje de investigación a Nepal e India para observar a los escultores en piedra del templo de Khajuraho. Esa mirada puesta en el oficio, más que en la creación explosiva es a lo que me refiero como vivencia y ejecución de lo místico. Y es que este desentrañamiento de lo atávico le llevó a una “arqueología” del arte religioso, tal y como se puso en evidencia en su viaje a Java para estudiar las esculturas en piedra del templo de Borobudur. De la misma forma, el artista se dirigió a Egipto, de modo de indagar en el Gran Museo de esculturas en piedra en la ciudad de El Cairo.

La rigurosidad y lo meticuloso de la obra de Alirio Palacios constituyen una de las facetas privilegiadas del arte venezolano en la contemporaneidad, una obra que condensa 50 años de trayectoria artística, celebración de la mística y la vivencia.

Fuente:
Revista Sala de Espera


 Alirio Palacios  (Tucupita 7 de diciembre de 1938-Caracas 11 de septiembre de  2015)

 El artista deja un legado de creaciones y sus reconocidos caballos. Nació en 1938 en una población llamada Volcán, cerca de Tucupita, capital de Delta Amacuro. Tras estudiar de 1954 a 1960 en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, se convertiría en el ser cosmopolita que representa a Venezuela en el VII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en Viena, Austria (1959), para luego vivir y crear -que para él era lo mismo- en Italia, Hungría, China, Moscú, Polonia, Suiza y Nueva York, ciudad que compartía con Caracas como residencia en la actualidad.

"Nueva York es para mí una fuente importante del arte contemporáneo y del arte tradicional. Es una ciudad que tiene posibilidades para todas las cosas estables del arte, para crear, para trabajar bella y libremente con gran belleza", opinaba sobre la urbe estadounidense. No obstante, se quedaba con Venezuela, "me gusta mucho mi país", dijo a El Universal.

"Veo la seriedad de un artista que se compromete con problemas del arte muy complicados", afirmaba.



Diario El Universal
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