lunes, mayo 28, 2007

Rolando Quero, pintor venezolano

Con una mirada infatigable y profunda, como quien aspira penetrar tanto los misterios inescrutables como las cosas evidentes que a diario nos rodean, Rolando Quero plasma sus múltiples experiencias con una técnica pictórica y escultórica que sólo una dedicación ardua y constante proporciona.
Con el deseo de que nunca le falten la vista y las manos para seguir pintando y esculpiendo, nos da entrada este interesante personaje con quien se pudo compartir un largo rato en el que poco a poco nos condujo a ese gran espacio en su vida como lo es el mundo de las artes.
Rolando Quero, pintor de reconocida trayectoria, nos concedió la entrevista en la casa de su hermana, en el Trigal Sur, donde el huésped no solo solicitó espacio para él, sino para sus más allegadas confidentes: sus obras. Hermosas, extraordinarias, con los detalles reunidos en todas y en cada una y donde los colores han hecho que su pintura no pase desapercibida.
Foto: Cortesía Sergio Rojas

Forma parte de una familia de ocho hermanos -seis hembras y dos varones- todos muy unidos. Sus padres, oriundos de Villa de Cura, Estado Aragua, y residenciados allí, ven nacer a Rolando en el año 1954. A los 14 años lo mandan a estudiar bachillerato en San Antonio del Táchira, decisión paterna que fue muy de su gusto pues señala: "Me quise ir ya que me gustaba viajar, conocer. De San Antonio del Táchira me vine para Valencia, luego a Trujillo, lugar que me encantó pues a los 16 años me interesé por las artes; aunque toda la vida estuve ligado a ellas. Soy de los que piensa que se nace siendo pintor o escultor".
Levantó la mirada y, como buscando en la distancia un recuerdo muy preciado, comentó: "Yo ya pintaba y, en un viaje que hicimos a Maracay, mi mamá me regaló una caja de pinturas al óleo. De regreso, en el autobús, el olor de esas pinturas quedó impregnado en mí como parte de mi cuerpo, que ya mi alma estaba conquistada. Recuerdo siempre ese autobús que nos llevaba a Villa de Cura, con ese olor al óleo que aumentó mi ansiedad por pintar".
Este pintor de reconocida trayectoria estudió hasta segundo año de Derecho en Mérida, pero su amor por las artes plásticas lo llevó a Francia a los 27 años, donde se encontró muy a gusto en la Universidad Michel Fontaine, donde estudió cinco años en su Escuela de Artes Plásticas. A los 33 se fue a España.
En Barcelona estudió escultura en la escuela Massana durante cuatro años, lugar donde logró dominar la parte figurativa y el equilibrio del color. Todos los años viajaba a Túnez o a Marruecos, porque esos dos países forman parte especial de su vida. Con el transcurrir de los años perfeccionó sus técnicas en pintura y escultura y, por supuesto, se dedicó a estudiar ingles, francés, y catalán, lenguas que domina a la perfección. Para este artista, nunca se deja de aprender.
Con respecto a sus planes, asegura que se quedará en Valencia, ya que aquí está su familia. Se intuye en él un gran arraigo al calor familiar y establece lugares que son de su querencia. Ama parajes remotos allende los mares, puede ir de un lugar a otro, viajar, regodearse en las artes en otros países pero siempre regresa al hogar.
Tiene muchos proyectos a mediano y largo plazo porque por ahora tiene una propuesta para Caracas y otra en el exterior, en Miami y Nueva York. "He rechazado bastantes ofertas en Miami porque en Venezuela me siento bien, específicamente entre Valencia y Villa de Cura".
Quero disfruta contando sus anécdotas. En sus recuerdos evoca los 16 años y su interés por viajar. Un lugar muy especial y del que guarda hermosos recuerdos y una de las experiencias más bonitas fue durante su viaje a Trujillo; por supuesto, sus evocaciones lo llevan a la época de las reuniones los domingos en la Plaza Bolívar "para asistir a las retretas, que no eran retretas sino verdaderos conciertos de orquestas filarmónicas! Allí nos reuníamos todos los muchachos del liceo y luego nos íbamos a la plaza hasta la medianoche a conversar sobre las últimas películas, tales como Naranja Mecánica, Las fresas de la amargura, entre otras.
Recordó una anécdota sobre su nombre pues, aunque lo conocen como Rolando, su nombre de pila es Inocencio Rafael Quero Delgado. "Yo nací el día de los inocentes y cuando mi papá me fue a presentar lo hizo con el nombre de Inocencio. Pero a mi mamá le gustaba el nombre de Rolando porque, para esa época, había un cantante muy famoso que llevaba ese nombre: Rolando La Serie. Lo curioso del caso es que me enteré de mi verdadero nombre en sexto grado, cuando una maestra me llamó y yo no respondí porque esperaba que me dijera Rolando. Y le pregunté: ¿Por qué me llama Inocencio, si soy Rolando? Y ella me respondió: Pregúntale a tu mamá. Al llegar a casa le pregunté a mi mamá, ella me explicó y, a partir de ese momento, comencé a firman con mi verdadero nombre.


¿CUANDO FUE TU PRIMERA EXPOSICION?
"A los 20 años hice mi primera exposición en Valle de La Pascua, en La Casa de la Cultura, conjuntamente con otro amigo. Con flores, naturalezas muertas, personajes típicos de la región... Era una colectiva".

¿DE QUE TE ARREPIENTES?
No me arrepiento de nada, y si vuelvo a nacer haría lo mismo y sería lo que soy ahora, pintor y escultor.
Dijo que hay algo que le preocupa en lo referente a la parte educativa del país, y es que considera que en Venezuela los jóvenes están muy mal informados en lo que a arte se refiere; tomó como ejemplo el país francés donde los jóvenes se gradúan de bachiller con mención en arte. "Desearía que en mi país la educación tomara un derrotero de actualización, de dinamización".
Con una vida llena de satisfacciones y de logros, aunque en ocasiones en este transitar se hacen presente inconvenientes que ha sabido enfrentar y resolver, como la muerte de sus esmerados y compresivos padres, sus recuerdos son hermosos. Asegura que su vida es toda un cuento, está llena de divertidas anécdotas, placeres y éxitos.
Al consultarle si tenía hijos, respondió: No. Yo no me casé. Cuando yo decidí que lo mío era la pintura y la escultura me olvidé del matrimonio, ya que es difícil para un artista plástico tener un matrimonio feliz debido a los constantes viajes y compromisos al amar a varias damas a la vez. ¿Los nombres de esas damas? Las artes! Realmente decidí casarme con las artes.
Y culmina la entrevista con una interesante acotación del pintor "Hay que dignificar la profesión. Dinero no tengo, pero con orgullo digo que soy artista por amor a las artes". "Si volviera a nacer sería el pintor que soy ahora"

Fuente: Noti Tarde - Gente

martes, mayo 22, 2007

María Teresa Chacín, 45 años cantándole a Venezuela

El 19 de febrero de 1962, María Teresa Chacín debutó profesionalmente como cantante. Y lo hizo a lo grande. Nada menos que en el Show de Víctor Saume, el programa meridiano diario de mayor sintonía para la época, un espacio por el que desfilaban las más reconocidas figuras de la canción, tanto nacionales como visitantes. Dentro de esa producción la lanzaron en el “Espacio Omega” (aludiendo a la marca de relojes que lo patrocinaba), el segmento con el cual cerraba el musical, generalmente destinado a los artistas internacionales, lo cual habla por sí mismo del tremendo espaldarazo que la muy joven vocalista estaba recibiendo.

Aquilino en la Web
Comienza su carrera de la mano de Chelique Sarabia, quien cinco años antes había catapultado al estrellato a la hermana de María Teresa, Rosa Virginia, una de las grandes intérpretes románticas que ha dado Venezuela, por lo cual el compromiso de la novel artista era aún mayor. Pero la calidad y el talento siempre se imponen y de esta manera la menor de las Chacín no tardó en afianzar también su fama y prestigio en el ámbito de la música popular.

Ella misma recuerda, con muy buena memoria, lo que fueron esos años:“Antes de debutar profesionalmente, yo me involucré musicalmente en todas las actividades del liceo donde estudiaba: el Aplicación, tanto en el Orfeón como en el conjunto criollo, donde entre otros compañeros estaba Hugo Blanco. Y aunque empecé como cantante de música venezolana, como ese era también el estilo de Rosa Virginia, entonces Chelique decidió introducirme como intérprete de rock and roll, baladas, bossa novas y esa música juvenil, que en los 60 llamaban ‘yeyé gogó’ y que encarnaba el espíritu de la juventud de entonces. Tiempo después de mi primera presentación con Víctor Saume, éste murió y fue cuando pasé al recién nacido Show de Renny Ottolina, en el que estuve nueve años, que para mí fueron de gran aprendizaje, al lado de un hombre tan profesional y exigente como lo era Renny”.
El retorno definitivo como intérprete de música venezolana se produce en 1970, cuando compite en el Festival de la Voz de Oro, celebrado en Barquisimeto, con el tema La paraulata, de Juan Vicente Torrealba, convirtiéndose en la triunfadora sentimental de ese evento -que ganó Mayra Martí- y en el que lograría obtener el primer lugar en 1972 con una canción de Chelique Sarabia: El llanero y don fulano. "Como con La paraulata me fue tan bien, poco después del festival grabé un disco con el conjunto de Juan Vicente Torrealba y esa canción, que daba título al álbum, se convirtió en éxito. De esta manera me quedé enganchada en la música venezolana.
-¿Ser cantante de música venezolana da buenos dividendos?
-Los dividendos son las satisfacciones que da representar el sentimiento y la idiosincrasia de un pueblo. Eso no tiene precio. En estos 45 años de carrera lo he podido comprobar a través del respaldo de la gente, que en cada una de mis presentaciones nunca deja de pedirme lo que considera son clásicos de mi repertorio, temas como La paraulata, Romance, Pasillaneando, En este país, Pajarillo, Mi querencia y tantos otros.
Y aunque la música venezolana es su razón de ser, tampoco ha dejado de lado lo que constituye otro de los apoyos fuertes de su trayectoria: la interpretación de temas románticos de autores que le vienen muy bien a su voz y estilo, como Chico Novarro, de quien pegó su composición Algo contigo; y Armando Manzanero, quien la considera una de las grandes intérpretes de su música y del que grabó un disco antológico con varias de sus más conocidas canciones, una de ellas, otro éxito creado especialmente para ella: Ahora.
"Como cantante de música venezolana he tratado de abarcar todos los estilos. Y es que creo que nuestra música es muy completa y puede equipararse con las mejores del mundo, en su contenido, en sus grandes armonizaciones. Es lo que traducen, por ejemplo, la Onda Nueva de Aldemaro Romero, las tonadas de Simón, las canciones románticas de Chelique, los pasajes llaneros de Juan Vicente Torrealba...”.
-¿No te parece terrible que sea una ley la que obligue a las radioemisoras del país a difundir la música de nuestros compositores?
-Siempre me ha parecido terrible eso. Los jóvenes de mi generación aprendimos a querer la música venezolana por los espacios que había en la radio y la TV, inclusive en horario prime time, como El caney de Juan Vicente. Lamentablemente, eso cambió con los años y ahora necesitamos leyes para que la difundan.
-¿Cómo piensas celebrar tus 45 años artísticos?
-Con un espectáculo en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, a realizarse el domingo 3 de junio, a las 6 de la tarde, donde compartirán conmigo Rosa Virginia, Chelique, Simón Díaz, Aldemaro Romero, El Cuarteto, Frank Quintero, Oscar D´León, Sir Augusto Ramírez, Los Cuñaos, Carlos Moreán y el Orfeón de la UCV, el coro al que pertenecí cuando estudiaba psicología y del que nunca me he desvinculado.
-¿Qué sientes cuando en tus espectáculos te piden siempre las mismas canciones?
-Bueno, sigo haciendo canciones nuevas, aunque la gente me pida lo mismo. Una está todo el tiempo renovándose.
-¿Cómo te gustaría ver a Venezuela?
-Libre, realmente democrática, sin la mediocridad que nos rodea, con paz, justicia y meritocracia, donde haya un Presidente que de verdad quiera y luche por mejorara Venezuela. Que nos sigamos con este desastre de mandatario, que desea ser dueño del mundo y no es dueño de nada... ni de nadie.

miércoles, mayo 16, 2007

Coral Infantil de Kanaima, lo máximo del talento pemón

Hace 7 años comenzó un proyecto educativo para enseñar a leer y escribir a los niños de la comunidad pemón Kaunwaripa, localizada a 30 minutos de caminata desde el sector occidental de la Laguna de Canaima, así nació la Fundación Civil Coral Infantil Canaima, un conjunto de voces melodiosas que sensibilizan a turistas nacionales y extranjeros.
La directora de la coral, Raquel Acevedo, se dedicó a la música desde los 15 años, su padre Neptalí Acevedo, fue su estricto maestro, quien le enseñó a tocar el violín, siempre tuvo la inquietud de compartir su conocimiento, emprendiendo su loable esfuerzo.


La Fundación Coral Infantil tiene una matrícula de 80 niños y adolescentes, 14 de estos talentosos estudiantes integran la coral infantil, todos reciben lecciones de teoría musical, tres participantes estudian violín, uno viola y otro violencho, dos de flauta transversal.
Con el apoyo de la comunidad al iniciar de manera voluntaria la enseñanza de lectura, escritura y matemáticas, fueron donadas 40 láminas de acerolit, bloques en la construcción de dos aulas habilitadas para la fundación.
Luego de un receso de dos años volvieron al estudio de grabación de la mano de Banesco con Enkosemune (Pálidos) intercalando temas en español y pemón, su último CD bajo el patrocinio de Radio Caracas Radio, Punumpok (Por amor) una producción del año 2005 con las mágicas voces en pemón.
La comercialización de los CD's ha permitido la adquisición de uniformes, artículos escolares y todo lo necesario para que los estudiantes sigan su aprendizaje. La meta es conformar la Orquesta Indígena, ya cuentan con la colaboración de empresas Polar y una empresa ganadera colombiana.

Fuente: Nueva Prensa

domingo, mayo 13, 2007

Juan Féliz Sánchez, todo un Miguel Ángel venezolano

"Para nosotros, los parameros de San Rafael de Mucuchíes, Juan Félix Sánchez fue todo un Miguel Ángel", comentan orgullosos y generosos del pueblo que lo vio nacer sobre la figura emblema de este páramo merideño, donde pareciera que la vida diaria de sus moradores gira alrededor de su recuerdo y su obra tangible. Elogios no del todo exagerados, toda vez que Juan Félix Sánchez fue agricultor, tejedor, ingeniero empírico, escritor, narrador, pintor, tallista popular, mago, escultor, arriero, payaso, juez, político -ya que fue presidente de la Junta Comunal de San Rafael-, y por si fuera poco, arquitecto.

Por: Pedro Douaihi E-mail: saysayal@hotmail.com
Fotos: Edward Torres

Juan Félix Sánchez nació el 16 de Mayo del año 1900, en la llamada "Gran Casa". Casa que ahora ostenta el nombre de "Museo de los Andes Benigno y Vicenta Sánchez", como un homenaje a la memoria de los padres de Juan Félix, ubicada en San Rafael de Mucuchíes, en el pueblo más alto de Venezuela, -más de 3.200m.s.n.m-. Murió 97 años después, un 18 de Abril en la ciudad de Mérida. Casi un siglo de prolífera vida dedicada a las artes, pero por sobre todo a la sensibilidad social en pro de sus coterráneos. Participó en la reconstrucción de la iglesia de San Rafael de Mucuchíes bajo la dirección del padre, µngel Sánchez Alcántara. Además, construyó y puso en funcionamiento la primera turbina que daría la electricidad a su pueblo.
La obra arquitectónica de Juan Félix Sánchez es una obra en piedra que comprende la casa de El Tisure o Capilla de El Tisure, dedicada a José Gregorio Hernández,la cual forma parte del conjunto de capillas menores situadas frente a la Plaza Bolívar y las llamadas tallas en madera del conjunto de "El Calvario", situadas páramo adentro. Pero su obra más relevante, es una réplica en piedra de la antigua iglesia de San Rafael de Mucuchíes, construida en Tapia conocida como "La Capilla de Piedra de San Rafael de Mucuchíes", a la entrada del pueblo, a orilla de la carretera transandina. En su interior reposan ahora los restos de Juan Félix y su compañera sentimental María Epifanía del Carmen Gil Dávila.
Su obra en madera se sitúa "en las formas de la naturaleza", lo que Juan Félix llamaba "lo feo". Muebles y tallas religiosas y costumbristas, en las que representaba a los personajes de su pueblo, como el famoso "Chocolate" y seres de su cotidianidad paramera. Pero, sin olvidar lógicamente sus tallas históricas, en las que incluye las representaciones de Bolívar y el indio Tinjacá, héroe indígena local. Nunca vendió una talla o una piedra, se las regalaba a quien él veía que le ponía cariño.
En 1920 aprendió a tejer, en 1955 crea el telar de tres pedales, único en Venezuela y probablemente en toda América. En 1982, el 14 de Julio, el Presidente de la República, Luis Herrera Campins, inaugura en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas una muestra integral en retrospectiva de su trayectoria artística y su obra es declarada "Monumento Nacional".
En 1988 se le otorga El Premio Nacional de Artes Plásticas y un año antes se le confiere el Premio Nacional de Cultura Popular Aquiles Nazoa. En 1990 es designado "Símbolo del Ambiente y los Recursos Naturales" y Doctor Honoris Causa de la Universidad de los Andes, entre otros reconocimientos.
Finalmente, ese mismo año 1990, siete años antes de su desaparición física, el presidente Carlos Andrés Pérez otorga protección a la obra de Juan Félix Sánchez, declarando a El Tisure, al Museo de sus padres y La Capilla de Piedra de San Rafael de Mucuchíes, Patrimonio Cultural de los venezolanos.

martes, mayo 08, 2007

El chef Nelson Méndez divulga las bondades de la culinaria yanomami

Imagínese una araña mona (a la que se le ha extraído el veneno y se le han quitado los pelos) preparada con ají dulce, culantro, un sofrito de aceite de ceje y ajoporro para mezclar con la pulpa de carne que se le extrae al arácnido. Suculento no suena y tampoco lo parece, sin embargo, la experiencia de comer como lo hacen los yanomamis es tan única que el chef Nelson Méndez, instructor del Centro Venezolano de Capacitación Gastronómica y oriundo de Puerto Ayacucho, decidió comenzar a divulgar la cultura culinaria de esta etnia.


JEANETTE HERRERA EL UNIVERSAL


Con la elaboración de platillos a base de arañas mona, gusanos de ceje, lombrices de río y frutos del Amazonas (como pijiguao, copo azu que es una especie de cacaco del alto Orinoco y otros) nació el proyecto de cocina amazónica, que por ahora se limita a demostraciones para foros académicos o encuentros gastronómicos, pero que en un futuro podría ser hasta una cátedra. "Sólo hago demostraciones porque yo voy personalmente al Amazonas a recolectar los productos y no resulta fácil por la logística de llegar allá y luego transportar a las arañas vivas". Viaje a la selva Méndez nació en Puerto Ayacucho y tiene 25 años de experiencia como cocinero, pero un buen día consideró que debía poner su granito de arena para el rescate de costumbres tan milenarias como los son los gustos culinarios de la etnia yanomami. "Sentí que debía hacer algo diferente y divulgar lo que son ellos como comunidad y la comida es algo superinteresante, aunque no todo el mundo la entiende".

Cada vez que Méndez desea preparar algunos de los platillos indígenas viaja al Amazonas para "recolectar" los productos junto a las etnias de la zona.
Sin embargo, la recolección de la materia prima no resulta para nada sencilla. En diciembre pasado viajó al Amazonas a buscar materia prima y le tocó adentrarse a buscar arañas mona con baquianos del lugar. "Recogimos unas 100 arañas, los yanomamis dicen que se reproducen muy rápido, pero traerlas a Caracas fue una odisea porque me dejó el avión y de por sí el viaje es larguísimo, tuve que vaciarles una cava de hielo para conservarlas y mi mayor sorpresa fue que los arácnidos sobrevivieron".


Para aprender a preparar gusanos, arañas y demás especies, Méndez pasa cada vez que puede unos días con los indígenas. "Para la araña, por ejemplo, hay que quemarla muy bien para quitarle los pelitos y aprender a quitarle el veneno. Su carne es muy blanca, parece cangrejo. El gusano de ceje contiene grasa y hay que darle el punto exacto de cocción porque si no se desvanece. Todo se cocina directo a la candela y envuelto en hojas de plátano. El sabor de humo está presente siempre".

Fuente: El Universal

lunes, mayo 07, 2007

Rosmary Da Silva campeona del Mundo de velocidad en pista vertical

La venezolana Rosmary Da Silva literalmente voló por la pared que debía escalar en la ciudad italiana de Trento en abril de 2007, para optener el campeonato del mundo de velocidad sobre pista vertical



Otros venezolanos que compitieron y lograron optener puestos en el rankin mundial:


It classifies feminine
1 Rosmery From Silva VEN
2 Tatiana Ruyga RUS
3 Anna Saulevich RUS
4 Francis Rodriguez VEN
5 Olena Ryepko UKR
6 Svitlana Tuzhylina UKR
7 Valentina Yurina RUS
8 Edyta Ropek POL
9 Mayya Piratinskaya RUS
10 Lucelia Blanco VEN
11 Cassandra Zampar ITA
12 Eliska Karesova CZE


It classifies male

1 Anatoly Skripov RUS
2 Sergey Sinitsyn RUS
3 Manuel Escobar VEN
4 Maksym Osipov UKR
5 Csaba Komondi HUN
6 Nicolas Januel BETWEEN
7 Leonel De Las Salas VEN
8 Evgeny Vaytsekhovsky RUS
9 Mark Amann AUT
10 Alexander Kosterin RUS
11 Nestor Carvajal VEN
12 Lukasz Swirk POL
13 Alexander Peshekhonov RUS
14 Aleksei Portsev RUS
15 Libor Hroza CZE


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martes, mayo 01, 2007

Alberto Arvelo, cineasta venezolano

Su puño, letra y creatividad, han ideado un sinfín de personajes, además de liderar la dirección y producción ejecutiva de películas con sello vernáculo y foráneo. Su sagacidad se posa en cintas como “Candelas en la Niebla”, “La canción de la montaña”, “Habana, Havana”, “Una vida y dos mandados”, “Tocar y luchar”, “Una casa con vista al mar”, “Sangrador”, “Lo que tiene el otro”, “Elipsis”, entre otras, además de la serie televisiva “Los Últimos”, transmitida en el año 2001 a través de las pantallas de Televen.

Ha dedicado su vida entera a plasmar el caudal ficticio que brota de su imaginación, una sabia cultivada a punta de ímpetu y fascinación por el séptimo arte criollo: su escuela, casa y eterno compañero. Se trata de una eminencia en cine venezolano, el talentoso caraqueño Alberto Arvelo.




Diez años fueron suficientes para que su inocencia y su pueril fantasía lo trasladaran a un mundo que se descubre y renueva día a día, el arte de crear películas. De esta fijación vio luz “El cadáver vengador”, su primer contacto con este cosmos. “La hice junto a un grupo de primos. Era una película de terror, escrita, dirigida y actuada por nosotros mismos… El resto de mi vida como cineasta ha sido el reflejo de aquella alegría y energía infantil”, recuerda Arvelo.
Aferrado a sus sueños, ha defendido su vocación a capa y espada, como siempre, jugando, herramienta vital en su desempeño. “Esa adrenalina del proceso creativo no tiene par en mi vida. Es una forma de amor, como el que siento por Sebastián, mi hijo. Es inevitable, a pesar de mí mismo”, esgrime entusiasmado.
Todo este bagaje artístico ha sido convocado contra viento y marea, a pesar de los obstáculos, considerando que para la época en que desarrollaba su gusto por la pantalla grande no existían escuelas de Cine en el país y sus padres no tenían el potencial económico para enviarlo fuera, lo que lo hizo nutrirse de libros y de la existencia en sí. “El cine se aprende de la vida, en una bodega viendo a la gente o en cualquier esquina. El arte es así”, confiesa.
Sin embargo, cursó estudios en la Universidad de Los Andes, para ver coronado su presente y futuro con el título de licenciado en Historia del Arte, granja académica que fue completada con el logro adicional de prepararse como guionista y director de cine en The Internacional Film Workshops en Estados Unidos.
En este devenir de “luces, cámara y ¡ acción !”, este paladín cinematográfico y su equipo han sido galardonados con un prontuario avasallante de casi 50 premiaciones internacionales, concedidas por distinguidas instituciones como el Festival de Biarritz, el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, el Premio de la Prensa Internacional “Glauber Rocha”, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Grand Prix des Amériques, Golden Egret, los Premios ANAC (Asociación Nacional de Autores Cinematográficos), el Festival de Cine Venezolano y el Premio Internacional Titra, honras que asegura imposibles de lograr en soledad “porque una película no es una obra singular, es un proceso colectivo”, reconoce con el carisma que lo identifica.
El cine, más que su pan de cada día, es un vicio imposible de abandonar porque le dispensa “la posibilidad de vivir otras vidas, otras historias distintas a la mía”, aunque está ciegamente persuadido de que la suya no tiene algún parecido con estos carretes histriónicos.A pesar de tener que lidiar con la burocracia y de contar con escaso tiempo libre, no cambia su profesión por nada del mundo, a tal punto de afirmar que la pantalla grande venezolana promete “un futuro magnífico, el presente me da razones para decirlo, sobre todo el de los jóvenes que aún no han sido vistos, pero que están prestos para salir del horno”.
Sus filmes son, sin mayores pretensiones, el reflejo de sus emociones, estremecimientos e impresiones que lo rodean, tratando de hacer “obras de temas que me conmuevan o me afecten. De no ser así, no las hago”, concluye con el frenesí que nutre su latir fílmico.


Fuente: Cosmo Guayana


Alberto Asprino: Lecturas Reveronianas

Alberto Asprino, entusiasmado con la exposición de Armando Reverón en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, MOMA, y sensibilizado como ha estado desde hace muchos años por la obra del maestro de la luz, decide rendirle un homenaje a la obra de uno de nuestros más importantes artistas y asi produce las “Lecturas Reveronianas” .
Alberto Asprino pinta el paisaje de Reverón ensamblando maderas

“Lecturas Reveronianas”, nace del querer celebrar al pintor de la luz, viajar con él, acercarme a su paisaje del Litoral Central y convertirlo en lecturas, en miradas introspectivas de su vida y obra, en mi propio paisaje. Es caminar por la orilla de la playa, no buscando, encontrando. Es ir a su encuentro, es identificarlo en sus azules, entre sus ocres y sepias, en sus infinitos blancos, entre las olas”.
Asprino, un recogemaderas empedernido, coincide con Reverón en el amor por el litoral guaireño, en cuyas playas ha encontrado infinidad de materiales que una vez en el taller "esperan por una nueva vida, la vida que en un instante descansan y duermen hasta que ellos mismos, los objetos y fragmentos de maderas, decidan salir de nuevo y recobrar sentido...”, expresa el artista que luego las transforman en piezas de arte. Con esta exposición Asprino se ha trazado como reto reinterpreta a Reverón.
Asprino, al hablar de su inspiración en Reverón, agrega: “Es ver hoy su Puerto de La Guaira, sus marinas, sus uveros, sus cocoteros y playas, sus ranchos, sus calles, no solamente desde su Macuto sino desde la inmensidad de la franja costera. Me aventuro a celebrar un nuevo logro de su obra, reconociendo que en ella entregó todo, su fe, su pasión por el arte, por la vida. Su mejor pasaporte para entrar al mundo interno de cada uno de nosotros”.
El producto de este trabajo de Asprino -artista que ha recibido numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Arturo Michelena del 2003
Para el artista, su trabajo es una pintura del paisaje pero ensamblando: "Y que me perdonen los pintores, pero es una manera de pintar con otros medios".
Paradójicamente, Asprino quiso recrear la obra bidimensional de Reverón y no los objetos. Pero lo hizo a través de la tridimensionalidad de su trabajo.
La muestra está formada por 14 obras -surgidas desde la espontaneidad y la reflexión de muchos años- que van desde los 20 centímetros hasta los 100 kilos. Explica que el título de cada obra se lo reserva: "No quiero que haya ningún prejuicio en la mirada".
Hay una obra que conmovió al artista. Es aquella que incluye una tablita en la que se lee "New York" y que fue recogida hace casi 10 años. Asprino no pudo evitar pensar en la casualidad.
El Premio Arturo Michelena de 2003, cuenta que es necesario "darse duro" con la obra para que aflore. "Me di durísimo y hacerla me dio mucha paz y vitalidad". Asprino utilizó la pátina del tiempo, esa que trabajosamente generó la acción del sol y del mar: el ocre, el blanco, el azul debajo de muchas capas.
El artista no sólo se siente inspirado por la obra de Reverón sino también por su deseo de promocionar el trabajo de uno de los más importantes pintores venezolanos, aún desconocido por mucha gente.
Algunos ven bibliotecas en su obra: "Yo las veo como lecturas porque no siempre leemos lo mismo". Él se ha propuesto una lectura: "No solamente hay que mirar la obra sino lo que Reverón fue, con toda su complejidad: se refugió en sí mismo para profundizar esa necesidad existencial que tenía de crear".
Alberto Asprino
Maracaibo, Estado. Zulia, 1952.
Arquitecto, reside y trabaja en Caracas desde 1974.
Inicia su carrera expositiva a nivel colectivo en 1975, a partir de esa fecha es frecuente ver su obra en Salones y Bienales de Arte tanto nacionales como internacionales.
Entre sus exposiciones individuales se mencionan: "Interpretaciones Rocosas", Módulo de Venezuela, Fundarte, Caracas y Centro de Bellas Artes de Maracaibo, Maracaibo, Edo. Zulia, 1984. "Mareas de Sueños, Naturaleza en Tres Tiempos", Museo de Arte La Rinconada, Caracas. "Mareas de Sueños, un Fragmento", Terracota Taller de Arte, Valencia, Edo. Carabobo, 1987. "Un cupín para Brazilia" , Taller Arte Fuego, Caracas, 1988. "Ejercicios" , Galería Okyo, Caracas, 1991. "Vigilia" , Galería Okyo, Caracas, 1996. "Cariaco , Nuevas Lecturas" , Galería de Arte Moderno de Puerto La Cruz, Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui,1998. "Casa 7", Taller del Artista, Caracas, 1999. "Reconstrucción", Sala Zapata, Fondo de Inversiones de Venezuela, Caracas. "Reconstrucción", Museo Histórico de Clarines, Clarines y Museo de Anzoátegui, Barcelona, Edo. Anzoátegui, 2001. "Recorrido", Galería Moro, Maracaibo, Edo. Zulia, 2003. "Desde la Orilla", Ateneo de Cabudare, Cabudare, Edo. Lara, 2004. "Ruta 2", Museo de Arte Contemporáneo del Zulia, Maracaibo, Edo. Zulia.
Entre sus reconocimientos se mencionan: Segundo Premio de Escultura, Salón de Arte de Alumnos, Facultad de Arquitectura y Urbanismo. UCV, Caracas, 1978. Accesit al Primer Premio, Salón Nacional La Nueva Naturaleza, Museo de Barquisimeto, Edo. Lara, 1998. Mención Honorífica, Universidad de Carabobo, XI Salón Nacional de las Artes del Fuego, Galería Braulio Salazar, Valencia, Edo. Lara, 1984. Primer Premio de Escultura, Bienal Nacional de Artes Visuales Ciudad de Maracaibo, Maracaibo, Edo. Zulia, 1985. Premio Harinjs Liepins, 53 Salón de Artes Visuales Arturo Michelena, Ateneo de Valencia, Valencia, Edo. Carabobo, 1995. Premio Gobernación del Estado Anzoátegui, IV Bienal de Artes Plásticas de Puerto La Cruz, Galería de Arte Moderno de Puerto La Cruz, Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui, y Premio Andrés Pérez Mujica, Segundo Premio, 55 Salón de Artes Visuales Arturo Michelena, Ateneo de Valencia, Edo. Carabobo, 1997. Premio Arturo Michelena, Primer Premio, 61 Salón Arturo Michelena, Ateneo de Valencia, Valencia, Edo. Carabobo, 2003.
Paralelamente a su actividad artística se ha desempeñado como Promotor, Curador, Museógrafo y Asesor de Instituciones Culturales en el país y en el extranjero.


Fuente:
Artepuy
El Universal
Analitica

domingo, abril 29, 2007

Cándido Millán, maestro de generaciones

Cándido Millán estaba acostumbrado a que lo dieran por fallecido. "Cuando me conocen, preguntan: '¿Y usted está vivo?", comentaba y se reía. Pocos verían la gracia en el recurrente comentario, pero él ya ni se sorprendía. Millán no sólo estaba vivo, en buena forma a sus 71 años y a cargo del Taller Escuela Arte Fuego en San Bernardino. Su libro Educación Artística que escribió hace 40 años, seguirá viajando en los morrales de los estudiantes de 8º grado (antes 2º año) y aún servirá de guía para los bachilleres que deseen conocer las redondeces de la Venus de Willendorf o memorizar qué es el cinetismo.

Cándido Millán (Adícora Estado Falcón 1931- Caracas marzo 2007), buscó su primer contacto con el barro de las tierras falconianas, sus primeras piezas buscaron la forma que las huellas del viento y la erosión del mar dejan en las casas de la región. Falcón y el efecto de la naturaleza fluye en las mandalas y en la obra de Millán: “manteniendo la idea del elemento pero siempre creando algo nuevo”, dijo en una oportunidad. Es así como fósiles marinos cobran sentido en el esmalte y el modelado o árboles de la paz pretenden representar el relieve que enmarca la vía a la Península de Paraguaná.
Juan de Jesús y Carmen Elena Espinoza son fundamentales para guiar a Millán cuando ingresa a estudiar en la escuela normal. En este centro educativo trabajó, entre otras cosas, con la escultura, y fundó el Centro de Estudios Artísticos Armando Reverón; en ese entonces nos relata que vivía el pintor impresionista y se encargaba de organizar excursiones para verlo trabajar.
Fue una época efervescente en la que uno de sus profesores le sugirió entrar en la Escuela de Bellas Artes y Artes Aplicadas que funcionaba en la esquina de El Cuño. En su faceta como maestro graduado continuaría con la elaboración de unas guías didácticas especializadas.

Comenzó a desempeñarse como docente en San José de Río Chico en el Grupo Escolar Lander y posteriormente prosiguió en Caracas, según dijo en una oportunidad: “existía una gran preocupación de parte del educador por formar a sus alumnos, se carecía de textos escolares, entonces me dediqué a preparar unas guías de estudio de educación artística para el segundo año multigrafiadas que respondieran a los contenidos y actividades de los programas para uso de mis alumnos.”

Poco a poco estas monografías circulaban por todos los planteles de Caracas, comenzaron a llamar a Millán para que impartiera clases en instituciones públicas y privadas tales como: Carlos Soublette, Andrés Bello, Juan Vicente González, La Salle, Santo Tomás de Aquino y San José de Tarbes. Innovador en su género, el texto de Educación Artística tuvo su origen en estas guías, de aquel primer ofrecimiento que hicieran los hermanos salesianos en una imprenta, surgió la oferta del profesor Martínez Gómez, quien trabajó como coautor del segundo tomo: Educación Artística Visualizada.

El éxito editorial le abre otra puerta a Millán en el Ministerio de Educación: se le planteaban varias propuestas, entre ellas se encuentra la creación de los talleres de cerámica dentro del programa de educación para el trabajo. Esta tarea le despierta inquietud por la cerámica como también narró en una ocasión: “comencé a estudiar la técnica, consulté y estudié a diversos especialistas, como Beatriz Plaza, la ceramista francesa Odile Frachet y la diseñadora industrial Estefanía Moraus, entre otros”.

Son muchos los pupilos que se han nutrido de su experiencia en el contacto con nuestra materia primigenia, para él siempre el sendero del barro aunque se perfila con repunte también es golpeado por el impacto económico; es por ello que a veces cuestiona la comercialización, incluyendo a las galerías. Cree que en la formación del creador las escuelas de arte se han dado cuenta que tienen que preocuparse desde el aspecto técnico hasta el creativo.
El fundador del Centro de Estudios Artísticos Armando Reverón, Grupo Barro Rojo y la Asociación Venezolana de Artes de Fuego, manifiesta las gratitudes que dejan el magisterio. A Millán siempre le ha satisfecho recordar el contacto con las personas a través de la enseñanza; por esa vía constantemente ha evocado los conocimientos transmitidos a un sin número de generaciones, para él han sido motivo de orgullo textos como: Educación Artística y Dibujo Técnico, ambos para educación básica, e Historia del Arte para primer año. Por eso cuando se ha dado la ocasión que Millán desnude sus recuerdos sonríe con anécdotas como la de la muchacha que un día le dijo “…ese libro es viejito y creo que ese señor debe estar muerto”.

El 26 de septiembre de 2001 Víctor Valera, Jorge Barreto, Noemí Márquez, Alberto Asprino y John Lange designados por el Consejo Nacional de la Cultura, CONAC, resuelven por mayoría otorgar el Premio Nacional de Artes de Fuego 2000, en reconocimiento a los altos e indiscutibles exponentes venezolanos de la inteligencia creadora al servicio de las artes, en consideración a su labor pedagógica, por la amplia significación de su obra en la formación artística en beneficio de la divulgación de los valores plásticos a nivel nacional.


Su trabajo creativo se pudo apreciar en individuales realizadas en las galerías Terracota y Félix de Caracas, y Lozano y Gala de Valencia. En colectivas, su obra se mostró en eventos como el VII y VIII Salón Nacional de las Artes del Fuego, I Salón Nacional de la Asociación de las Artes del Fuego, II Bienal Nacional de Artes Visuales, Cerámica Contemporánea de Venezuela, Nuevas Visiones de las Formas, Tendencias de la Cerámica Contemporánea; entre otros más.

También estuvo en colectivas internacionales, y recibió, entre otros méritos, la Orden Andrés Bello (Primera Clase), Orden 27 de Julio (Segunda Clase) e Hijo Ilustre del Estado Falcón.
Adicionalmente, fue fundador de la Asociación Venezolana de las Artes del Fuego.


Pero sin duda, su obra máxima, además de la docencia, fue la que dedicó al Taller Escuela Arte Fuego, en San Bernardino, de donde han egresado generaciones de ceramistas, orfebres y demás artistas del fuego. En sus hornos se han fraguado los sueños de jóvenes y adultos, porque sus cursos y talleres se dirigen prácticamente a todo aquel que desee aprender.


Nelly Barbieri escribió para él en el homenaje que le rindió Fundarte en 2002: "Cándido Millán dio un vuelco a su trabajo. Comenzó a construir piezas ensambladas que contraponen el cilindro básico del torno, que proporciona firmeza y estabilidad, a lo más ortodoxo del aspecto procesal y expresivo de la materia. Creo la línea de trabajo que llamó Adícora".

Fuentes:

El Universal

Encontrarte

sábado, abril 28, 2007

Por primera vez en UDO egresan dos summa cum laude en una promoción (II)

La Universidad de Oriente (UDO) se regocijó el pasado 16 de febrero, cuando vio salir por la puerte grande a 628 nuevos profesionales de las distintas carreras que ofrecen en los cinco Núcleos: Anzoátegui, Sucre, Nueva Esparta, Monagas y Bolívar.En el acto que se realizó en la plaza del Núcleo Anzoátegui en Puerto La Cruz, destacaron ocho muchachos que egresaron con distinciones.La novedad es que por primera vez se otorgó el título a dos Summa Cum Laude (el máximo honor) en una sola promoción, ambos de la UDO-Anzoátegui.


Sulibeth Quereigua Mata, registró un récord de 9,75 puntos en la carrera de Contaduría Pública, y Carlos Ernesto Vallenilla Castro 9,36 en Ingeniería Industrial.

“Me tocó vivir los conflictos de la UDO, pero aproveché los intensivos para ver hasta tres materias, no tuve vacaciones desde que entré a la universidad, sólo las reglamentarias”, refiere Sulibeth.

Carlos Eduardo estudió Ingeniería Industrial, de cinco años de duración, en un tiempo récord de cuatro años. “A los tres años y medio terminé de ver materias y lo que me quedó fue para hacer la tesis”.

Sulibeth y Carlos Eduardo coinciden en que la clave para superar los sinsabores que dejan los conflictos políticos en la UDO es aprovechar el tiempo.“Yo estoy saliendo en cuatro años, cuando todos dicen que en la UDO se pierde tiempo es mentira, el que de verdad se enfoca y quiere estudiar lo hace y aprovecha el tiempo del paro” suelta Carlos Eduardo.Sulibeth tiene una visión similar: “yo aproveché al máximo los cursos intensivos, veía hasta tres materias”.

“La competencia es conmigo misma, no con los demás”

Sulibeth Quereigua Mata se aplicó desde primaria para ser una excelente estudiante. En la Escuela de Ciencias Administrativas de la UDO se ganó la distinción de Summa Cum Laude con la máxima puntuación de la promoción que egresó el pasado 16 de febrero

En los pasillos de la Escuela de Ciencias Administrativas (ECA) del Núcleo Anzoátegui de la Universidad de Oriente (UDO), Sulibeth Quereigua Mata era conocida como la “chica 10” o “cerebrito”.

Algunos compañeros le decían así por cariño, aunque no faltó quien se lo dijera con tono despectivo. En cualquier caso a Sulibeth nunca le mortificaron los apodos o susurros indiscretos.Tiene claro que “los comentarios adversos” deben servirle para darse ánimo, “lo que he logrado ha sido por mi esfuerzo, no practico la competencia desleal, la competencia es conmigo misma, no con los demás”.

Su esfuerzo académico en el alma máter oriental no fue en vano. El pasado 16 de febrero Sulibeth logró un importante triunfo al recibir su título de licenciada en Contaduría Pública con la distinción Summa Cum Laude, el máximo honor que se otorga por un récord de excelentes calificaciones.

Por cierto que no es común que en una sola promoción egresen dos Summa Cum Laude, y este año Sulibeth fue una de las privilegiadas junto a Carlos Eduardo Vallenilla Castro, de Ingeniería Industrial.

-¿Ser Summa Cum Laude era su objetivo o lo logró sin querer?

-Nunca me propuse ser summa Cum Laude ni el mejor promedio como tal, pero si estudiar la carrera en el tiempo que correspondía, de hecho salí unos meses antes de cumplir los cinco años.

Una frase bíblica (de los creyentes católicos) reza: “por sus frutos los conoceréis”. Y el fruto fue bueno.

Valió la pena el “sacrificio” de dejar de compartir cumpleaños y momentos especiales con la familia por un día de estudio para un examen, la realización de un trabajo, la preparación de una exposición o de la tesis de grado.

“Nunca fui bonchona” dice Sulibeth aunque eso no significa que no le guste bailar un buen merengue.

-¿Qué hace en su tiempo libre?

-Me gusta bailar, tal vez un merenguito, me gusta cantar y escuchar música, eso me relaja.

-¿Pero sí tiene tiempo libre? Los “cerebritos” tienen fama de que sólo viven metidos en sus estudios y que no tienen tiempo para el noviazgo ni las rumbas.

-(Risas) Bueno, siempre se busca un tiempito libre, aunque ahora es complicado porque estoy trabajando, estoy haciendo un curso de inglés en las noches después de salir de mi trabajo. Me ayuda que soy bastante tranquila, de mi casa, no soy discotequera, nada de eso.Desde primaria

El triunfo universitario de Sulibeth se comenzó a sembrar desde la primaria. Su mamá, la docente Iris Mata de Quereigua, le inculcó el hábito al estudio. “Siempre vi mis estudios como una responsabilidad y no como una obligación” aclara Sulibeth.

-Entonces sus papás no tenían que estar detrás de usted para que estudiara.

-No, la verdad no, mi papá nos decía a mi hermana y a mi que nuestra única responsabilidad era estudiar, por lo tanto teníamos que hacer todo nuestro esfuerzo.

El mensaje fue bien recibido por Sulibeth. Le favoreció además que en su árbol genealógico hay buenos antecedentes. “Mi hermana mayor Sugelys se graduó Magna Cum Laude en la UDO como licenciada en Administración Industrial. También tengo dos tíos que han egresado con distinciones y mi papá (Manuel Salvador Quereigua) pronto obtendrá su título de Licenciado en Administración de Recursos Humanos en la Universidad Simón Rodríguez”.

Otro perfil-¿Cuál fue su nota más baja en primaria y bachillerato?

-Recuerdo un 16 y 17 en primaria. En bachillerato lo más bajo fue un 18 en Educación Física.

-¿Y en la UDO cuál fue su peor nota?

-Un 8 en Economía II. Una materia bastante compleja y en ese momento ocurrió la muerte de mi abuelita materna Telma, era una segunda madre para mí, gran parte de lo que soy ahora se lo debo a ella.

-¿Nunca la rasparon?

-No, nunca.

-¿Cree en Dios? ¿Tiene alguna religión?

-Sí creo en Dios, soy Católica. Dios es el que me da fuerzas para levantarme cuando caigo y a aprender de los errores.

-Me imagino que su abuelita le enseñó a ser creyente.

-Sí, mi abuelita era muy religiosa, muy pegada de sus santitos, cada vez que presentaba un examen ella estaba prendiendo la velita (risas).

-¿A qué santo usted le pedía?

-Mi abuelita era muy devota del Nazareno, de San Pablo, la Rosa Mística y José Gregorio Hernández.

-¿Y usted a quién le reza?

-Siempre a Dios por encima de todas las cosas, a la Virgen María y a los Ángeles de la Guarda, creo mucho en mis angelitos y a José Gregorio Hernández.

-No tiene el físico de la típica “cerebrito” con lentes, desarreglada, ¿tuvo tiempo para el “fashion”?

-No mucho, pero de mi mamá heredé que primero muerta antes que ser una mujer mal arreglada (risas). A veces tenía clases desde la 7:00 am hasta las 5:00 pm y no me daba tiempo de nada, andaba ojerosa pero siempre tenía un polvito y pinturita de labios, lo básico para estar agradable y presentable.

-Su defecto es...

-Que me exijo muchísimo a mi misma y me entregó mucho a los demás, me olvido de mí.

Sí se puede

Luego de obtener su título universitario con el máximo honor, Sulibeth aspira realizar un postgrado como una especialización en el área de Tributos.

Difiere de los jóvenes profesionales que han emigrado del país por la circunstancia política.

“Quiero quedarme aquí, es mi país y lo amo, es un país que tiene todos los recursos para salir del sub desarrollo, tenemos potencial humano y recursos naturales, pero creo que tenemos que cambiar la visión. Hay que aprender a querer un poco más a este país antes de pensar en irnos fuera”.

Otros datos

Sulibeth Quereigua nació el 6/4/1984 en Barcelona. Su signo es Aries. Estudió en la escuela Técnica de Comercio "Dr. Felipe Guevara Rojas" en Barcelona, donde egresó como Técnico Medio en Mercantil, mención Contabilidad en 2000. Tiene un novio que es licenciado en Idiomas Modernos. “Se llama Domenico Fabriani”.

9.75 puntos

Sulibeth Quereigua Mata obtuvo 9.75 puntos en los casi cinco años de carrera de Contaduría Pública, que cursó en la sede de la UDO-Anzoátegui. En bachillerato fue la primera de su promoción con un promedio de 19.67 puntos.

“Hay que dedicarle tiempo a lo que vale la pena”

El que asa dos conejos se le quema uno, reza un dicho. Pero este no es el caso de Carlos Eduardo Clemente Vallenilla Castro, quien se atrevió a estudiar dos carreras en el Núcleo Anzoátegui de la Universidad de Oriente (UDO).

A “full” dedicación cursa Ingeniería Industrial e Ingeniería en Sistemas, y de paso con las mejores calificaciones. El esfuerzo de Carlos Eduardo le ha permitido saborear su primer éxito universitario, graduarse Summa Cum Laude en Ingeniería Industrial.

Fue el segundo en obtener una de las máximas notas (9.36 puntos), después de Sulibeth Quereigua Mata, en la promoción que egresó de la UDO el pasado 16 de febrero.

Más allá de los conflictos estudiantiles y políticos que en ocasiones afecta al alma máter oriental, Carlos Eduardo reflexiona que el tiempo debe ser aprovechado.

“Cuando había paro aprovechaba para estudiar” refiere Vallenilla Castro quien nunca se sintió atraído por participar en movimientos estudiantiles de ninguna tendencia.

“Siempre pensé en salir bien, graduarme y más nada. Siento que eso (la política) es como una desviación, respeto que le guste a algunos estudiantes, pero a mí nunca me llamó la atención”.

-Si le tocará dar un consejo a los estudiantes, ¿qué les diría?

-Que aprovechen la oportunidad. Hay que dedicarle tiempo a lo que vale la pena y no a lo pasajero. Que no se desanimen cuando haya conflictos, que aprendan a identificar lo que vale la pena, en qué tienen que esforzarse.Carlos Eduardo está cien por ciento seguro de que las metas sí se pueden alcanzar, “sólo hay que trazárselas muy bien e ir derechito, sin descarrilarse del camino”.

Después de obtener el título como Ingeniero Industrial, ahora recarga las baterías para continuar con su carrera de Ingeniería en Sistema que aspira culminarla el próximo año. “Después del curso intensivo sólo me quedarán dos materias”. Cuando logre el segundo título se dispondrá a trabajar para adquirir la mejor experiencia.

Su meta es montar un negocio propio que le permita poner en práctica lo que aprendió en las dos ingenierías. Piensa que vale la pena quedarse en Venezuela y no emigrar a otro país como lo han hecho otros jóvenes profesionales. “Aunque para algunos resulta más atractivo irse a otro país, para mí sería feo irme de Venezuela donde me he educado, fui un costo para la universidad, para el gobierno, uno siente el compromiso de devolverle algo al país, uno no puede decir `muchas gracias y ahora me voy´.

Carlos Eduardo admite que a veces la situación política es difícil, pero cree que “si todos tienen fe, le ponen ánimo y garras y cada quien se dedica a lo suyo Venezuela puede salir hacia adelante”. Este joven Summa Cum Laude, de 22 años de edad, es hijo de Clemente Vallenilla, ex rector de la UDO, y de Betzaida Castro, docente de la institución.

-¿Cómo es la relación con sus padres?

-Maravillosa. Aunque no estamos juntos porque son divorciados, tuve la ventaja que me dieron todo, no tuve que trabajar, sólo estar pendiente de mis estudios, gracias a Dios.

-¿Sus profesores le dieron preferencia por ser hijo de dos udistas importantes o le exigían igual que a los demás?

-Varía, hay profesores que no conocieron a mi papá, pero hay otros que sí y me exigían bastante, pero de forma positiva. El profesor Edgardo Carvajal me decía que yo era hijo de un colega suyo y que tenía que pedirme más por eso, entonces en cada clase me preguntaba más a mí (risas).

Datos curiosos

-Dicen que los intelectuales no van a fiestas, no tienen novia y sólo viven para estudiar, ¿Se identifica?

-(Risas) No. Yo sí tengo novia, se llama Vanessa y estudia en la UDO, también es muy buena estudiante. No me gusta bailar mucho, eso sí es un problema a veces. Me gusta practicar Full Contact (combate marcial) y Wake board (una modalidad de esquí acuático).

-¿Canta?

-No. Canto feísimo.

-Se ha sentido derrotado por algo?

-Creo que no, hasta ahora no, gracias a Dios. Si no logro algo no me frustro.

-¿Cómo hace para salir de momentos de depresión o desgano?

-Escucho música.

-¿Juega béisbol, fútbol o basquetbol?

-Ocasionalmente juego béisbol, soy fanático de Navegantes del Magallanes. Me gusta el fútbol pero cuando hay mundial. No me gusta el baloncesto.

-¿Cuál fue su nota más baja en el colegio y durante sus estudios en la Universidad de Oriente?

-En el colegio recuerdo un 16 en Instrucción Premilitar, y en la UDO tuve dos siete, uno en Investigación Operativa I y otro en Electrotecnia. En el colegio siempre estuve en el cuadro de honor.

Sin bochinches

La profesora udista Betzaida Castro es la mamá de Carlos Eduardo. El día del acto de grado no pudo ocultar su orgullo. “Mi hijo nunca fue bochinchero, es super estudioso, es un excelente hijo, ayuda en todo a su mamá (risas). Nunca le dí un correazo”.

Para Clemente Vallenilla, el título honorífico de su hijo Carlos Eduardo le satisface porque “le estoy dando a Venezuela lo mejor, una esperanza”.

Datos de interés

Carlos Eduardo Vallenilla Castro nació el 1/8/1984, en El Tigre. Su signo es Leo. Tiene tres hermanos. De su infanica recuerda a la señora Celia, una vecina que lo ayudaba a hacer las tareas. Le gusta bucear y su playa favorita es isla El Saco en Mochima. Asegura que no le han puesto ningún apodo por su inteligencia.

9.36 puntos

Carlos Eduardo Vallenilla Castro registró un promedio de 9.36 puntos al terminar su carrera de Ingeniero Industrial. Estudió en los colegios María Auxiliadora y Juan XXIII. En el primer semestre de la UDO tuvo 10 en todas las materias.

Fuente: Diario El Tiempo

viernes, abril 27, 2007

La Síntesis Artesanal de Glenda Mendoza

Ponerse a escribir sobre la obra de Glenda Mendoza y reseñar en una página un extraordinario trabajo artesanal que engloba más de tres décadas es realmente imposible.
Pedro Douaihi : saysayal@hotmail.com
Fotos: Argenis Agudo

Para las personas que han estado involucradas en el mundo de la artesanía, de la vida del artesano en sí, el nombre de Glenda Mendoza es totalmente familiar. Largamente reseñada en libros y folletos a través de todos estos años, así como por su constante presencia en eventos y exposiciones, la obra de esta artista trujillana, residenciada en Mérida, ha sido altamente tomada en cuenta por Mariano Díaz, el bien llamado padre del arte popular en Venezuela, quizá uno de los promotores de artesanos y curadores más calificados del arte popular en nuestro país.
Cuando inicialmente hice contacto con Glenda Mendoza creí poder hacer una breve retrospectiva de su obra artesanal con un despliegue de fotos de su amplio trabajo, pero creo que la "Síntesis" de su trayectoria está magistralmente representada en su última propuesta. "Creo que estoy llegando a una síntesis. Estas cajas de alguna manera resumen mi trabajo creador. Algo así como tres décadas de artesanado. He querido englobar todas las técnicas que he abordado en grandes y medianos formatos en estas miniaturas. Hay todos los materiales con los cuales he trabajado a lo largo de mis años como el barro, por supuesto, madera, plástico, color, metal y un sin fin de cosas más".

Un trabajo que contiene todas sus técnicas artesanales, todos los secretos que ha aprendido en tantos años de conversaciones con su mesa de trabajo que, como bien lo dice Glenda, se va haciendo "viejecita" como ella, pues la acompaña desde siempre. Lo complejo de este último trabajo es captar las emociones en la cara de sus diminutos personajes. Esos personajes que amanecen cada mañana mirándola y sonriéndole, sentados en su mesa de trabajo, pidiéndole que de alguna manera plasme sus "adentros" en estas sencillas, pero no menos extraordinarias, cajitas. Una "síntesis" representada en estos "collages", que puede ser apreciada en toda su dimensión plástica en la Galería del Centro Comercial Guaparo.


Lo importante de su trabajo es el sentimiento y la calidad de sus personajes, la sensación que despierta en el ojo observador, un ojo que la mayoría de los casos es crítico y analítico de su obra artesanal. Sobre todo para quienes han seguido de cerca su trayectoria como artista. Glenda trabaja movida por sus afectos, con las "geografías de las personas". Hoy me confiesa abiertamente que nunca ha disfrutado tanto su trabajo como ahora en estas cajas que considera son la síntesis de su vida artesanal.


Una artista fiel exponente del arte popular venezolano que de alguna manera me da la primicia y oportunidad de comunicar a los lectores de Hecho a Mano, que la Alcaldía de Naguanagua crea este año la "I Bienal de Arte Popular del Municipio", en el mes de noviembre, en la que con toda seguridad se contará con la presencia de Glenda Mendoza.

Fuente: Revista Notitarde- Hecho a Mano

miércoles, abril 25, 2007

"Caminos encontrados" con las voces de la Billo's Caracas Boys

Tras la siempre pulcra y cuidada presencia del maestro Rafa, se encontraban otras grandes personalidades de la música tropical, romántica y bailable de la Venezuela de los años 70 y 80: el extrovertido y siempre alegre Memo Morales, Ely Méndez con su amplia sonrisa y la siempre bella Verónica Rey, quien no dudó en presentarse como una Miss, cuando uno de sus colegas de oficio la llamó Reina.
Los "carajitos de otoño", como denominó Memo Morales al colorido grupo, han sido invitados para presentar en Barquisimeto el primer disco de la serie Solista "Caminos Encontrados", del joven y talentoso trompetista Yoel Patiño, este jueves 1 y viernes 2 de marzo en el Auditorio Magdalena Seijas de López de la UPEL-IPB, y el sábado 3 de marzo en el Teatro Alirio Díaz de Carora.

Fabián Soto Rueda

"¡Carajito!" se escuchó con la resonante voz del maestro Rafa Galindo, aquella figura prominente de la Orquesta Billo's Caracas Boys, cuando vio acercarse sonriente a otro grande de la música, el maestro Efraín Barragán, director de la Orquesta Típica Municipal de Iribarren y director invitado para el concierto aniversario de la Banda de Conciertos del estado Lara maestro Antonio Carrillo, donde presentará su primer disco de la serie Solista.

Esta no es la primera vez que todos se reúnen en tornos a los vientos, maderas y metales de la Banda homónima del Maestro Antonio Carrillo. Caracas les alojó el relajo musical en el mes de julio del 2006 cuando la agrupación larense celebró sus 123 años de fundada en el Teatro Municipal y la Plaza Bolívar de la capital de la República.

La lista de grandes músicos invitados para el concierto es amplia. El profesor Antonio Jiménez, director musical de la Banda de Conciertos, dirigirá a Yoel Patiño en la primera parte, y en la segunda será el turno para "el carajito" Efraín Barragán: "cuando entré a la Billo's Caracas Boys era el más joven y por eso siempre me llamaron carajito. Recuerdo que revolucioné al grupo, empecé quitándoles el uniforme porque parecían mesoneros", dice y de nuevo todos ríen.
Junto a ellos estarán los cantantes locales Juan Quinchoncho Díaz, Franklin Gámez y Carlos Gómez, con quienes la Banda de Conciertos Maestro Antonio Carrillo compartirá "123 años de música y tradición", interpretando los inolvidables merengues, pasodobles y mosaicos que aún en la actualidad prenden las fiestas en Venezuela.

Rafa Galindo cantará reggaetón

El 31 de agosto de 1940 el maestro Rafa Galindo pasó a formar parte de la Billo's Caracas Boys, con quien recorrió Venezuela, Centro y Suramérica, y parte de Estados Unidos. Fue miembro de los Melódicos y fundó la Orquesta La Tremenda en Valencia y la Rafa Víctor con el desaparecido Víctor Pérez en el año 49, dónde debutó como director Aldemaro Romero.

Ely Méndez felicita a Patiño

Ely Méndez se inició como cantante de música venezolana a los 5 años. Participó en varias orquestas entre ellas el grupo Canaima y a partir de 1971 es llamado por la orquesta Billo's Caracas Boys en sustitución de José Luis Rodríguez, donde ha permanecido desde entonces.

Verónica Rey agradece el cariño

Verónica Rey inicia su carrera profesional con el súper combo los Tropicales en el Edo. Zulia en el año 1963, junto a su madre Martha Rey, Nelson Enrique y Willy Quintero. En 1966 integra el Combo Gigante y desde el año 1968 al 1976 forma parte de Los Melódicos. Integró las orquestas Los solistas, La tremenda y La Premiére, en Carabobo.
En forma de cumplido se atrevió a llamar a Yoel Patiño "bebé", al tiempo que resaltó que su talento y dedicación a la música le recuerdan mucho a uno de sus tres hijos, quien es trombonista.

Memo Morales siente alegría

Memo Morales tiene más de 50 años de trayectoria artística. Se inició con la Orquesta Los Caciques en Caracas, donde luego integró a la Orquesta de Luis Alfonso Larrain. Entre 1964 y 1976 se convierte en una de las primeras voces de la Billo's Caracas Boys acompañado por Cheo García. Años después formó una Orquesta junto a Cheo García y José Luis.


Fuente: El Impulso

martes, abril 17, 2007

Antonio Savinelli, cineasta venezolano dirige cortometraje en España

El cortometraje fue rodado el pasado mes de noviembre en la ciudad de Xàbia, (Comunidad Valenciana), en el paraje natural de la Cruz de Portixol, producido por Eccoli Producciones con la colaboración del Ayuntamiento de Xàbia. Antonio Savinelli, quien reside desde hace tres años en Valencia-España, ha logrado abrirse camino dentro del ámbito cinematográfico español donde se desempeña como realizador y profesor de dirección de cine, en la Escuela Off Valencia.


El cineasta venezolano Antonio Savinelli, ha dirigido en tierras españolas su más reciente cortometraje: Como el Agua.

La historia en clave mágica, habla sobre el tiempo y las generaciones, desde el punto de vista de un niño que se encuentra pescando con su padre, y a quien ve por última vez antes de emprender el viaje de su vida.

Su anterior cortometraje: Zumo de Naranja, fue seleccionado en la muestra del más reciente Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián y relata la historia de una joven que comparte su apartamento con un adicto al jugo de naranja, lo cual desencadena una serie de inusitadas situaciones.

El proyecto del primer largometraje que prepara Savinelli, titulado Tomates Maduros ha empezado con buenos pasos el camino del éxito: ha sido presentado en la oficina de ventas del Festival de Cine de San Sebastián, un espacio donde profesionales de la industria, compradores y vendedores, intercambia material publicitario sobre proyectos producidos o en proceso de preproducción.

También ese guión fue seleccionado en el festival de Cuenca 2006 (España) para participar en un taller de perfeccionamiento de guiones, y actualmente se encuentra en fase de preproducción. Tomates Maduros recrea la historia en un pueblo imaginario del llano venezolano, donde el Rey quiere hacer volar un aeroplano utilizando como combustible tomates maduros. Tan descabellado proyecto despierta para siempre las vidas de los habitantes del pueblo quienes, inmersos en la monotonía, estaban muriendo de mengua.

Otro de los proyectos que particularmente entusiasma a Savinelli en estos momentos es la realización de un documental que ha titulado Más Allá del Laberinto sobre la banda venezolana: Laberinto, la cual fue creada entre Guarenas y Caracas y desde hace 15 años sus cinco integrantes están radicados en Holanda donde honran a nuestro país fuera de las fronteras.

Fuente: Diario EL Progreso

Leer mas: El Nacional

lunes, abril 16, 2007

Cacao’s Cata: Tentadora variedad de manjares hechos a base de cacao

Un fino aroma y una acogedora humildad es lo que se respira al llegar a Cacao’s Cata. La microempresa, con 10 años de fundada, es un vivo ejemplo de que el trabajo en equipo y el esfuerzo constante generan frutos. Siete mujeres ponen diariamente sus manos en el molino para dar forma a productos que no tienen competencia.


Para llegar hasta este destino, donde los comensales disfrutarán de manjares hechos a base de cacao, se deben recorrer unos cuantos kilómetros desde Maracay hasta toparse con el pueblo de Cata, donde el punto de ubicación es preguntar por la Choco Rumbita, de allí en adelante el negocio se consigue fácil.
Lejos de ser una empresa ostentosa, esta es una humilde vivienda que ha sido adaptada a las necesidades de quienes fungen como cabezas de la microempresa.
El recibimiento no puede ser mejor: Una provocativa y colorida mezcla que está siendo molida, la misma no es otra que el resultado de procesar el fruto que se comercializa. A simple vista el lugar es reducido, pero eso no impide la buena atención de las vendedoras que atienden a los consumidores con esmero y dedicación.
Rafaela Medina, una de las promotoras, dice que "el lugar es muy estrecho, pero hemos crecido a pesar de las limitaciones", a la par acota que junto a su persona deben sumarse como fundadoras del negocio Mireya Díaz, Escarlet Díaz, Saturdina Díaz, Ricarda Iglesias, Carmen Luisa Díaz y Marina González, imposible dejar algún nombre por fuera.
Hablar de Cacao´s Cata quizás suene desconocido para muchos, pero dentro del municipio Costa de Oro es sinónimo de un pequeño comercio, que además de tener una producción permanente, es de referencia obligada para los turistas que visitan las paradisíacas playas y desean degustar algún producto que condense el sabor del cacao.

CON UN MOLINO PRESTADO

Fue en el año 1997, cuando el grupo de féminas se unió para formar una sociedad, muy parecida al boom de las cooperativas de hoy día.
"Hicimos un curso para aprender a procesar el cacao y después decidimos ponernos a hacer eso", dijo Medina.
Cuenta que al principio nada era propio, "todos nuestros corotos eran prestados: La licuadora, el molino manual, en fin".
Al comienzo sólo elaboraban dos productos. Entre los comentarios de los vecinos y los amigos, la voz se fue corriendo y la microempresa se hizo conocida en las orillas de la playa.
Tras ver la aceptación que tenían con la panela de cacao y la Choco Rumbita, decidieron ampliar la línea y comenzar a fabricar vino y ponche crema, obviamente con sabor a cacao. "A la gente le encanta, le gusta mucho" y cómo no deleitarse con una concentrada, pero a la vez suave bebida, perfecta para compartir en fiestas y con amigos.
En la actualidad transforman semanalmente 76 kilos de cacao, el cual compran a Bs. 10.500 el kilo. "No es fácil conseguirlo, a veces nos cuesta y tenemos que ir hasta Cuyagua, Cumboto o La Trilla", señala Ricarda Iglesias, quien tiene la responsabilidad de elaborar el ponche crema.
La cartera de clientes no es muy extensa, pues en su mayoría son eventuales. Sin embargo, han logrado cautivar a una parte del mercado, llevando sus productos hasta Choroní, donde "una señora nos compra hasta 800 panelas al mes y otra en Caracas a la cual le enviamos el pedido".

EL ANHELO

Luego de años de esfuerzo constante, este grupo de mujeres sueña con poder lograr la construcción de una sede propia, un espacio amplio donde puedan trabajar sin limitaciones. Lamentablemente conseguir el financiamiento para esta iniciativa no ha sido una tarea sencilla.
De lo que sí están convencidas estas costeñas es que "con nuestro trabajo nos entretenemos y hemos logrado que los productos se den a conocer".
Aunque no están claras cuál sea la fórmula para permanecer 10 años dentro del mercado criollo, no vacilan en decir que la buena calidad y el secreto de la casa forman parte del éxito obtenido.

LOS PRODUCTOS

Panela de Cacao: Bs. 3.000 pequeña/ Bs. 4.000 grande

Choco Rumbita: Bs. 1000 pequeña/ Bs. 3.500 grande

Ponche Crema de cacao: 1 litro Bs.15 mil, 0.70 ltrs. Bs. 12 mil y 0.35 ltrs. Bs. 6000

Vino de cacao: Desde cinco hasta ocho mil bolívares

Para mayor información: 0243-217-60-73/77-55/61/57

"Cada una tiene su función y cumple con su labor, aunque siempre nos ayudamos las unas a las otras".
Fuente: Revista Negocios - Diario El Aragueño

lunes, abril 02, 2007

Elsa Morales, artista plástica venezolana

La cultura venezolana se enluta por el fallecimiento de la artísta plástica Elsa Morales una inspiración de vida de una extraordinaria persona y creadora que continuará presente a través de su obra y de las vivencias de quienes tuvimos la hermosa experiencia de su trato. Solidaria y fraternalmente, Carol Cañizares, Carmen Araujo y equipos de trabajo de los Museos de Arte Popular "Bárbaro Rivas" de Petare y "Salvador Valero" de Trujillo.

Carol Cañizares
Nacida en Santa Teresa del Tuy en 1945, se traslada muy joven a Caracas a trabajar. Su inicio en la pintura data de 1967, cuando ya mostraba destreza y afán de experimentar utilizando toda clase de materiales. Su primera exposición la organizo en 1969 Francisco Da Antonio quien al conocerla se encontró, como él mismo dice, con una personalidad de impredecible significación plástica.

Elsa Morales viene a ser una vanguardia dentro del arte popular pues ha desarrollado constantemente nuevas propuestas que van desde sus primeros trabajos en los que inventó una especie de pop art narrativo hasta las enormes telas en las cuales Perán Erminy encuentra ciertas tendencias post modernas. Su lenguaje pictórico se ha caracterizado por la simplificación de los planos, muy anchos, así como de las formas, delineadas con un trazo muy suelto y amplio, y un uso saturado y contrastante del color, resolviéndose en un resultado de enorme impacto visual y gran fuerza expresiva.

Su prolífica creación incluye también obras tridimensionales, como sus enormes muñecas, murales, cajas policromadas, vitrinas, parabanes y ensamblajes. La obra de la artista refleja sus vivencias y cuenta que su pintura tiene “una historia que yo oí, capté, reinventé y que por último viví con sentimientos, porque al pintar meto ahí mi alma y mi piel y mi alegría y mi dolor”. Ha participado en numerosísimas exposiciones colectivas e individuales en el país y en el exterior, recibiendo diversos reconocimientos, entre ellos el Premio Bárbaro Rivas en el XXXVIII Salón Arturo Michelena en 1979, el Premio Museo de Arte Contemporáneo en el III Salón de Pintura Ingenua de FUNDARTE en 1982, el Premio FUNDARTE en el VII Salón de Arte Popular de esa institución en 1986, el Premio a la Trayectoria Artística en la I Bienal de Arte Popular Bárbaro Rivas en el Museo de Petare en 1987, el Premio Barquisimeto en el Festival de Arte de esa ciudad en 1991 y Premio en el I Salón Bigott de Arte Popular en 1999. En 1992 forma parte de la exposición Imágenes del Genio Popular en la Galería de Arte Nacional. En el 2003 el Museo de Arte Popular de Petare Bárbaro Rivas presenta una muestra de su obra más reciente en homenaje a esta extraordinaria creadora.

A pesar del creciente deterioro de su estado de salud en años recientes, se mantuvo activa en su trabajo artístico presentando exposiciones tanto en Caracas como en Barquisimeto, dando muestras en todo momento de un ánimo y entereza admirables. En el año 2006, la Casa del Artista, en Caracas, la reconoce, dándole su nombre a la Sala Expositiva de esa institución. Paralelamente a su actividad plástica, desarrolla una obra literaria, publicando libros de poemas y también de cuentos y novelas, ilustrados por ella misma. Fallece dulcemente, en el sueño, el sábado 03 de marzo de 2007 en su residencia en la población de Sabana de Parra, estado Yaracuy.

Fuente: Anlaitica

martes, febrero 27, 2007

Italo Pizzolante o cuando Puerto Cabello es un motivo

Italo Pizzolante tiene un sinnúmero de composiciones, todas del género romántico y es asimismo autor de las melodías de sus canciones, boleros y baladas. Una de sus dos más famosos es "Mi Puerto Cabello", popularizado por Felipe Pirela por allá por los años 60 con el acompañamiento de la Billos Caracas Boys, la cual tuvo oportunidad de cantar aquí, en el Club Los Rivales, al lado de su autor. Puerto Cabello es un motivo y este es Ítalo Pizzolante


Sus padres, don Antonio y doña María, provenían de Salerno, en la Península Itálica. Contrajo matrimonio con Nelly Negrón y de esta unión nacieron Italo, Cecilia (+), Isabel, Silvia y María. Ingeniero, profesor universitario, músico y poeta, se formó en un hogar donde la música estaba por todas partes.
"En mi casa papá cantaba siempre, mi hermano mayor, además de ingeniero componía temas clásicos, mi hermana, Teresa, era pianista y profesora de la escuela de música local".
"A quienes somos románticos y queremos a este pueblo, definitivamente sí nos inspira"- afirma.

El Puerto Cabello que recuerda es el mismo que nos describió Lucas Guillermo Castillo Lara en uno de sus escritos donde rememora el hotel Los Baños, el colegio La Salle, el barrio La Marina o los clubes El Recreo y Los Rivales, en aquel pueblo que para ese entonces ya tenía cinco plazas.
Eran cinco pedazos de vida palpitante, con rostro y espíritu propios. Sitios buenos para encontrarse y comunicar. Para el saludo y el diálogo. Para la espera o la cita. Todas eran rectángulos. Todas tenían bancos, árboles, refrescante brisa. Pero cada una tenía un corazón distinto, que vibraba con su propio tono. Que modulaba su propia voz, que se alegraba con su propio color.
Plazas Bolívar y Salom, en el centro, muy cerca una de otra, tranquilas y apacibles. Concordia y Barquisimeto, populares y bullangueras.
Plaza Flores, corazón sentimental del Puerto, recostada a la ciudad y abierta hacia el mar. Se llenaba en el día de risas y gritos y cantos infantiles, de hombres apresurados, de marineros en licencia. Se poblaba en las noches de hombres ya maduros, graves en su pasear; de señoras apaciblemente sentadas, hilvanando interminables charlas, de muchachas y de jóvenes que encendían sus miradas para tejer un romance.
En aquel ambiente se hizo poeta y de sus poesías salieron las canciones que lo harán perdurar en el tiempo.
"El proceso creativo es muy caprichoso, hay que meterse muy pero muy dentro de uno para escudriñar nuestros sentimientos, sentimientos que algunos tenemos la posibilidad de transmitir en poesías y en canciones".

Puerto Cabello es un motivo

Italo Pizzolante tiene un sinnúmero de composiciones, todas del género romántico y es asimismo autor de las melodías de sus canciones, boleros y baladas. Una de sus dos más famosos es "Mi Puerto Cabello", popularizado por Felipe Pirela por allá por los años 60 con el acompañamiento de la Billos Caracas Boys, la cual tuvo oportunidad de cantar aquí, en el Club Los Rivales, al lado de su autor.
"Para mi fue un momento inolvidable, recuerdo que a través de un amigo que tenía en Caracas, el maestro Billo Frómeta supo de esta canción y le gustó tanto que decidió incluirla en su repertorio, porque la consiguió muy apropiada para el timbre de voz de Felipe Pirela".
-Debo dar gracias a Dios porque tuve la oportunidad de escucharla, aquí en Puerto Cabello, interpretada por Felipe Pirela, en uno de los sitios más tradicionales de la ciudad y con el acompañamiento de la orquesta del maestro Billos- dijo.
En agosto de 1998 "Mi Puerto Cabello" fue decretado "Himno Oficial de la Ciudad".
Motivos, otra de sus composiciones más conocidas, ha sido versionada por más de 60 interpretes, entre los que se cuentan La Rondalla Venezolana, Los Panchos, Chucho Avellanet, Armando Manzanero, Alfredo Sadel, Vicente Fernández y más recientemente Luis Miguel, quien creyendo que se trataba de una canción ranchera, la incluyó en su CD "México bajo la piel".
Su primer galardón lo obtuvo en el I Concurso de Música Venezolana de la Universidad Central con la canción "Provincianita", alcanzando el primer premio en ese evento.
Italo representó a Venezuela en el Festival de Boleros de La Habana, Cuba, en 1992, obteniendo el máximo galardón.
Ha recibido numerosas condecoraciones de instituciones públicas y privadas. Le fue otorgado el grado de Caballero de la República Italiana, además de que la seccional en Puerto Cabello del Colegio de Ingenieros creó la Orden Italo Pizzolante en su honor.
Otros reconocimientos recibidos incluyen Orden Mérito al Trabajo, del Ministerio del Trabajo; Andrés Bello, en su II Clase, Al Mérito Naval en su II Clase y Francisco de Miranda en su I Clase, de la presidencia de la República; Orden Diego de Lozada, en su I Clase, de la Alcaldía de Caracas; Sol de Carabobo, de la gobernación de este estado y las condecoraciones de la alcaldía de Puerto Cabello, Bartolomé Salom, General en Jefe Juan José Flores y el Cordón Toma de Puerto Cabello, entre otras tantas.
Igualmente ha recibido cálidos homenajes en Valencia, Caracas, San Felipe, Barquisimeto, Valera, San Cristóbal, Maracaibo, calabozo, Guarenas y Cumaná. Ha sido invitado a los diversos canales de la televisión venezolana, donde también ha sido objeto de merecidos reconocimientos.
Ese es Italo Pizzolante.

Fuente: Noti Tarde diario de Valencia (Venezuela)