domingo, agosto 29, 2010

Jesús Florido: su secreto es la disciplina

El violinista venezolano Jesús Florido se ha ganado un lugar en el mundo de la música a fuerza de talento y versatilidad, lo que le ha permitido compartir escenario con artistas como Whitney Houston, Zubin Metha, Led Zeppelin, The Moody Blues, Mark O’Connor y Paco de Lucía, entre muchos otros, está convencido de que la música debe formar parte del desarrollo de cada ser humano.



El músico de 43 años formó parte, como miembro fundador, del Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, mejor conocido como El Sistema, institución que ha cobrado gran renombre en Estados Unidos gracias al impulso que le ha dado su compatriota y amigo, el maestro Gustavo Dudamel, quien desde el otoño asumió la dirección de la Filarmónica de los Ángeles.

"Mi encuentro con la música ocurrió desde que era un niño; crecí escuchando a mi papá tocar el cuatro y dando serenatas por las calles de mi natal Barquisimeto", dijo Florido.

A los 6 años de edad comenzó a estudiar piano, teoría y solfeo, y un año después inició sus estudios de violín, instrumento al que describe como parte esencial de su vida.

"Como integrante de El Sistema atendía las clases de violín los siete días de la semana; para mí ese es el secreto. La música se convierte en tu modo de vida; la dedicación y la práctica te hacen bueno y te otorgan una disciplina impresionante desde muy joven", relató el músico, que a los 22 años ya había tocado en todas las orquestas sinfónicas de Venezuela.

En 1989, y sin muchos recursos económicos, llegó a Estados Unidos para continuar sus estudios. Logró obtener una beca en la Butler University, en Indianápolis, donde obtuvo su título en 1996 en violín, dirección orquestal y educación.



Desde entonces, Florido se ha destacado como un músico muy versátil al mezclar la música clásica con la afrocubana, jazz, rock y sus raíces venezolanas, lo que le ha dado un estilo ecléctico en la ejecución del violín acústico y eléctrico.

Su virtuosismo le permitió ser invitado por el reconocido violinista estadounidense Mark O’Connor para participar, durante 10 años, en sus campamentos de Nashville y San Diego, enseñando violín e improvisación a los mejores estudiantes de este instrumento que provenían de todas partes del mundo.

La enseñanza es parte de la vida cotidiana de Florido, quien desde muy joven se destacó como violinista, productor, compositor y arreglista.

Ha recorrido más de 27 países realizando talleres de música, especialmente dirigidos a niños y jóvenes; su labor le ha permitido obtener las llaves de las ciudades de Indianápolis, Chicago, Boston, Singapur y Culver City.

"Estoy convencido de que la música tiene que ser parte del desarrollo de cada niño en el mundo", afirmó el músico, que actualmente trabaja como consultor especializado en pedagogía en Estados Unidos Brasil, España, Canadá, Alemania, Austria, Francia y Bélgica.





Desde el 2001 Florido fijó su residencia en Los Ángeles, donde produjo su disco como solista Heading North, en el que fusiona el jazz, la música clásica, el rock y la música latina.

"Mi disco propone también que siempre nos fijemos un norte, para que sigamos la pasión que nos mueve, para que descubramos qué es lo que hace falta para aprender a realizar esa pasión y cómo hacerla de manera que no quede duda. Como minoría, tenemos que trabajar el triple, pero con ética y buen nivel personal y profesional, se puede marcar la diferencia", dijo.


Fuente:
Impre.com

domingo, agosto 22, 2010

Manuel Díaz Punceles: "Marinas"

El mar para Díaz tiene un carácter especial y múltiples semblantes. Sus marinas, las olas de este mar, no solo son ondas acuáticas, estas olas poseen cada una su vida y un vibrante carácter propio. Ya sean barras, rompientes o marejadas-cuando lo desean-, pueden transformarse en delfines juguetones, en hieráticos leones, o amenazantes ¡dragones! Al respecto el artista ha señalado algo que puede resultar esclarecedor: “Creo que simultáneamente a la percepción cotidiana, existe otra igual de importante o más, que solo se revela a quienes logran mirar y ver en periferia”.

Mercedes Carrillo


EL ARTISTA

Manuel Antonio Díaz nace en Caracas, Venezuela. Durante su infancia y adolescencia viaja y estudia en los USA. Luego del bachillerato, reside en Roma, Madrid y Florencia, donde estudia el italiano, arquitectura, e historia del arte. En la Universidad de Ginebra y luego en la Sorbona en Paris, cursa estudios de francés y de literatura francesa, a la vez que practica su pasión por la fotografía. Regresa a Venezuela en 1964. Colabora en las revistas CAL y Zona Franca con algunos cuentos y fotografías.

En 1966 realiza su primera exposición pictórica unitaria y obtiene una buena acogida de la crítica así como un discreto éxito de público. El distinguido novelista y conocedor de arte que fue Guillermo Meneses, al presentar el grupo de trabajos entonces expuestos señalaba: "...allí están estos collages dentro de los cuales puede cualquiera encontrar un grave sentido de la vida..."

Aunque nunca abandona la plastica y la fotografìa, Díaz viaja a La Haya, Holanda, donde se desempeña como funcionario en la Embajada de Venezuela. Ente tanto participa al concurso de ingreso y es admitido con una beca por el Estado italiano al entonces Centro Sperimentale de Cinematografía de Roma, presidido por Roberto Rossellini, con lo que renuncia a la actividad diplomática para estudiar dirección cinematográfica. Después de obtener el título de director cine y otro de la RAI TV para televisión, trabaja como guionista y asistente-director en la industria del cine y la televisión italiana. Tras una residencia de siete años en Roma, Díaz vuelve a Venezuela.

En Caracas lleva a cabo una extensa actividad tanto en cine como en video, que incluye numerosos cortos y un largometraje de argumento en 1973, así como una serie de documentales. Siempre activo en la búsqueda creativa y comunicacional, Díaz incurre en el periodismo con artículos para prestigiosas revistas como, Zona Franca y Resumen; y en diarios como El Nacional, y El Globo.

Actualmente, M.A. Díaz, vuelve a la plástica con un impresionante conjunto de obras concebidas y esbozadas durante las últimas tres décadas, pero concluidas en medio a la profunda crisis que envuelve Venezuela desde los años ochenta hasta el presente. Cuando el interés manifestado hacia los bocetos y algunas pinturas concluidas por parte de amigos coleccionistas y conocedores, el artista decide hacer públicos sus trabajos.


CONCEPTOS

M.A. Díaz, es un artista quién ha viajado y vivido plenamente en distintos países; que ha explorado y ha creado en casi todos los medios de expresión, incluyendo literatura, cine, video, fotografía y pintura. Y como el mismo ha señalado: "Quizá tal multiplicidad de inquietudes me ha limitado en la consolidación definitiva de un medio de expresión".

El artista considera el ordenador como la herramienta mejor indicada para trabajar sin limitaciones ni cortapisas. Su estilo es una amalgama de pintura, ilustración digital, fotografía y video. Díaz considera su arte como de "todo-género". Al respecto señala: "Quizá mi trabajo podría describirse como una perpetua exploración de la vida y la humanidad." Refiriéndose a posibles influencias ha expresado, "disfruto particularmente el arte europeo del siglo 14 en adelante. En mis obras creo haber mezclado influencias de los siglos 14, 15 y 16, con las de pintores y otros artistas modernos y contemporáneos".

Contemplando su obra, resulta evidente el interés del artista por todo lo que le rodea: el ser humano y la sociedad; la naturaleza o el color, son todos elementos que gatillan su instinto creativo. Díaz no se detiene, encuentra y luego busca; entonces quizás medita sobre lo descubierto. Como ya se lo dijo Guillermo Meneses, en aquella primera muestra: "Manuel Antonio Díaz es inquieto artista. Lo he visto llegar a través de diversas formas de arte. Un cuento, un poema, una fotografía... estos collage". Las palabras del intelectual e importante coleccionista que fue Meneses, siguen estando vigentes hoy como ayer en cuanto a Díaz.



TECNICA

En cuanto a las técnicas adoptadas, Díaz señala, "Muchos de mis cuadros consisten en digicollages compuestos de imágenes registradas por una cámara video-fotográfica digital, una polaroid, o directamente de la pantalla de TV, que luego reelaboro en mi ordenador con un programa gráfico modificado. Mi hardware actual consiste en un PC con procesador potenciado a 400MHz, tarjeta videográfica G4 con 350MB de RAM, un monitor de 17-pulgadas, unidad de disco duro de 13GB, el Laic CD-RW, Waco Intuits 6x8 pulgada , escáner, y una cámara de video-fotografía digital".


DECLARACIONES DEL ARTISTA

Con relación a su estilo el artista ha señalado: "Las imágenes y combinaciones de color que utilizo probablemente son producto de mis estudios de arte y mis visitas a los museos, al igual que mis raíces Ibérico-americanas". En otro aspecto añade: "Supongo que ha sido mi temperamento el que me atrajo a la imaginería de artistas de épocas y estilos muy diferentes. Creo estar influenciado por la obra de los viejos flamencos como Bosch, Brughel y Holbein. Por los maestros del renacimiento italiano, y los grandes españoles del "sigo de oro", como Velásquez y Goya. Al igual que artistas y pintores modernos como Munch y Ernst, y más contemporáneos como Escher y López García. Al igual que autores cinematográficos como Dryer, Buñuel, Kubrik y otros.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

Las obras de M.A. Díaz, son en gliclée. Gliclée o pintura digital, es una obra de arte creada con el uso de un ordenador y un impresor digital Iris Inkjet de alta calidad. Las mismas están elaboradas en tela Canvas o papel Photomatte, con tinta de aceite "micro bright" o, dye pigmentado. Impresas con una resolución de entre 600 a 1.800 DPI. Lo cual garantiza la mayor fidelidad, al igual que una inmejorable calidad pictórica y cromática, que poco se diferencia de cualquier tela de arte tradicional.

Estos originales pueden ser reproducidas en diferentes formatos. Su precio está relacionado con el tiraje, las medidas y el material de soporte (papel o tela canvas) requerido. Todas las obras vienen acompañadas por un certificado de autenticidad y características firmado por el artista.



MARINAS

Se encuentre apacible o furioso, el mar es siempre un espectáculo de cambiante e imponente seducción. Cielos oscuros y relampagueantes, o serenos espacios azul; viento, olas y nubes de tormenta, manifiestan las fuerzas de la naturaleza que la sensibilidad de este creador selecciona y modela en obras de arte a veces de apariencia casi abstracta. En ellas Manuel Díaz expresa su pasión y admiración hacia la belleza imperturbable-o terrible-del mar, en el cual el artista siempre ha disfrutado bracear y navegar.

Pero el mar para Díaz tiene un carácter especial y múltiples semblantes. Sus marinas, las olas de este mar, no solo son ondas acuáticas, estas olas poseen cada una su vida y un vibrante carácter propio. Ya sean barras, rompientes o marejadas-cuando lo desean-, pueden transformarse en delfines juguetones, en hieráticos leones, o amenazantes ¡dragones! Al respecto el artista ha señalado algo que puede resultar esclarecedor: “Creo que simultáneamente a la percepción cotidiana, existe otra igual de importante o más, que solo se revela a quienes logran mirar y ver en periferia”.

Independientemente de su valor estético y creativo, cabe apreciar que todos los trabajos de Díaz están elaborados con una técnica pictórica impecable, donde a menudo se superan los acabados de una forma más tradicional de pintura.


EL ARTISTA

Hacia finales de los años sesenta Díaz realiza en Caracas su primera exposición unitaria, y obtiene una buena acogida de la crítica, así como un discreto éxito de público. El distinguido novelista y gran conocedor de arte que fue Guillermo Meneses, al presentar el grupo de trabajos entonces expuestos señalaba: "...allí están estos collages dentro de los cuales puede cualquiera encontrar un grave sentido de la vida..."

Manuel Díaz, es un artista quién ha viajado y vivido en distintos países; que ha explorado y ha creado en diversos medios de expresión, incluyendo el cine y la fotografía, además de la pintura. Y como el mismo ha señalado: "Quizá tal multiplicidad de inquietudes, en cierto aspecto me ha limitado".

Sin embargo, es a partir de los años noventa, cuando Díaz vuelve a la plástica con un empuje arrollador y un impresionante conjunto de obras concebidas y esbozadas durante las últimas dos décadas, cuando el interés manifiesto hacia sus bocetos y pinturas por parte de amigos coleccionistas y conocedores, el artista opta por hacer nuevamente públicos, sus trabajos.

Marinas es parte de esta nueva etapa creativa de Dìaz.

TSUNAMI EN GESTACION

VIDEO EXPERIMENTAL DE ANIMACION DIGITAL

La animación pictórica viene siendo utilizada por diferentes creadores desde hace décadas, con técnicas similares a las desarrolladas por Meliès en los albores del cine. La diferencia a la elaborada en este caso por Manuel Antonio Díaz, consiste en que tal surge de una técnica digital desarrollada por el artista, a través de un laborioso proceso de ensayos y pruebas que luego de numerosos intentos ha desembocado en el presente trabajo.


“Quizás por mi experiencia cinematográfica, a menudo pensé que la plástica - en el caso de algunas obras- debería tener la opción del movimiento”, ha señalado Díaz. ”Este trabajo es uno mas en la perenne exploración de las diversas formas de expresión que desafían al artista cada vez que optamos por hacerlas publicas”.

Pero independientemente a la belleza estremecedora de “Tsunami en Gestación”, creo adivinar que el autor igualmente nos está recordando los grandes riesgos a los que nos exponemos con el abuso de una naturaleza que puede ser tan hermosa como terrorífica, si no le reservamos el respeto que amerita.


Fuente:
Analitica

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domingo, agosto 15, 2010

Mireya Betty Valles de Rodríguez, Patrimonio Cultural de Lara

Mireya Betty Valles de Rodríguez,  en 2007 fue nombrada "Patrimonio Cultural del estado Lara" por la Alcaldía de Iribarren,bajo el auspicio del Consejo Nacional de la Cultura (Conac). El cronista de la ciudad, Ramón Querales, la postuló para hacerse acreedora de esta distinción después de verificar, a través de una ardua investigación, que se dedicaba a realizar un excelente trabajo artesanal en su casa: dulces tradicionales y platos típicos.


Coreen Villalobos Mundo
Fotos: Emanuele Sorge





Su nombramiento como Patrimonio Cultural de Lara coincidió, en tiempo, con la inauguración de su ahora famoso restaurante "Tradición".

Desde ese momento, Betty de Rodríguez no sólo se convirtió en una cocinera cotizada sino también en una promotora turística de las inigualables potencialidades culinarias que esta región es capaz de ofrecer.

En principio, ofrecía pocos menús al día y ahora la carta tiene de 13 a 14 menús diferentes.

Su restaurante es un sitio de consulta perenne. Propios y extraños lo frecuentan para degustar los platillos típicos de la entidad, pero también para enterarse de las rutas turísticas que pueden seguir en
el centro de la ciudad. Los turistas más descomplicados reservan un tiempo para hablar con la dueña de este local, quien siempre los recibe con cordialidad y dispuesta a contarle todo lo que necesiten saber sobre Lara.

-¿ Qué se siente ser un personaje referente del Estado Lara?

-Mucha responsabilidad porque eres un ejemplo y esa tarea no es fácil. La gente me pide recetas hasta cuando duermo. Realmente es agotador, pero muy satisfactorio porque experimento una constante
retroalimentación. Debo estar identificada con niños, adolescentes, adultos y personas de la tercera edad para poder mostrar la esencia del casco histórico y el estado, desde distintos puntos de vista.

Más allá de los intereses económicos, está el gran compromiso de defender el casco histórico porque mi familia y yo hemos hecho de nuestro restaurante una vitrina abierta todos los días a distintos públicos interesados en saber cómo funciona el centro de nuestra ciudad.

-¿En torno a que temas giran sus conversaciones con los turistas y gente que visita su restaurante?
 
-Les digo todo lo que pueden contemplar en el casco histórico; es decir, su patrimonio edificado: la Casa Eustoquio Gómez, el Ateneo y el Museo de Barquisimeto, el Archivo Histórico de la ciudad, el Palacio de Gobierno, el Palacio Municipal, el Teatro Juares, el Cuartel Jacinto Lara, el Colegio La Salle, la iglesia Concepción, el Santuario La Paz, las casas refaccionadas de la carrera 17.
Nosotros damos la bienvenida a los clientes, quienes se sientan, comen y vuelven al rato a comerse un dulcito y a seguir preguntando qué pueden mirar o qué rutas deben seguir para disfrutar de la ciudad. Ellos aprenden de nosotros, pero yo aprendo más de ellos.

Inicios de legado

Cuenta Betty de Rodríguez que comenzó a enamorarse del arte de cocinar comida típica venezolana mientras ayudaba a su suegra a preparar platos para eventos.
"Ella cocinaba muy bien y comencé a aprender de ella las técnicas, a trabajar en equipo. Ella me daba recetas y yo investigaba de dónde venían y el origen de las mezclas de los sabores".
Desde un principio, se caracterizaba por ser una cocinera singular por su
acuciosidad.
"Si un cliente me pedía un plato típico del Zulia, yo viajaba a Maracaibo, me metía en las casas de familia donde vendían comida criolla y pedía e intercambiaba información con los dueños, quienes por lo general son los cocineros. Lo mismo ocurría cuando me pedían platos de oriente, Los Andes y Los Llanos. Viajaba a las zonas para investigar y sentir los sabores reales. De esta manera, entendí la esencia de la cocina venezolana", evoca sonriente.

Se cataloga como una "cocinera de paladar" "Pruebo y, a partir de mis investigaciones, empiezo a hacer medidas y entonces llego a crear recetas con mi sello...las personalizo".

Betty de Rodríguez respeta la originalidad de las recetas de antaño porque "el comensal larense conoce su comida y es muy exigente. Sabe lo que está degustando y come con orgullo de ser larense. No deja su gusto por muchas fusiones que vengan y mucha transculturación que haya. No abandona sus caraotas, su carne mechada, ni su chivo, ovejo, ni su tostada caroreña.
Son sabores con los cuales todo larense y foráneo está muy familiarizado".

-¿Cuántas horas dedica a su oficio?
-Muchas. No tenemos horario. A las 5 de la madrugada comienza mi faena. Me
meto en fogones y dirijo un equipo de trabajo conformado por ocho personas. Pero como uno quiere esto y lo siente de corazón, no se cansa. El agotamiento pasa rápido. Este oficio nunca se hace pesado.

-¿ Además de menus del día, prepara banquetes?
-Sí, trabajamos con encargos: 2.000 almuerzos, 1.500 cenas, 3.000 refrigerios...

-¿ Cuales son las especialidades que mas vende?
-Especialidades en chivo, ovejo, cerdo, tostada caroreña, el pabellón a toda hora y hervidos de gallina criolla.

Dulces exquisitos

Betty de Rodríguez es capaz de endulzar el corazón de todo el que se le acerque. En su restaurante, usted podrá conseguir dulces de toronja, lechosa, leche e higo, conservas de leche y coco, polvorosas y
suspiros, entre muchas otras exquisiteces.

Todos son muy deliciosos. ¿Y cómo no serlo? si ha dedicado 37 años de su vida a hacer dulces tradicionales. Apenas había arribado a su mayoría de edad cuando comenzó su pasión por estas
delicateses.

El negocio ha crecido y ahora quien lo desee puede hacerle un pedido grande. "Preparamos de 8 a 12 tipos, dependiendo de la temporada. El que quiera un dulce, se lo hacemos y el que quiera 500 dulces,
igual se los hacemos", dice alegre.

Tiene clientes amantes de sus dulces en Barquisimeto y otros estados.

La Casa Amarilla

Como Betty de Rodríguez no descansa, se ha propuesto ejecutar un proyecto, reflejo de su tesón. Su negocio crecerá aún más. La casa contigua a su restaurante ya es de ella y en diciembre sus puertas serán reabiertas, esta vez al público.

"Inauguraré un salón para 200 personas que se llamará La Casa Amarilla, el cual servirá de centro de convenciones y eventos. Ahora estamos restaurándola, tratando de conservarla tal y como era durante la
época de los años 50's. La idea es que allí se puedan realizar matrimonios, quinceaños, cumpleaños, convenciones, seminarios... cualquier evento", especifica.

Como se conservará lo más original posible, este lugar ofrecerá a las personas que lo visiten la posibilidad de deleitarse con el encanto del casco histórico.
"Seguramente aumentará nuestro trabajo en cocina porque pretendemos preparar banquetes para grandes eventos, pero estamos dispuestos a asumir el reto", agrega Betty.




Bajo su perspectiva

-¿ A donde volvería?
-A todos los estados que he visitado, pero especialmente a Los Andes, donde se ha fortalecido
muchísimo el movimiento turístico y quisiera volver para aprender un poco más de ellos.

-¿Qué le dice a un extranjero de Lara?
-Que la gente es muy cálida y amable...esa es nuestra tarjeta de presentación. Que vengan y no se sugestionen con que es peligroso recorrer nuestras calles. Todas las ciudades del mundo son peligrosas
y eso no debe ser impedimento para conocerlas. El hecho de nacer y enfrentarse a la vida ya es un riesgo. Entonces, ¿por qué privarse de disfrutar de los maravillosos parajes de esta región? Tenemos unas posadas muy buenas en Duaca, Sanare, Cubiro y en Agua Viva que son dignas de visitar.

-¿Cuál es el primer lugar que usted recomendaria visitar en Barquisimeto?
-La Casa Eustoquio Gómez, donde está la sede de la Corporación de Turismo de Barquisimeto (Cortubar) porque es un buen punto de partida. Allí se encuentra toda la información que cualquier turista necesita para recorrer la ciudad.

-¿ Cuál es el lugar del casco urbano mas impactante?
-El Edificio Nacional y su vitral. Es espectacular las 24 horas del día y para nosotros es un orgullo tener el segundo vitral más grande del país aquí.

-Hay quienes opinan que la gente que viaja cuando come se transporta a una época, a un lugar, a un estilo de visa, a un país ¿ Comparte esa  idea?
-Claro...quien se come un ajiaco viaja a Colombia. La comida tiene la virtud de ser sensorial, transportadora y de mover sentimientos.

Con un plato, uno es capaz de recordar su niñez, añorar ciertos momentos familiares y hasta de llorar.

Mi madre hacía mucho una Sopa de Tortica y cuando yo la preparo, recuerdo tantas cosas bonitas.

-¿Cúal es su mejor plato?
-Ufff... bastante difícil es esa pregunta! El ovejo al horno y el chivo al tarkarí.

-¿La mejor bebida?
-El jugo de panela con limón.

-¿El mejor postre?
- El quesillo!



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Dulce de lechosa

Se prepara con mucha frecuencia para Navidad, pero para los larenses siempre es una exquisitez y pueden ofrecerlo a sus familiares, amigos y visitantes todos los días.

Se cocina lentamente y al estar cristalino se conserva en frascos de vidrio, un dulce de lechosa sirve de
exquisito regalo, de postre, de merienda al atardecer. Sus tajadas cristalinas siempre serán un mágico
encuentro con la dulcería criolla venezolana.

Ingredientes:
-5 kilos de lechosa verde

-2,5 kilos de azúcar blanca

-1 cucharada de bicarbonato

-Clavitos de olor al gusto

-Un poquito de agua

Así se prepara:

Se retira la concha de la lechosa y se corta en tajadas finas, se extienden sobre una bandeja, se espolvorean de bicarbonato y se dejan hasta el día siguiente. También pueden extenderse y dejarse al sol por un día, para que se mantengan firmes, y obviar el bicarbonato.

Se coloca la lechosa en una olla grande, se agrega el azúcar y se coloca un poco de agua (unos 4
dedos de la olla). Se agregan clavitos al gusto y se deja cocinar lentamente hasta que la lechosa se cristalice.

La fruta libera mucho líquido por lo que no hará falta más agua. Deje enfriar, y aún tibio sirva en
frascos de vidrio o un envase grande.

Sabores

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Fuente: El Impulso-Suplemento Turístico

martes, agosto 10, 2010

Las Lizarraga, tres generaciones de flamenco

Los ratos en que con amor y esmero la “tía” Lilian le enseñaba a sus hijas Magdalena, Lilian y Carolina el flamenco, baile que de generación en generación ha formado parte de la familia, dieron sus frutos. Hoy todas son profesionales, y además le inculcan a otros jóvenes y no tan jóvenes el legado de la familia.





Mariana Oviedo Rangel

Fotos: Fernando Aguirre



Al comienzo de la entrevista la tía Lilian recordaba con mucho cariño que ese amor por el baile le fue inculcado en su casa, sobre todo por su padre, quien era barquisimetano de origen, pero su corazón pertenecía a Andalucía- España, y que aparte de dedicarse a su carrera, la ingeniería civil, era un apasionado de los toros y dicho baile.

“Esa euforia por el flamenco nos la inculcó a mis dos hermanas y a mí. Todas aprendimos a bailar en Venezuela. Crecimos bajo el ambiente español, todo lo que había en mi casa era traído de España; los faroles, las alfombras, las vajillas ¡todo! Quizá por eso su hermana mayor vivió en España por más de 18 años, y la otra es actriz profesional, especializada en teatro del siglo de oro español, lo cual le ha generado muchos premios nacionales e internacionales, por lo que la esencia española nos viene de herencia”, puntualiza la tía Lilian.

Hoy su familia es numerosa, abundan las mujeres, “los varones son adoptados”, pero la pasión por enseñar ese legado continúa, sobre todo a la tercera generación.

Magdalena Lizarraga, la mayor de las hermanas, explica cómo su madre les enseñaba todos los días el baile mientras su abuelo disfrutaba muchísimo contemplándolas, hasta que un buen día “las mamás de mis amigas le sugirieron que les enseñara a bailar, y como no había casi flamenco en la ciudad y a ella le encantaban los niños accedió”. Hasta la fecha hace ya 34 años desde que se fundó la Academia Las Lizarraga. De esas primeras alumnas pioneras está Daniela Castillo, con quien el lazo de la amistad y del baile las unió de tal manera que es otra Lizarraga más. La tía Lilian sostiene que cuando la observó bailar supo que era una bailaora innata. Ese ímpetu también se refleja en su hija Juliana quien a su corta edad ya muestra los dones artísticos heredados por su madre. Omaira Loreto, Mayra Ponte y Bárbara Cabrera son otras hijas adoptadas. Todas empezaron a los tres años de edad. “Uno de los objetivos principales de la escuela es crear artistas, no solamente enseñarles el baile, sino que vivan la experiencia de montarse en un escenario año tras año, que perfeccionen su arte y lo disfruten, que lo compartan con sus profesoras, padres y amigos, y la forma de hacerlo es presentando espectáculos.”, recalca Magdalena Lizarraga, directora de la academia en Prebo. Es por eso que para su 35 aniversario tienen pensado presentar una combinación de lo que es el clásico español con lo gitano. “Es un proyecto muy ambicioso, la producción tiene casi dos años. Musicalmente estamos pensando en incluir una orquesta, y trabajar un cuadro de flamenco con músicos en vivo, en una conexión de lo que es la España clásica y el flamenco clásico y lo que es el flamenco gitano. Las personas van a disfrutar mucho; creo que va hacer uno de los espectáculos más importantes y retadores desde el punto de vista artístico que va a producir la academia, y es el momento porque todos los años somos más, y eso hace que el equipo se entregue y se enamore de su trabajo”, añade Carolina Lizarraga, directora de la Fundación Venezuela Viva.

La tercera generación de Las Lizarraga nace con nuestras hijas y con las hijas de nuestras alumnas que están bailando y aprendiendo, y creemos que en el futuro muy cercano van a poder ser bailadoras profesionales. “En lo particular veo a mis sobrinas y me doy cuenta de cómo podemos dar el ejemplo, enseñando, bailando, trabajando, dar el ejemplo en el arte, dar una transmisión en lo que se logra y ama”, agrega Carolina Lizarraga.

Las Lizarraga, referencia del flamenco en el mundo

Carolina comenta que en los próximos meses la Fundación Venezuela Viva se presentará en España como espectáculo invitado de grandes festivales importantes en ese país ibérico. En el mundo son referencia obligatoria de lo que están sucediendo con respecto al flamenco, “eso nos ratifica que lo estamos haciendo bien, y nos exige aún más para hacerlo mejor”.

Cuando recibimos premios como el de las cinco estrellas de la crítica escocesa, o escuchamos comentarios como “me sentí venezolano”, “quiero agarrar el primer avión e irme a Venezuela” reflexionas y sientes que cuando un grupo creyéndoselo y sintiéndolo puede transmitirlo al mundo entero, y traspasar fronteras, ese es el gran valor de nosotros como agrupación.

Venezuela Viva se nutre de las alumnas de la Academia. “Imagínate la admiración y el entusiasmo que tienen esas niñas de ver que no es nada más una academia de baile donde voy a pasar un rato, sino que pueden desarrollar una carrera, una vida artística, paralela a sus estudios profesionales”, indica Magdalena Lizarraga.

Hasta la fecha la academia Las Lizarraga cuenta con tres sedes en la ciudad de Valencia y una en la ciudad de Miami- EE UU.





Cabe destacar que para ellas siempre fue un reto el trato y la manera de llevar un negocio familiar, pero que también se convirtiera en un servicio para el público. Una vez que las alumnas fueron creciendo y pudieron realizar espectáculos y abriendo nuevas sedes tuvieron que organizarse para darle a cada alumna el mismo servicio. “No sentimos nunca que estamos completos. Todos los años sentimos que podemos mejorar más, tratamos de estar muy cerca de las alumnas, escuchar que les gustó y qué no, ver como el público reacciona, ver como de alguna manera las mismas profesoras sienten a sus alumnas, porque cada grupo se convierte en un mundo nuevo, es una atención muy especializada y para eso tienes que tener amor en lo que haces”, enfatiza Carolina Lizarraga.

Otro aspecto importante es la incorporación de los hombres en el baile. Aunque las mujeres siempre son mayoría en la academia, las profesoras destacan que a diferencia de los que muchos piensan, el flamenco es un baile muy varonil, por lo que cada año los hombres se integran a la academia.

Enfatiza Magdalena que ella como directora les asegura a todas las madres que sus hijas al comenzar sus clases -que puede ser desde los tres años- tendrán un buen ejemplo como bailaoras profesionales, “ya que la misión de todas las profesoras es enseñarles que se puede tener una carrera universitaria paralela con el flamenco.

Para ejemplo nosotras. Yo soy abogado y psicoterapeuta, y mis hermanas también son profesionales”, dice.

Igualmente todas aquellas personas que estén interesadas en comenzar clases de flamenco pueden hacerlo, ya que no existen límites en cuanto a la edad. “Puede empezar una mujer de 40 y 60 años, la edad no importa, sino sus ganas de aprender el baile. Yo tengo alumnas adultas y lo hacen muy bien”, puntualiza Magdalena.

-Con Venezuela Viva ustedes sobrepasaron las fronteras, ¿qué les dicen las personas porque lo hicieron con un baile que no es propio de nosotros?

-El gran suceso en la vida de Venezuela Viva y en particular mi experiencia es que yo sentía que era española, pero me seguía sintiendo venezolana, y sentía que el flamenco era mío; el reto fue hacer un espectáculo donde se bailara con un lenguaje flamenco, pero que no se perdiera la realidad de una vida, de una tierra y de una cultura que también nos ha influenciado y que es Venezuela. El show cuenta esa historia, de por qué tenemos tanta influencia española, por qué sentimos que es nuestra, y por qué también hay un aporte nuevo, no solamente estamos haciendo lo que otros nos enseñaron, sino que hemos aportado cosas que hemos recibido en la conexión de tantas culturas que convivieron durante tantos años aquí, que dieron origen a lo que fue el mestizaje de raza y cultura, y esa es la grandeza de la cultura venezolana, que como aporte muy humildemente hacemos también al flamenco, a todo lo que de alguna forma también surge de una fusión, porque el flamenco surge históricamente de una fusión de razas y de culturas; y que está muy influenciado: joropo, salsa, los pasajes se ve claramente influenciado en todo lo que es la estructura del flamenco.





-¿Qué viene después de Venezuela Viva?

-¡Muchísimas cosas! Venezuela Viva está en pleno desarrollo; ya tenemos un nuevo proyecto basado en la novela Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos. El gran patrocinante de Venezuela Viva es la academia Las Lizarraga, pero la organización que está llevando este espectáculo y la creación de otros es la Fundación Venezuela Viva, la cual es sin fines de lucro, cuya búsqueda y misión es el desarrollo y difusión de los valores venezolanos a través de la producción y creación de espectáculos musicales relacionados con ello. Su primer gran producto es el espectáculo Venezuela Viva que lleva más de 100 funciones internacionales, un evento que se presenta cada año en Caracas, queremos traerlo a Valencia otra vez, y tenemos pensado realizar una gira nacional, porque tiene que ser visto por cada uno de los venezolanos, así que durará por un buen tiempo.

Si tenemos proyectos nuevos, como Orinoco, todavía tenemos mucho qué trabajar para poderlo presentar, porque cada vez que presentas un proyecto tienes que tomar en cuenta tu historia, siempre tienes que estar pensando en que va a salir mejor o igual y ese reto hace que cuides cada detalle, ya no podemos estrenarlo con más audacia y tranquilidad, como hicimos Venezuela Viva, ya que era la primera vez; cuando existe un segundo y tercer proyecto te cuidas más, y eso requiere un tiempo que no lo tuvimos con Venezuela Viva, fuimos aprendiendo y desarrollándolo en el camino, con Orinoco vamos a tener que estrenarlo en su 100 por ciento, y eso va a requerir un poco más de tiempo.

La experiencia de ser Lizarraga

Daniela Castillo, Directora de la sede en Prebo

Yo fundé la academia. Esta gran familia lo es todo para mí en el transcurso de mis años compartir con esta calidad de gente y mis hermanas. Pasé de ser una alumna con una profesora bravísima, pero una madre para mí, como siempre lo he dicho, otra mamá. Por otro lado, fui profesora por muchos años en la academia, con el equipo de trabajo de Carolina ha sido lo máximo para mí, una enseñanza única por el profesionalismo que tiene, y la dedicación para con todas nosotras como parte de las Lizarraga. Siempre le digo a mi papá: yo soy Castillo, pero realmente me siento con el alma Lizarraga. Actualmente comparto la sociedad de Prebo con Magdalena Lizarraga, que ha sido más que una amiga, mi hermana. Y hoy tengo una hija, Juliana que forma parte de la academia, y cuando la veo bailando y me parece increíble observarla, y así seguiré de mano derecha de ellas para lo que necesiten.

Omaira Loreto, Subdirectora académica de la sede de Mañongo

Yo bendigo el día en que llegué a esta casa por medio de Magdalena, ya que estudiábamos juntas en la universidad. Ella me propuso si quería tomar clases de flamenco y yo encantada acepté. Empecé a tomar clases y poco a poco fui subiendo, hasta que llegué a dar clases. Me convertí en parte de la familia, hasta que me casé y me fui a Europa por más de siete años, di clases de flamenco en Italia, pero siempre le decía a mi esposo aquí está mi cuerpo, pero mi alma está en Venezuela, hasta que se dio la oportunidad de venirnos y aquí estoy, con mi familia. Esto es un modo de vivir, la pasión por enseñar y por este arte es todo. También trabajo con Carolina en Venezuela Viva, ya no bailo porque estuve mucho tiempo fuera y para seguir a estas monstruas tendría que echar para atrás, pero son generaciones mucho más jóvenes, pero tengo el placer de trabajar la logística y de actuar en Venezuela Viva, soy la reina Isabel de Castilla cuando hacemos las giras.

Mayra Ponte, Subdirectora de la Academia de San Diego

Yo tengo 31 años y desde los tres estoy en la academia. Para mí es un privilegio pertenecer al equipo. Son muchos años y vivencias hermosas. Para mí eséta casa es mi familia, es parte de mi vida. He pasado por varios niveles en la academía. Fuí coordinadora artística y subdirección académica por más de tres años y ahorita estoy al frente de la nueva sede en San Diego, junto a Bárbara Cabrera, y de la cual tengo todas las espectativas del mundo. Estoy felíz de estar aquí y de pertenecer a esta familia.



Fuente: Revista Parentesis

miércoles, agosto 04, 2010

La mirada de Fina Torres

Su visión maestra ha dado lugar a obras cinematográficas como Oriana y Woman on top, además de dirigir a Doris Wells y a Penélope Cruz.
La última vez que supimos de la cineasta venezolana presentaba a una Penélope Cruz que justificaba por qué tenían que estar Las mujeres arriba. Hoy, vuelve a la gran pantalla con dos figuras femeninas, una que se llama Eva, encarnada por Prakriti Maduro, y otra llamada Habana, interpretada por la narrativa que se desarrolla en sus propias calles.

Conoce detalles sobre su nuevo filme Habana con nombre de mujer : "Habana Eva" estará de gira por varios festivales latinos en Estados Unidos


El Nacional Eme - Jueves 22 de Julio de 2010



Aunque Fina Torres no vive desde hace tiempo en nuestras tierras, pareciera que su memoria sólo desea reproducir lo que a temprana edad vivió en la Caracas jovial de la década de los 60.

Su trabajo cinematográfico se ha inspirado en mujeres latinas que cuentan historias propias e intimistas, pero con grandes características universales. Tuvimos la oportunidad de acercarnos desde la lejanía telefónica, para conocer detalles sobre su más reciente película, Habana Eva, que se estrena mañana en las salas nacionales.

Nos atendió el teléfono una tarde después de haber enfrentado un "tráfico terrible" en la ciudad de Los Ángeles. Su voz descansó en un sofá para responder a un conversatorio que buscaba respuestas sobre Habana Eva. Sin más preámbulos y sin conocer mucho sobre la cinta, indagamos sobre el guión. Un texto original escrito por el cubano Jorge Camacho, quien elaboró esta historia durante el "periodo especial" de Cuba ­en el momento en que la Unión Soviética deja de enviarle ayuda económica a la isla-. "Hace como 5 años me la ofrecieron unos productores franceses que tenían los derechos de esta historia. Ellos me dijeron que contaban con el financiamiento. La única condición que puse fue que yo pudiera trabajar justamente en el guión.

Ellos aceptaron, le hicimos ciertos cambios y cuando lo tuvimos listo nos enfrentamos al hecho de que ya no contábamos con el financiamiento que habían ofrecido. Luego de trabajar tanto en el guión me dije que esto no podía quedarse así. Convencimos a los productores para que nos cedieran los derechos, llevamos el proyecto a Alter Producciones y con la ayuda de la Villa del Cine y del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) lo realizamos en coproducción con estos productores franceses".

Los cambios hechos en el guión, tenían que ver con el contexto histórico. Originalmente se desarrollaba durante los días del periodo especial en 1989 y se trajo a un momento más actual que se corresponde con el cambio presidencial en Cuba. Esto dio pie a la siguiente pregunta: ­¿Ese contexto político ejerce un peso en los protagonistas? ­La protagonista es una costurera que tiene una historia de amor entre dos hombres, pero su ambiente tiene que ver con lo que ocurre ahora mismo en La Habana. La imagen que uno tiene de Cuba es muy rígida, pero yo he visto desde hace 35 años los cambios que ellos han tenido, sobre todo los jóvenes. Allí están pasando cosas interesantes. Hay una movida musical contemporánea digna de captarla. Me enfoco más en los aspectos juveniles de vanguardia que en la política.



Dos venezolanos en La Habana


"A Prakriti, la encontré después de muchas pruebas... Ella encajaba perfecto por su físico y sus virtudes

actorales. Creo que ellos dos están muy bien en la película, son muy buenos actores y quedé satisfecha con los resultados. No sé qué imagen tengan de ellos en Venezuela, lo que sí te puedo decir es que conmigo trabajaron excelente". Con Juan Carlos García, la directora confiesa entre anécdotas, "discúlpame, pero Juan Carlos tiene un cuerpo fantástico, -ríe-. Tenemos una escena del actor desnudo que, la verdad, se disfrutó... Fíjate que hicimos una premier en Hollywood y la gente quedó encantada con la película y con sus protagonistas". Con la voz puesta en el orgullo, agrega: "Fue fantástico. Era la primera vez que veía la película en pantalla grande. La cinta la grabamos en digital y luego se convirtió a 35 milímetros. Había muchísima gente, hicimos la proyección en un teatro de 876 puestos. Tuvimos que regresar a muchas personas que no lograron entrar a la sala. Vinieron muchos venezolanos, cubanos, americanos y latinos en general. El público era muy mixto y la película gustó mucho.

Según afirma la directora, la película es extraña. "Tiene una mezcla rara. Es una comedia, pero a la vez es triste. Es una combinación de géneros, tiene tinte de comedia romántica y la gente se ríe, pero en el fondo hay drama. A veces no sé cómo describirla, es muy especial. Está el personaje principal, una chica que tiene su novio, está aburrida de la vida, tiene una vida frustrante y se siente fracasada.

De pronto se aparece un extranjero con otros encantos y le abre las puertas a un mundo desconocido, le llena la vida de nuevas expectativas. Eso es, básicamente, la historia de amor que se plantea en un contexto de comedia. Lo interesante es que el personaje después de sufrir una decepción amorosa se propone otros derroteros en su vida, rompe con todas las convenciones y hace lo que ella realmente desea hacer; un final sorprendente".


El personaje de La Habana


"Este filme es como una metáfora.

La Habana es como Eva, la ciudad es un personaje también. "Eva" es la primera mujer, así que trabajamos con la idea de un primer hombre y una primera mujer".

Pareciera que Fina lo oculta, pero en el fondo de su voz se siente algo de nostalgia cuando nos cuenta por qué escogió La Habana. "Siempre deseé filmar allí. Me recuerda a la ciudad de mi infancia. Yo vivía en La Castellana, cerca de la Cota Mil y tengo esa sensación de que viví en calles por las que pasaban pocos carros, con niños jugando, recuerdo el color de sus casas. La primera vez que visité La Habana fue en 1985 y me sorprendí porque me recordó a esa Caracas. La Habana conserva esas calles vacías donde no se oye una moto, con casas que lucen igual que hace 50 años. Obviamente, deterioradas. Pero pareciera que no hubiese pasado el tiempo".

Zoé Valdés, escritora cubana que hoy reside en París, desmitificó esa imagen caribeña del cubano cuando expresó en una entrevista que "el cubano es un ser complejo, no es tan fácil como aparenta porque parece generoso, ligero y musical, pero no lo es tanto". Se menciona la cita para brindar un marco referencial sobre cómo es el cubano que se muestra en Habana Eva. "Estoy de acuerdo con lo que dice Zoé. Nos resulta complejo porque nosotros fuimos criados en un sistema social diferente, es el resumen de la gente que ha pasado trabajo, no es fácil la vida en la isla.

Mis personajes, por ser una comedia, son más light.

El leit motiv

"Hoy estoy mostrando una película donde la Habana ha servido como marco, quizá mañana lo haga en otra ciudad, otro contexto, pero siempre mi fuente de inspiración será el tema latino. Lo único que me provoca la necesidad de contar está relacionado con ese leit motiv. He rechazado muchos proyectos porque no he sentido la necesidad de contar nada de lo que allí se plantea, no me han inspirado. Quizá por el momento que está transitando Venezuela, la gente pueda que no entienda la relación de la película con el lugar donde se filmó, por los personajes y el tema, pero esto es lo que yo ahora quiero contar. Es una historia abierta y cada quien podrá sacar sus propias conclusiones. No le imprime ningún pensamiento a nadie, más bien invita al espectador a preguntarse ¿Qué estás pensando?".




Fuente: Revista EME


La película venezolana “Habana Eva” ganó el premio a la Mejor Película del Festival de Cine Latino en Nueva York, pratrocinado por HBO
 
La cinta fue dirigida por la venezolana Fina Torres y protagonizada por los actores Juan Carlos García y Prakriti Maduro.

Maduro encarna a una joven cubana que vive en La Habana, el personaje de Eva se ve inmerso en un momento de crisis cuando conoce y se enamora de Jorge, un cubano-venezolano que regresa a la isla temporalmente por motivos familiares. A partir de allí su cotidianidad cambia, dándose cuenta de que no está contenta con su vida. Así, con la ayuda de su amiga Teresa, comienza a tomar decisiones que la llevan hacia situaciones inesperadas pero acordes con sus necesidades.

La película se estrenó en venezuela el pasado viernes 30 de Julio, por lo que aún el público nacional tiene la posibilidad de apreciarla en la pantalla grande.

Prakriti Maduro, quien recibió el premio este domingo, indicó que, por haberse ido a Nueva York al festival no pudo tener de primera mano la recepción que el público venezolano le ha dado a la película pero “aquí les encantó, me felicitaban. En Nueva York hay muchos cubanos y se veían identificados”.

Trailer de Eva Habana




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domingo, agosto 01, 2010

Elisa Castillo, prodigiosa violinista venezolana

Elisa es una pequeña venezolana de siete años, nacida en Upata (Estado Bolívar) desde muy temprana edad destacó por su naturalidad con el violín, la música es su vida y entre estudios y conciertos espera poder terminar la grabación de su primera producción discográfica y asistir a  Fornia en Italia para participar en una competencia internacional donde asistirán l@s  mejores violinistas del mundo.
Reseñamos en esta oportunidad su corta pero fructífera Biografía enviada directamente por su madre Sahyri Valerio, a quien le damos las gracias por su información y poder descubrir este Talento Venezolano.



Elisa Castillo nace en la ciudad de Upata Estado Bolívar Venezuela, el 5 de octubre de 2002, a sus tres años despierta su pasion por la musica, en una oportunidad dibujo un violin con su arco y jugaba con su violin de papel, se colocaba en una silla a tocar imaginandose ser una gran violinista. Desde muy pequeña ya dibujaba notas musicales, al poco tiempo sus padres hacen un esfuerzo en comprale su primer violin cousandole gran emoción al contar con un instrumento verdadero, inmediatamente comienza sus estudios con su padre Johan Castillo, enseñandole sus primeras notas musicales y asi demostrando un gran talento que ha evolucionado rapidamnte, demostraba disciplina, constancia y ser una excelete alumna en todas sus clases.





En mayo de 2006 forma parte de la estudiantina Mimina Rodriguez Lazama de la Casa de la Cultura de Upata, dirigida por el Profesor Angel Resplandor, comienza sus primeras presentaciones creando muy buenas espectativas. En junio del mismo año pasa a formar parte de la primera fila de violines de la Orquesta Sinfonica pre-infantil de Ciudad Guayana, siendo una de las violinistas mas jovenes de la Orquesta  entre 200 niños que presentaron una prueba de ingreso, en la cual fue la primera seleccionada; en muchas oportunidades tocaba en los conciertos a oido, porque todavia no sabia ni leer ni escribir por su corta edad de 5 años. Estudiaba en la Orquesta con niños de 9 años en adelante desempeñandose con sus limitaciones como una gran violinista al ser catalogada por muchos como niña prodigio, Elisa recorria los  60 km  que separan Upata de Puerto Ordaz al salir de su pre-escolar todos dias de 2 a 4 de la tarde para asistir a clases en la Orqueta Sinfonica de Ciudad Guayana ya que para esa epoca no existia una red de Orquesta en la ciudad de Upata que es donde ella reside demostrando que no existe distancia ni imposible cuando se quiere alcanzar las metas.







En el 2007 Elisa comienza en su carrera como violin solista por iniciativa propia cumpliendo el paradigma de que cualquier niño puede tocar un violin por iniciativa propia y que no necesita pertenecer a ninguna institucion para ser grande y demostrar su talento.

Elisa dedica su tiempo impartiendo charlas para loe niños de bajos recursos enseñandole su y sus conocimientos y da pequeños conciertos en geriatricos y fundaciones de personas discapacitadas,ademas de hacer innumerables presentaciones y conciertos en el  Eco-museo del Caroni, CVG, Club Italo Venezolano, estaciones radiales.

Debido a su talento mucho medios de comunicacion le han pedido una produccion discografica en la cual se encuentra trabajando con un sencillo de 7 canciones, Elisa escogio variados sus temas para su disco canciones de Armando Manzanero, Andrea Boccelli y música de nuestro pais, y en una de su canciones ella tubo la idea de tocar una cancion sola siendo ella el unico instrumento.




Deseamos que Elisa sea efectivamente un Talento Venezolano conocido en todo el mundo.

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jueves, julio 29, 2010

Luis Muller, pulso firme para una tarea de precisión

“El piano fue, sin duda, el hijo de una mente maravillosa”. Con esa frase, Luis Muller se prepara antes de iniciar su rutina. Con un celo increíble extiende sus herramientas antes, las revisa una a una y analiza los pasos a seguir. Observa de lejos a su paciente y poco a poco comienza a descubrir lo que para él es un mundo maravilloso, muchas veces ignorado por quienes son dueños de un piano. Seguro de que durante mil años más seguirá existiendo, la perfección de este instrumento no lo abruma.

Texto y fotos por Hans Graf




Este caraqueño que vive en Caricuao conoce el valor de la constancia como herramienta de trabajo en un oficio poco conocido. Una a una va desmontando las piezas con extremo cuidado. La tapa frontal que cede ante el destornillador queda a un lado. La mano segura deja al descubierto un cruce de cuerdas, madera, hierro forjado y bronce. Las entrañas mismas del mágico acto musical. “Es el alma lo que le da vida. Estos son los órganos”, dice al tiempo que completa el proceso de dejar al aire la intimidad mecánica de aquel instrumento. No hay tonos metálicos, ni dulces, ni fuertes que se resistan a la aguda observación de un técnico en afinación. Son miles de piezas que ceden su encanto artesanal a la precisión tecnológica y al agudo sentido que se desarrolla en esta profesión. Un ensamble magistral cabe como definición para este instrumento: “es placentero”, dice Muller.

En su profesión, tocar el piano y robarle una melodía a las teclas no es un imperativo. De hecho, no toca ni siquiera “los pollitos”, pero eso no le impide apreciar aquella obra suprema de la mente humana en su totalidad. “El sonido que de aquí salga es una maravilla”, asegura Luis, y con su manual mental repasa cada paso, se concentra al momento de ajustar cada una de las clavijas, cuerdas y teclas para lograr el trabajo perfecto. Las predilecciones por los pianos alemanes, ingleses, checos y demás europeos se fundamenta en que estos tienen “un sonido más dulce, aterciopelado”, aunque no por ello deja de reconocer las legendarias marcas americanas y japonesas, todas ellas referidas en un grueso manual lleno de datos técnicos y numeritos que permiten rastrear con precisión el año de construcción, lugar e incluso determinar la cantidad de ejemplares fabricados de un determinado modelo.

El traqueteo seco que registra el osciloscopio varía. Este sencillo instrumento, que parece más bien un antiguo radar o un vetusto marcapasos, mide la tensión de las cuerdas del piano. Tras dos horas de ardua labor, uno a uno los sonidos parecen convencerlo finalmente. No utiliza más que sus utensilios y su ingenio. La afinación de oído la pueden practicar pocos en el mundo y no necesariamente resulta la más idónea. El término lutier tampoco encaja con su profesión y, tras 22 años en el negocio, sabe que pertenece a un reducido grupo de artesanos (con alto nivel de tecnificación) que asumen en las sombras el reto de poner a tono los pianos para el deleite del público de los grandes maestros.




Simon Díaz, Juan Vicente Torrealba y Aldemaro Romero, entre otros músicos, han sido testigos de la meticulosidad de este personaje caraqueño tan exclusivo y anónimo. Una herencia en atención al cliente que le ha permitido sentarse ante los pianos de los ricos y famosos de la capital, aunque muchos de estos utilicen tan sublime instrumento para colocar retratos familiares. No está sólo y reconoce que, aunque pocas familias se dedican al oficio, existe solidaridad entre ellas.

Los golpes ya refinados tras ajustar las cuerdas dan forma a las melodías. Cada quien trabaja según su estilo. Ir del centro a la derecha del piano hacia los tonos agudos y luego a la izquierda para los bajos, depende en buena medida del técnico e incluso de las condiciones del piano. Se distribuye la presión de las cuerdas, se hace un trabajo uniforme y poco a poco se logra el objetivo. Las leyes de la física son una referencia obligada en este trabajo para lograr la tensión perfecta.

La labor artesanal es parte de su vida. En el campo existe espacio para hacer cosas originales. Piezas que no se consiguen, ajustes menores que requieren del talento, paciencia y disciplina propia de un taller dedicado a devolverle la alegría y el tono a un sublime instrumento. “Hay lugar para hacer cosas uno mismo”, asegura cuando una a una empaca sus herramientas para devolverlas a su lugar. Deja, eso sí, las fotos para los dueños, ya que pocas veces suele recordar el orden en el cual estaban.

Fascinado por el piano del Goethe Institut de San Bernardino, así como los del Teresa Carreño, el de Corp Banca, el Bosendorfer del CVA y los dos del Aula Magna, sabe siempre apreciar un buen ejemplar, aunque en muchas casas sean parte del mobiliario decorativo y se les eche de menos en los conservatorios. Un mentor, que le ha enseñado a apreciar la finura de su trabajo al poder tener un sonido pulcro y preciso, es Jerry Weil. Una de sus mejores referencias al momento de hablar no sólo de jazz, sino de la magia que representa ver cuando, una vez hecho el trabajo de darle la tensión precisa a cada cuerda y el peso perfecto a cada tecla, comienza la música.

Es un momento mágico, y su mirada cierra un ciclo que se repite semanalmente en una ciudad que, pese a todo, le da el tiempo suficiente para disfrutar de sus hijos Miguel Ángel, Amanda y su esposa Auristela, quienes ven en él al digno heredero de las enseñanzas del abuelo Carlos en un oficio que requiere orden, rigor y mucha pasión, cuya recompensa es la melodía infinita del refinado traqueteo de los blancos y negros del sublime piano.


Fuente: Revista Sala de Espera

viernes, julio 23, 2010

Omar Pereney, el cocinero adolescente del Canal Gourmet

Omar Pereney es el tercer venezolano que cuenta con un espacio propio en el Canal Gourmet. Dirigido a un público adolescente y apenas iniciada su primera temporada, su nombre da señales de su espíritu, al declararse cocinero en primerísima persona. Una afirmación inusual cuando se trata de un muchacho de 15 años, etapa de la vida donde muy poca gente logra saber, con seguridad, lo que quiere ser.






Pereney es un joven extrovertido. Habla fluidamente y a ratos da la impresión de que tiene más edad. Opina sobre la vida con una seguridad pasmosa, pero se entiende de alguien que a los 12 estaba claro en su amor hacia los fogones. Así empezó esta historia, y poco a poco se ha ido colando entre los cocineros más reconocidos del país. De hecho, cada uno de los 13 programas, ya grabados, es en homenaje a sus mentores: Héctor Romero, Juan Carlos Bruzual, Sumito Estévez, Wéndoly López, Paul Lanois y María Eliza Rommer.

“Estaban buscando alguien para conducir un programa dirigido al público adolescente. Nosotros no lo sabíamos —refiriéndose también a su papá, quien fue el de la idea de proponerlo para un programa de televisión—, mandamos una propuesta y en 36 horas recibimos respuesta. Nos dijeron que estaban interesados, que el equipo que producía el programa de Sumito, Venezuela Mía, estaba en Venezuela y que ellos me harían una prueba. Creo que mi ventaja fue que yo soy cocinero de verdad, verdad, no un muchacho que ponían a cocinar ahí”, afirma Omar.







El piloto tardó aproximadamente tres semanas en llegar a Argentina. Luego de la primera llamada, todo sucedió sin contratiempos: dos viajes a Buenos Aires, el primero para establecer los términos de la producción y el segundo para entrar de lleno en las grabaciones. En principio, estaba destinado al segmento del cono sur, pero apenas terminó la elaboración del primer episodio, ya estaba ubicado en la parrilla de programación que va desde México hasta la Patagonia.

Fogones juveniles
El programa Yo, Cocinero tiene un claro corte adolescente. Omar viste una franela con delantal y la cocina se ubica en “su habitación”, decorada una computadora de última generación, una bicicleta y colores brillantes. Las recetas de la primera temporada se escogieron alimón entre Omar y su papá, y luego las discutieron con la producción de la televisora. En principio, eran de un corte más venezolano, pero dado que algunos de los ingredientes no se pueden adquirir en otros países de Latinoamérica, se simplificaron al máximo. “Hubo ingredientes no negociables como el uso de ciertos quesos y el papelón para los golfeados, porque sin eso ya es otra receta”, apunta Omar.





Tomó dos semanas hacer los primeros programas, donde se cortaron y cocinaron al son de indicaciones del director y bajo el ojo de camarógrafos una pizza de tomates cherry, golfeados, pollo a la cacerola, pastel de polvorosa, pan de jojoto, torta de cambur y arepas de varios rellenos. Todo explicado bajo su hablar rápido caribeño y algunas improvisaciones que resuelve con gracia y sin mayor dificultad.







Un claro espíritu criollo de las manos de un muchacho que pasa el tiempo libre que le dejan los estudios en la cocina de El Comedor de Sumito. Sus amigos son los cocineros, sus juguetes tablas, ollas y cuchillos, su iPod revienta al ritmo de Jason Mraz y Jack Jhonson al son de “Banana Pancakes” que canta junto a sus compañeros-compinches, frente a los fogones. “Los 15 años son los viernes y los sábados, y ese día trabajo. He roto el paradigma que la gente tan joven no puede cocinar, siento que les hice el favor a quienes vienen detrás de mí”, afirma Omar, quien asegura que no concibe su vida sin la cocina, sin la adrenalina que se genera cuando se sabe que hay comensales hambrientos en el salón.


Por Vanessa Rolfini
Cortesía Canal Gourmet

martes, julio 20, 2010

Erich Wildpret actor profesional

Este actor venezolano no suele encabezar titulares de prensa escandalosos, no da declaraciones polémicas, ni convierte su vida sentimental en un circo al alcance de todos. Su presencia en los tabloides es tan intermitente como la aparición de películas venezolanas en cartelera que, aunque pocas, hacen de Erich uno de los talentos más solicitados del cine nacional




Dicen que le gusta el anonimato. Que es reclusivo, intenso. Personalmente encuentro estos juicios contradictorios, pues a mí entender, un actor es alguien que en el fondo (y en la superficie) disfruta de ser visto. De lo contrario, no se pararía frente a una audiencia para que lo vean miles de personas. ¿No?

Así que si de adjetivos se trata, prefiero tildar a Erich Wildpret de actor profesional. Uno de verdad. Formado en las tablas de teatro y no en los gimnasios o pasarelas. Que se muestra y trabaja sólo en función de los personajes que interpreta y no de su imagen ante el público. Que se compromete primero con las ideas y energías de lo que va a interpretar. Un tipo que come gracias a que actúa. ¿Intenso? Tal vez para algunos, pero poco le importa.

“No sé trabajar de otra manera. Me encantaría tener otra forma de trabajar, pero no puedo. Hay actores que pueden manejar mil cosas a la vez sin que eso implique un detrimento de su trabajo y eso me encanta. Yo no puedo”, comenta Wildpert.

— Hay actores que piensan más en su figura y la manera en que el público los percibe antes que en el personaje que interpretan.

—A título muy personal, para mí es más interesante estar en función del personaje. Si necesito hacer cosas que beneficien mi carrera, trato de endosar al personaje características que no son él. Pero se necesita no que sea yo, sino que sea él. Y si el personaje te dice: “Yo soy así”, hay que dejar escuchar esa voz.


—¿Y cómo haces para escucharla?

—Yo necesito tener el tiempo suficiente para entenderlo, necesito ensayos, distanciarme, entender el contexto, saber qué lo mueve y por qué toma las decisiones que toma. Trato de quitarme de encima lo que me hace Erich Wildpret, para poder acercarme al personaje.




—¿Mientras menos se sepa de Erich, mejor?

—Me ha tocado estar desnudo en una obra de teatro a centímetros de la primera fila, interpretar personajes con posiciones ideológicas reñidas a las mías, tendencias sexuales diferentes, travestís... Nunca he pasado por circunstancias tan álgidas como las de varios de mis personajes y, para poder encararlas, hay que aproximarse con compromiso. De lo contrario, siento que no estaría siendo justo ni con el personaje, ni con la oportunidad de trabajo. Para hacerlo así, prefiero que lo haga otro.

-¿Qué no estarías dispuesto a hacer como actor?

—Si siento que no tengo un vínculo con el personaje, para que el trabajo tenga cuando menos un desarrollo, prefiero no hacerlo. Si no hay compromiso con la historia, no se le dice nada a nadie y es más un tema de mercado, me lo pienso. Si la película es de terror y la historia tiene sentido y dice cosas con las cuales comulgo, no tengo problema. Me cuesta trabajar cuando no hay compromiso con lo que se está haciendo. Suena tal vez un poco radical, pero no es así. En cambio, cuando las personas como Elia Schneider y José Ramón Novoa están tan comprometidos con lo que hacen, para mí es muy fácil hacer el trabajo.”

Un Lugar Lejano


Erich se da el lujo de rechazar las múltiples ofertas que le llegan para trabajar en televisión, las telenovelas no son lo suyo. Para lo que no chista, es para aceptar volver a trabajar con la dupla Novoa/ Schneider, responsables de Punto y Raya, Sicario, Huelepega y El Don. Este prolífico matrimonio regresa a las pantallas de cine con la que puede ser su película más intimista hasta la fecha, Un Lugar Lejano. Esta coproducción iberoamericana fue rodada entre Caracas, Galicia y la Patagonia Argentina con la participación de Marcela Kloosterboer, el español Tristan Ulloa (quien repite en Venezuela luego de su actuación en Maroa) y por supuesto, Erich Wildpret en el papel protagónico.

Su personaje, Julián, es un fotógrafo lleno de frustraciones. Le acaban de descubrir un cáncer que va minando sus fuerzas y quitándole toda esperanza. Sin embargo, tiene una visión. El sueña con una foto que nunca ha tomado. Se aventura hacia ese Lugar Lejano, donde no sólo encuentra la foto, sino a una mujer y eventos inesperados que cambiarán su vida para siempre.

“La película habla de un viaje, yo en lo personal siento que es un viaje exterior como excusa hacia un viaje interior. Julián se cuestiona qué hacer con el tiempo que le queda. Nosotros pensamos en el tiempo como algo que siempre está ahí. Incluso cuando se te anuncia la muerte de un familiar, cuando vez en las noticias que se cae un avión, uno piensa que esas cosas no nos suceden a nosotros. Caracas es una ciudad insegura, pero a mí no me ha tocado y sigo no tomando precauciones al respecto. No pensamos en esas cosas salvo cuando nos toca de una manera directa e inminente a la cual no podemos darle la espalda. Ese es el caso de Julián. Él empieza a cuestionar todas las decisiones que ha tomado en su vida y se da cuenta que ninguna la hizo por las razones que para él ahora tienen significado.

— Dices que descubres algo nuevo de cada experiencia actoral en la que participas, que te gusta aprender… ¿Qué aprendiste de Julián?

—Tiendo a no medir mucho el riesgo que involucran ciertas decisiones. Después de haber interpretado el personaje, creo que si bien sigo tomando los mismos riesgos, ahora son más concientes, porque ahora sé lo que implican. Ahora sé cuál es la consecuencia en otra persona. Ahora sé lo que implica la ausencia, quiero pensar que ahora lo manejo mejor, pero no lo sé. Tendía a no valorar la ausencia en las personas que quiero. Ahora lo hago, quiero pensar que tal vez con un poco más de conciencia.

— Muchas veces el miedo a la muerte viene por metas incumplidas y objetivos no alcanzados. ¿Estás satisfecho con lo que has logrado hasta ahora en tu carrera?

—No pienso mucho en mi carrera. No tomo decisiones supeditadas a la carrera. Estoy más a la expectativa de qué cosas se van gestando y a ser consecuente con ese proceso. Trato de no ser yo un obstáculo para que las cosas se den. Prefiero involucrarme con las personas en las que creo, con quienes comparto cosas que decir. Por ejemplo, en esta película, lo que me atrajo fue mi relación con José Ramón y su esposa Elia. Ya habíamos trabajado juntos antes, estimo mucho nuestra relación por la manera en que nos comunicamos y buscamos cosas en común, esto siempre me va a llevar a querer repetir la experiencia. ”

—¿Piensas en la muerte? ¿Cuál es tu relación con ella?

—Es muy activa. Tal vez tendría que empezar porque en este momento, no me preocupa. Capaz que me preguntas en tres meses o un año y el pánico que tengo ni te lo cuento, pero en este momento de mi vida, no. Creo que de cuando en cuando, tenemos que recordar la existencia de la muerte para ser responsables de lo que significa estar vivos.

—¿Y a qué le tienes miedo?

—Siento temor por la ignorancia. No hablo de sabiduría, sino de ese desdén, despreocupación por el otro. Ignorar al otro, ignorar la vida de los demás y el posible efecto que uno pueda tener en ellos. El “Yoismo”. Olvidarse de lo demás voluntariamente me asusta, actualmente estamos pasando por circunstancias en el país que vienen de eso. Y tenemos que aprender de ello. Si hay algo a lo que le tengo temor es al desconocimiento del otro y a dar las cosas por sentado. ¿Le digo a la gente que quiero cuánto lo quiero? ¿Los abrazo al final del día para demostrarles que significan algo para mí?”

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—¿A quién abrazas tú en la noche antes de acostarte?

— Por ahora, mientras estoy en Caracas, a mi mamá. Como voy constantemente de Caracas a Los Ángeles, me quedo en casa de mi familia. Pero tiendo a ser muy físico en la expresión del cariño. A mis amigos, por ejemplo, los abrazo todo el tiempo, pero como nadie. Y obviamente, a mi pareja.

—¿Te quedas en los Ángeles definitivamente?

—Voy y vengo. La idea de ir hasta allá era cobrar algo de distancia y alejarse de este entorno. Porque a veces es precisamente en la distancia donde te das cuenta de las cosas que te hacen falta y aprendes a revalorizar aquellas que siempre estuvieron ahí. Mis afectos, amistades, Caracas. Si estoy fuera de Caracas, la llevo conmigo… Y si la llevo conmigo, ¿existe esa voluntad de volver? Y cuando te das cuenta que sí, el regreso se te hace más gratificante, porque estás allí porque realmente quieres.

—¿Cómo están las oportunidades laborales por allá?

—En el aspecto laboral siempre he tenido mucha fortuna. Trabajo no ha hecho falta hasta la fecha.

—Y sin embargo, prefieres trabajar en Venezuela.

—Hacer cine en Venezuela, para mí tiene mucho sentido. Obviamente afuera las condiciones son mejores: mejor producción, distribución, remuneración, un trabajo te abre las puertas de otro, sí, todo es verdad. Pero es verdad pensando sólo en las cosas que me convienen a mí. Pero allá las cosas ya están hechas, hay una industria que nosotros no tenemos. Y por eso es que para mí tiene sentido seguir haciendo cosas aquí, porque creo que aquí estamos en esa etapa que nos define desde lo cultural, estamos reencontrándonos con lo que somos, aquí los directores literalmente hipotecan sus casas para poder financiarse su película. Eso es compromiso.

—De un tiempo para acá, se te ve mucho en la pantalla.

—Ha sido absolutamente circunstancial. Un Lugar Lejano se rodó hace dos o tres años atrás. Y tengo otros proyectos que se han rodado antes y que aún no han salido. Desautorizados de Elia Shneider, El Día de los Pobres de Diego Velazco, El Paraíso del Más Allá de la gente de Cinema Sur y Muerte en Alto Contraste de César Bolívar. La intención no fue la sobreexposición, sino la experiencia de trabajar con gente con la que comparto las cosas que tienen que decir.

—Has trabajado con varios directores importantes de Venezuela, ¿Qué tienen los Novoa que los hace tan especiales como para repetir la experiencia?

—Mi acercamiento a ellos vino primero por lo humano, antes que por su trabajo. Yo vi una obra de teatro de Elia, La Lección, que me impactó mucho y sabía que quería trabajar con ella apenas hubiera oportunidad. Cuando comenzamos a hacer cine, fue que comencé a buscar las películas de José Ramón.

—¿Y con qué otros cineastas venezolanos logras esa conexión?

—Mi película venezolana favorita de todos los tiempos es Homicidio Culposo. Lo que me dejó esa película en aquel momento, fue lo que me hizo querer trabajar con César Bolívar. Seguimos sin entender cuál es el lugar que ocupa nuestro cine, pero a mí esa película me dijo mucho y me ubicó. También me encanta el trabajo de Diego Rísquez en cuanto a la estética, está probando constantemente cosas nuevas. Jericó de Lamata es un peliculón. Son muchos. ”

Cualquier persona que asuma el arte con compromiso y como una tribuna para intercambio de ideas, hace que me quite el sombrero. Me alejo de lo fácil que puede ser trabajar sin amor, de todo lo que va a lo mecánico. Lo otro no se ve tan a menudo. Conecto con quienes trabajan con pasión y compromiso, más allá del resultado. La pasión detrás es lo que me interesa.



Fuente:Revista Sala de Espera