jueves, abril 12, 2012

Dos venezolanos ganan premios de la Ópera de Berlín

Un evento que se encarga de reconocer la obra y el trabajo de los mejores músicos académicos de todo el mundo.
Los compositores José Baroni y Luis Ochoa conquistaron los galardones.  Ambos compositores venezolanos acaban de ganar el Concurso Internacional de Composición de Música de Cámara Sonido del Mundo - 5 Países Latinoamericanos, organizado por la Ópera Alemana de Berlín. Baroni consiguió el primer lugar y la oportunidad de que su obra sea tocada por los integrantes de la Ópera.





La prestigiosa Opera de Berlin ha laureado con el primer premio al compositor venezolano José Baroni en el marco de la más reciente edición del Klang der Welt (Sonidos del Mundo) de la Opera de Berlin.


"Yo tengo una amiga en España y ella fue la que me motivó a participar, me dio toda la información correspondiente y estimuló para que concursara. Entonces aproveché el asueto de año nuevo para terminar de componer, y finales de enero envié mi obra sobre música de cámara latinoamericana", indicó Baroni.

Para su sorpresa hace 2 semanas le informaron que había ganado en el primer lugar del concurso, "es la primera vez que participo en una competencia y me quedé anonadado cuando supe que mi composición había ganado", dijo.

La obra con la que participó el también docente del conservatorio José Reina y la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), es para tríos: clarinete, violín y violoncello. "Mi pieza posee varios cambios de timbres que al pasar de un instrumento a otro, hace que un momento determinado no se sepa cuál es el que está sonando", afirmó.

Asimismo, manifestó que Venezuela ha sido noticia en el mundo musical por las orquestas o directores "pero ahora también nos destacamos los compositores, y este premio deja el nombre de mi nación muy alto", aseveró.

El compositor recibirá el galardón el próximo 6 de junio en Alemania, y durante el acto de entrega del premio podrá disfrutar de su obra ejecutada por la Ópera.

La música de José Baroni refleja sonidos que se entretejen a través de oscilaciones tímbricas capaces de desencadenar una atmósfera intimista, muy particular. Esta característica le ha permitido conseguir el reconocimiento de grandes instrumentistas de Francia, Alemania y España, quienes han interpretado sus piezas. Tal es el caso de músicos como Pierre Strauch, Dimitri Vassilakis, Jean-Jacques Dünki, Kristiina Juntu, Pablo Gómez, así como Los ensambles Aleph y la Ópera-Nova de Zürich. Desde el año 2001 el compone y realiza arreglos que son estrenados en tanto en Venezuela como en Europa.



Sus obras, que parten de estructuras sencillas hasta estructuras densas y complejas, mantienen una constante retroalimentación, permutándose y amplificándose en un tejido sonoro más dinámico. En Venezuela, su trabajo se ha dado a conocer gracias a su continua colaboración (desde 1997) en el Festival Atempo, mientras que en Francia, su trabajo ha sido ejecutado por músicos de envergadura durante diversas ediciones del La Nuit d’Atempo en Paris.

Actualmente, José Baroni realiza trabajos de musicalización y composición para audiovisuales y obras de teatro. Imparte clases de Armonía, Contrapunto e Historia de la Música en diferentes instituciones musicales.

Fuente: Marys Hertiman

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José Ochoa ganó el tercer lugar con la pieza Ritus, que se encuentra basada en la ritualidad de los aborígenes. En la obra el maestro de la composición representa sin mayores detalles programáticos un rito que tiene lugar en la noche amazónica en el que el Shamán, junto al resto de la comunidad, invoca a sus Dioses mediante un código de pocas notas musicales, como clave para entrar en aquellos espacios inaccesibles a la "cultura civilizadora" y que se mezcla con otros planos.

Fuente: El Universal

sábado, abril 07, 2012

Helena Ibarra ganó el premio Gourmand Award

La chef venezolana fue reconocida por su libro Cocina Extra-ordinaria.

Premiada en la categoría Woman Chef, Helena Ibarra recibe el premio en París, Francia, destacándose entre el resto de la nominaciones

EL UNIVERSAL
martes 6 de marzo de 2012

La chef venezolana Helena Ibarra coloca sus siglas en el gran podio de la gastronomía francesa e internacional con su premiación en los Gourmad Awards. Situando su nombre y apellido como la mejor chef según el jurado de este premio, Helena a conseguido el sueño de muchos y el propio por la publicación de su libro Cocina Extra-ordinaria.

"Ha sido -comenta Helena Ibarra desde París- una competencia difícil, los galardonados son chef muy acreditados y las ediciones de los libros participantes son de gran factura. No obstante, no debo más que estar feliz y compartir este premio con el equipo que hizo posible este libro Cocina Extra-ordinaria, patrocinantes y Venezuela. La gastronomía venezolana y nuestros sabores e ingredientes estarán ahora en boca de todos estos especialistas. Lista estoy para asumir el Show Kitchen".

Editado por Villanueva Editores, la Cocina Extra-ordinaria de Helena Ibarra, reúne un cúmulo de recetas en las que ha trabajado durante treinta años detrás de los fogones. En estas páginas da cuenta de ingredientes, cantidades y procedimientos.
Estas recetas se acompañan de una cartera de fotógrafos profesionales, quienes han aportado con su óptica angular un enfoque inédito a las recetas: Rodrigo Benavides, Andrés Manner, Federica Rodner, Marco Aguilar y Fran Beaufrand revelan setenta y cuatro recetas en cinco capítulos que documentan cronológicamente la evolución del planteamiento gastronómico. Esto y más, perfeccionado por el trabajo meticuloso del diseñador Alvaro Sotillo, quien ha hecho de esta publicación un libro-objeto.

El Gourmand Cookbook Awards ha valorado estos atributos y por ello ha seleccionado el libro la Cocina Extra-ordinaria, de Helena Ibarra, como la publicación más relevante de cara al jurado internacional. De un total de 162 países participantes en 2011, el Gourmand Cookbook Awards ha escogido 71 países, considerando contar entre sus invitados a autores, chef, periodistas y editores.

El Gourmand Awards es considerado un sitial de honor para la gastronomía. Tiene sólo 505 butacas para recibir a nominados e invitados especiales. Es un teatro con mucho glamour, creado en 1869 en Paris. Es un music hall cuya fama y popularidad alcanzó su auge entre 1890 y 1920. Personalidades como Loie Fuller y Josephine Baker de the EEUU, y Maurice Chevalier y Mistinguett, de France, hicieron historia en este escenario
Gourmand Cookbook Awards
Para cerrar la velada Helena Ibarra estará presente en el Show Kitchen, donde ofrecerá una demostración de pasapalos, platos criollos y disponiendo de una degustación con sabores genuinos venezolanos que buscan sublimar la calidad de los productos de nuestra tierra

Helena Ibarra abrió las Ventanas de la Cocina Venezolana al Mundo








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Otras libros venezolanos que compitieron en los premios Gourmand

Nuestra Carne, de Otto G. Gómez Pernía.


Sabores Conversos entre Envueltos y Rellenos de Beatriz Sánchez de Mizrahi

domingo, abril 01, 2012

Miguel Ángel Cegarra: No conozco el mundo sin música


Miguel Ángel Cegarra ganó el Concurso Nacional de Música de Francia


El violonchelista venezolano de 13 años participó en la categoría de adultos, del certamen que ya lleva 29 ediciones, en la ciudad francesa de Lempdes.

Ana María Hernández G.  |  EL UNIVERSAL
sábado 31 de marzo de 2012  04:15 PM
El joven violonchelista venezolano Miguel Ángel Cegarra, de 13 años, acaba de ganar el primer lugar del 29° Concurso Nacional de Música realizado en la ciudad de Lempdes (Francia), en la categoría de 25 años.

Su maestro, Phillipe Müller, le indicó a Cegarra que en virtud de su nivel tenía que participar en esa categoría, por lo que renunció a participar en las categoría de 13 ,15 y 17años, es decir, las que por naturaleza le correspondían.

El repertorio seleccionado para el certamen fue el segundo movimiento del "Concierto en Re para violonchelo y orquesta" de Édouard Lalo, y la sonata "Requiebros", para violonchelo y piano de Gaspar Cassadó. Al finalizar su interpretación, los cuatro miembros del jurado quedaron altamente asombrados por "la brillante ejecución, versatilidad, pasión,facilidad y emotividad con la cual interpretó el repertorio".

Al momento de entregar el diploma, una de las integrantes del jurado particularmente le dijo: "cuando tocaste yo me elevé, me transporté y me impresionó la manera como haces cantar el instrumento".

Este concurso tiene un gran prestigio internacional, porque está avalado por los profesores del Conservatorio de París, quienes fungen como miembros del jurado.

En comunicación telefónica, el joven Cegarra se mostró visiblemente emocionado, y dedicó su premio especialmente al maestro José Antonio Abreu, a quien le agradece altamente haber confiado en su talento y disciplina.

Desde el pasado mes de septiembre, Miguel Ángel se encuentra en París cursando estudios de violonchelo con Müller. En Caracas tuvo su formación bajo el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, de la mano de los maestros Valmore Nieves y Kenny Aponte.
Fuente: El Universal


 

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Miguel Ángel Cegarra, quien acaba de cumplir en diciembre de 2010 12 años. Este jovencito sobresale entre sus compañeros porque tiene un enorme talento y una memoria musical extraordinaria, al punto que a su corta edad ya se ha paseado por escenarios importantes de Europa, Norte y Centroamérica, donde ha dado conciertos con su violoncello solista.

Por Germán Alirio Luna / @galunach
Revista Sala de Espera


En Caracas, y en casi todo el país, se repiten por las tardes caminatas apresuradas de niños y adolecentes, quienes junto a sus representantes cargan con sus instrumentos musicales en el transporte público o por las aceras de calles y avenidas. Estos son los estudiantes que se están formando en el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles, fundado y dirigido por el laureado maestro José Antonio Abreu. Uno de estos niños es Miguel Ángel Cegarra, quien acaba de cumplir en diciembre pasado 12 años. Este jovencito sobresale entre sus compañeros porque tiene un enorme talento y una memoria musical extraordinaria, al punto que a su corta edad ya se ha paseado por escenarios importantes de Europa, Norte y Centroamérica, donde ha dado conciertos con su violoncello solista.




Su padre, Rafael Cegarra, aceptó que el pequeño músico contara parte de las experiencias que, día a día, vive Miguel Ángel.

-¿A qué edad empiezas tu contacto con la música?

-Mi mamá era violonchelista. Me cuenta que, cuando estaba embarazada de mí, me tocaba el violoncello y ponía sobre su barriga música de Vivaldi y Mozart. A los tres años de edad, cada vez que ella tocaba le pedía que me prestara su cello -que era muy grande para mí-, pues yo quería hacerlo también. Entonces mis padres decidieron comprarme un violoncello muy pequeño, que parecía más bien un violín grande. Se convirtió en mi juguete preferido y, desde allí, no he parado de tocar. ¡No conozco el mundo sin música!

-¿Quién fue tu primer maestro y dónde empezaste a estudiar música?


-Mi madre, Karla Monsalve, fue mi primera maestra. Ella se formó en el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles que dirige mi querido maestro José Antonio Abreu. Después, a los cuatro años, comcencé a formarme en el Colegio Emil Friedman con la Maestra Zaida Gómez, y a los siete años entré en la Academia Latinoamericana de Violoncello, dirigida por el maestro William Molina. Desde entonces, he estado bajo la tutela del maestro Valmore Nieves, quien diseñó para mí un programa especial de técnicas y repertorios que me ha llevado a tocar obras muy complejas para mi edad. También tengo el apoyo del maestro Kenny Aponte y de la profesora Olimpia Sorrentino en teoría y solfeo. Somos un gran equipo.


-¿Cuándo y dónde fue tu primera presentación en público?


-Mi primer concierto fue cuando tenía cuatro años en la Sala Mozart del colegio. Recuerdo que estaba en preescolar 1. Allí realicé muchos mini conciertos hasta los siete años. Recuerdo especialmente la primera vez que toque en el Teresa Carreño, a los ocho años. Interpreté un concierto de Vivaldi. También fue significativa una ocasión en la que me dirigió el maestro Gustavo Dudamel, a los 10 años, en el concierto en Do Mayor de Haydn. Han sido grandes experiencias, fueron metas y sueños cumplidos para mí.

-¿De cuál de las audiciones en las que has participado guardas recuerdos emocionantes?

-La de Alemania en septiembre pasado, porque fueron 139 participantes: 99% de Europa y Asia, el promedio de edad era de 21 años y yo, con 11 años, fui el más joven y el único latinoamericano. Participé con los ganadores de premios internacionales como Dai Miyata, de 24 años, ganador del Concurso Internacional de Rostropovich 2009. Era, como se dice, “la crema de la crema” del violoncello. Aprendí mucho, fue súper emocionante para mí escuchar los excelentes y maravillosos comentarios que los participantes y maestros hacían del Sistema de Orquestas de Venezuela. Era increíble y extraordinario ver cómo personas de todas partes del mundo reconocen el estatus musical de Venezuela gracias a la labor de mi querido maestro Abreu. Le doy gracias a él por haber creado este maravilloso sistema, que hizo posible que yo estuviese allí entre los grandes. Eso me motivó y me convenció más de que lo que hay que hacer es, como dice el maestro Abreu, es “tocar y luchar”.

-¿Cuál fue el concierto para chelo y orquesta que pudiste interpretar en forma completa? ¿Dónde y con cuál director?

-Han sido varios. El primero fue el Do Mayor de Vivaldi con la Orquesta Sinfónica Juvenil de Caracas, bajo la dirección del maestro Dietrich Paredes en la Sala Rivas del Teatro Teresa Careno. Tenía ocho años. También en la Sala Simón Bolívar de la Sede del Sistema de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela.
Tuve la oportunidad de tocar el Do Mayor de Haydn con la Orquesta Sinfónica del Estado Nueva Esparta, bajo la dirección del maestro Alfredo Rúgeles. Fue algo muy especial, ya tenía nueve años y era la primera vez que la interpretaba en público. La pieza, por su estilo clásico, es muy exigente. Muchas personas estaban a la expectativa, pues era la primera vez en Venezuela que un niño de mi edad tocaba ese concierto.

-¿Cuál chelista venezolano admiras más y por qué?

-Admiro y quiero mucho a mi maestro Valmore Nieves por la forma que tiene de darme clases a mí y a los otros niños. Es excelente violonchelista, considero que sabe mucho. Él toca muy bien los solos con la Orquesta Simón Bolívar. También lo admiro porque, con su ejemplo, me ha enseñado disciplina, constancia, valores éticos con los cuales me ha formado para que el violoncello sea para mí una forma de vida. “Valmo”, como yo lo llamo, es también mi competidor en el Wii. Él es del Real Madrid y yo del equipo campeón del Barcelona. Es mi amigo, pero sobre todo, es un ejemplo para mí.



-¿En cuáles ciudades europeas te has presentado y qué recuerdas de esas experiencias?


-Como solista aún no me he presentado. Me gustaría hacerlo pronto. He participado en cursos y clases magistrales en España, Alemania y Francia.

-En tus ratos libres, ¿practicas algún deporte?

-Sí, la natación. La verdad es que me encanta el mar y los deportes acuáticos como el kayak, el snorkel y la pesca. Hago ejercicios todos los días, sobre todo una rutina de abdominales. No quisiera ser un cellista panzón (risas), y trato de jugar fútbol los fines de semana con mis amigos. Eso sí, me cuido mucho los brazos y manos, por lo que nunca soy el portero.

-¿Cuántas horas al día dedicas a los estudios musicales y a los ensayos con el chelo?

-Dedico entre cuatro y cinco horas diarias al violoncello, incluyendo las horas de teoría y solfeo en la semana. Como complemento de mi formación personal, estudio inglés y francés.

-El pasado 3 de diciembre de 2010, fuiste invitado a Canadá para presentarte frente al Primer Ministro, el Gobernador General y altos funcionarios de ese país. ¿Cuál fue la sensación que tuviste esa noche?

-Cuando entré al Rideu Hall para los ensayos y al momento de entregarle al Primer Ministro de Canadá y al Gobernador General la máxima condecoración del Sistema de Orquestas que el maestro Abreu me encomendó entregar, me sentí muy orgulloso y feliz. En ese momento, pensé que mi esfuerzo y horas de estudio siempre tienen una gran recompensa. Era realmente afortunado de estar allí, en esa casa gigante del presidente de Canadá, para tocarle a las altas autoridades. Por un momento, pensé en Gustavo Dudamel, que es para mí el mayor ejemplo de inspiración. Entonces, al sentarme frente al público, di lo mejor de mí. Expresé a través de la música mi pasión y la emoción que yo siento cuando toco.

-¿Por qué utilizas esos lentes de montura de carey tan grandes y de distintos colores?

-Mucha gente me pregunta si son de verdad o son de juguete, pero en verdad tengo miopía. Los colores rojo y azul me gustan mucho porque desde pequeño me ganaba rifas en las piñatas diciendo esos colores. Después, mi querido maestro Abreu me presenta como Spiderman o el hombre araña y muchos en el Sistema así me conocen. Me gustaron estos lentes porque son diferentes y divertidos. Todo el mundo me pregunta sobre ellos. Uso lentes desde los cuatro años y los primeros fueron verdes. Aunque el doctor me dio permiso de usar lentes de contacto, estoy tratando de acostumbrarme a ellos.

Fuente: Revista Sala de Espera

jueves, marzo 29, 2012

El cuatro, un instrumento de antología poética

En parrandas o en conciertos, charrasqueándolo o punteándolo, su sonido tiene raíces antiguas, las cuales son dadas a conocer por Ángel Martínez en sus conferencias como cuatrista, quien después de 35 años de ejecución despierta cada mañana con las mismas ganas de seguir tocando

Por Yubelitze Angarita Borges @Yubelitze - 
Fotografía: Jorge Pineda
Revista Sala de Espera




Con un nombre que define su característica numérica más que poética, el cuatro como instrumento ha sabido ganarse un lugar en la historia de la música típica nacional. Por la versatilidad de su interpretación: en parrandas musicales o acompañamiento de cantantes; como solista que protagoniza conciertos; rasgueado o punteado, es capaz de arrancar eufóricos aplausos cuando es bien ejecutado ya sea en su tierra, Venezuela, o internacionalmente.

Sus raíces se plantan en la historia de la guitarra, la cual ya de por sí resulta muy difusa hasta el año 1500. Ángel Martínez - Premio Nacional a la mejor música 1992 otorgado por Cinesa, concertista y conferencista de la historia del cuatro- realizó una aproximación histórica del instrumento y puede dar pistas de sus orígenes:

“Los vestigios más remotos de artefactos utilizados con fines musicales fueron creados hace 35.000 años, aproximadamente. La unión del arco con los tambores pudo haber dado origen a los primeros predecesores de la guitarra. Entre los años 1000 y 800 A.C se empleaba en Egipto un instrumento de cuerdas que poseía la mayor parte de sus características: cuerpo en forma de ocho, frente y fondo planos, con abertura redonda en el frente y con un mástil donde van los trastes”.

“En la Edad Media se hablaba de una guitarra morisca parecida al laúd de la música árabe, y de una guitarra latina parecida a la típica española de hoy. Hay otros instrumentos similares como la vihuela”.

“Luego, el Renacimiento representó un desarrollo de todas las artes del cual no escapó la música. En 1546, siglo XVI, aparecen seis piezas escritas para la guitarra, por Alonso Mudarra, en un libro de música para vihuela. Para entonces, esa guitarra tenía siete cuerdas agrupadas en cuatro órdenes o grupos: tres pares y una cuerda sola. La guitarra se tocaba más como acompañante, mientras que la vihuela y el laúd eran instrumentos más elitescos”.

“Si bien la primera mitad del siglo XVI es dominada por la vihuela, la segunda mitad es conquistada por la guitarra. La vihuela prácticamente desaparece para dar paso a la guitarra de cuatro órdenes que también pasa a ser tocada en Italia (Chitarra da sette corde), Francia (Guiterre o guiterne) e Inglaterra (gittern)”.
-¿Cómo llega la guitarra a tener cuatro cuerdas?
- El tercer viaje de Colón es un viaje de conquista. Si eso fue en 1498 debemos suponer que a partir de allí llegaron los instrumentos musicales, de hecho, hay un escrito de los Reyes Católicos en el que solicitan que introduzcan costumbres, música e instrumentos. La guitarra de cuatro órdenes dobles debió llegar en esa época a Venezuela.

Para aquel momento, la afinación original iba de sonidos graves a agudos. Ahora bien, aquí no venían los mejores músicos ni los mejores fabricantes de instrumentos y muy probablemente tampoco venían las mejores cuerdas. El problema era que las cuerdas delgadas (de sonido agudo) eran las más difíciles de conseguir, además de que se rompían con más facilidad.

Por esa misma dificultad, se eliminan las cuerdas dobles de la guitarra, quedan cuatro y a la última (la más aguda) se le cambia la afinación. Se presume que fue a un tono más grueso, para dar un sonido similar pero grave. Así es como surge la famosa afinación del cam-bur-pin-tón.
-¿Así comienza el cuatro a tener identidad propia?
-Cuando llega la actual guitarra de seis cuerdas, en el siglo XX, se cambia el nombre de la que tenía cuatro cuerdas y comienza a llamarse así, “cuatro”, para poder diferenciarlas. El momento exacto no se sabe.

Para entonces el instrumento era utilizado como acompañante, sin embargo, aparecieron músicos que ejecutaban como solistas, bien sea charrasqueándolo o punteándolo, como Jacinto Pérez, el rey del cuatro.
-¿Por qué siempre ha sido visto como un instrumento rural y no citadino?
-Porque antes se tocaba más como instrumento acompañante. Cuando comienzan a aparecer los concertistas cambia la concepción del cuatro y empieza a verse como un instrumento que sí puede funcionar para conciertos.
-¿Sus intérpretes lograron que dejara de ser un instrumento populachero?
- El cuatro siempre ha sido muy popular en Venezuela. Sin embargo, hay un antes y un después de Fredy Reyna en la historia. Él aparece como el gran concertista. Yo creo que tomó el instrumento para él, desarrolló su técnica, su escritura, compuso un repertorio de más de 400 piezas y le cambió la afinación a la tradicional renacentista. Tenía un amplio conocimiento de la música popular y un nivel del estudio del folklorismo. Le siguieron los músicos Nerio Franco, Douglas Isea, Ángel Melo, Alí Agüero, Melchor Centeno, Jorge Glem.

Después aparece Hernán Gamboa, con su estilo más tradicional de Serenata Guayanesa; y Cheo Hurtado y su Gurrufío, más el concurso La Siembra del Cuatro, que el cuatrista implementó para descubrir nuevos talentos. Otro que debe incluirse es Rafael “El Pollo” Brito, él también es un cuatrista y cantante excepcional que comenzó a usar unas armonías que no se usaban, con una creatividad indetenible.


-¿Puede convertirse el cuatro en un instrumento de sonidos universales?
-La música es un logro de la humanidad y el cuatro también, aunque sea folklórico. Para mí es una herramienta con la cual hago música.
Ahora hay una apertura musical a experimentar nuevos sonidos y yo veo a este instrumento como el líder nacional, además de las maracas con Juan Ernesto Laya y el arpa con la cual hay muchos músicos creando nuevas fusiones.
-¿Pero de tanto experimentar, puede alejarse de sus raíces populares?
- Imaginemos que el folklore es un faro y debes alejarte tanto como puedas, pero si sigues viendo la luz del faro eso está bien. Por eso yo soy de los cuatristas que salen a experimentar.
-¿Lo que para otras personas es exótico musicalmente, para nosotros es normal?
- Somos de ritmos exóticos. En general la música es binaria, pero en Venezuela no, de allí que tengamos el vals que es 3x4, el merengue que es 5x8. El cuatro ha tenido un repunte internacional, pero es muy importante reafirmar la riqueza cultural que tenemos y son los entes gubernamentales quienes tienen la responsabilidad de apoyar esa venezolanidad.
-¿Ya llevas 35 años tocando el cuatro. Cuál es la pieza que te ha resultado de más difícil ejecución?
-“La Revuelta de Don Fulgencio”, del maestro Gerry Weil, creada para piano.
-¿Y cuál has disfrutado más?
-Si duda el “Polo Margariteño”. Lo toqué por primera vez hace 30 años y siempre me causa la misma emoción.
-¿Es el cuatro un instrumento de antología poética?
-Totalmente. Lo llevas cerca, pegado al pecho y con él puedes parrandear, sorprender con un concierto como solista y hasta enamorar a una dama.

Agrupaciones de Ángel Martínez:

Ensamble 4x4 (música venezolana contemporánea)

Ángel Martínez: Cuatro solista/Dirección
Miguel Siso: Cuatro tradicional
Carlos Rodríguez: Bajo/Contrabajo
Nené Quintero: Percusión

Sexteto:

Ángel Martínez: Cuatro solista/Dirección
Miguel Siso: Cuatro tradicional
Carlos Rodríguez: Bajo/Contrabajo
Nené Quintero: Percusión
Gerry Weil: Piano
Sergio Pérez/Idwer Álvarez: Voz

Cuarteto tradicional:

Jorge Torres: Bandolina
Luis González: Guitarra
Carlos Rodríguez: Bajo/Contrabajo
Ángel Martínez: Cuatro tradicional/Dirección
Contactos: (concertista, profesor, conferencista) angelmartinez.4@hotmail.com

Fuente:
Revista Sala de Espera



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jueves, marzo 15, 2012

En torno a Alirio Palacios

La obra de Alirio Palacios está enmarcada en el espíritu de los antiguos maestros del zen. Este artista nacido en Tucupita acumula una experiencia real y profunda en el camino del grabado, que en su caso adopta la particularidad de hacerse híbrido con la pintura. Su lenguaje es tan sutil como lo es la milenaria tradición china de la xilografía, en la que el maestro se forma desde el año de 1961 hasta 1966.



Por José Antonio Parra
Revista Sala de Espera




Quizá a partir de su vivencia en el lejano oriente, Palacios agudiza un intimismo muy exquisito. Su uso de tonos grises y oscuros desdibuja al paisaje para transformarse en un “peculiar” abstraccionismo. En efecto, el artista se inició tempranamente en el paisajismo para irse pronto apartando de éste. En esa rítmica de lo abstracto, el color puede llegar a abruptas exuberancias de lo oscuro. Es la hechura del alma de una manera vibrante.

Sus tópicos reinauguran la fuerza de lo bestial visto a través de caballos, bestias sobrias en actitudes casi contemplativas. En ello se pone de manifiesto un inconsciente que se mueve y se desplaza para abordar al mundo en actitud contemplativa. En otros casos, se observan serenos perfiles de mujeres situadas en un contexto cromático muy singular y que le da un cierto toque de exotismo.

Pero volviendo al grabado como punto central de su trabajo, Alirio Palacios ha abordado esta modalidad desde diferentes miradas y técnicas. Así, aparte de haber estado en la China, estuvo en Polonia donde estudió grabado sobre metal y litografía en la Universidad de Varsovia. Posteriormente en Alemania y en Suiza profundizó sobre esta técnica para luego, en el año de 1974, regresar a Polonia y ahondar en el grabado a través del estudio de la técnica de mezzotinta o grabado a la manera negra, en el que los tonos blancos se consiguen al ir matizando al tono negro originario en la plancha de grabado.



Se puede hablar ciertamente de un misticismo en la vivencia y obra de Alirio Palacios por estar volcada su experiencia hacia lo sagrado. En esta línea, en el año de 1987 fue adscrito a la misión permanente de Venezuela ante la ONU como ministro consejero cultural y en esta posición el artista realizó un viaje de investigación a Nepal e India para observar a los escultores en piedra del templo de Khajuraho. Esa mirada puesta en el oficio, más que en la creación explosiva es a lo que me refiero como vivencia y ejecución de lo místico. Y es que este desentrañamiento de lo atávico le llevó a una “arqueología” del arte religioso, tal y como se puso en evidencia en su viaje a Java para estudiar las esculturas en piedra del templo de Borobudur. De la misma forma, el artista se dirigió a Egipto, de modo de indagar en el Gran Museo de esculturas en piedra en la ciudad de El Cairo.

La rigurosidad y lo meticuloso de la obra de Alirio Palacios constituyen una de las facetas privilegiadas del arte venezolano en la contemporaneidad, una obra que condensa 50 años de trayectoria artística, celebración de la mística y la vivencia.

Fuente:
Revista Sala de Espera


 Alirio Palacios  (Tucupita 7 de diciembre de 1938-Caracas 11 de septiembre de  2015)

 El artista deja un legado de creaciones y sus reconocidos caballos. Nació en 1938 en una población llamada Volcán, cerca de Tucupita, capital de Delta Amacuro. Tras estudiar de 1954 a 1960 en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, se convertiría en el ser cosmopolita que representa a Venezuela en el VII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, en Viena, Austria (1959), para luego vivir y crear -que para él era lo mismo- en Italia, Hungría, China, Moscú, Polonia, Suiza y Nueva York, ciudad que compartía con Caracas como residencia en la actualidad.

"Nueva York es para mí una fuente importante del arte contemporáneo y del arte tradicional. Es una ciudad que tiene posibilidades para todas las cosas estables del arte, para crear, para trabajar bella y libremente con gran belleza", opinaba sobre la urbe estadounidense. No obstante, se quedaba con Venezuela, "me gusta mucho mi país", dijo a El Universal.

"Veo la seriedad de un artista que se compromete con problemas del arte muy complicados", afirmaba.



Diario El Universal
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jueves, marzo 01, 2012

Diego Matheuz, de 26 años, conquistará Venecia como director de ópera

"Yo veo la orquesta como una sociedad perfecta"

Primero fue Gustavo Dudamel. Ahora llega de Venezuela Diego Matheuz, de 26 años, dispuesto a hacerse un hueco en Venecia como director de ópera. La cantera del sistema creado por José Antonio Abreu resulta inagotable.



JESÚS RUIZ MANTILLA 14/08/2011   
El Pais Semanal




Diego Matheuz confía en ciertas casualidades del destino. Aún es joven para que la vida le haga reflexionar en esos términos, pero no se le escapa que el nombre originario de su país, Venezuela, viene de Venecia. A lo mejor por eso, en los viajes de ida y vuelta que está obligada a hacer la humanidad en plena era global, quedaba escrito en algún lugar que un chaval de 26 años -nacido en Barquisimeto- estaba llamado a ser director musical de La Fenice, uno de los teatros con más solera e historia en el mundo de la ópera.
 

"La música es alegría y tristeza al mismo nivel que el de una pareja"
"Claudio Abbado es un amigo, un abuelo, un padre. Me dio su confianza"

Allí Verdi estrenó algunas obras cumbres, entre ellas La traviata, un día en que salió abucheado. Matheuz la interpretará en 2012 con un montaje de Robert Carsen, aunque espera salir mejor parado que el compositor. No ha llegado tan alto por capricho. El nuevo fenómeno del sistema de orquestas infantiles y juveniles de Venezuela triunfó esta pasada temporada en el teatro que ahora es su casa con Rigoletto, otra pieza maestra verdiana que también fue estrenada allí en 1851.

La maldición del jorobado fue su bendición. No les costó a los músicos ni a los responsables del lugar fijarse en la elegancia, el tino, la precisión, la inteligencia y el carisma de este músico. Lo mismo que vio en su día Claudio Abbado en él cuando apenas tenía 22 años quedaba confirmado a lo grande. No en vano, el maestro italiano lo ha pulido con mimo desde que Abreu le hiciera caer en su talento entre esa basta galería de vocaciones salidas muchas veces de los barrios más marginales y peligrosos de América. Ese ambiente ha forjado en Matheuz un fuerte compromiso social y un vínculo con su raíz del que será imposible arrancarle, como ocurre con Dudamel, por mucho que agentes, discográficas y expertos en marketing vendedores de humo intenten lo contrario.

Cuando Gustavo Dudamel, la gran estrella del sistema, ya es una realidad en el mundo sinfónico, donde dirige habitualmente a las mejores orquestas del planeta, Matheuz es otra nueva esperanza de regeneración salida del sistema que José Antonio Abreu comenzó a estructurar en su país hace 36 años. Los dos, Dudamel y Matheuz, habían probado suerte como futbolistas en el patio de la escuela de Barquisimeto donde ambos se formaron. Pero estaban llamados a marcar goles en los podios. Uno, el mayor, ahora con 30 años, es ya director titular de la Filarmónica de Los Ángeles y de la Sinfónica de Gotemburgo. Matheuz llega a Europa del Sur, a la ciudad que fue cuna de la ópera, para adentrarse en ese género mayúsculo.

No se lo cree todavía. Aunque la primera vez que pisó la ciudad que ahora va a acogerle sintiera algo extraño. Fue en 1998, cuando los niños y jóvenes de la Orquesta Simón Bolívar llegaron a la plaza de San Marcos para rendir homenaje a Giuseppe Sinopoli, el director italiano muerto en acto de servicio mientras dirigía un concierto y que tanto había creído en el sistema. No hay mejor manera que demostrarle la razón que tenía al apoyar aquella enorme cantera potencial de futuro y renovación de la música. Matheuz es hoy una realidad que haría a Sinopoli muy feliz.




¿Qué tiene el sistema para que un chamo de 26 años sea designado director musical de La Fenice, en Venecia? Básicamente es el método de educación. Yo tuve el privilegio de nacer en Barquisimeto y allí el conservatorio es muy bueno: ha dado grandes maestros, entre ellos Gustavo Dudamel. Venezuela en eso es única. En cada ciudad tienes a mano una orquesta con la que poder practicar todos los días y así es como cuentas con un instrumento de esa dimensión cotidianamente. En Europa, un estudiante de dirección puede probar con una orquesta una vez al mes. Nosotros, todos los días.

Un derroche, en el buen sentido. Desde luego. Después, si el maestro Abreu se ocupa de ti, ¿qué más puedes pedir? Él es un guía moral para la vida. Te llena de conocimientos, te inculca la misión social, te hace crecer en la necesidad de transformar las cosas con la herramienta de la música.

¿En el sistema no se confunde mucho el verdadero propósito de la música? Para ustedes, ¿qué es más? ¿Un medio o un fin? La música es las dos cosas. Un instrumento para nuestro crecimiento como personas, pero en el momento del concierto se convierte en un fin en sí mismo. Cuando interpretamos en público logramos la verdadera realización como individuos y como grupo. Acuden nuestras familias, nuestro entorno, compartimos con el compañero, representa una motivación muy fuerte para nuestras vidas, así que es herramienta y fin en lo que el maestro llama un engranaje.

¿Y eso qué es? Yo veo la orquesta ni más ni menos que como una sociedad perfecta: los violines se complementan con los vientos y la percusión, van dándose relevos, todo debe encajar como un reloj suizo, se logra la comunicación absoluta, la comunión, el diálogo ideal que debería regir nuestras vidas. La música es una especie de perfección infinita en movimiento constante. Siempre puedes esperar algo nuevo de ella.

¿Una especie de perfección a plazos? Hoy un poco, mañana más... Cada día vas aprendiendo cosas de una obra, madurando, entendiéndola de una manera. La música cambia a medida que crecemos, nos transmite mensajes diferentes, emociones. Yo ahora apenas empiezo a comprender, a descifrar. Uno trata de buscar qué es lo correcto, pero nunca sabrá con certeza lo que los compositores quieren decir, y entonces todo se adentra en una especie de círculo donde va dando vueltas.

¿Así que es una perfección que produce mucha insatisfacción? Claro. A veces entro a un concierto y quisiera no saber nada de música para disfrutarlo más. No me siento bien analizando los defectos. O veo un vídeo de una actuación mía yme llevo un disgusto. Pero también cuentas con la satisfacción de saber que tienes la capacidad de mejorar. No sé cuántas veces interpretaré la Séptima sinfonía de Beethoven, pero estoy seguro de que siempre resultará diferente, que si quedo plenamente satisfecho no tendrá sentido.

No nos ha quedado clara la idea de perfección por lo que veo. Es una cosa loca lo que perseguimos, es una perfección imperfecta. Utilizamos un término así para entendernos, pero sabiendo que nunca vamos a alcanzarlo.

Quizá el camino de un director se base en el hecho de ir en su busca. Mejorar y mejorar, ese es el sentido.

¿Cómo descubre Abreu a los directores? No lo sé, él tiene un sexto sentido.

¿Es brujo? Sí, algo así, inexplicable.

Y a usted, ¿cómo se lo notó? Me lo preguntó un día. Me planteó qué me interesaba aparte del violín. Yo le contesté que la dirección, y me respondió: "Ven mañana y te doy tu primera clase".

¿Cómo fue? Muy técnica, entramos de lleno en el asunto. Me enseñó cómo mover los brazos, lo gestual, y después entramos en el mundo de la interpretación. Insistió mucho en las bases como fundamento de la libertad.

¿Cómo busca cada director su propio gesto? Eso es único, como la huella digital. Al principio resulta un tanto artificial, porque piensas en todo. Después llega la naturalidad, pero eso es cuando creas tus bases y las desarrollas. Tiene que ver con cómo sientes la música individualmente.

También puede uno renunciar al gesto, como usted ha hecho alguna vez. Fue un momento preciso, especial, con la Orquesta de la Radio de Fráncfort, mientras interpretábamos la Cuarta sinfonía de Chaikovski. Lo puedes hacer cuando tienes plena confianza en los músicos. Les di solo una señal y paré; entonces se encendió una chispa y se creó una energía diferente. Pero ya digo, es cuestión de mucha confianza.

Hombre, si no se tiene eso con los músicos de Francfort... Pero a usted, con sus años, cuando le toca ponerse al frente de ciertas orquestas, ¿le tiemblan las piernas? Al principio me pasaba, pero ahora, con la experiencia, voy más tranquilo. Más que miedo, lo que siento son nervios por la responsabilidad que me inspira la música, los intérpretes y yo mismo.

¿Experiencia, dice? Pero si es usted un chaval. Ya le digo, los nervios están ahí. Antes de llegar me pregunto, sobre todo, cómo será el sonido, eso es lo bello, cada orquesta suena de forma distinta. El simple hecho de escuchar a los demás, incluso a los que tocan mal, te hace aprender cosas nuevas. Llegas con el ánimo de conquistar, como de seducir a una mujer, con la intención de gustarles, de ver qué puedes hacer. Yo lo equiparo mucho al sentimiento amoroso. Sí, la música es alegría y tristeza al mismo nivel que el que puedes experimentar en una pareja. Una orquesta es como una mujer, con la ventaja de que la puedes moldear a través de la música. Y que con esto no me venga una liga feminista a atacar... Pero debes rondarla con una foto, un poema. Mire Mahler al componer la Novena sinfonía...

Acotaba los márgenes con auténticas declaraciones desesperadas de amor por su esposa, Alma. Él lo inunda de sentimiento amoroso. Y eso nos enseña a hacerlo todo parte de nosotros, de nuestro ser también. Al menos es mi búsqueda.

No me cabe duda de que estoy ante un romántico. Completamente. Absolutamente romántico.

¿Para ser buen director es necesario entregarse así a la vida? Todos tienen ese toque de locura y de conquistadores.

Veo que llegaremos entonces a Venecia como Casanova. No tanto, afortunadamente tengo una pareja con la que me va muy bien.

Y a Claudio Abbado, ¿cómo lo sedujo? Muy difícil, él también tiene un sexto sentido para adivinar el talento: quién puede llegar a ser grande y quién no. Le sucedió con Daniel Harding y con Dudamel. Él lo ve, no hace falta seducirlo.

¿Qué destaca de lo que le ha enseñado hasta el momento? Lo principal: la humildad ante la gran música. La necesidad de estudiarla a fondo para reinventarla. La búsqueda de esa perfección imperfecta de la que hablábamos antes. Claudio es un amigo, un abuelo, un padre. Me ha dado su confianza hasta puntos inimaginables y yo trato solo de devolvérsela con resultados. Con él sé que en cualquier momento debo estar preparado para la batalla porque puede dejarme a cargo de un ensayo con la Orquesta de Lucerna, por ejemplo, formada por los mejores músicos elegidos por él entre las orquestas europeas más prestigiosas, imagínese.

Y ahora, Venecia. Una vez escuché a Simon Rattle decir que los músicos del sistema venezolano tocaban sin mala conciencia. Eso tenía que ver con que sienten poco el peso de la tradición, como en Europa, y les libera. Pero llega usted a La Fenice, el teatro donde Verdi estrenó 'La traviata'. No le digo más... Sienta la presión. Parece mentira, ¿no? Pensar lo que aprecia hoy el mundo La traviata. Tener la oportunidad de hacer esas óperas y ahí, nunca lo pude imaginar. Solo me ocurren cosas buenas, espero formarme, aprender, atiborrarme a pasta, no veo el momento de que llegue.

También tiene sus cosas malas Venecia, no se haga ilusiones. Esos batallones de turistas. Esa alerta de inundación permanente. Cuidado, no se vaya usted a ahogar... No se fíe. Uno llega con cierta autoridad, pero con respeto, consciente de lo que hace y abierto al aprendizaje mutuo. Yo sé que la idea de un muchacho que aterriza allí como director con 26 años es un poco descabellada.

Insisto. ¿No tiene miedo? Sí, por supuesto, siento un ansia. Haré un primer concierto en septiembre con arias de ópera y la Quinta sinfonía de Chaikovski.

Marca de la casa. No creo que haya en Caracas una orquesta que no pueda tocar la Cuarta y la Quinta sinfonía de Chaikovski de memoria.

¿Por qué cree que las orquestas europeas encuentran en el talento joven de América Latina o de Asia su salvación? Bueno, eso es relativo. Hay aspectos que yo puedo aportar, quizá esa energía, frescura, pero aprenderé más yo de los músicos europeos que ellos de mí.

¿Le preocupa el sentido competitivo? La competencia entre los músicos es más sana en Venezuela, de eso sí me he dado cuenta. En el sistema se remarca continuamente que nuestro trabajo busca un objetivo a alcanzar en conjunto. La educación desde la base se centra en eso. No se forman solistas, sino partes de una orquesta. El engranaje, que decía.

Si Gustavo Dudamel ha sido un referente sinfónico salido del Sistema Abreu, usted está llamado a serlo en el mundo de la ópera. Se están firmando ahora acuerdos con teatros de Italia para fomentar nuestra vocación en la ópera. Yo sé que a partir de ahora el mundo operístico va a cambiar en Venezuela. Pero es un camino que apenas comienza.

Resulta un mundo demasiado complejo, variado y lleno de trampas. Estoy inundándome de ópera, enamorado de Verdi, de esa música reflejo de las pasiones, altas y bajas, del ser humano. Para ir preparado.

¿La ópera a la música podría ser lo carnal y la sinfonía lo místico? Es el estudio del género humano más complejo que existe dentro de la música. Lo que hay que buscar en todo momento es naturalidad, no solemnidad, para afrontarlo, al menos en el caso de Verdi, que es lo que me obsesiona ahora.
¿No le asusta su oscuridad? En cierto modo, sobre todo en los énfasis de Rigoletto.

Guárdese de los directores de escena. Ya le habrá dicho Abbado que ha tenido sus más y sus menos con varios. Hasta ahora no he tenido ninguna mala experiencia, pero sé de varias de esas historias que se cuentan.

Y los cantantes, el divismo, ¿no le dan respeto? Allí más que seducción va a tener que aplicar cierto dominio. No creo. Veremos. Por ahora la ilusión puede al miedo.

Venezolano de pura cepa
¿Un equipo de fútbol? La selección venezolana. ¿Dos libros para el verano? Gomorra, de Roberto Saviano, y Muerte en Venecia, de Thomas Mann. Tres directores históricos. Herbert von Karajan, Carlos Kleiber y Claudio Abbado. Tres compositores. Mahler, Beethoven y Chaikovski. ¿El defecto suyo que más esconde? La timidez. ¿La virtud con la que más engaña a la gente? La seguridad. Tres películas. Cinema Paradiso, La vida es bella, Hermanos. ¿Su mayor placer? Estar en Venezuela con mi familia y amigos. ¿Su mayor tortura? Estar lejos de Venezuela. ¿Una banda de rock con la que le gustaría subirse al escenario? U2. ¿Algo con lo que disfruta comiendo? Vitelo tonato. ¿Las vacaciones ideales? En Venezuela. ¿Un vicio inconfesable? No lo puedo decir, je, je, je.

Fuente:
El  Pais Semanal

Ver la entrevista: Pag. 24
http://www.youkioske.com/prensa-espanola/el-pais-semanal-14-agosto-2011/






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jueves, febrero 16, 2012

Venezolanos animados

Varios venezolanos se hacen camino y destacan en el mundo de los colores, las luces y el movimiento. Acá hablan de sus proyectos actuales y planes futuros, dentro y fuera del país. Apostaron por la animación con logros brillantes: Desde estar en Pixar y trabajar en Cars 2, hasta lograr un Emmy y llegar a Cannes. Iluminan, dirigen, componen o diseñan. Sus trabajos ganan   premios y baten récords de taquilla. 



Magaly Rodríguez mrodriguez@el-nacional.com



Podrían ser amigos de la cuadra o compañeritos de arrecife. Con sus enormes ojos azules y sus aletas juguetonas, Chucho ­la simpática mantarraya del cortometraje animado Hoy no se hace pastel de chucho­ podría nadar sin complejos con Nemo y Dory, los aventureros peces de los estudios Pixar. Aun sin voz, Chucho tiene chispa suficiente para hacer osadas piruetas y burlar pescadores con su toque de picardía margariteña. Su carisma es resultado de un largo y laborioso proceso digital que durante un año lo transformó de garabato de storyboard a estrellita de cine y que este año lo llevó a formar parte del Short Film Corner, la selección de cortometrajes que se exhibe en el Festival de Cine de Cannes.

Quienes lograron verlo en las salas criollas ­como preludio a la nueva cinta de X-Men­ quedaron sorprendidos ante el avance de la animación criolla en las lides del 3D. Sin embargo, a Braulio Rodríguez ­su creador y director­ le interesa particularmente que el mensaje ecológico de su obra llegue fuerte y claro. En 5 minutos, relata la persecución de un pescador margariteño que desea convertir a Chucho en pastel, hasta que un aluvión de basura lanzado al agua les hace descubrir que ni unos ni otros ganan y que el mar es un hogar común.

"Dura cinco minutos, pero por detrás es un trabajo muy complejo que toma mucho tiempo y que en Venezuela todavía tienes que resolver con un equipo reducido de personas y recursos. Mi objetivo es poder convertir esto en una especie de saga ecológica y que en ese proceso muchos aprendan de otros cómo se hace, que sea un semillero de nuevos talentos.

Mientras más seamos, más se aprenda y más se produzca en el país, mejor para todos".




Aunque hay quien piensa automáticamente en comiquitas cuando oye hablar de animación, los involucrados explican que se trata de un entramado mucho más amplio. "Siempre es muy difícil de explicar y a la gente nunca le queda muy claro qué es lo que uno hace", explica Silene Pedrón, quien participó en el cortometraje como su debut en este campo. "La gente suele asumir que si eres animador es porque sabes hacer dibujos, pero en realidad no necesariamente requieres esa habilidad. En Chucho yo me ocupé de fijar puntos que servían de referencia para que las figuras se movieran, por ejemplo.

Otros se encargan de integrar el trabajo, otros más iluminan esa secuencia y así sucesivamente.

Es un desafío creativo porque siempre hay algo que resolver", explica. Manuel Piña, director de arte del proyecto, recuerda que no todo lo que se anima son historias con personajes.

"Uno también puede darle movimiento a logos y gráficos o diseñar elementos dinámicos y efectos visuales. Esas también son formas de animación", ilustra.




Los secretos del éxito. El día que Miguel Oldenburg recibió una llamada en inglés en su escritorio de la postproductora Canal Uno, insultó a su interlocutor y le tiró el teléfono.

"Pensé que era un pana que me estaba vacilando". Por suerte en la productora estadounidense Betlegeuse fueron insistentes y lograron convencerlo de que su oferta de trabajo era en serio.

Hoy, 17 años más tarde, con numerosos trofeos de premios publicitarios y un Emmy ­"lo uso como pisapapeles porque pesa full", acota jocoso­ asegura desde Nueva York que para ser exitoso en esa industria las relaciones son esenciales. "El talento y los conocimientos técnicos son importantísimos y hay que cultivarlos, pero este ramo es realmente muy reducido: por eso es fundamental saber conectarse y trabajar con ética y buena disposición, porque hay muchos egos involucrados que por lo general son un tremendo estorbo", asegura.

"Tienes que `ser gente’ siempre y con todo el mundo, porque nunca sabes con quién vas a volver a trabajar. Para mí es importante que sientan que voy a hacer mi mejor esfuerzo para hacerlos quedar bien".




Desde su oficina en Pixar, el venezolano Esdras Varagnolo comparte esta opinión. "Una sola persona que haga este trabajo con pasión vale por 40 que hagan lo mismo sin mayor entusiasmo. Suena muy cliché, pero es verdad. Trabajar en cualquier área de animación requiere mucha paciencia para reconocer que se necesita seguir aprendiendo todos los días, en parte porque el público tiene un ojo cada vez más sofisticado y siempre espera más de uno. Hay que estar siempre abierto a pedir opiniones y entender que mientras más te ayuden, mejor vas a ser". A su juicio, rodearse de un buen equipo funciona como una caja de herramientas. "Es como tener martillos, serruchos, taladros y tornillos de todo tipo.

Cada uno contribuye con lo que hace mejor para construir ese proyecto".



Uno para todos.

Todos coinciden en que desarrollar la animación de un proyecto nunca es una labor individual.

"Yo nunca podría decir que Chucho es completamente mío porque es obra de un trabajo de un equipo muy comprometido", indica Braulio Rodríguez. Para sobrevivir, la humildad es una cualidad de rigor que Manuel Piña resalta con amarillo fluorescente en la receta. "En Venezuela, donde todavía tenemos bastante que aprender, lo que se requiere es interés y ganas de tomar cada vez más riesgos. Lo importante es saber que uno no sabe. Yo no dudo que cualquiera pueda hacer esto si le pone bastante empeño y paciencia".

La suya es una aseveración paradójica en vista de todo lo que se requiere, pero curiosamente muchos de sus colegas la comparten. "La gente que se dedica por completo a hacer efectos especiales, por ejemplo, estudia muchísima física y matemática para entender y desarrollar ciertos procesos", dice Esdras Varagnolo. "Yo lo he hecho y también estudio constantemente pintura y fotografía porque mi campo es la iluminación, pero honestamente no siento que uno tenga que ser Einstein o Miguel Ángel para poder hacer esto. Lo digo de verdad. Si tienes curiosidad suficiente para informarte y para experimentar, puedes aprender y avanzar muchísimo".

Varagnolo fue quien iluminó la cálida secuencia donde Carl y Ellie se conocen como niños y envejecen juntos en Up. Le sacó brillo a la loca escena de Toy
Story 3 en la que Buzz Lightyear se resetea y se reconfigura en español. Más recientemente, es él quien pone la luz en la secuencia acuática de apertura de Cars 2 con Finn McMissile.

Antes de entrar a Pixar, el técnico trabajó en una casa productora de efectos especiales que en ese momento pertenecía al director James Cameron. "En esa época me tocó hacer efectos para varias películas de acción.

Por eso cuando en Pixar necesitan alguna opinión técnica para diseñar tiroteos, bombardeos, casas o carros que explotan y demás explosiones-variasdonde-todo-explota- explosivamente (risas), muchas veces me preguntan a mí". Como en todo, siempre ayuda saber por dónde vienen los tiros.



Fuente: Revista Todo en Domingo

jueves, febrero 02, 2012

Un poco más de Guillermo Carrasco

El tesón y la fortuna de que sus pensamientos -convertidos en canciones- se hayan mantenido en el tiempo, sumado al número de personas que se identifican y que atesoran su música han hecho que Guillermo Carrasco se mantenga en el medio musical después de 35 años de carrera artística, un mérito cuando se evidencia la efusividad de sus fans al corean hasta más no poder cada una de sus canciones.


Diario El Carabobeño - Revista Paréntesis
Mariana Oviedo Rangel / moviedo@el-carabobeno.com /
Fotos: Fernando Aguirre








En la actualidad Guillermo Carrasco se encuentra en plena ejecución de un disco, al que piensa llamar Inmensa Minoría, al compás de la promoción de su más reciente producción con el cantautor Pedro Castillo, titulada Ahora o Nunca, el cual documenta "unos encuentros que hemos tenido a menudo, hicimos una selección de temas de ambos; en este decidimos incluir un par de versiones de Aldemaro Romero".

"Los últimos tres discos que he hecho son independientes, para éste último contaré con la colaboración de algunos amigos, intentaré que la música no arrope a la letra para que el mensaje pueda llegar, a veces sucede que el mensaje queda diluido, en un segundo plano y hace que la gente no se acerque porque la música pone como una barrera, por eso decidí experimentar con una cosa más sencilla musicalmente", sostiene el cantautor.



En cuanto a la adaptación a las nuevas tecnologías Carrasco asegura que siempre se ha ajustado a ellas. "Siendo músico tienes contacto con los nuevos avances tecnológicos, no es algo que te agarre de sorpresa, de alguna manera se amoldan a tu trabajo, hoy en día es mucho más porque las cosas son tan difíciles de conseguir y es inconcebible que un músico el día de hoy no sepa cómo manejar una computadora para componer un programa de notación musical, es una cosa que tienes que hacerla", destaca Guillermo Carrasco.

En este sentido, Carrasco comenta que hacer las producciones con o sin disqueras y que haya un número de personas que se sientan identificados y que valoren esa música en el tiempo, han sido el éxito para consolidar su carrera. Al preguntarle sobre su inspiración al momento de componer, enfatiza que sólo deja que fluya.

"A veces aparecen las letras, te sientas todos los días a escribir, te enfrentas al papel y lápiz hasta que esboza, a veces es la música la que suena y te da vuelta, el proceso es en ambos sentidos", acota.

Aclara no tener alguna canción de su autoría de su preferencia porque son como sus hijos, y a los mismos se les quiere por igual, "básicamente son todas muy queridas. A veces sucede que en un disco colocas una canción a ver si pasa y de repente esa que tú menos pensabas se convierte en un hit".

Igualmente, aconseja a esos nuevos músicos que se están formando a no rendirse. "Tienen que formarse con fundamento". Para ejemplificar mejor lo antes expuesto, Carrasco expone que el solfeo "es muy aburrido pero tienes que conocer las herramientas de la materia prima. Hay que cultivarse en el aspecto de la formación para hacer la música y cultivarse como ser humano para poder decir cosas sin penas, como es el caso de una persona que baila y mueve todo en una canción y dentro de 20 años le dará pena hasta cantarla, esa es una de las cosas que yo rescato, y me siento muy conforme, procurar ser auténtico en lo que haces, antes de ser internacional se debe ser individual", concluye.






Rescatando el jazz

Desde el pasado 27 de mayo hasta el próximo 15 de julio se lleva a cabo en las instalaciones del Centro Cultural Eladio Alemán Sucre (Cceas), el XI Festival de Jazz de la Universidad de Carabobo, en donde estuvo Guillermo Carrasco como invitado especial.

En relación a este evento, al referirse sobre la significación que tiene este género en la sociedad, Carrasco destaca que es la representación de la libertad.

"De alguna manera en la música intentas combinar sentimientos, conocimientos y técnicas. Cuando éste apareció lo hace con premisas muy precisas porque es un cántico de libertad, de la gente oprimida -en el principio de los tiempos- permitió la improvisación que en definitiva es la libertad, en ese momento las personas que estaban haciendo el jazz adoptan banderas y empiezan hacerlo y se convierte en una música universal", dice.

Discografía

- Guillermo Carrasco (1976)

- Guillermo Carrasco (1981)

- Visual (1988)

- Este miércoles (1997)

- Una a la vez (2003)

- Esto fue un placer (2006) álbum grabado en concierto junto al compositor Pedro Castillo con temas de ambos.

- Ahora o nunca (2010), grabado nuevamente con Pedro Castillo.












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jueves, enero 19, 2012

Venezuela Viva, estrena Doña Bárbara

Como a muchos otros venezolanos, a Carolina Lizarraga le tocó el clásico paseo obligado por la obra de Rómulo Gallegos. Cosas del sistema educativo que transforma en tediosa tarea lo que debería ser un disfrute. Así anduvo por las páginas de Doña Bárbara, la emblemática novela del escritor venezolano en la que habita ese personaje femenino devenido en ícono universal.


Por Oscar Medina
Revista Sala de Espera


Ya en la edad adulta experimentó su reencuentro con ese texto: “Siempre tuve la sensación de que Doña Bárbara es una novela que te obligan a leer pero no te enseñan a amarla”. Lizarraga, coreógrafa, bailaora y creadora del musical Venezuela Viva, recuerda claramente el momento en el que decidió explorarla con otra mirada: “Mi tía Marisabel nos mostró la película mexicana y me impactó la actuación de María Félix. Y el poder de la historia. También el hecho de que hay momentos de la película que no están relacionados con la cultura venezolana. Así que me planteé buscarla y leerla otra vez, pero pensando en un proyecto futuro”.


Impulsada entonces por el gran éxito de su primer gran montaje, Venezuela Viva (con más de 120 funciones en escenarios internacionales), Lizarraga abordó la narración de Gallegos con la idea puesta en el show. “Esa es una historia que dice mucho y sentía que faltaba un gran homenaje a esa obra, a Gallegos. Faltaba algo que plasmara la conexión con la tierra, que reflejara la fuerza del joropo llanero. Tenía que haber una creación hecha por venezolanos a partir de Doña Bárbara. Así que la redescubrimos —creo que eso nos pasó a todos- y nos estamos sacando una espinita”.

Esa “espinita” se la sacan ahora, luego de tres años de trabajo, a través de un ambicioso musical que involucra a 40 artistas y que es —valga la aclaratoria- una versión libre de Doña Bárbara, que tiene como eje simbólico al Orinoco —“es la vida, donde todo nace y renace”- y como personajes centrales a Santos Luzardo (Alejandro Zabala); a Marisela (Carla Urquiola); a Pajarote (Juan Carlos Páez) y, por supuesto, a la doña, encarnada por la reconocida bailarina Daniela Tugues.


Vicente Albarracín tiene a su cargo la dirección de los actores. Conocido por su trabajo en televisión y teatro, Orinoco supone para él la experiencia de lo novedoso: “Hay una gran mezcla de talentos en diferentes planteamientos escénicos. Tenemos bailadores de flamenco, joroperos de Barinas, hay actuación, canto y la música es en vivo, algo que es valioso, arriesgado y difícil. Lo grandioso no sólo es el súper esfuerzo que implica el montaje, sino la naturalidad con la que se ha hecho toda esa mezcla de elementos tan disímiles”.

Y más allá de lo técnico, destaca un elemento emotivo: “Una de las cosas más bellas de Orinoco es que te recuerda la maravilla de país que tenemos, lo que somos. Hay una poética especial en la manera de contar la historia que yo no había visto nunca. Ojalá todas las lecturas de Doña Bárbara, y de Gallegos en general, fueran así. Aquí se logra un tipo de lenguaje totalmente diferente. Y si la gente va a verla desprejuiciada, a disfrutarla, van a pasar la mejor noche de sus vidas”.

Orinoco se divide en dos actos, con una veintena de escenas. La primera parte, en esencia, narra la decisión de Santos Luzardo de regresar al llano a recuperar sus tierras, su encuentro con el llano después de tantos años y su choque con la influencia y el poder de esa mujer que se enseñorea en esos parajes. El segundo bloque, es el enfrentamiento, el arquetípico momento en el que se contraponen la civilización y la barbarie, el intento de domar y someter al otro, el desarrollo de las pasiones.

Y es una historia que se cuenta con los cuerpos. Daniela Tugues no sólo presta el suyo -forjado en el flamenco y la danza- al personaje de Doña Bárbara, sino que es además la directora de baile. “Se da una fusión completa”, señala al explicar la madeja que une al flamenco con la música tradicional venezolana. “Aquí van a encontrar a Venezuela, verán por primera vez bailes de joropo al compás del flamenco. Van a encontrar joropo de verdad y también la expresión del flamenco con la danza. Orinoco viene a decir que todos los sueños pueden hacerse realidad si tenemos el valor de ir tras ellos. Todas las personas que estamos en Orinoco vinimos a realizar sueños. No estamos copiando nada, estamos formulando un lenguaje, estamos creyendo en nuestros valores, en nuestra raza”, cuenta.

Tugues promete una suerte de experiencia total: “La gran emoción cuando vean a esos 40 jóvenes —porque yo también me siento muy joven- diciéndole al mundo que sí podemos, con alegría, con disciplina, con trabajo. Diciendo que es el momento de tomar lo que es nuestro y de tomarlo con amor”.

Abordar un personaje tan poderoso como Doña Bárbara fue algo que la bailarina asumió como algo muy personal: “Mi vida ha sido muy intensa, muy dura desde el punto de vista emocional. No me ha sido difícil interpretar a esa mujer dolida e iracunda contra el mundo, porque eso ha sido parte de mi historia. Y utilizo mis vivencias para hacerlo. Este personaje es casi una terapia”.

Lizarraga aporta una visión desde afuera: “Daniela es una artista muy arriesgada, muy auténtica. No sé cómo puede pararse y caminar después de hacer el show. Tiene una energía, una cosa como salvaje que da miedo muchas veces y que, sobre todo, impone respeto”.

En la conversación con Lizarraga, Tugues y Albarracín, surge una y otra vez el orgullo y la admiración que profesan al elenco. “Todos hemos ido a espacios que no son nuestros lugares habituales” dice Albarracín: “Por ejemplo, Carla Urquiola (quien encarna a Marisela) baila joropo, baila flamenco, actúa y aquí está cantando por primera vez. Y todo lo hace maravillosamente bien. Y además es hermosa. Es una actriz que, como director, te genera el atractivo de querer seguir explorando con ella”.

Destacan igualmente la importante participación del grupo de bailarines de joropo formados en la Fundación Daniel Cabrera, de Barinas: “Tienen un enorme poder, son todos bailadores natos”, celebra Lizarraga: “El joropo, en parte, nació del flamenco, pero ambos evolucionaron por caminos distintos. Y es un gusto encontrar que ellos sienten esa conexión con el flamenco que a su vez se conecta con la fuerza que tienen. El poder de los dos juntos genera un lenguaje nuevo”.

Si los aspectos coreográficos y visuales —aseguran- están planteados a tan exigente nivel, la música —que es el otro gran soporte del espectáculo- augura momentos de sublime maestría. Se escucharán al menos 15 golpes de joropo en los que la tradición se explora hasta sus raíces primigenias, pero también se encuentra con géneros universales como el jazz.

La banda que forma parte del show incluye arpa, cuatro, maracas y bandolina. Pero también batería, flautas, teclados y violín. La composición de las piezas —aunque se incluyen temas tradicionales- estuvo a cargo de César Orozco, con la participación de ese maestro del arpa que es Carlos “metralleta” Orozco.

Pero, ¿entre tantos elementos no existe la posibilidad de la dispersión, del extravío? “Nos metimos en un enorme riesgo artístico y profesional”, apunta Lizarraga: “Pero lo hicimos con mucho respeto y siempre con la base de la novela y con el cuidado de no perder la esencia de los artistas para que cada uno trabaje en función de contar la historia. Cada vez que nos topamos con algún problema, simplemente acudimos a la novela y a nuestros corazones”.

El resultado de este experimento se verá los días 17, 18 y 19 de junio en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, con cuya Dirección de Cultura hicieron alianza para sacar adelante esta empresa cobijada por la Fundación Venezuela Viva. A partir de ahí, esperan que, como toda criatura, se desarrolle y alce vuelo a otros escenarios nacionales y foráneos.

De momento, el proyecto parte con una bendición muy especial: la de Sonia Gallegos, hija del novelista. “Estuvo en uno de los ensayos generales”, cuenta Lizarraga: “Se le veía muy seria, pero nos dimos cuenta de que estaba conteniendo el llanto. Al final, llorando emocionada nos dijo que sentía que el espíritu de la novela de su padre estaba allí presente en todo momento. Eso era algo que todos necesitábamos saber”.
 
 
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jueves, enero 05, 2012

Petra Machado, la centenaria del Titanic

 Un vecino de Petra Machado escuchó en la radio que una fundación en Barcelona, España, estaba buscando personas nacidas el 15 de abril de 1912, el mismo día en que se hundió el Titanic. ¿El motivo? Llevar a la mayor cantidad de personas nacidas aquel día trágico a la capital de Cataluña, para que celebren su centenario en una cena con la misma vajilla, el mismo menú y la misma música que sonaba en el Titanic el día que se hundió en el océano Atlántico.


Por Georgely Morín
Sala de Espera


El vecino de Petra fue rápidamente a contárselo a ella y a su familia, a su casa en Carrizal, en Los Altos Mirandinos. Después de varios correos electrónicos con propuestas y copias de la partida de nacimiento de Petra, la Fundación y la familia Machado están ajustando los detalles para que esta venezolana nacida en Guatire vaya a Europa por primera vez en su vida. “Si Dios me lo permite, iré”, dice Petra, que celebrará su propio centenario de una manera única por el azar de haber nacido en una fecha mundialmente famosa.

“Estoy contenta desde el primer día que lo supe”, cuenta Petra mientras habla de su próxima aventura, acompañada por la hija y la nieta con la que vive junto con otros familiares. En total, Petra tiene cinco hijos, 14 nietos, 11 bisnietos y 2 tataranietos. En la familia todos están contentos con los planes de celebración de la integrante más longeva de la familia.

Será un evento “muy entrañable”, según las aspiraciones de Jesús Ferreiro, presidente de la Fundación Titanic. El plan es que el 12 de abril de 2012 zarpe un barco desde el puerto de Barcelona a las ocho de la noche con, al menos, mil invitados entre los que estarán incluidos todos aquellos que, como Petra, cumplan cien años ese día y se hayan puesto en contacto con la Fundación. También participarán en la cena las personas que quieran acudir y que compren una entrada para hacerlo. Además, los organizadores invitarán a los embajadores de Estados Unidos (el país a donde se dirigía el Titanic), de Inglaterra (el país de donde zarpó) y de los países de donde provengan los centenarios invitados.

Ya en el mar, está previsto que a las 11.40 pm se lancen unas bengalas de socorro a doce millas de la costa, como sucedió el día del hundimiento. Después se continuará la cena hasta las 2.20 de la madrugada, cuando se lanzarán 1.503 rosas al mar por cada uno de los fallecidos y se soltarán al aire 705 globos blancos, para recordar a los que se salvaron.

El problema es que aún no han conseguido un barco suficientemente grande dispuesto a albergar este evento, porque para algunos marineros recrear el escenario donde ocurrió una tragedia es de mal agüero. “Yo no diría que trae mala suerte, mira a Leonardo Di Caprio y a James Cameron, hicieron una película sobre el hundimiento y eso les ha traído cosas buenas”, opina Ferreiro.




Buena salud para muchos eventos

Petra Machado aterrizará en Barcelona con su hija el 12 de abril y estarán hasta el 15 de ese mes, con todos los gastos pagos. No sólo asistirán a la cena formal, sino también a otros eventos que la Fundación ha programado para conmemorar el centenario del hundimiento. Uno de los más importantes es Titanic, The Exhibition, una exposición en el Museo Marítimo de Barcelona donde se podrán encontrar objetos originales del Titanic, imágenes y recreaciones de estancias interiores y una recopilación de la historia del buque.

Se trata de información nueva para Petra, porque ella sólo sabe que el barco se hundió el día de su nacimiento y nada más. “Siempre bromeamos y decimos que ella tiene una personalidad tan activa, tan participativa, porque el día que ella vino al mundo estaba ocurriendo algo grande”, cuenta su hija Mercedes, de 72 años, al hablar de su madre y de lo mucho que ha trabajado en su vida. Por muchos años Petra fue obrera en varios centros de salud de Caracas y en su tiempo libre planchaba ropa y hacía dulces criollos y hallacas.

La única vez que salió de Venezuela fue hace diez años, cuando estuvo en un crucero en el Caribe, en Navidad. Esta vez, el viaje a Europa será posible por la Fundación y por sus buenas condiciones de salud en general. “Para estar tan bien a mi edad hay que tener una buena vida, irse para los “bonches” que salgan a cada momento” dice Petra, en medio de las risas de sus familiares, quienes aclaran que la abuela de la casa come poca carne y muchos vegetales y se chequea regularmente con su cardiólogo.

Petra también podrá ver otras actividades preparadas en el marco del centenario, como una concentración de coches antiguos construídos alrededor de 1912 y un desfile a la moda de aquellos años. Ferreiro anunció que se construirá una maqueta de 12 metros de largo, que según la Fundación será “la más grande del mundo” que haya recreado al famoso buque. Además realizarán un concurso de escaparatismo en toda Cataluña con motivos relacionados al Titanic y otro de dibujo infantil en Europa y expondrán el cuadro “El sueño del Titanic”, del pintor Enrique Gran.

Petra, en la medida de sus posibilidades, podrá formar parte de todo este movimiento que ocurrirá en abril de 2012 en Barcelona. Mónica, una de sus nietas, resume la emoción que siente la familia Machado: “Estamos muy contentos, la familia, los vecinos, los amigos. Le pedimos a Dios que le dé muchos años de vida y que siga disfrutando como lo está haciendo ahora, como lo hará en su centenario”.




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