jueves, febrero 02, 2012

Un poco más de Guillermo Carrasco

El tesón y la fortuna de que sus pensamientos -convertidos en canciones- se hayan mantenido en el tiempo, sumado al número de personas que se identifican y que atesoran su música han hecho que Guillermo Carrasco se mantenga en el medio musical después de 35 años de carrera artística, un mérito cuando se evidencia la efusividad de sus fans al corean hasta más no poder cada una de sus canciones.


Diario El Carabobeño - Revista Paréntesis
Mariana Oviedo Rangel / moviedo@el-carabobeno.com /
Fotos: Fernando Aguirre








En la actualidad Guillermo Carrasco se encuentra en plena ejecución de un disco, al que piensa llamar Inmensa Minoría, al compás de la promoción de su más reciente producción con el cantautor Pedro Castillo, titulada Ahora o Nunca, el cual documenta "unos encuentros que hemos tenido a menudo, hicimos una selección de temas de ambos; en este decidimos incluir un par de versiones de Aldemaro Romero".

"Los últimos tres discos que he hecho son independientes, para éste último contaré con la colaboración de algunos amigos, intentaré que la música no arrope a la letra para que el mensaje pueda llegar, a veces sucede que el mensaje queda diluido, en un segundo plano y hace que la gente no se acerque porque la música pone como una barrera, por eso decidí experimentar con una cosa más sencilla musicalmente", sostiene el cantautor.



En cuanto a la adaptación a las nuevas tecnologías Carrasco asegura que siempre se ha ajustado a ellas. "Siendo músico tienes contacto con los nuevos avances tecnológicos, no es algo que te agarre de sorpresa, de alguna manera se amoldan a tu trabajo, hoy en día es mucho más porque las cosas son tan difíciles de conseguir y es inconcebible que un músico el día de hoy no sepa cómo manejar una computadora para componer un programa de notación musical, es una cosa que tienes que hacerla", destaca Guillermo Carrasco.

En este sentido, Carrasco comenta que hacer las producciones con o sin disqueras y que haya un número de personas que se sientan identificados y que valoren esa música en el tiempo, han sido el éxito para consolidar su carrera. Al preguntarle sobre su inspiración al momento de componer, enfatiza que sólo deja que fluya.

"A veces aparecen las letras, te sientas todos los días a escribir, te enfrentas al papel y lápiz hasta que esboza, a veces es la música la que suena y te da vuelta, el proceso es en ambos sentidos", acota.

Aclara no tener alguna canción de su autoría de su preferencia porque son como sus hijos, y a los mismos se les quiere por igual, "básicamente son todas muy queridas. A veces sucede que en un disco colocas una canción a ver si pasa y de repente esa que tú menos pensabas se convierte en un hit".

Igualmente, aconseja a esos nuevos músicos que se están formando a no rendirse. "Tienen que formarse con fundamento". Para ejemplificar mejor lo antes expuesto, Carrasco expone que el solfeo "es muy aburrido pero tienes que conocer las herramientas de la materia prima. Hay que cultivarse en el aspecto de la formación para hacer la música y cultivarse como ser humano para poder decir cosas sin penas, como es el caso de una persona que baila y mueve todo en una canción y dentro de 20 años le dará pena hasta cantarla, esa es una de las cosas que yo rescato, y me siento muy conforme, procurar ser auténtico en lo que haces, antes de ser internacional se debe ser individual", concluye.






Rescatando el jazz

Desde el pasado 27 de mayo hasta el próximo 15 de julio se lleva a cabo en las instalaciones del Centro Cultural Eladio Alemán Sucre (Cceas), el XI Festival de Jazz de la Universidad de Carabobo, en donde estuvo Guillermo Carrasco como invitado especial.

En relación a este evento, al referirse sobre la significación que tiene este género en la sociedad, Carrasco destaca que es la representación de la libertad.

"De alguna manera en la música intentas combinar sentimientos, conocimientos y técnicas. Cuando éste apareció lo hace con premisas muy precisas porque es un cántico de libertad, de la gente oprimida -en el principio de los tiempos- permitió la improvisación que en definitiva es la libertad, en ese momento las personas que estaban haciendo el jazz adoptan banderas y empiezan hacerlo y se convierte en una música universal", dice.

Discografía

- Guillermo Carrasco (1976)

- Guillermo Carrasco (1981)

- Visual (1988)

- Este miércoles (1997)

- Una a la vez (2003)

- Esto fue un placer (2006) álbum grabado en concierto junto al compositor Pedro Castillo con temas de ambos.

- Ahora o nunca (2010), grabado nuevamente con Pedro Castillo.












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jueves, enero 19, 2012

Venezuela Viva, estrena Doña Bárbara

Como a muchos otros venezolanos, a Carolina Lizarraga le tocó el clásico paseo obligado por la obra de Rómulo Gallegos. Cosas del sistema educativo que transforma en tediosa tarea lo que debería ser un disfrute. Así anduvo por las páginas de Doña Bárbara, la emblemática novela del escritor venezolano en la que habita ese personaje femenino devenido en ícono universal.


Por Oscar Medina
Revista Sala de Espera


Ya en la edad adulta experimentó su reencuentro con ese texto: “Siempre tuve la sensación de que Doña Bárbara es una novela que te obligan a leer pero no te enseñan a amarla”. Lizarraga, coreógrafa, bailaora y creadora del musical Venezuela Viva, recuerda claramente el momento en el que decidió explorarla con otra mirada: “Mi tía Marisabel nos mostró la película mexicana y me impactó la actuación de María Félix. Y el poder de la historia. También el hecho de que hay momentos de la película que no están relacionados con la cultura venezolana. Así que me planteé buscarla y leerla otra vez, pero pensando en un proyecto futuro”.


Impulsada entonces por el gran éxito de su primer gran montaje, Venezuela Viva (con más de 120 funciones en escenarios internacionales), Lizarraga abordó la narración de Gallegos con la idea puesta en el show. “Esa es una historia que dice mucho y sentía que faltaba un gran homenaje a esa obra, a Gallegos. Faltaba algo que plasmara la conexión con la tierra, que reflejara la fuerza del joropo llanero. Tenía que haber una creación hecha por venezolanos a partir de Doña Bárbara. Así que la redescubrimos —creo que eso nos pasó a todos- y nos estamos sacando una espinita”.

Esa “espinita” se la sacan ahora, luego de tres años de trabajo, a través de un ambicioso musical que involucra a 40 artistas y que es —valga la aclaratoria- una versión libre de Doña Bárbara, que tiene como eje simbólico al Orinoco —“es la vida, donde todo nace y renace”- y como personajes centrales a Santos Luzardo (Alejandro Zabala); a Marisela (Carla Urquiola); a Pajarote (Juan Carlos Páez) y, por supuesto, a la doña, encarnada por la reconocida bailarina Daniela Tugues.


Vicente Albarracín tiene a su cargo la dirección de los actores. Conocido por su trabajo en televisión y teatro, Orinoco supone para él la experiencia de lo novedoso: “Hay una gran mezcla de talentos en diferentes planteamientos escénicos. Tenemos bailadores de flamenco, joroperos de Barinas, hay actuación, canto y la música es en vivo, algo que es valioso, arriesgado y difícil. Lo grandioso no sólo es el súper esfuerzo que implica el montaje, sino la naturalidad con la que se ha hecho toda esa mezcla de elementos tan disímiles”.

Y más allá de lo técnico, destaca un elemento emotivo: “Una de las cosas más bellas de Orinoco es que te recuerda la maravilla de país que tenemos, lo que somos. Hay una poética especial en la manera de contar la historia que yo no había visto nunca. Ojalá todas las lecturas de Doña Bárbara, y de Gallegos en general, fueran así. Aquí se logra un tipo de lenguaje totalmente diferente. Y si la gente va a verla desprejuiciada, a disfrutarla, van a pasar la mejor noche de sus vidas”.

Orinoco se divide en dos actos, con una veintena de escenas. La primera parte, en esencia, narra la decisión de Santos Luzardo de regresar al llano a recuperar sus tierras, su encuentro con el llano después de tantos años y su choque con la influencia y el poder de esa mujer que se enseñorea en esos parajes. El segundo bloque, es el enfrentamiento, el arquetípico momento en el que se contraponen la civilización y la barbarie, el intento de domar y someter al otro, el desarrollo de las pasiones.

Y es una historia que se cuenta con los cuerpos. Daniela Tugues no sólo presta el suyo -forjado en el flamenco y la danza- al personaje de Doña Bárbara, sino que es además la directora de baile. “Se da una fusión completa”, señala al explicar la madeja que une al flamenco con la música tradicional venezolana. “Aquí van a encontrar a Venezuela, verán por primera vez bailes de joropo al compás del flamenco. Van a encontrar joropo de verdad y también la expresión del flamenco con la danza. Orinoco viene a decir que todos los sueños pueden hacerse realidad si tenemos el valor de ir tras ellos. Todas las personas que estamos en Orinoco vinimos a realizar sueños. No estamos copiando nada, estamos formulando un lenguaje, estamos creyendo en nuestros valores, en nuestra raza”, cuenta.

Tugues promete una suerte de experiencia total: “La gran emoción cuando vean a esos 40 jóvenes —porque yo también me siento muy joven- diciéndole al mundo que sí podemos, con alegría, con disciplina, con trabajo. Diciendo que es el momento de tomar lo que es nuestro y de tomarlo con amor”.

Abordar un personaje tan poderoso como Doña Bárbara fue algo que la bailarina asumió como algo muy personal: “Mi vida ha sido muy intensa, muy dura desde el punto de vista emocional. No me ha sido difícil interpretar a esa mujer dolida e iracunda contra el mundo, porque eso ha sido parte de mi historia. Y utilizo mis vivencias para hacerlo. Este personaje es casi una terapia”.

Lizarraga aporta una visión desde afuera: “Daniela es una artista muy arriesgada, muy auténtica. No sé cómo puede pararse y caminar después de hacer el show. Tiene una energía, una cosa como salvaje que da miedo muchas veces y que, sobre todo, impone respeto”.

En la conversación con Lizarraga, Tugues y Albarracín, surge una y otra vez el orgullo y la admiración que profesan al elenco. “Todos hemos ido a espacios que no son nuestros lugares habituales” dice Albarracín: “Por ejemplo, Carla Urquiola (quien encarna a Marisela) baila joropo, baila flamenco, actúa y aquí está cantando por primera vez. Y todo lo hace maravillosamente bien. Y además es hermosa. Es una actriz que, como director, te genera el atractivo de querer seguir explorando con ella”.

Destacan igualmente la importante participación del grupo de bailarines de joropo formados en la Fundación Daniel Cabrera, de Barinas: “Tienen un enorme poder, son todos bailadores natos”, celebra Lizarraga: “El joropo, en parte, nació del flamenco, pero ambos evolucionaron por caminos distintos. Y es un gusto encontrar que ellos sienten esa conexión con el flamenco que a su vez se conecta con la fuerza que tienen. El poder de los dos juntos genera un lenguaje nuevo”.

Si los aspectos coreográficos y visuales —aseguran- están planteados a tan exigente nivel, la música —que es el otro gran soporte del espectáculo- augura momentos de sublime maestría. Se escucharán al menos 15 golpes de joropo en los que la tradición se explora hasta sus raíces primigenias, pero también se encuentra con géneros universales como el jazz.

La banda que forma parte del show incluye arpa, cuatro, maracas y bandolina. Pero también batería, flautas, teclados y violín. La composición de las piezas —aunque se incluyen temas tradicionales- estuvo a cargo de César Orozco, con la participación de ese maestro del arpa que es Carlos “metralleta” Orozco.

Pero, ¿entre tantos elementos no existe la posibilidad de la dispersión, del extravío? “Nos metimos en un enorme riesgo artístico y profesional”, apunta Lizarraga: “Pero lo hicimos con mucho respeto y siempre con la base de la novela y con el cuidado de no perder la esencia de los artistas para que cada uno trabaje en función de contar la historia. Cada vez que nos topamos con algún problema, simplemente acudimos a la novela y a nuestros corazones”.

El resultado de este experimento se verá los días 17, 18 y 19 de junio en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, con cuya Dirección de Cultura hicieron alianza para sacar adelante esta empresa cobijada por la Fundación Venezuela Viva. A partir de ahí, esperan que, como toda criatura, se desarrolle y alce vuelo a otros escenarios nacionales y foráneos.

De momento, el proyecto parte con una bendición muy especial: la de Sonia Gallegos, hija del novelista. “Estuvo en uno de los ensayos generales”, cuenta Lizarraga: “Se le veía muy seria, pero nos dimos cuenta de que estaba conteniendo el llanto. Al final, llorando emocionada nos dijo que sentía que el espíritu de la novela de su padre estaba allí presente en todo momento. Eso era algo que todos necesitábamos saber”.
 
 
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jueves, enero 05, 2012

Petra Machado, la centenaria del Titanic

 Un vecino de Petra Machado escuchó en la radio que una fundación en Barcelona, España, estaba buscando personas nacidas el 15 de abril de 1912, el mismo día en que se hundió el Titanic. ¿El motivo? Llevar a la mayor cantidad de personas nacidas aquel día trágico a la capital de Cataluña, para que celebren su centenario en una cena con la misma vajilla, el mismo menú y la misma música que sonaba en el Titanic el día que se hundió en el océano Atlántico.


Por Georgely Morín
Sala de Espera


El vecino de Petra fue rápidamente a contárselo a ella y a su familia, a su casa en Carrizal, en Los Altos Mirandinos. Después de varios correos electrónicos con propuestas y copias de la partida de nacimiento de Petra, la Fundación y la familia Machado están ajustando los detalles para que esta venezolana nacida en Guatire vaya a Europa por primera vez en su vida. “Si Dios me lo permite, iré”, dice Petra, que celebrará su propio centenario de una manera única por el azar de haber nacido en una fecha mundialmente famosa.

“Estoy contenta desde el primer día que lo supe”, cuenta Petra mientras habla de su próxima aventura, acompañada por la hija y la nieta con la que vive junto con otros familiares. En total, Petra tiene cinco hijos, 14 nietos, 11 bisnietos y 2 tataranietos. En la familia todos están contentos con los planes de celebración de la integrante más longeva de la familia.

Será un evento “muy entrañable”, según las aspiraciones de Jesús Ferreiro, presidente de la Fundación Titanic. El plan es que el 12 de abril de 2012 zarpe un barco desde el puerto de Barcelona a las ocho de la noche con, al menos, mil invitados entre los que estarán incluidos todos aquellos que, como Petra, cumplan cien años ese día y se hayan puesto en contacto con la Fundación. También participarán en la cena las personas que quieran acudir y que compren una entrada para hacerlo. Además, los organizadores invitarán a los embajadores de Estados Unidos (el país a donde se dirigía el Titanic), de Inglaterra (el país de donde zarpó) y de los países de donde provengan los centenarios invitados.

Ya en el mar, está previsto que a las 11.40 pm se lancen unas bengalas de socorro a doce millas de la costa, como sucedió el día del hundimiento. Después se continuará la cena hasta las 2.20 de la madrugada, cuando se lanzarán 1.503 rosas al mar por cada uno de los fallecidos y se soltarán al aire 705 globos blancos, para recordar a los que se salvaron.

El problema es que aún no han conseguido un barco suficientemente grande dispuesto a albergar este evento, porque para algunos marineros recrear el escenario donde ocurrió una tragedia es de mal agüero. “Yo no diría que trae mala suerte, mira a Leonardo Di Caprio y a James Cameron, hicieron una película sobre el hundimiento y eso les ha traído cosas buenas”, opina Ferreiro.




Buena salud para muchos eventos

Petra Machado aterrizará en Barcelona con su hija el 12 de abril y estarán hasta el 15 de ese mes, con todos los gastos pagos. No sólo asistirán a la cena formal, sino también a otros eventos que la Fundación ha programado para conmemorar el centenario del hundimiento. Uno de los más importantes es Titanic, The Exhibition, una exposición en el Museo Marítimo de Barcelona donde se podrán encontrar objetos originales del Titanic, imágenes y recreaciones de estancias interiores y una recopilación de la historia del buque.

Se trata de información nueva para Petra, porque ella sólo sabe que el barco se hundió el día de su nacimiento y nada más. “Siempre bromeamos y decimos que ella tiene una personalidad tan activa, tan participativa, porque el día que ella vino al mundo estaba ocurriendo algo grande”, cuenta su hija Mercedes, de 72 años, al hablar de su madre y de lo mucho que ha trabajado en su vida. Por muchos años Petra fue obrera en varios centros de salud de Caracas y en su tiempo libre planchaba ropa y hacía dulces criollos y hallacas.

La única vez que salió de Venezuela fue hace diez años, cuando estuvo en un crucero en el Caribe, en Navidad. Esta vez, el viaje a Europa será posible por la Fundación y por sus buenas condiciones de salud en general. “Para estar tan bien a mi edad hay que tener una buena vida, irse para los “bonches” que salgan a cada momento” dice Petra, en medio de las risas de sus familiares, quienes aclaran que la abuela de la casa come poca carne y muchos vegetales y se chequea regularmente con su cardiólogo.

Petra también podrá ver otras actividades preparadas en el marco del centenario, como una concentración de coches antiguos construídos alrededor de 1912 y un desfile a la moda de aquellos años. Ferreiro anunció que se construirá una maqueta de 12 metros de largo, que según la Fundación será “la más grande del mundo” que haya recreado al famoso buque. Además realizarán un concurso de escaparatismo en toda Cataluña con motivos relacionados al Titanic y otro de dibujo infantil en Europa y expondrán el cuadro “El sueño del Titanic”, del pintor Enrique Gran.

Petra, en la medida de sus posibilidades, podrá formar parte de todo este movimiento que ocurrirá en abril de 2012 en Barcelona. Mónica, una de sus nietas, resume la emoción que siente la familia Machado: “Estamos muy contentos, la familia, los vecinos, los amigos. Le pedimos a Dios que le dé muchos años de vida y que siga disfrutando como lo está haciendo ahora, como lo hará en su centenario”.




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domingo, octubre 09, 2011

La exitosa precocidad de Daniel Durán

A los 17 años, siendo todavía un estudiante de bachillerato, comenzó a trabajar como operador master en el extinto canal Puma TV y al poco tiempo ya dirigía y producía su propio programa. Su experiencia en el mundo audiovisual, combinada con su pasión por la música, lo ayudaron a descubrir tempranamente que su destino profesional estaba en la dirección de videos musicales.


Ricky Martin, Chino y Nacho, Gilberto Santa Rosa, Oscar D’León y Franco y Oscarcito son sólo algunos de los artistas para los que ha trabajado
 
Isbel Delgado idelgado@el-nacional.com ­
Fotografías Julio Lozano comounelefante@gmail.com
 
 

Mil dólares y la orden de una madre que se convirtió en sentencia: "Haz rendir ese dinero y cómete el mundo".

En enero de 2003 ­en pleno paro petrolero­, Daniel Durán decidió irse a Miami en busca de un nuevo destino profesional. Pero no era ningún novato. No había alcanzado la mayoría de edad cuando una amiga le propuso trabajar en el entonces naciente Puma TV. Y allí, viendo videos musicales durante toda su jornada laboral, supo lo que quería hacer. Fue editor, productor y director de programas en lo que prometía ser el canal musical de Venezuela. Se graduó como técnico de cine, estudió Comunicación Social en la Universidad Santa María y trabajó como asistente de dirección de comerciales. Había llegado a un buen punto.

La necesidad de buscar nuevos horizontes y un panorama laboral no muy claro lo llevaron a tomar una decisión que estuvo impulsada, fundamentalmente, por su madre, Hercilia Lloreda: "Ese proceso fue decisión mía. Yo había trabajado en una empresa privada y estaba parada. Y él ya había salido de Puma TV. A él le costó mucho, fue algo que decidimos de un mes para otro. Se fue sin contactos y dispuesto a hacer cualquier cosa. Cuando venía para acá le volvía la alegría, hasta que llegó un momento en el que me di cuenta de que mi hijo no era de aquí, era del mundo".
 
Si eso significa hacer videos musicales para grandes estrellas de la música y grabar en locaciones tan disímiles como Canaima, Miami, Madrid o Shanghai, entonces sí, el hijo hizo caso y se comió el mundo.
Nunca mil dólares habían rendido tanto.

De Choroní pa’ Shanghai. En sus tiempos de estudiante en el Colegio Francia, Daniel Durán imaginaba qué quería ser: jugador de básquet profesional. Era el capitán del equipo y además sentía inclinación por los idiomas y la literatura. Y aunque no llegó a cumplir su meta deportiva, había otra cosa que ejercía una atracción tan poderosa como el básquet: la música. Durán pasó de tener una "bandita de rock" en el colegio a involucrarse en un género tan disímil como el hip-hop cuando se convirtió ­con apenas 18 años­ en el director y productor del espacio Rap & Jam, de Puma TV.




Su corta edad no le impidió aprovechar la oportunidad de aprender, aunque él mismo reconoce que no tenía idea de lo que implicaba su responsabilidad: "Cuando entré en Puma era como un juego, no estás muy consciente de lo que estás haciendo. Vi que en Venezuela había un movimiento muy fuerte de hip hop y sentía que hacía falta un espacio. Hice la propuesta para hacer un programa y me convertí en el productor de Rap & Jam. El programa tuvo mucha aceptación de las discográficas", cuenta Durán, como si se tratara de una anécdota de bachillerato.

Trabajar en un canal musical fue determinante para que el precoz productor, director y editor supiera a qué quería dedicarse por completo. Todavía estaba muy lejos la idea de trabajar con Ricky Martin o de hacer el videoclip de los ganadores del Grammy Latino, Chino y Nacho. Pero la dirección de videos musicales era ahora el nuevo reto de este caraqueño que también se ha dedicado a la dirección de comerciales.

Su precocidad también se puso de manifiesto en Miami. En 2004, un año después de su llegada y de trabajar como asistente de producción y dirección, asumiría su primer proyecto como director para un video musical del cantante puertorriqueño Big Boy.

Tres años después dirigiría un documental de la gira Black and White de Ricky Martin y, al mes siguiente, haría lo propio con Conteo regresivo, de Gilberto Santa Rosa, que fue número uno en varias carteleras de canales especializados.
 

Lo que vendría luego sería una seguidilla de proyectos exitosos con artistas como Oscar D’León, el desaparecido dueto de Franco y Oscarcito, Servando y Florentino, Chino y Nacho, Víctor Drija y Los Cadillac’s, entre otros artistas. Llama la atención la cantidad de proyectos realizados con talentos probados en el género de la música urbana, algo difícil de predecir en el niño que a los 11 años empezó a tocar la guitarra eléctrica mientras escuchaba Aerosmith y Guns and Roses. ¿Para hacer el video de un artista necesariamente tiene que gustarle la canción? Parece que no siempre es así, pero Durán reconoce el papel que este nuevo género tiene en su trayectoria profesional: "Para involucrarme en un proyecto me gusta que el artista quiera trabajar conmigo, eso para mí es vital. Ha habido temas que no van conmigo, pero que he aprendido a respetar. Respeto mucho la música urbana. Mis mejores videos han sido con ese género".


Su nombre ha sonado en los últimos meses debido a las producciones que ha realizado para artistas nacionales, que han tenido repercusión en canales especializados, como "Pa’ que lo tengas claro", del desparecido dueto Franco y Oscarcito, "1,2,3" de Víctor Drija, que llegó al top ten de HTV y se mantuvo durante 35 días consecutivos para ser desplazado por "To el mundo ta’ loco", de Los Cadillac’s, video que también realizó Durán.

Pero más allá de los números, el despliegue técnico y de recursos de los videos "Lo que no sabes tú", de Chino y Nacho, o "Bla, bla, bla", de El Potro Álvarez han dado de qué hablar en la escena local: se dice que este último es uno de los videos más costosos en la historia de la producción nacional. En ambos pueden verse imponentes paisajes venezolanos, como las playas de Choroní, el archipiélago de Los Roques o los médanos de Coro. "Con `Lo que no sabes tú’, el Chino puso sobre la mesa la idea de hacer algo que nos representara afuera. Al final hicimos viñetas de cómo somos los venezolanos: somos un raspadero, un peñero pescando, un juego de dominó en la calle, mujeres, béisbol. Eso somos y decidimos ponerlo en un video".
 

Aunque la pieza ya no puede verse en Youtube ­por cuestiones de derecho de autor­, al momento de ser removido del popular portal ya contaba con 10 millones de visitas. Con la canción del Potro Álvarez la fórmula se maximiza, y es posible ver a una ex Miss Universo ­Dayana Mendoza­ recorriendo el país en una historia que incluye un helicóptero y carros deportivos.


"Si `Lo que no sabes tú’ fue una fiestecita, este video fue un rumbón", resume el director, quien luego viajó hasta Shanghai, en China, para hacer el video de Los Cadillac’s, llevando a cabo una idea que en principio parecía una locura: "Me mandaron la canción y la idea era que llegaran a un pueblo desconocido para ellos y que con su música invitaran a la gente a disfrutar. Uno de los chicos dijo en broma que nos fuéramos para China, y terminamos tomándolo en serio. Fue una gran experiencia. Cuando llegamos sólo una persona del equipo hablaba inglés. ¡Los demás sólo hablaban chino!", cuenta Durán divertido.

Vocación temprana. Su experiencia como editor y productor lo ha llevado a involucrarse en casi todas las etapas del proceso, aunque confiesa que el tiempo y la agenda le impiden dedicarse a la edición de sus proyectos como lo hacía en el pasado. Sin embargo, ve difícil alejarse de la producción, porque es su manera de garantizar un buen resultado. Casi todas sus piezas tienen que ver con una historia que va desarrollándose a lo largo de la canción, los videos conceptuales no son lo suyo. Pero, ¿qué pasa cuando la visión de los artistas no concuerda con la idea que tiene en mente? Al parecer, su trayectoria le ha evitado pasar por malos ratos: "He tenido suerte de que a todos les gusta lo que les propongo. Cuando tienen ideas hacemos un mix y sale algo genial, pero cuando les tengo que decir que no, me han escuchado. He logrado que los artistas crean en lo que hago".

Trabajar con famosos, vivir viajando de un lugar a otro y tener contacto con los medios de comunicación convierte a Daniel Durán en una celebridad. En Facebook existe un perfil con su nombre que fue creado por un admirador de su trabajo, tiene más de 22.000 seguidores en Twitter y hasta un modesto pero laborioso club de fans oficial. Es curioso que quien está detrás de la cámara tenga, al mismo tiempo, tanta exposición: "A veces no lo entiendo, pero por otro lado me divierte. Esas cosas se valoran y agradecen. Últimamente me he puesto a pensar en qué es lo que la gente quiere ver y esa transición es difícil porque uno como artista quiere plasmar su visión, pero mi labor es hacer cosas que la gente disfrute, que vean el video y se olviden de todo".

Con apenas 31 años y una carrera fructífera que apenas despunta, es fácil predecir lo que vendrá.

Su madre ve lo oportuno que fue para su hijo haber descubierto lo que quería hacer en la vida con la precocidad de los visionarios. Y hasta lo sitúa logrando méritos insospechados: "Siempre le digo que agradezca a Dios porque descubrió desde temprano lo que quería. Yo lo veo como director de cine, haciendo grandes películas y con un Óscar en la mano". ¿Y él le ha contado que quiere hacer eso? "No. Pero yo me he adelantado a cosas que le han sucedido". Si es así, quizá no habrá que esperar mucho.



Fuente:
Revista Todo en Domingo

domingo, octubre 02, 2011

Los artesanos de la música

Son maestros en el delicado oficio de elaborar instrumentos. En un país pleno de orquestas, los luthiers veteranos y una amplia generación de relevo se encargan de suplir a la creciente avanzada de músicos locales.
En sus manos está el delicado oficio de elaborar y restaurar los instrumentos que luego mostrarán su sonoridad. El oficio que llegó de Cremona, Italia, tiene en el país varios maestros veteranos que lo representan y una amplia generación de relevo en formación. En el Sistema existe un semillero de luthiers que ya ha creado y reparado los instrumentos que luego están en manos de las orquestas. Su sede principal está en Caricuao y sus pupilos se reproducen en toda Venezuela .
Ellos son "Los Apóstoles de las Cuerdas"

 Jonathan Reverón elreveron@gmail.com / @elreveron ­
Fotografías Marcel Cifuentes marcelcifuentes@gmail.com



A principios de los años 60, con la fundación Fe y Alegría, el padre José María Vélaz se impulso el sueño de construir una taller de lutería en el país.





El sacerdote mandó a sembrar árboles de fresno en Mérida, esperó con paciencia a que crecieran y con el hallazgo de artesanos de distintas partes del mundo, se comenzaron a construir los primeros violines. Al mismo tiempo, varios inmigrantes europeos, artesanos y músicos, se instalaron en sus nuevos talleres para servir a los entonces emergentes movimientos orquestales de Venezuela.

El maestro José Antonio Abreu se unió al esfuerzo y El Sistema abrió el primer taller de lutería, el Centro Académico de Lutería (CAL), hace casi 30 años. El semillero de artesanos tiene su sede principal en Caricuao y su director, Henry Parra, define brevemente la misión del proyecto encomendado. "Actualmente estamos en 15 estados a nivel nacional con luthiers que tienen como función restaurar los instrumentos de cada núcleo. La idea es cubrir la geografía nacional".

Hoy en día el centro de Caricuao sirve como piloto para el resto de las regiones. Allí se preparan jóvenes artesanos que regresan a sus ciudades de origen a satisfacer la demanda en la construcción y reparación de instrumentos.

Todavía vive acá parte de aquella misión de artesanos recomendados por la Unesco para formar a las nuevas generaciones de luthiers. En uno de los talleres, lijando un cuatro con sus manos y cubierto de canas está un tótem: Rómulo Alaluna, artesano peruano que muestra con orgullo su foto con el maestro Alirio Díaz. "Ahorita estamos preparando unos cuatros, pero nosotros en este taller nos dedicamos a la construcción de guitarras. En el oficio llevo toda mi vida. Creo que desde que nací. Esto es algo de tradición, mi abuelo lo hacía, mi padre también".

Ahora una de sus hijas se dedica a la construcción de arcos para instrumentos de cuerdas.

Todas las mañanas del mundo.
 
 
Matías Herrera, venezolano, hijo de inmigrantes italianos, es uno de los tantos herederos de la tradición milenaria.


Conversa todo el tiempo de pie y con un violín en la mano frente al foco que ilumina su mesa de trabajo repleta de herramientas. "Yo venía de estudiar distintas cosas relacionadas con el arte. Había estudiado música, tocado distintos instrumentos, investigado sobre su historia. No pensaba que iba a ser constructor de instrumentos porque le tenía miedo a la madera. Trabajé el metal, el cuero, había hecho hasta joyería, pintura, pero la madera era un tabú, era un material que no entendía". Y por esas cosas que llaman razones de la vida, cuenta que llegó a Caracas un luthier portugués de Angola al Emil Friedman. Aquí el maestro y fundador del colegio caraqueño le brindó la posibilidad de vivir e instalar un taller. Herrera lo conoció y se convirtió en su aprendiz. "En septiembre de 1978 me fui a tomar clases a la Academia de Cremona. En la época en que yo llegué había mucha gente bohemia. Del 75 en adelante empezó un boom: la ciudad estaba llena de hippies que querían aprender lutería: franceses, alemanes, ingleses, japoneses, y latinos. Era muy interesante porque todo el mundo armaba un taller en su propia casa. Claro, la economía de la época era otra. En Alemania y Francia eso estaba prohibido, no podías hacer nada fuera de la escuela".



En casa de Gisela Bastidas, en Los Teques, no existe una hora muerta. Todas las mañanas, todas las tardes y no sabemos si las noches, el timbre de su puerta suena repetidas veces para que entre un nuevo paciente.

Muchos de los enfermos tienen tuercas y dispositivos para que las caderas retomen sus formas. Son todos contrabajos, que llegan uno detrás del otro. "Mi hija me dice que la boté de la casa, que no le alquilé la habitación en Caracas para que estudiara más cerca de donde vive, dice que preferí los instrumentos en su lugar",se ríe Gisela, sentada sobre una mesa de trabajo que la hace ver más alta de lo que ya es. "Yo tocaba el cello en San Fernando de Apure, y mi beca no me alcanzaba para mandar a reparar mi instrumento.

Cuando llegué a Caracas y vi por primera vez un taller dije: esto es lo que quiero". Bastidas también se fue a Cremona a reforzar lo aprendido con su maestro Matías Herrera.



La talla latina. Al lado de Bastidas, silente y con la vista puesta en un violín, está Marcelo Di Sante, maestro ítalo-venezolano, nacido en Catia pero que acaba de regresarse de Perugia donde vivió hasta hace semanas.

"No son muchos los luthiers venezolanos que conozco, pero por lo poco que he visto, a diferencia de Europa, hay una mayor libertad. El europeo es muy rígido en su tradición. Aquí hay una historia sin prehistoria.

A la hora de trabajar podemos ser más libres, quizás por eso me vine". Lo que el maestro Di Sante quiere decir, lo explica el maestro Marco Antonio Peña en su ensayo sobre la lutería en Venezuela. "En Europa se reglamentaba el estudio y la práctica de la lutería al menos desde principios del siglo XVI a través de gremios que impedían el establecimiento de luthiers que no cumplieran los requisitos de formación, experiencia y sometimiento a exámenes que se estipulaban.

Los gremios llegaban al extremo de especificar qué clases de instrumentos podía construir cada artesano, prohibiendo que elaborara cualquiera otro, e incluso reglamentaba los materiales y estilos de ornato. Hoy día, regulaciones igualmente estrictas, si bien más lógicas y amplias, siguen vigentes en países como Alemania, donde la única vía para llegar a ser luthier supone tres y medio años de estudio académico, tres y medio años más de pasantías bajo la tutela de un maestro luthier ya establecido y finalmente la presentación de un examen de maestría teórico y práctico de una semana de duración ante un jurado experto. Tras la aprobación del examen de maestría se autoriza al nuevo luthier para ejercer por su cuenta.

En Italia debe estudiarse cuatro años, y después se acostumbra a hacer una especialización".

 
 
En esa suerte de retiro que es el CAL en Caricuao, Henry Parra explica los avances y la calidad de los instrumentos hechos acá. "Ya en las Orquestas Sinfónica Juvenil Simón Bolívar y la Juvenil de Caracas están tocando con instrumentos construidos por nosotros. Muchos de los artesanos en el proceso de aprendizaje de la lutería se van integrando también al sistema de orquestas. Nuestro ideal es que a futuro todos los artesanos también estudien música. Que salgan de acá como técnicos que puedan presentar un documento que los avale a escala nacional e internacional. Hemos logrado que luthiers de gran calibre mundial vengan a avalar y dar cursos magistrales para estar al día con las escuelas más reconocidas del planeta". Edgar Torres tiene 22 años, vive en Yare y sale de su casa todas las madrugadas a Caricuao, al taller del CAL. Al mismo tiempo, toca la viola en el núcleo de su comunidad. "Uno se relaciona más con el instrumento, vives la forma en que surge.


Mi sueño es interpretar una viola construida por mí".

Torres divide su tiempo entre el taller, la universidad y los ensayos de la orquesta.

Si el oído es la antecámara del alma, Virginia Woolf dixit, el luthier y su taller componen la fábrica que alimenta la sustancia espiritual. El ambiente de un taller es casi místico. Está la madera virgen, instrumentos a la mitad de su construcción, las herramientas, el reposo de piezas que necesitan permanecer inmóviles durante cierto tiempo para que puedan ser ejecutadas. "Se necesita mucha paciencia. Este trabajo implica seguir un proceso metódico y no puedes ir a otro lado si no has superado un paso. Uno de los momentos más difíciles para un luthier es cuando se pregunta en qué momento está terminado un instrumento. Otros ojos lo ven listo, pero ¿está listo? Siempre pudo haber estado mejor", dice Matías Herrera que repara un violín construido por él, y piensa que su barniz es perfectible. "Esto no es sólo sentarte a fabricar un violín por hacerlo. Tienes que ser músico. No sé por qué tengo esta teoría. Yo creo que a uno se le desarrolla un sentido con la música. Implica conocerla, que el músico toque un contrabajo que estamos restaurando y poder identificar cada nota. Yo los afino, los pruebo, ya no toco. Me corté los tendones en un accidente y guindé el cello. Cuando escuchas tu instrumento en una sala de conciertos, esa sensación sólo la conoce la persona que pasó horas, encima de un bloque de madera, haciéndolo".
 
Fuente:
Revista Todo en Domingo

domingo, septiembre 25, 2011

Christian Vásquez, nuevos retos


Con apenas 26 años,  ya ha sido asistente de Zubin Mehta y ha compartido el podio con Simon Rattle. Nominado al prestigioso Anillo de Beethoven 2011 ­y convocado para dirigir casi una decena de orquestas este año­, prepara su batuta para nuevos retos

La batuta ascendente de Christian Vásquez. El director de orquesta venezolano,conversa con Todo en Domingo sobre su apretada agenda.

Magaly Rodríguez mrodriguez@el-nacional.com ­
Fotografías Marcel Cifuentes marcelcifuentes@gmail.com





El silencio del encierro antes de salir a escena le crispa los nervios.


Cuando Christian Vásquez se prepara para dirigir, es poco probable que lo encuentren místicamente concentrado en su camerino, pidiéndole protección a las musas o al espíritu del compositor de turno. "No puedo estar ahí metido. Prefiero salir al pasillo y caminarlo de arriba abajo o ponerme a hablar con cualquiera. También tengo que ir al baño antes de salir. Eso de quedarme vestido y solo, esperando, no me gusta". Sin embargo, quienes lo rodean se dirigen a él con la misma reverencia y le dicen "maestro" hasta para ofrecerle un vaso de agua. A sus 26 años, el título está bien merecido cuando se tiene una carrera ascendente que lo ha llevado a dirigir cada vez más orquestas de renombre y un cronograma que su agente inglés no para de actualizar.

El año pasado fue fructífero e implacable. Su momento estelar fue una gira europea entre septiembre y octubre con la Orquesta Sinfónica Juvenil Teresa Carreño.

En la Philharmonie de Berlín ­sede de la reputadísima Orquesta Filarmónica de Berlín­ condujo un concierto en conjunto con el director Simon Rattle. "La gente estaba vuelta loca y nos pedían que les lanzáramos las chaquetas. No lo podíamos creer, era como un sueño". Vásquez y su combo también deleitaron audiencias en el Konzerthaus de Viena, el Concertgebouw de Ámsterdam, el Royal Festival Hall de Londres y el Auditorio Nacional de Madrid. Además, fueron invitados a participar en el Festival Beethoven de Bonn, donde obtuvieron cinco minutos de ovación de una audiencia de 1.600 personas.




En el acto, Vásquez fue nominado para recibir el anillo de Beethoven, el mismo premio que Gustavo Dudamel recibiera en su primera edición en 2005. "Todo lo anunciaron en alemán y cuando me lo tradujeron, no podía ni hablar... La sola nominación ya es muy emocionante", dice ansioso sobre el anuncio del ganador, que se dará a conocer este año. Mientras tanto, le espera una agenda intensa.

Es director musical de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Aragua José Félix Ribas y de la Orquesta Sinfónica Juvenil Teresa Carreño. En Suecia, será director invitado por tres años para conducir la Orquesta Sinfónica de Gävle y en mayo tiene planificado visitar Japón por tres semanas en una gira con la Sinfónica de Praga. En junio dirigirá la de Stavanger, en Noruega, y a finales de año trabajará con agrupaciones de Suráfrica e Israel. La Orquesta Nacional de España también lo espera en octubre, donde se hará acompañar por el contrabajista venezolano Edicson Ruiz.

Gloria al bravo Christian.

"Méteme, mamá. Anda, méteme".

Cada vez que Nancy Utrera pasaba con el mayor de sus hijos frente a la aragüeña escuela de música de San Sebastián de los Reyes, sabía que le esperaba el mismo jalón en el brazo y el mismo grillito. "Desde chiquito le gustaba bailar y tocar cosas. Lo inscribí a los 8 años en el coro y flauta dulce, y a los 9 en violín. A los 12 ya estaba en la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela", relata ella. Entre los 14 y los 17 años, Vásquez tocó también en la Orquesta Sinfónica de Guárico, e integró la fila de segundos violines de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar hasta el año pasado. Sin embargo, sus coqueteos con la batuta comenzaron a los 16, cuando un director le pidió conducir el Himno nacional. "Cuando me subí al podio me sentí grande de una forma bonita", recuerda Vásquez. Su romance con la batuta se enserió en marzo de 2006, cuando José Antonio Abreu lo vio conducir y le ofreció darle clases particulares de dirección. ¿No cayó en pánico? "¡Claro! Pero le dije que sí", sonríe. "Es un gran privilegio. Como maestro es muy estricto, pero brillante. Todavía me da clases y me corrige cosas. Baja los hombros, sube los codos".

En 2008, Vásquez debutó como director en la sala Ríos Reyna con la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar. Entre sus manos estaban los matices de la 2da Sinfonía de Mahler. "En ese momento, la orquesta tenía 300 personas y el coro, 600. Estaba muy asustado", concede. "Pero si no hubiera sido por ese concierto, no me habrían salido varias invitaciones para dirigir fuera". Desde entonces, su carrera se convirtió en una seguidilla de momentos en los que su talento lo ha llevado al lugar indicado. Ese año Gustavo Dudamel le pidió que fuera su asistente para unos conciertos con la Orquesta Filarmónica de Radio Francia, la cual ha vuelto a dirigir en varias ocasiones más. También asistió a Zubin Mehta, quien luego lo recomendó como director invitado para un par de conciertos con la Orquesta Filarmónica de Israel en Tel Aviv y Haifa.

Ha llevado la batuta de la Filarmónica de Turkus, en Finlandia, y de la Sinfónica de Bruselas, entre otras. "Sueño con dirigir la Orquesta Filarmónica de Berlín y la de Viena", confiesa. ¿Qué ocurre cada vez que le toca subirse a un podio nuevo? "Si es la primera vez, los músicos primero lo investigan a uno en Internet. Que les avisen que los va a dirigir un venezolano les llama la atención; también tiene que ver el hecho de que uno todavía es muy joven y está dirigiendo orquestas con músicos que tienen de 30 a 60 años, y cuando ven que uno trabaja con alegría y les inyecta entusiasmo, les encanta".

Sin embargo, reconoce que su secreto es estudiar el repertorio una y otra vez. "Si no llegas preparado, la orquesta se da cuenta enseguida y ya no hay mucha de esa química que es imprescindible para que el director pueda hacer bien su trabajo. También es importante saber ensayar, porque si no los músicos se fastidian. Saber cuándo echar un chistecito ayuda bastante".


Ni más, ni menos.

"Como director, Christian es detallista. Sabe muy bien lo que quiere, pero no se siente más que el resto. No es un director al que no puedas llegarle y sugerirle algo", dice el violinista William González, quien reconoce que las comparaciones con Dudamel nunca faltan.

Vásquez no se acompleja con el tema. "Gustavo ha sido un boom en todo el mundo y nos ha abierto a Diego Matheuz y a mí muchas puertas. Sí me han dicho en otras orquestas de afuera que dirigimos parecido, pero tiene sentido porque venimos del mismo profesor. Que me comparen con él es un lujo. Triste sería que me compararan con alguien malo, ¿no? (risas). Siempre es un honor, aunque cada quien tiene su estilo". Lo de ganarse indulgencias con escapulario ajeno no es lo suyo. "Una vez le preguntaron eso en una entrevista, si se sentía un segundo Gustavo Dudamel", recuerda William González. "Y el contestó: No sé. Yo me siento el primer Christian".

Con una vida cada vez más agitada, Vásquez cuenta que en los últimos dos años se ha hecho más difícil que pase un mes corrido en Venezuela. Novia no tiene, aunque se sonroja un poco al confesar que está saliendo con alguien. "Es complicado pasar tiempo juntos, pero si hay buena comunicación y uno se quiere, se trata de compartir lo más que se pueda. Cuando pasas tiempo sin esa persona tienes más oportunidad de extrañarla y cuando la vuelves a ver es más emocionante porque hay más cosas que compartir". Su mamá, cuenta, es quien no supera del todo despedirse de él. "Cada vez que me voy, llora. Está orgullosísima de mí, pero a eso no se acostumbra". Ella lo admite. "Christian se fue de la casa a estudiar para Caracas cuando tenía 17 años y vivió con unos compañeros músicos en Parque Central. A veces me llamaba por teléfono para preguntarme cómo se hacía el arroz", se ríe. "Yo sí creo que a él le va a ir siempre bien. La música es su vida y estudia muchísimo. Cuando viene a visitarnos, si no está aquí en la casa es porque está dando talleres en la orquesta de San Sebastián".

Hace unos años, cuando se le preguntó para esta revista cuál era su objetivo al dirigir, Vásquez deseaba que el público que oyera a esa orquesta más nunca la olvidara. "Que la música los remueva, los toque bien adentro". Sin remordimientos, Vásquez asegura que no extraña el violín. "Cuando empecé a dirigir me di cuenta de que el violín ya no era igual de personal para expresarme. En cambio en el podio no me da pena sudar, brincar, gesticular, gritar. Ahí me siento más yo, más libre. La batuta no suena, pero me dejo llevar por la música para que los músicos puedan transmitirla también". Desmelenarse hasta el último zarpazo es lo que más lo llena de energía. "Cuando se acaba un concierto termino con ganas de comer, de salir, de bailar. La música me da vida", asegura. "Termino cansado pero eléctrico, no sé cómo explicarlo. Termino feliz".






Fuente: Revista Todo en Domingo



Christian Vásquez es nombrado Director Musical de la Orquesta Sinfónica de Stavanger

22-Sep 03:38 pm|El-Nacional.com

“Estoy muy contento de poder representar a mi país como parte de la obra que el maestro José Antonio Abreu ha realizado durante 37 años”, expresó Vásquez


Christian Vásquez, director musical de la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño, realizará una importante gira como director principal invitado de la Sinfónica de Gävle, Suecia y ahora, acaba de ser nombrado director musical de la Orquesta Sinfónica de Stavanger, anuncio que fue realizado este jueves 22 de septiembre en una rueda de prensa que tuvo lugar en la ciudad de Stavanger, Noruega.

“Estoy muy contento de poder representar a mi país como parte de la obra que el maestro José Antonio Abreu ha realizado durante 37 años. Es un privilegio muy grande y agradezco a la directiva de la Sinfónica de Stavanger por esta oportunidad”, expresó emocionado Vásquez, quien tomará el cargo a mediados de 2013.

El director admitió su encanto por trabajar con la Orquesta Sinfónica de Stavanger, la cual considera tiene un nivel “excepcional”.

Vásquez ha sido formado desde niño en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, perteneciente a la Fundación Musical Simón Bolívar.

Por su parte, la directora ejecutiva de la Orquesta de Stavanger, Trude Marit Risnes, consideró como una “excelente opción” tener a Christian como director.

“Queremos ser una orquesta pionera, constantemente estamos luchando por mantenernos actualizados en todos los niveles, así que tiene mucho sentido escoger a un director que represente una generación naciente”, agregó Risnes en tono entusiasta.

El director artístico de la orquesta escandinava, Arne Almroth, afirmó que “están fascinados de sentirse asociados con uno de los directores musicales más prometedores del mundo”.

Vásquez regresará pronto a Venezuela a celebrar este logro con sus compañeros de El Sistema. Cumplirá importantes compromisos con la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño, la Sinfónica Juvenil de Caracas y la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.

Internacionalmente también cumplirá compromisos con Orquestas en España, Sudáfrica e Israel en el trimestre final de 2011.



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domingo, septiembre 18, 2011

David Deibis, make up artist de talla internacional

Su arte logra reflejar el alma de las personas en sus rostros. Como si fuesen un lienzo, David Deibis dibuja en ellos la belleza, con unos toques de la propia personalidad de quienes se exponen a sus pinceladas.

María Carolina Sánchez — @marykarols 
Fotografía: Marcel Boldú
Revista Sala de Espera

Su humildad y talento, lo han llevado a recorrer el mundo junto a reconocidas personalidades

David llega a Caracas a estudiar Publicidad y Mercadeo, y comienza a desempeñarse como asistente de Luigi Ratino, en la agencia L?Altro Uomo. “Ya yo conocía a modelos como Jacqueline Aguilera, Dayra Lambis, Claudia La Gatta y Daniela Kosán, y sugerí desarrollar el departamento femenino en la agencia, que inicialmente sólo manejaba el masculino”.

Es Ratino quien descubre en él el arte del maquillaje, y quien le regala los primeros implementos. Aunque comenta que no fue sencillo en un principio, desde el primer momento, destacó con su trabajo.






Un giro a la historia

Un buen amigo, un idioma y un poco de suerte, marcaron el debut de Deibis en la firma Versace, nada más y nada menos que en Italia. Cabe destacar que la ciudad favorita del artista desde niño, es Roma. Desde entonces, inició un aprendizaje que lo llevaría a destacarse fuera de nuestras fronteras.

Una vez que regresa, se abren otras puertas. Miguel Herrera, maquillador artístico de Chanel, cuando asciende a trainer le propone asistir a una entrevista, y así comienza a trabajar con ellos. Siete años más tarde, expresa que se siente comprometido de corazón; tiene trabajos freelance fuera del país, paralelamente a su unión con Lancôme, con quienes realiza editoriales y portadas en Venezuela, entre otros proyectos.

Entre reinas y personalidades

David ha trabajado dos veces con la organización Miss Universo, y acompañó por un año entero a Justine Pasek, una panameña que ostentó dicho título. Sin embargo, no ha sido maquillador oficial de la Organización Miss Venezuela, con la excepción de Federica Guzmán y Hannely Quintero, quienes lo exigieron en sus reinados.

Una campaña que lo marcó fue la de Chanel No 5, con Nicole Kidman. “Me di cuenta de que la gente mientras más grande es, es más humilde. Mi mayor enseñanza fue como ser humano”.

Entre las experiencias con venezolanas que destaca se encuentran las de Patricia Velásquez, Daniela Kosán, Camila Canabal, Claudia Moreno y Dayana Mendoza.




Raíces andinas


Boconó es el lugar que lo vio nacer. Afirma que sus raíces trujillanas se ven reflejadas en la humildad que busca mantener en todo momento. De alguna manera se siente valenciano, porque en esa ciudad nacieron sus relaciones públicas y sociales.

Su madre ha sido una inspiración en su carrera artística. “Ella fue una de las primeras mujeres que representó a Venezuela en el concurso Señora del Mundo, y lo ganó en México. Crecí viendo moda y viajes”.

Simplemente David…

Este personaje tiene una sensibilidad especial para dar con el look ideal, y es querido por las famosas por su personalidad y talento. Además de celebridades, también trabaja con todo tipo de clientes y dicta talleres.

-¿A qué maquilladores admiras?

-A Luis Guillermo Duque, me guío por ese camino.

-¿A quiénes podrías agradecer en tu carrera profesional?

-Luigi Ratino, mi papá en el medio; Miguel Herrera, de Chanel y Lionel Ling, alguien que me hizo creer en mí. Y el pilar, la familia. Mi madre es mi ejemplo, y mi hermana mayor, Danniza, es mi centro, cómplice y madre de mis sobrinos, Daniela y Antonio Alejandro.

-¿Tu mayor orgullo?

-Mi hija Andrea Paulina. Vive en Canadá y tiene 16 años. Es el fruto de mi primer amor. Me siento muy identificado con ella.

-¿Creencias?

-Lo que más me ha atrapado ha sido la kabbalah, creo firmemente en la causa y efecto, aunque confío en la Virgen de Guadalupe.

Sueños por cumplir

Crear algo que lleve mi nombre y mi sello profesional.



Revista Sala de Espera

domingo, septiembre 11, 2011

Precoz virtuosismo venezolano

Recibieron un don, lo descubrieron muy temprano y se han dedicado a cultivarlo, convirtiéndose, en su primera década de vida, en referencias dentro del campo en el que se desempeñan con brillo.
Apenas cruzan los 10 años de edad y ya destacan en las
letras, la múscia y la actuación. Son venezolanos y son niños prodigio



Paula Ortiz Vidal portiz@cadena-capriles.com
Revista Dominical

José Luis Alvaray, purum pum pam


Basta googlear su nombre o, mejor aún, cambiar esta búsqueda por la de “el volcán del Caribe”, como mejor se le conoce, para encontrar un video, entre otros, en el que este pequeño barinés de 9 años de edad aparece en el web show de Daniel Martínez, siendo presentado nada más y nada menos que por el maestro del Guajeo, Alfredo Naranjo.
¿Y de dónde tanto reconocimiento? José Luis entró al Sistema Nacional de las Orquesta y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela a los 5 años. Como a muchos niños de su edad, se le dio un violín para que empezara sus estudios musicales, pero él quería otra cosa. Desde niño, cuenta su mamá, volteaba las ollas para tocarlas como si se tratara de una batería o unos timbales.
Se enamoró en aquel tiempo del sonido de la percusión e inmediatamente pasó a estas filas en la orquesta. Un día, mientras tocaba la marimba alegre y diestramente, un compañero mayor que él lo apodó “El volcán del Caribe”. Así se quedó y cuando le preguntan si le gusta hacer bastante ruido, él, tímidamente, responde que sí.
Ser seleccionado entre 5.000 niños del país para formar una nueva orquesta nacional no es una sorpresa para este niño que se ha acostumbrado a los éxitos. Sin embargo, “él es muy serio con lo que hace”, cuenta su mamá y asegura que dice tajantemente “yo no voy a tocar”, cuando llega a una fiesta y hay un conjunto.

Nathaly Barrios, érase una vez…

Como es normal, a los 5 años Nathaly Barrios ya leía. Pero es a los 8 cuando comenzó un interés irrefrenable por la lectura dramatizada que la ha llevado a cultivar un extenso currículo de estudios y presentaciones (mayor que el de muchos otros niños de su edad e, incluso, que algunos adultos). Nathaly es una yaracuyana de 11 años que ha dedicado casi la mitad de su vida a asistir a clases de locución, protocolo, poesía y oratoria y, habiendo alcanzado niveles avanzados, se ha dedicado a contar cuentos para niños, mayores y menores, sus padres, participando en la pantalla chica como animadora de un segmento que fomenta los valores en una estación regional.
Entre las actividades de una tarde normal, como hacer la tarea, investigar en la computadora o jugar con su hermano, no falta el repaso de cuentos. Un día decidió buscar en Internet cómo se escribe un poema. Luego de leer sobre sus estructuras, se sentó y el resultado fue un verso de amor (para el que se inspiró en un amiguito de un campamento) de 22 estrofas. “Aunque fue puro cariño de amistad, lo hice así como si fuera algo más allá”, aclara rapidito pero sin nada de pena. Ya su blog está ideado. Ahí publicará sus poesías y cuentos que comenzó a escribir el año pasado y diversos ensayos.



Rosmel Bustamante, escena 1, toma 2

Un profesor de inglés se dio cuenta de sus dotes histriónicas cuando éste tenía apenas 4 años. Entonces, decidió llevarlo a él y a una amiguita al taller actoral de Carlos Moreno, en Parque Central. “A ella (su amiguita) no le gustó y se fue, yo sí me quedé”, cuenta a los 11 años Rosmel.
Su debut en las tablas se dio casi inmediatamente y su mamá notó el interés del niño por la actuación. Con mucho nerviosismo, pero mucha emoción, se repetía “no me puedo equivocar, no me puedo equivocar” cuando iniciaba su primera interpretación en la obra “Un regalo de navidad”. Este fue su inicio, el que suelen tener todos los actores, dice él. Ese que se da siempre atrás y al frente de un telón.
Los proyectos no han parado desde entonces. Y, como es normal en Venezuela, donde grandes y pequeños formatos se unen, Rosmel pasó de ser actor de cine y teatro a protagonizar comerciales de Farmatodo, Oreo (versión navideña), Bon Bon Bum y muchos otros. Ahora tiene al aire uno de tiendas Traki.
Su primera participación en una novela se dio a los 6 años –“si no recuerdo mal”, acota-, con un pequeño personaje en “Calle luna, calle sol”. Pero esto fue solo el inicio. Luego vino “Tomasa, te quiero” y ahora es el turno de “Natalia del Mar”. Pero, ¿qué es lo que más le gusta hacer? No se decide. Dice una opción, luego otra y otra. Al final, le gusta actuar y ya.
Ahora se dedica a seguir aprendiendo técnicas mientras trabaja (especialmente cuando tiene que llorar). Y si se le pregunta como quién quiere ser, este hombrecito responde enérgicamente: “¡wow!, hay tanta gente aquí genial, tantos actores reconocidos”. Sin embargo lo piensa y escoge a Víctor Cámara.


Agenda apretada
Tanto Rosmel como el Volcán se han acostumbrado a hacer parte de su vida en el carro y corriendo debido a los compromisos que ajustan su tiempo. Ambos salen del colegio y a veces les toca cambiarse en el vehículo o irse con el uniforme del colegio. Sin embargo, no les preocupa. “Si esto es lo que decidí hacer, ¿por qué me cansaría?”, razona maduramente Rosmel.
El actor, por ejemplo, normalmente graba la novela todas las tardes en el estudio. Pero cuando se trata de exteriores y en la mañana, sus profesores del colegio le dan permiso y lo ayudan a recuperar los temas que pierde. La tarea nunca se la mandan de un día para otro. Así que eso le ayuda y se tranquiliza al respecto.
José Luis, por su parte, sale del colegio a mediodía, su mamá corre para que almuerce y empiece sus clases a las 2. Termina alrededor de las 6 de la tarde (a veces después si tiene ensayo) y llega a casa a hacer la tarea o a clases de ciclismo, actividad que ha decidido fomentar como deporte y distracción.
El futuro
“Cuando crezca voy a ser piloto y director de orquesta”, asegura esté volcán que tiene ya 4 años activo. Habla como un niño, pero suena convencido al decir que quiere ser como Dudamel o el Maestro Abreu, pero que también admira al director Christian Vásquez y a su profesor Acuario Zambrano.
Aunque Nathaly se ha presentado ante más de 900 personas en vivo cuando no había cumplido ni los 10 años, ni ella ni sus padres han dejado de lado la búsqueda de nuevas fortalezas. Es en este descubrimiento que ha decidido estudiar Medicina, Comunicación Social y Diseño.
Rosmel también ha decidido continuar con su vocación. De niño pensaba en otras carreras, cuenta, e imaginaba ser corredor de autos. “Todo lo que piensa un niño chico”, ríe ahora que ha decidido ser actor, director y productor de cine, televisión y por supuesto de teatro, donde comenzó y a lo que agradece el haber tenido todas estas oportunidades que se le han presentado.

Alfredo Naranjo y José Luís Alvaray (Volcán del caribe)



¿Porque a Jose Luis Alvaray le dicen el volcan del Caribe? 


Rueda de prensa - Rosmel Bustamante

http://www.youtube.com/watch?v=KuDw5qnosk8

domingo, septiembre 04, 2011

Oswaldo Vigas y sus miradas

Oswaldo Vigas es uno de los artistas venezolanos de mayor trascendencia y figuración internacional. Nacido en Valencia, Venezuela, en 1926; se inicia tempranamente en las artes plásticas. Vivió de cerca la aparición de varios “ismos” de la pintura como el surrealismo y el cubismo y desarrolló un lenguaje propio. Hoy por hoy, y con motivo de una retrospectiva sobre su trabajo, que es llevada a cabo en La Costa Azul francesa, nos aproximamos a su vivencia y perspectivas.


Por José Antonio Parra — Fotografía Jorge Pineda
Revista Sala de Espera 


- Hoy en día, ¿cuál es su perspectiva del fenómeno del arte?


- La función del arte en primer lugar es “trascender”. En el arte pretendemos ir más allá de la muerte, así que el arte tiende a ser eterno. Y ante el arte el tiempo se contrae.

- ¿Qué lo llevó a usted a iniciarse en el arte? ¿Cuál fue su llamado?

- Yo tenía 15 años cuando me inicié como artista. Hacía mi obra sin que me interesara nada más, ni siquiera si la iba a vender o no, pero ocurría que la vendía. Entonces me dije: Caramba, eso quiere decir que yo puedo vivir de esto.

- ¿Usted vivió el fenómeno del cubismo y la aparición del abstraccionismo geométrico?

- Mira, a mí nunca me interesaron las escuelas. Yo no sé a qué escuela pertenezco, ni me interesa. Ninguna de las obras que yo guardo pertenecen a una escuela específica.

- Pero hay un lenguaje que es de Oswaldo Vigas

- Eso es lo que me interesa, porque es mi lenguaje lo que hace que la gente se interese en él.

- ¿Cómo expresaría usted su propio lenguaje?
- Mi lenguaje está basado en la naturaleza. Me interesa el ser humano, me interesa la gente, me interesan las caras de la gente, los cuerpos de la gente, me interesa la forma de la naturaleza y el paisaje, me interesan los pájaros y las flores, me interesa todo lo que existe; los colibríes, los acures, los puercos, todos me interesan. Yo creo en la vida.

- Usted tiene una profunda visión mística y trascendente, recuerdo que hace diez año usted dijo: “Dios habla por la boca de los locos”.

- Así es.

- ¿A qué buenos amigos recuerda?


-Imagínate; allí está uno, Guayasamín, que era mi tocayo (mientras sonríe y señala una pieza de ese artista que forma parte de su colección). Él era un ser muy vital, muy desprendido, y muy querido. Y no creía más que en él mismo. Muy ególatra.

- ¿Y su experiencia con Pablo Picasso?

- Bueno ese era otro ególatra, otro ególatra más grande todavía que Guayasamín.

- ¿Y en relación a Jean Cocteau?

- Jean Cocteau era sobre todo un poeta (…)

- ¿Cuál período de la historia del arte le interesa?

- El actual, porque es muy grande y muy variado. El arte contemporáneo ocupa mucho espacio. Desde las artes decorativas y efímeras hasta las más trascendentes.

- Pero allí está la diferencia entre un artista y un artesano. Es lo que yo veo.

- Bueno, el arte se hace con las manos. Y todo lo que se hace con las manos tiene la experiencia del hombre que lo hace (…)

- ¿Cómo es un día a día de Oswaldo Vigas?

- Es sobretodo pensar lo que estoy haciendo. Me interesan muchas cosas; como la cocina, por ejemplo. Ella fue la primera forma de arte del ser humano, porque su propósito es la alimentación. Cocinar es un arte que me interesa mucho. También me interesa el arte de la literatura y la poesía.

- ¿Qué poeta le gusta?

- En América, Pablo Neruda. También me interesa García Lorca a quien he gozado mucho y leído desde los años 40.

- Pero curioso que usted se identifique con el modernismo y no con el surrealismo

- Me interesó mucho el surrealismo y el dibujo espontáneo; o sin pensar, en el que se deja que la mano trabaje sola, automática. Me interesa porque revela los aspectos más escondidos del ser. Por eso me interesa. Sin embargo, hay una forma de arte que no me interesa, como el arte tecnológico. Yo creo que eso no es arte. Son expresiones del ser humano, pero no son arte.

- ¿Cómo ve el futuro del arte?

- Será siempre eterno. No se acabará nunca.

Oswaldo Vigas ha realizado más de un centenar de exposiciones, entre individuales y colectivas. Ha representado dignamente al país en eventos internacionales y está representado en relevantes colecciones de arte públicas y privadas.