miércoles, diciembre 30, 2009

Eduardo Mendoza Goiticoa, él tenía don de gentes

Nos acaba de dejar un hombre excepcional, Eduardo Mendoza Goiticoa, quien a lo largo de su prolongada vida siempre dio ejemplo de rectitud, profesionalismo, honradez, bondad y calor humano.


Pedro A. Palma



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Tan sólo cuatro años después de regresar a Venezuela, una vez concluidos sus estudios de ingeniería agronómica en Argentina, fue nombrado Ministro de Agricultura en 1945, cuando aún no había cumplido los 30 años de edad, cargo que desempeñó exitosamente hasta 1947. Como parte de esa responsabilidad pública le tocó manejar los asuntos migratorios del país al frente del Instituto Venezolano para la Inmigración, organización que mantuvo estrechos vínculos con la Organización Internacional de Refugiados, que luego se transformó en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. En esa oportunidad dirigió un programa para ayudar a los emigrantes europeos que llegaban a nuestro país después de la devastación de la II Guerra Mundial, dando apoyo a decenas de miles de personas desamparadas. Tal fue el resultado de ese proyecto que muchos expertos internacionales lo catalogaron como el más exitoso programa de refugiados del período de la post guerra a nivel global. Tiempo después fungió como Director Fundador de la Human Rights Foundation, organización internacional dedicada a la defensa de los derechos humanos en el continente americano, que pone especial atención en la promoción de la libertad del individuo para la auto-determinación y en la lucha contra la opresión de las tiranías.

Fue en todo momento un hombre comprometido con la democracia y la libertad, participando activamente en la resistencia contra la dictadura de Pérez Jiménez, y haciendo importantes contribuciones a la planificación de la huelga general que tanto contribuyó al derrocamiento del régimen y a la reinstauración de la democracia en Venezuela.

También fue un importante emprendedor, fundando junto a su hermano Eugenio la empresa Protinal, importante productora de alimentos concentrados para animales, en la que trabajó desde su fundación a fines de la década de los 40 hasta mediados de los años 70. Se destacó como propulsor de la agricultura de vanguardia en Venezuela habiendo publicado importantes trabajos en esa área, y como promotor de la educación superior, formando parte del Comité Organizador de la Universidad de Oriente. Su aquilatada vida profesional lo hizo merecedor de un reconocimiento por parte de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, organización que lo nombró Miembro Honorario en el año 2006.

Serían incompletas estas palabras de reconocimiento a don Eduardo si no hiciéramos referencia a sus extraordinarias condiciones como ser humano. Poseedor de una ilimitada afabilidad, tenía la cualidad de agradar a todos los que se le acercaban. Conversador inteligente y ameno, era realmente placentero escucharlo e intercambiar con él ideas sobre los temas más diversos. Amigo incondicional, siempre estaba presto a demostrar el sincero aprecio que sentía por uno.

En pocas palabras, él tenía don de gentes, término que de acuerdo a la Real Academia Española se aplica a personas que tienen la disposición peculiar de ser muy sociables en el trato y poseen facilidad para atraer y persuadir a los demás. Para mí él fue siempre una referencia y un ejemplo a seguir, y lo seguirá siendo en los años que aún me queden por vivir, porque una persona como Eduardo Mendoza Goiticoa siempre será pauta de cómo debería ser cualquier individuo que aspire ser un hombre de bien.


Fuente:

domingo, diciembre 27, 2009

Manuel Bermúdez, fue el custodio de las palabras

Tras haber dejado una huella imperecedera en la docencia y los estudios literarios y de la comunicación, falleció el martes 15 de diciembre de 2009, a los 82 años, el reconocido profesor, escritor y miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, Manuel Bermúdez.



Bermúdez se forjó un prestigio especial, no solamente por sus estudios y sapiencia, sino por ser el primer crítico de medios audiovisuales, interesado en elevar el nivel lingüístico de la pantalla chica; y como tal estuvo en Radio Caracas Televisión asesorando diferentes producciones, como el Concurso Millonario, en tiempos de Doris Wells y Napoleón Bravo.

De esa época, hacia los años 70 y 80, Guillermo Luján, para entonces gerente de Logística y productor de RCTV, lo recuerda "como una persona excelente, siempre dispuesto a ayudar y a enseñar tanto en la parte de semántica como en expresar bien lo que se quería decir, comunicar algo con verbo e imágenes".

Bermúdez -refrenda Luján- salía en cámara y era quien avalaba si la respuesta dada por el concursante era válida, "informaba con mayor amplitud, con la venia del resto de los miembros del jurado".

Otra de las productoras de entonces, Martha López de Medrano, lo recuerda como "un ser muy hermoso, muy listo y con muy buen humor". Relata que en una ocasión "le robaron un libro, y yo le dije que si quería que avisáramos a Seguridad, y él me contestó: 'no, yo lo que quiero es conocer a esa persona tan extraordinaria, que en este medio de la televisión haya sido capaz de robarse ese ladrillo, para felicitarlo'".

Martha también recuerda "su vida bohemia, de reunirse con los poetas, con Denzil Romero, en la Librería El gusano de luz".

Es el mismo recuerdo que comparte Oscar Sambrano Urdaneta, escritor y crítico literario, académico de la Lengua al igual que Bermúdez: "compartimos en las tertulias de El gusano de luz y en un cubículo que teníamos en el Pedagógico, al que llamaban 'la mata del guaco', que es un pájaro que lleva al nido todo lo que encuentra por allí, y a ese cubículo iban a parar toda suerte de personajes".

La Academia Venezolana de la Lengua le rendirá un homenaje en enero, anuncia el escritor y también académico Rafael Arráiz Lucca: "Manuel hasta hace poco fue el secretario, y tengo el extraordinario recuerdo de las actas semanales que eran piezas literarias, bien escritas, precisas, con esa dicción par- ticular que él tenía. Lo estimé muchísimo, desde hace muchos años en la universidad. Tuvo una vida plena, con su familia y legiones de alumnos. Una vida muy útil y muy bonita, digna de aplaudir y celebrar".

Fuente:
El Unversal

domingo, diciembre 20, 2009

José Bardina, galán de telenovelas

El más recio de los galanes. El hombre que despertó pasiones en millones de venezolanas cada vez que aparecía en la novela de las 8:00 p.m. El actor que levantaba suspiros en sus compañeras de trabajo. El viril capataz que domó a la fiera Doris Wells. Ese era José Bardina, el histrión venezolano que decidió apartarse años atrás de los focos y murió en la ciudad de Miami el 18 de diciembre de 2009.
Nacido en Barcelona, España, en 1938, desarrolló su carrera como actor en Venezuela, donde destacó como intérprete de teatro y televisión. En 1958 dio sus primeros pasos en la escuela de teatro Juana Sujo.



Bardina arrancó suspiros a millones de damas en Venezuela y Latinoamérica y se convirtió en el "galán de galanes", como lo definió la escritora Delia Fiallo.

Nacido en Barcelona, España, un 27 de marzo de 1938, Bardina protagonizó en el país grandes melodramas, al lado de reconocidas figuras como Marina Baura, Lupita Ferrer, Rebeca González, Doris Wells y Flor Núñez, entre otras consagradas actrices.

Su primer gran éxito en el país llegó con Lucecita, telenovela que encabezó junto a Marina Baura para Venevisión a finales de los sesenta, y con la cual el actor iniciaría una larga relación profesional y personal con la maestra de los folletines televisivos, Delia Fiallo, para quien Bardina representó el héroe romántico por excelencia.





Entre las novelas protagonizadas por José Bardina en los años setenta se cuentan Esmeralda y La zulianita (con Lupita Ferrer), Una muchacha llamada Milagros (con Rebeca González) y La fiera (con Doris Wells) las cuales fueron muy celebradas por la crítica e hicieron suspirar a millones de damas de Venezuela y toda Latinoamérica.


A principios de los años 80, el galán se retira de la televisión, de cuya pantalla permaneció alejado hasta 2002, cuando reapareció en la telenovela Lejana como el viento (Venevisión). Radicado en Miami desde finales de los años noventa, siguió trabajando como actor en esa ciudad, esta vez con papeles secundarios en telenovelas grabadas por Venevisión Productions para el mercado hispano, gracias a la relación profesional y de amistad que siempre mantuvo con Arquímedes Rivero, gerente de esta casa productora. La última telenovela en la que participó fue Amor comprado (2005), en la cual interpretó el papel de un bonachón hombre mayor junto a otros actores venezolanos como Marjorie De Sousa.

Bardina sufría desde hace meses una insuficiencia renal y estaba esperando por un trasplante. Sus restos serán velados en Miami. . "Era una gran persona, un gran amigo y un gran actor. Creo que fue el galán por excelencia de la telenovela venezolana desde que hizo Lucecita y Una muchacha llamada Milagros. Tenía muchos deseos de vivir, acudía dos veces por semana al hospital a dializarse pero la muerte lo sorprendió a las 4 y media de la mañana de este viernes. Lo queríamos mucho y es una gran pérdida para la farándula latinoamericana", declaró Rivero a Estampas, vía telefónica, desde Miami.

Lupita Ferrer, quien fue su pareja en la telenovela Esmeralda en el año 1971, lo recuerda como el galán más romantico de la pantalla chica nacional de todos los tiempos, pero también como un hombre sumamente nervioso. "Y creo que el nerviosismo a la larga le trajo problemas", agrega Ferrer.

"Él siempre estaba con un poco de ansiedad de irse. No le gustaba el ambiente de estar encerrado en un estudio de televisión. Pienso que se retiró muy joven", opina la actriz, quien considera que la muerte de Bardina fue prematura.

"Fue una persona muy querida", cuenta el productor de telenovelas Arquímedes Rivero. "Desde hace tiempo nos tenía angustiados porque andaba con los riñones malos. Dos veces a la semana tenía que ir al hospital a dializarse. Se quedó esperando un trasplante. Lamentablemente a los mayores no les es fácil conseguir donantes de órganos, la prioridad es para los jóvenes".



Precisamente, fue Riviero quien lo contrató para actuar en Amor comprado (2007), la última telenovela que su deteriorada salud le permitió grabar.

"Aquí (en Miami) nos hicimos íntimos. En Caracas nos conocíamos, pero trabajábamos en canales diferentes. Su muerte es una gran pérdida para la farándula latina. Era querido en todas partes", agrega Rivero.

Pero mucho antes de que se apagara la luz en el escenario de su vida, José Bardina -que nació en España pero se nacionalizó como venezolano- realizó una veintena de producciones dramáticas en el país.

"Trabajamos juntos durante siete años seguidos", rememora Lupita Ferrer. "Nos lanzaron con una historia de Delia Fiallo, la señora de la novela romántica", dice y se refiere a Esmeralda, la primera teleserie que exportó Venezuela y que batió récords de audiencia en México.

"Nos dio fama internacional. Fue algo increíble. Cuando escriba mis memorias le voy a dedicar un capítulo", confiesa.

Un capítulo en homenaje a la memoria de su amigo, del que esboza algunas pinceladas. "La primera vez que vi a José no me lo podía creer. ¡Iba a besar a un hombre bellísimo! Él parecía un príncipe", confiesa.

Pero no fue sólo a Lupita a quien que el atildado intérprete le bajó las medias. Las damas del público se derretían por él.Y es que José Bardina era el dueño de un magnetismo que conseguía que las mujeres se quedaran pegadas de la pantalla cada vez que él salía.

"Su estilo era único. Su juego de miradas era muy seductor. Irradiaba chispas de virilidad. Algo que no se ha visto más nunca en la televisión", apunta también Lupita Ferrer, con quien Bardina protagonizó María Teresa, La zulianita, Mi hermana gemela y Mariana de la noche. "Nos gustábamos, pero nunca tuvimos una relación sentimental".

¿La razón? "Yo me casé muy pronto y él se unió a Amelia Román. Existía una barrera, un respeto, y nunca nos atrevimos a traspasar esa frontera", cuenta ella.

A finales de los ochenta, el galán de la voz más recia que se haya oído en la televisión nacional se mudó a Miami, con esposa e hijos. Y allá se dedicó al mundo de los negocios."Tuvo restaurantes, pero su mayor triunfo lo cosechó como actor", dice Arquímedes Rivero.

Se retiró, pero en 2000 volvió a las novelas. Actuó en Lejana como el viento y en 2003 participó en Amor descarado. "Dejé de verlo por muchos años. Pero coincidimos en Amor descarado y me asombró ver el cambio que había dado: engordó y estaba envejecido", recuerda Lupita. "Siento que perdí al amigo que me dio los besos más respetuosos en las novelas".

Fuente:
El Universal





viernes, diciembre 18, 2009

Eddy Marcano, un violinista en el tejado del mundo

Eddy Marcano es un virtuoso del violín que ha tocado con cuanto músico de talento hay en el país. Ahora se presentará en escenarios de lustre en Estados Unidos. Gracias a sus acordes, el pajarillo retumbará en el Carnegie Hall de Nueva York
Las cuerdas virtuosas de Eddy Marcano


http://impresodigital.el-nacional.com/suplementos/2009/09/27/­Fotografías Claudia Rodríguez claudiarromero@yahoo.com ­
Agradecimientos Roberto Palmitesta ­ Fadella Lares, Centro Cultural Corp Group.




"¿Papá, por qué cierras los ojos cuando estás tocando?" Victoria Marcano, de 8 años, tiene razón; cada cierto tiempo, su papá se refugia calladamente bajo los párpados cerrados cuando se apropia del violín y el arco. O como él mismo reconoce, cuando la música se lo lleva lejos. "Porque me gusta mucho lo que estoy haciendo", sonríe él. Eddy Marcano cuela la anécdota mientras comienza a calentar con el instrumento en el vacío escenario de la sala de conciertos de Corp Group. Al principio, hace sólo escalas. Luego comienza a tejer con el arco un tapiz apretado de notas limpias y elegantes.

Lleva 15 minutos improvisando, y va tan rápido que al trasluz de los reflectores las cuerdas desprenden un polvillo finísimo y plácido. Cuando termina, Marcano no resopla. No suda. Ni siquiera sacude discretamente los brazos para relajarlos. ¿Qué son 15 minutos de ejecución para él? Además de ser director de orquesta, desde hace más de 20 años integra la fila de primeros violines de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. Durante ocho, presidió la Orquesta Sinfónica de Nueva Esparta. Ha grabado dos discos propios ­ Venezuela en violín 1 y 2­ y ha participado en una larga lista de proyectos de otros músicos nacionales. En noviembre de 2008 tuvo su debut neoyorquino como solista durante la Latin American Culture Week de esa ciudad, que dirigen el tenor Plácido Domingo, el músico y compositor Paquito D’Rivera y la pianista Polly Ferman. Ahora Marcano se prepara para iniciar una gira de tres semanas por EE UU, que lo llevará a tocar el 14 de octubre en el prestigioso Carnegie Hall.



Si tuviera un álbum de barajitas con los grandes nombres de la música venezolana contemporánea con los que ha colaborado, podría presumir que lo tiene casi lleno, pero su estreno en el Carnegie Hall tiene cartel propio. De la mano de Héctor Molina en el cuatro, Gustavo Caruci en la guitarra y José Puente en el contrabajo, Marcano presentará con su violín un repertorio de obras venezolanas entre las que figuran pajarillos, valses, merengues, joropos, ondas nuevas, pasajes y danzas zulianas.

"No estoy nervioso, pero sí muy emocionado. Me entusiasma tocar ahí por todo lo que representa", confiesa.

Su acento es rápido como el de un oriental, pero ondulado como el de un maracucho: por donde se le escuche, evidentemente confunde, aunque se ve que ese desconcierto ajeno lo divierte. "Soy de Cabimas pero crecí en Margarita. Ya tengo más de 20 años viviendo en Caracas, pero de vez en cuando todo se me mezcla, ¿vos sabéis?", explica con picardía. El menor de tres hermanos ­hijo de un profesor de inglés y una ama de casa­ aprendió en La Asunción a tocar cuatro a los cinco años. "Mi hermano Carmelo punteaba y yo lo acompañaba. En mi casa se oía de todo: Gualberto Ibarreto, Doris Day, Nat King Cole, Bob Fleming, Lilia Vera, los calipsos que oía mi papá cuando volvió de aprender inglés en Trinidad...

Después empecé a tocar mandolina y luego me enamoré del violín. No sé qué pasó ahí. Me hechizó".


Violín en la maleta. El romance fue fulminante, atrevido, inexorable. El muchacho de 17 años se aferró con hombro y quijada a su idilio de madera. ¿Lo apoyaron en su casa cuando dijo que quería venir a Caracas a estudiar violín? "Has dado en la tecla". Se sonroja, se ríe, traga grueso, todo a la vez. "Al principio no mucho, pero yo me empeñé". Su tía Jesusita ­hermana de su padre­ fue quien lo recibió en la capital.

"Ella vivía en Caricuao y me `adoptó’ por un tiempo. `¿Usted quiere estudiar música? Vamos al conservatorio, pues. Aquí está su sopita, ésta es su cama", recuerda con cariño. "Ya después de un tiempo, empecé a rodar por residencias, pero no duraba mucho. Me botaban", dice con una carcajada. ¿Por qué? "Cuando uno llegaba de clases, con el nivel de exigencia que había, sabíamos que al día siguiente nos iban a preguntar a uno por uno. Nadie podía desperdiciar el tiempo de estudio, así que yo practicaba a la hora que tuviera libre. Dos, tres, cuatro de la mañana...", se ríe. "Cuando amas lo que haces, sientes que siempre te faltan horas para eso. Y cuando por fin todos los compañeros de casa éramos músicos, entonces nos encerrábamos en los baños o nos turnábamos las terrazas para ensayar. Son los únicos sitios en los que no molestas a nadie".






Pudo más la voluntad que el escepticismo. "Cuando en mi casa se dieron cuenta de que esto iba en serio y que entré a una orquesta profesional, comenzaron a entender que esto era lo que yo de verdad quería hacer, y como ya me pagaban, también entendieron que iba a poder vivir de esto. Primero estuve en la orquesta Juvenil del Distrito Federal y luego en la Sinfónica de la Juventud Venezolana de Simón Bolívar. Todo eso ayudó. A partir de ahí me dieron todo su apoyo, y creo que desde ese momento comenzaron a sentirse muy orgullosos de que yo hubiera escogido ser músico", asegura. "Desde entonces están muy pendientes de lo que hago, todo les emociona. Son mi soporte y siento que cada logro mío les da mucha felicidad. Ahora entiendo que no era que ellos no quisieran que yo estudiara música, sino que tuviera algo más seguro primero, algo de lo que pudiera vivir. Pero creo que esa presión y esa lucha por dominar el violín me ayudaron mucho y me dieron un filo increíble".

Después de afinar sus estudios en Londres y en la Universidad de Indiana, y de integrar grupos como Opus 4, Onkora y Arcano, su manejo del instrumento no es cuento. "Eddy es un fenómeno. Una vez estábamos tocando la misma pieza en un concierto importantísimo y a él se le rompió una cuerda", relata su amigo Rafael "El Pollo" Brito. "Fue justo antes de que empezara mi solo de cuatro, que no iba a ser muy largo. La gente por supuesto que se dio cuenta de lo que estaba pasando, porque cuando una cuerda de violín se rompe, salta y suena como una pedrada", explica. "Eddy salió de la tarima, la cambió volando, afinó y entró otra vez a tocar justo cuando yo ya estaba terminando mi parte. Los dos nos echamos a reír.










Nos quedó como de comiquita".

Está visto que sus colegas no se atreven a ponerle rótulos; con su formación académica y su vena popular, Marcano se mueve cómodo entre las sinfonías y los merengues criollos. "Es imposible etiquetarlo, porque él investiga muchísimo y le da un valor muy alto a todo lo que hace, sea como solista, como director, acompañando o colaborando con alguien. Está en una constante búsqueda de perfección", dice el músico Francisco Pacho Flores.

Éste es el tipo. Marcano fue uno de los jóvenes que se formó en el entonces incipiente Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.

"El propio maestro José Antonio Abreu nos dirigía. Un día me sacó de los violines y me puso a conducir". ¿No fue eso lo mismo que hizo con Gustavo Dudamel? "Exactamente. A él no le da miedo decir: `Fulanito, tenga, siga usted’. Como director, él siempre se esfuerza en sacar de cada grupo un sonido particular, y para nosotros era un lujo ir viendo cómo lo logra". ¿No da pánico que Abreu le pase a uno la batuta? "Claro, es una presión terrible", confiesa a carcajadas.

"Pero bueno, lo más grato de dirigir es lograr que la obra suene como uno la oye en su cabeza.

Además, estás guiando un ente `vivo’. Si te sientes triste, la orquesta te responde con tristeza.

Si estás inseguro, igual". ¿De qué depende el respeto de sus discípulos? "Del estudio. Mínimo, la primera vez que te paras delante de la orquesta ya tienes que saberte la obra de memoria y estar muy claro en lo que quieres.

Cuando abres la boca para dar la primera indicación, los músicos deberían pensar `éste es el tipo".

A sus 44 años, varias orquestas de América Latina piensan que Marcano es el tipo. Lo han invitado a dirigir en Colombia, Uruguay, Guatemala y Panamá, país en el que preside el Campamento Musical de la Asociación de Conciertos que se celebra cada año con niños y jóvenes. Como violinista, se ha presentado en festivales nacionales e internacionales y ha sido comisionado musical de la UNESCO para fundar orquestas infantiles y juveniles en varios países. También le han ofrecido cargos fijos como director titular de orquestas, pero se siente más cómodo con las invitaciones, con su carrera como solista y su atril en la Sinfónica Simón Bolívar.

Sobre el futuro melodioso de sus hijos ­Victoria y Sebastián, de 8 y 4­ prefiere no hacer planes. "Si van a dedicarse a la música, me gustaría que fuese algo que saliera de ellos mismos. No quiero que se sientan obligados, aunque creo que en cualquier momento me van salir con algo", dice con gracia. Hace poco estuvo con su familia en Disney, donde la hija lo arrastró hasta una atracción que tenía una guitarra eléctrica enorme en la fachada. "A ella le encanta el rock, y con la cosa de que había música ahí adentro, entramos.

Resulta que te hacen montar en un carrito que arranca soplado a mil por hora, y vas dando vueltas en la oscuridad con canciones de Aerosmith a millón en los oídos. Taca, taca, taca", dice el director sacudiendo con fuerza una mano. ¿No le gusta esa banda? "No, si Aerosmith fue lo de menos, yo oigo de todo. Es que a mí no me gustan las montañas rusas", se ríe. "Con el cuento de la música, me engatusaron".


Fuente; Revista Todo en Domingo



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viernes, diciembre 04, 2009

Leonardo Padrón, vestido para entrevistar imposibles

Poeta y autor de telenovelas, la fama de este escritor alzó vuelo con una idea sencilla: hacer entrevistas. Los Imposibles se difundió por primera vez en 2005 como espacio radial y hoy es una empresa multiformato: además de seguir por Onda 107.9FM y de los tres libros que superan las 20 mil copias vendidas, ahora salta a la pantalla de Venevisión todos los domingos a las 10 de la noche





Esto nació de un suspiro: “Dios, quién tuviera una cámara”.
En más de una ocasión el escritor Leonardo Padrón y su equipo de producción lamentaron la ausencia del registro en video de la entrevista que acababan de hacer para el espacio radial Los Imposibles.
El éxito casi inmediato que tuvo la difusión de esas conversaciones que arrancaron hace cuatro años en Onda 107.9 FM y que ya hoy se acumulan en tres volúmenes impresos por la editorial Aguilar, propició que se concretara el paso inevitable: ir a televisión. Tres canales se acercaron a Padrón con sus cámaras dispuestas y al final el autor se entendió con la casa a la que hace tantos años le une su condición de creador de telenovelas: Venevisión.
Veintiséis personajes cada domingo es la propuesta de esta primera temporada al aire, concebida con ganas de ir más allá de lo local: “Todas las entrevistas son inéditas, salvo las de Carlos Mata, Ilan Chester y Aldemaro Romero, que sí están incluidos en Los Imposibles 3”, explica Padrón: “Mario Vargas Llosa, Fito Páez, Gustavo Dudamel, Juanes, Andy García, Carmen Maura, Julio Bocca, Vicente Fernández, María Conchita Alonso, José Luis Rodríguez y Ricardo Montaner son algunos de los ‘duros? que puedo mencionar como abreboca. Y como ves, en el caso de los venezolanos, todos llenan la planilla de ser conocidos más allá de nuestras fronteras. Los locales, son bastante universales”.

Otra cosa advierte Padrón: no se trata de un formato sustituyendo a otros. Al terminar la tanda, que arrancó a las 10 de la noche del domingo 24 de mayo, será retransmitida en la radio tal como siempre y saldrá a la calle el tomo correspondiente de Los Imposibles 4. De manera que esto, apenas comienza.

-Pasar al formato televisión implica, entre otras cosas, adaptar la expresión corporal y la gestualidad a la mirada implacable de la cámara. ¿Cómo te preparaste para eso?
-Con una dosis de engorro, otra de observación, mucho de ensayo y error y una pizca de sentido común. Quizás lo que más me fastidia es “vestirme” para la entrevista, pues -como todo escritor- practico el desaliño por estricta comodidad. Es decir, uno privilegia otras cosas en la vida. Ah, y es inevitable sufrir el detalle de la gran cantidad de luces en el set, que generan un clima excesivamente tropical.

-Antes de llevar a cabo este proyecto, ¿tenías alguna afición a leer entrevistas? ¿Has tomado ejemplos de algún entrevistador más o menos famoso, o esta es pura manía de preguntón?
-Sí, siempre me ha atraído el género. Eso sí, nunca sospeché que iba a terminar oficiando el rol de entrevistador. De hecho, yo he sido entrevistado una buena cantidad de veces y a lo mejor eso me ha servido para saber detectar los pecados que como entrevistador no debo cometer. He sido aficionado a las entrevistas del Paris Review a grandes escritores universales, he perseguido con fruición el programa de entrevistas de James Lipton titulado Inside Actor?s Studio y le tengo un gran respeto a gente como Jesús Quintero, el más singular de los entrevistadores de la TV española.





-¿Cómo saber si el personaje al que quieres entrevistar es interesante para el público o si es sólo por darte el gusto de despachar tu curiosidad particular?
-La selección del personaje es cualquier cosa menos arbitraria o caprichosa. Lo evaluamos concienzudamente con el equipo de producción: su hoja de vida, su resonancia, su interés para el público, su verdadero calibre de Imposible. Te confieso que hay más de un personaje que se me ha atravesado en el panorama y he declinado hacerlo, muy a mi pesar, porque —efectivamente- puede ser alguien que satisfaga sólo mi apetencia personal o la de un círculo muy restringido. Pero nos hemos atrevido a osadías estupendas. Haber entrevistado a Eugenio Montejo, Jacinto Convit o Alirio Palacios es mostrarle al público lo apasionante que puede ser la vida de gente de perfil menos masivo, pero excepcional en su oficio. Ese es el concepto inicial de Los Imposibles: todos los grandes, todos los oficios

-¿Por qué nos interesa tanto lo que dicen las celebridades habiendo tanto héroe anónimo por ahí?
-Un interés no excluye el otro. Sólo que la premisa del programa está enfocada en personajes generalmente imposibles de emboscar durante una hora para preguntarles su vida o conversar sobre lo humano y lo divino. Y, vamos a estar claros, las celebridades generan una fascinación particular sobre el resto de la humanidad. La fama es una palabra cegadora. Todos quieren acercarse a esa luz, sentir el aura, respirar el mismo oxígeno que un famoso. Podríamos discutir durante horas acerca de lo ilusorio o fatuo de esa seducción, pero es así. Lo demuestran palmariamente, y día a día, la multitudinaria venta de publicaciones, los programas de TV y hasta los reality shows que orbitan alrededor de la vida de los famosos. Ahora bien, yo intento acercarme a ese fenómeno, el de la fama, de una manera ajena al sensacionalismo y la vacuidad. Justamente, una de mis intenciones es descifrar cuánto de espejismo y de justificación hay en esa veneración planetaria por los famosos.

-Ahora que llevas tres libros publicados y Los Imposibles se convierte un programa de televisión, ¿no te has preguntado por qué diablos esa idea ha sido tan exitosa?
-Sí, a cada rato me lo pregunto. Porque, si a ver vamos, tampoco es que descubrí la composición química del agua. Todos los días se entrevista a gente en todo el mundo. Por toneladas. No sé, supongo que es una suma de factores. En todo caso, bienvenido sea lo que está pasando con Los Imposibles.

-¿Qué personajes han sido, de momento, imposibles para ti? Es decir, gente a la que hayas estado buscando y buscando sin poder conseguirla. ¿O es que ya no hay quien se resista a Los Imposibles?
-No, ¡por Dios!, hay una cantidad monumental de Imposibles que ni siquiera sospechan que existe este programa. Es por eso que mi lista de personajes por entrevistar es más larga que los ya consumados. He hecho amagos, esfuerzos y lobby para entrevistar a gente como Maradona, Rubén Blades, Chávez, Alejandro Sanz o Plácido Domingo. Ya veremos cuáles se van dando en el camino. Esto es un asunto de persistencia y maña. A Juanes lo logré entrevistar luego de dos o tres intentos fallidos. Y así con otros casos. Todo es un tejido de circunstancias, compromisos y tiempo. Y, por supuesto, los contactos. Ellos son, en muchos casos, quienes te llevan hasta la antesala del personaje.

-¿Cómo se salva una entrevista aburrida o una de esas en las que te toca al frente una persona impenetrable, de pocas palabras?
-Ese es uno de los imponderables con los que se topa todo oficiante del género de la entrevista. Nunca sabes el hartazgo, la modorra, la prisa o el hermetismo con el que te va a recibir el personaje. Ese es uno de los retos más arduos de esa seducción que es toda entrevista. Te tocará conquistarlo, apelar a tus mejores armas, invocar el buen humor, la conversación risueña, retarlo con habilidad, conducirlo hacia una conversación de su interés. Ojo, esto que te digo no es una fórmula infalible ni mucho menos, porque todo puede fallar oprobiosamente. Hay entrevistas mejores que otras y eso generalmente lo determina la inteligencia, el carisma o la disposición del entrevistado.

-¿Con cuál de tus entrevistados te has sentido desconcertado, sorprendido?
-Con muchos. Siempre he hablado de cuánto me sorprendió la hilaridad del ex presidente colombiano Ernesto Samper. Era una ametralladora de chistes y salidas ingeniosas. Para hablarte concretamente de esta nueva temporada que se estrena en televisión, podría referirme a la entrevista con Vicente Fernández que fue inusualmente franco, no le teme a ningún tipo de pregunta. Es todo un charro a la hora de enfrentar una entrevista. Me sorprendió la exquisita sencillez de Julieta Venegas o la humildad de Juanes. Me gratificó la generosa elocuencia de Vargas Llosa y el desparpajo de Carmen Maura. Eso es lo más interesante de acercarse a la piel de un famoso: hay revelaciones inesperadas que desmontan la imagen prefabricada que tenías de ellos. Para bien y para mal, ¿eh?







-¿Cuál es el escenario ideal para que la persona con la que vas a conversar se relaje y te cuente su vida y sus cosas sin mayor recelo?
-Su casa, su oficina, en definitiva, su hábitat. Es allí donde se han dado las entrevistas más distendidas y relajadas. A Soledad Bravo la entrevisté una tarde en el espléndido jardín de su casa y las horas transcurrían amables y sin apremios. A Sofía Imber la entrevisté rodeada por sus obras de arte y el alboroto de sus pájaros y se sentía inmensamente cómoda. A María Conchita Alonso la entrevisté en el sofá de su casa y hasta descalza estaba.

-¿Las historias que escuchas de tus entrevistados han alimentado de alguna manera las que cuentas en telenovelas o en tus piezas de ficción?
-No. Hasta ahora no. Al menos no conscientemente. Aunque eso no garantiza que no pueda ocurrir. Con un escritor nunca se sabe.

-A veces uno puede sentir que hay preguntas tontas y se las guarda. ¿Qué cosas has dejado de preguntar por una razón similar a esa y a quiénes?
-Yo trato de vacunarme contra las preguntas tontas, pero eso no garantiza que la vacuna funcione siempre. Dentro de todos los seres humanos siempre hay un tonto acechando.

-¿Cómo encuentras el límite entre la imprudencia y la pregunta acertada y necesaria?
-Creo que es un asunto de forma. Se puede hacer la pregunta más temeraria u osada con un guiño de elegancia y estilo. No te niego que hay preguntas que bordean fronteras peligrosas y uno siempre está a la expectativa de cómo pueda reaccionar el entrevistado. En todo caso, este programa no tiene intenciones amarillistas ni vocación para generar escándalos confesionales. Las infidencias se dan de forma natural y en un terreno de complicidad mutua.

-¿Vivir de lo que se escribe no genera cierto nivel de angustia? Algo así como, ¿y qué pasará el día que ya no tenga nada más que decir?
-Para serte franco, no. Justamente la apuesta fue vivir de lo que más disfruto hacer. Eso no quiere decir que yo no sufra muchas veces de bloqueos creativos o que enmudezca sin remedio. Eso es parte del oficio de ser escritor: saber lidiar con tus silencios. No hay mejor musa que la disciplina.

Sobre el poeta de todos
“A todas las personas que estamos vinculados a la poesía nos duele la muerte de un poeta. Y de Mario Benedetti hay que rescatar que fue uno de los pocos que logró darle dimensión masiva a la poesía. Benedetti se salió como pocos de la torre de marfil y logró una poesía entendible para el taxista, para el cajero de banco y para los intelectuales. La suya era una sencillez pasmosa. Creo que Benedetti ha sido para el continente como un segundo Neruda, en el sentido de que son poetas que encarnaron a la poesía de manera masiva, la hicieron palpable para el ser humano de la calle”.



Fuente:
Revista Sala de espera


Los Imposibles - Gustavo Dudamel - Parte.1



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martes, noviembre 24, 2009

Andrés Cubillan, un venezolano en el mundo de Tim Burton

El caraqueño Andrés Cubillán se abre paso en la industria del cine hollywoodense como diseñador de producción. Figura en el departamento de arte de Alicia en el país de las maravillas que Burton estrenará en 2010 y está anotado en Thor, el nuevo proyecto de Marvel que debutará en 2011, bajo la dirección de Kenneth Branagh


Andrés Cubillán no podía creerlo. Las aventuras del Barón Munchausen eran poca cosa ante lo que le ocurría. “Fue una experiencia un poco surrealista —cuenta el venezolano—.

Ahí me encontraba yo, trabajando en una película de Tim Burton, uno de mis grandes ídolos del cine y sentado al lado de Johnny Depp y Anne Hathaway. Poco a poco uno se da cuenta de que esas son las experiencias de cada día en esta industria. Todavía no me acostumbro”.

El caraqueño de 26 años formó parte del equipo de arte de Alicia en el país de las maravillas, uno de los proyectos que firmó Burton con Disney para estrenar en 2010 con tecnología 3-D. Ahora trabaja en la preproducción de Thor, la nueva entrega de Marvel, que comienza a rodarse en enero bajo la dirección de Kenneth Branagh.

Andrés estudió arquitectura en el Rhode Island School of Design —en la costa este de Estados Unidos— y decidió partir a Los Ángeles, donde haría realidad su sueño de hacer cine. “A los nueve años era el único niño de mi edad que esperaba la ceremonia de los Oscar como si fuera la Navidad… Creo que siempre supe que trabajaría en el cine”, cuenta el joven.
No recuerda cuál fue la primera película que vio, pero sí una que definitivamente lo marcaría para siempre: Las aventuras del Barón Munchausen (Terry Gilliam, 1988). “Pintó un mundo increíble, especialmente para un niño: El héroe pasa de un país en guerra a los palacios de Arabia; de ahí a un mundo extraño en la luna y luego de una estadía en un volcán al interior del estómago de una ballena, y en ningún momento dudas de la realidad del mundo que se te presenta”, relata.

Sueños en un musical

Un amigo de Andrés que se había mudado a Los Ángeles antes que él, le recomendó hacerse voluntario en un festival de cine con el fin de darse a conocer y hacer buenos contactos. Y así lo hizo: se inscribió como voluntario en el Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles.

“Mientras me dedicaba a enviar mi currículo y portafolio a distintos diseñadores de producción, trabajé tres días a la semana para el festival. Después de unas tres semanas, mi supervisora tuvo que irse, y la coordinadora me ofreció esa posición… Luego, con la recomendación de ésta, logré entrar en el departamento de arte de la película Dreamgirls (Bill Condon, 2006) con el diseñador John Myhre, ganador de dos premios Oscar de la Academia. Inicialmente, sólo iba a trabajar para ellos tres semanas, pero terminaron dejándome tres meses”, recuerda el artista.

Uno de los escenarios del musical protagonizado por Jennifer Hudson, Beyoncé Knowles y Anika Noni Rose, es un club de Las Vegas donde las chicas cantan juntas por primera vez. “Recuerdo entrar en el hangar donde estaban construyendo el escenario y de repente darme cuenta de que me encantaba mi trabajo. La escenografía no sólo transportaba al público a los años sesenta, sino que también les daba sensación de grandiosidad y elegancia. A medida que las chicas cantaban, unas luces bajaban y otras luces escondidas en las paredes, en el piso y en el techo, se iluminaban poco a poco y creaban una constelación de estrellas a través del espacio. Sólo la escenografía del cine te permite ese tipo de efecto y sensación, en el que estas mujeres de repente se habían convertido en estrellas, como era la intención del guión”.



Chozas exitosas
El caraqueño se especializó en diseño de producción en el American Film Institut. Como trabajo de grado realizó la escenografía de un corto titulado Acholiland, dirigido por Dean Israelite, acerca de un grupo de trabajadores de una organización humanitaria en el norte de Uganda.


“El proceso de diseño fue muy largo, pasé mucho tiempo estudiando las distintas arquitecturas y métodos de construcción en África y particularmente en Uganda. Estudié también la dinámica de la comunidad en la zona, cómo se relacionan unos con otros, el tipo de cosas que utilizan para vivir y cómo son las condiciones habitacionales y geográficas. Lo más importante para mí era que la audiencia sintiese que estaba en África. Si el público no se cree dónde está, entonces el resto de la historia no funciona”, comenta el joven, quien construiría una aldea africana en Estados Unidos.


Aquello fue todo un éxito, ya que no sólo pudo graduarse en el AFI, sino que el corto fue merecedor de tres premios Emmy y fue la sensación de diseñadores y directores de arte.
“Luego de terminar mi postgrado, tuve una exposición de todo mi trabajo de grado. Ahí conocí un director de arte que le había gustado mi trabajo y me pidió una copia de mi portafolio. Una semana después me llamaron para una entrevista y a la semana siguiente empecé a trabajar en el departamento de arte de Alicia en el País de las Maravillas. Fue un proyecto muy rápido para todo lo que demandaba el guión, y estuve trabajando ahí por seis meses. Para Tim Burton era una manera nueva de trabajar, con varios personajes computarizados y mundos casi todos en pantalla verde”, recuerda.


El director de películas como Sweeney Todd, El cadáver de la novia y Big fish rodó en Plymouth, Inglaterra, con la actriz australiana Mia Wasikowska, de 18 años, como Alicia, y con su actor fetiche, Johnny Depp, que dará vida al Sombrerero Loco.


“Tim Burton es un hombre increíble —dijo Andrés Cubillán a la revista Conexiones—. Me encantaría poder ver dentro de su mente, es muy creativo y siempre interesado en representar el mundo a través de los ojos de sus personajes. Tim tiene una visión muy clara de lo que quiere, y busca un diseñador que no sólo facilite esa visión, sino que también la lleve a otro nivel”.


Hacia el futuro




Andrés Cubillán siente que el hecho de ser latino en Estados Unidos no está relacionado con el éxito. “Los latinos tenemos una gran ventaja, que es nuestro carácter y nuestra cultura. Hay un calor y un optimismo que al mundo le gusta, en especial al mundo del cine, que demanda trabajo fuerte y una perseverancia infinita. Ahora, con todo el cine que se hace internacionalmente, el hablar español es una gran ventaja para trabajar en el medio”, asegura.

El caraqueño se identifica con el cine que hace pensar y transporta al espectador a mundos desconocidos. “El poder llevar al público a una cultura distinta, a una civilización extinta o a un país y un tiempo en el pasado, es una de las maravillas del cine. Ningún otro medio puede hacer lo que hace el cine. Personalmente, yo busco proyectos que empujen mi creatividad a un nivel al que no sabía que podía llegar, a un mundo que no exista, a un futuro inimaginable o a un tiempo que nadie recuerde”.

No descarta dirigir una película en el futuro, incluso en Venezuela, pero piensa que debe quemar etapas. “Todavía tengo mucho que aprender y creo que tendría que ser un proyecto que me encante. Yo siempre he querido tomar parte de todos los aspectos del cine, pero no sé si la dirección es un paso que voy a tomar todavía… Me encantaría hacer una película en Venezuela.
Es un país tan bello y rico en paisajes y su gente, y yo creo que capturar eso en el cine seria increíble. Nuestro país tiene muchas historias que contar de su pasado y de su presente, y a mí me encantaría tener el chance de contar así sea una de esas anécdotas”.



Fuente:

jueves, noviembre 12, 2009

Alicia Gabriela Martínez, pianista venezolana

Alicia Gabriela Martínez es una de las mejores pianistas venezolanas, con una de las carreras más exitosas en el exterior, especialmente en EEUU, país donde esta radicada y en el cual se le considera como una de las principales exponentes del piano en el medio académico. Además de ser una extraordinaria intérprete, también realiza actividades como docente.



Nació en Caracas, Venezuela. Con solo 25 años tiene una lista impresionante de recitales y conciertos con orquesta. Desde su debut a los 7 años ejecutando el concierto Op.19 No.2 de Beethoven con la Orquesta Sinfónica Venezuela, se ha presentado como solista con varias de las orquestas más importantes de EEUU, como la Sinfónica de New Jersey y la Sinfónica de San Francisco, al igual que con otras importantes orquestas europeas como la Filarmónica de Stuttgart.
Ha tocado bajo la batuta de Gustavo Dudamel y de otros destacados directores como James Gafigan, James Conlon, Edmon Colomer, Charles Dutoit, Anne Manson, Giordano Bellincampi, Guillermo Figueroa, Lawrence Foster, Dirk Brosse, David Machado, Otto Werner-Muller, Klauspeter Seibel, Pedro y Cristóbal Halffter entre otros.
Ha ofrecido importantes recitales al lado de gigantes de la música clásica como el violinista Itzhak Perlman, con quien ha tocado frecuentemente. Además Alicia Gabriela se presenta regularmente en una de las salas más importantes del mundo como lo es el Carnegie Hall.


Como solista y músico de cámara se ha presentado en más de 50 salas de concierto en Estados Unidos y Alemania, al igual que en Brasil, Holanda, Caracas, Salzburgo, Copenhague, St. Moritz, Sendai, Tel Aviv, Tokio, Montpellier, Roma, Venecia, Londres, Spoleto, Bruselas, y Bogotá.
Ha obtenido numerosos premios y distinciones internacionales. Sus más recientes logros incluyen el primer lugar y premio de la audiencia del Internationaler Klavierwettbewerb Anton G. Rubinstein en Dresden (Alemania). Fue semifinalista del 12th Van Cliburn International Piano Competition donde también recibió "Jury Discretionary Award.". Sus ejecuciones han sido transmitidas en estaciones de radio y televisión tales como NHK (Japón), Radio France (Francia), RAI (Italia), CNN, PBS, Deutsche Welle (Alemania), MDR Kultur, (Leipzig), Euronews (Europa y Latinoamérica), 60 minutes, ABS, From the Top (USA), Radio Caracol y numerosas emisoras de radio y televisión en Venezuela.
Alicia Gabriela obtuvo su título de grado y Maestría en música becada completamente en The Juilliard School of Music en New York con la Dra. Yoheved Kaplinsky, actualmente está cursando su doctorado en Halle, Alemania con Dr. Marco Antonio de Almeida. Durante los años 2007-2009 fue miembro de ¨The Academy”, un programa de Carnegie Hall, The Juilliard School y Weil Music Institute. Es miembro desde 2008 de la facultad de Kean University (USA) como Artista de Conciertos.



Ofrecerá dos únicos conciertos junto a dos de los principales exponentes de la música clásica en Venezuela
El concierto donde será dirigida por Gustavo Dudamel será nada menos que “El Emperador” de Beethoven
Compartirá por primera vez en su carrera junto al virtuoso violinista Alexis Cárdenas interpretando interesante recital de música de cámara

“Tenía tiempo que no interpretaba a El Emperador y será un placer, porque es toda una obra de arte, como todas las composiciones de Beethoven”, comentó Alicia Gabriela sobre la composición de Beethoven, quien además es su compositor favorito.
“El Emperador, como todo lo de Beethoven es difícil y muy emocional, pero igual es un placar estudiarla y tocarla (…) Es una pieza tan bella que da mucha felicidad poder interpretarla”, explicó la pianista sobre una de las composiciones más emblemáticas de Beethoven.












lunes, noviembre 02, 2009

Claudio Corsi, un venezolano al Grammy

Claudio Corsi tiene 20 años en el medio artístico. Ha participado en Viña del Mar representando a Venezuela. Ha compuesto para artistas como Ismael Miranda y está nominado a los premios que se otorgan el 5 de noviembre. Esta es la historia de un talento que ha perseverado pese al bajo perfil

http://impresodigital.el-nacional.com/suplementos/2009/11/01/ ­
Fotografía Cortesía Claudio Corsi



Un venezolano sin estridencias


Claudio Crosi había encontrado una profesión. Se hizo "pana" de José Ferreira, el ingeniero de sonido de aquel estudio, y empezó a ayudarlo en lo que podía a cambio de aprender.

"Él me enseñó todo lo que sabía y empecé a trabajar allí. Luego me fui al estudio de Luis Capriles y así fui saltando de estudio en estudio y en el ínterin entré en la UCV a estudiar Antropología". Las vocaciones paralelas suelen alimentar las convicciones propias: "La Antropología debería ser una materia obligatoria en los colegios porque te ayuda a entenderte y a respetar a los demás. Comprender que no hay un único camino ni una sola verdad, que todas las verdades y las formas de ver las cosas son válidas.

Que lo que cabe es la discusión respetuosa de todos los puntos de vista. Aprendí mucho con esa carrera y aunque no me dedico a ella, vivo como un antropólogo y eso me ha ayudado a componer".


La experiencia con músicos en los estudios de grabación, las reflexiones de sus clases de Antropología y su breve paso por el conservatorio Lino Gallardo de La Castellana donde estudió guitarra clásica, canto lírico y teoría y solfeo, le dieron a Corsi las herramientas para empezar a componer profesionalmente. Entonces incursionó en el campo de la musicalización de comerciales para televisión donde trabajó en llave con quien se convertiría en su "socio musical de siempre": Armando Mosquera.

En 1994, con 24 años, Corsi ya se había graduado en la universidad, se había casado con Franca y seguía dividido entre su oficio en los estudios y su deseo de incursionar en el mundo del espectáculo. Se decidió a hacer un par de cursos en La Casa del Artista cuya tarea final era un concierto. "El show se llamó Moral y luces, y yo ahí canté por primera vez en público la canción `Vida’ acompañado solo por mi cuatro y unos tamborcitos".

Cada canción puede ser reflejo de un episodio fundamental. "Se trataba de una canción que yo había escrito años atrás con mi amigo Angelo Sebastiano durante alguna de esas conversas que nos echábamos los viernes en la noche en mi edificio de Los Dos Caminos. Yo no la tuve fácil de muchacho. Mi mamá se había muerto y mi papá se había casado de nuevo con una mujer mucho más joven que él. Yo me sentía como un inquilino en mi propia casa y mis amigos eran mi refugio, mi compañía. En esos días, ellos compensaban cualquier carencia que yo pudiera tener y `Vida’ es producto de todas las reflexiones existenciales que nos hacíamos".

Aquella sencilla presentación impactó tanto que al año siguiente fue nominado para representar a Venezuela en el XXXVII Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Venevisión, el canal oficial encargado de transmitir el festival en el país, tenía otro candidato, pero Corsi fue seleccionado por el jurado para concursar.




Conato de gloria.

En febrero de 1996, Corsi y Angelo Sebastiano partieron a Chile con un nuevo arreglo para orquesta sinfónica de "Vida" bajo el brazo. "Nos pagaron los pasajes, la estadía por 11 días, nos dieron 200 dólares a cada uno y llegamos a Viña del Mar". La noche de la presentación en la Quinta Vergara hacía frío y Corsi temblaba en parte por la brisa que venía de la costa y también por las 25.000 personas que acudieron al último día de la competencia internacional. "Yo salí a cantar con mi cuatrico y al principio la gente no sabía qué instrumento era. Fue emocionante porque a mitad de la canción, el público empezó a repetir las últimas frases que yo cantaba como haciendo coro. Y otra vez sentí la gloria del escenario y el premio de los aplausos. Justo después de mí se montó Maná".

Pero la suerte no le sonrió del todo a Corsi. No solo no ganó esa noche sino que ese año el Festival coincidió con la venida del Papa a Venezuela y no hubo cobertura de su presentación.

Después de haber sido tratado como un rey en Chile, haberse hospedado en mismo piso que Juan Gabriel y haber alternado con artistas como Laura Branigan o Maná, aterrizó en Caracas para darse cuenta de que nadie en su país lo había visto. "Por supuesto que yo hubiese querido ganar, pero más hubiese querido que mi país me hubiese apoyado y eso no lo sentí".

Sin embargo, no todo fueron sinsabores. Gracias a Viña del Mar, Claudio consiguió un cliente increíble como el Quino Táchira y si bien es cierto que nadie o casi nadie supo de su canción "Vida" allá en Chile, muchos seguro recordarán sus jingles para el Calendario de la suerte y el Extra Semanal.



"Yo viví como dos años de hacerle música a ellos", recuerda.


Cambio de rumbo. Un asalto del que salió ileso, lo llevó a pensar en otras fronteras. "Un tipo se me montó en la carro, pistola en mano. Me dejó botado y se llevó la Wagoner de mi suegra. Cuando llegué a poner la denuncia en la PTJ, el que me atendió me preguntó: `¿Y no te hicieron nada? Tuviste suerte gordito". Viña del Mar también lo ayudó en sus trámites para obtener la residencia en Estados Unidos y así, en 1998, Corsi se mudó a Florida, con su esposa, algunos ahorros, un inglés muy básico y sin conocer a nadie.

Mientras arreglaba sus cosas, un tema suyo llamado "Blanco y negro" llegaba a los primeros lugares en España en la voz de Pedro Aldimayo.

En Estados Unidos comenzó dando clases de guitarra y, aunque al año ya se había gastado todos sus ahorros, no desistió y poco a poco se fue abriendo un nuevo camino. Los siguientes años fueron de insistir, conocer a músicos, construir él mismo un estudio de audio en su casa, hacer vocal coaching a artistas emergentes, pero sobre todo de escribir y componer canciones para un disco.

En el año 2005 la suerte tocó otra vez la puerta de Corsi: La productora de Sergio George, responsable de discos de artistas de la talla de Celia Cruz o Mark Anthony, estaba buscando talento nuevo para componer. "Por intermedio de un amigo les llegó un demo mío y me encargaron un tema sobre la amistad para Ismael Miranda, el cual se incluyó en un disco suyo producido por Gilberto Santa Rosa llamado Edición Especial". De la experiencia sacó gustosos dividendos. "Los buenos amigos’ me trajo suerte, fue un tema que me salió fácil. En apenas dos días estaba listo. Es que el asunto de los amigos me mueve mucho porque, como dice la canción, un buen amigo vale una fortuna... y eso lo digo de corazón".

A partir de allí le han pasado muchas cosas, como componer y hacer vocal coaching para Winda, la escogencia de su canción "Sobrepeso" como el tema de apertura de la obra de teatro Gordura de mi vida de Raúl González o trabajar como maestro de técnica vocal en el concurso Viva El Sueño de Univisión, entre otras. También conoció a Luz Marina. "Ha sido como una madrina para mi producción. Gracias a ella la gente de Cacao Music se enteró de mi proyecto. Yo estaba haciendo este disco aquí en el pequeño estudio de mi casa. Ella escuchó algo, le gustó, se los presentó y Omar Jeanton dijo que sí. Yo pedí que me dejaran terminar el disco en Estados Unidos porque tenía muchos músicos ya cuadrados aquí. Sin embargo, la canción `Vida’, quise que fuera producida en Venezuela por Armando Mosquera y por eso participaron también músicos increíbles que están allá como Luis Julio Toro, Nené Quintero, Henry Paul entre otros, porque talento es lo que sobra en Venezuela".

La nominación.
El disco se llamó Aire y mar. Y a pesar de su poca promoción, fue lo que finalmente catapultó a Corsi a la competencia de los Grammys Latinos.

"Yo estaba en mi casa viendo por televisión las nominaciones y cuando dijeron mi nombre pegué tal grito que mi bebé Luna se asustó. No me lo esperaba.

Había más de 400 aspirantes en esa categoría y yo fui uno de los 5 seleccionados".

"Esta nominación yo la veo como un reconocimiento y es bien recibida por mí porque de verdad siento que me corresponde. Son más de 20 años de labor.

Yo empecé a los 17 años a trabajar profesionalmente y ahorita tengo 42 y fíjate, me llegó a estas alturas cuando hay gente que le ha llegado a los 20 ó 25 años". Sólo la nominación le ha abierto nuevas posibilidades. "Desde el anuncio me he presentado ya en cuatro sitios. Todo el mundo quiere que yo toque ahora, por ejemplo a Frank Quintero le abro el show el 21 en el MAC Building de Miami".

El día de los premios lleva la determinación del triunfo. "El 5 voy a Las Vegas con toda la intención de ganarme el Grammy porque siento que he trabajado en función de eso. Considero que Aire y mar es un trabajo impecable y honesto porque no me he dejado influenciar por querer ser el más popular o por querer figurar". Todo ha sido una cátedra de que la tenacidad ofrece buenos dividendos. "Yo simplemente he hecho la música que sale de mi espíritu. Además, no me he dado por vencido. He seguido insistiendo a pesar de que algunos me decían ­no, hombre, usted ya está viejo pa’eso, o usted está muy gordo pa’eso. Yo sé que nunca he sido un prospecto de artista para masificar y vender millones de copias porque siempre he sido gordo; pero eso a mí me hace feliz. Mis canciones tocan temas sociales y muy personales y hay público para todo. Uno nunca sabe por dónde revienta la torta".

Nadie lo sabe. La cita es el próximo 5 de noviembre en Las Vegas.

Amanecerá y veremos.

Fuente:
Revista Todo en Domingo


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viernes, octubre 30, 2009

Ana Enriqueta Terán Presencia de lo inasible

Nacida en Trujillo en 1918, Ana Enriqueta Terán está considerada como una de las voces vivas más importantes de la poesía venezolana. Con una extensa trayectoria en el mundo de las letras, esta creadora incursionó en los más diversos géneros poéticos como sonetos, tercetos, décimas, madrigales, liras, odas, endechas, y verso libre, obteniendo en 1989 el Premio Nacional de Literatura. Entre sus obras se cuentan: Al norte de la sangre, Presencia Terrena, De bosque a bosque, Sonetos de todos mis tiempos, Música con pie de salmos, Libro de los oficios, Casa de hablas, Libro de Jajó, Casa de Pasos, y Albatros, entre otros.


Alberto Hernádez







En De oficios y de nombres, Ana Enriqueta Terán resalta el juego de la palabra-objeto, vacío metafísico que la enfrentaba a la realidad: ese vacío le producía gozo y terror al mismo tiempo: “Pero me salvaba, y aún me salva de lo real. La silla existe, y después del desvarío vuelve a estar en su sitio”.


La poética de esta mujer, viajera por el país en el que ha vivido y al que dejó para ejercer la diplomacia, es una travesía que le ha aportado a su trabajo características variadas. La palabra calca el lugar y se hace el sonido de ese lugar. Cuando afirma su afecto por


Góngora y Garcilaso de la Vega está “un deseo de atrapar su música”. En tal sentido, esos paisajes la han llevado a sentirse libre, dueña de sus tonalidades verbales.
Una lectura de la vida de AET nos lleva a decir que la casa no sólo es el lugar donde se crece y se muere: es el vientre de la madre, la primera voz, porque la casa como fortaleza era también “feminidad, amor y devoción por el arte”. Esta revelación define la existencia poética de Terán, aunado al carácter apolíneo de su tránsito por la escritura: la belleza –no la de Rimbaud- no es un naufragio, es “ardor purísimo”.
Los primeros intentos, nervio de Al norte de la sangre (1946), de la poesía de Ana Enriqueta Terán dicen del uso críptico del lenguaje: se afinca en el nombre por ser “esencia, punto central de un infinito imponderable, el verbo es Dios y los adverbios matizan la fatiga de ambos”. Enarbola su apego por los poetas españoles: “Garcilaso me acompaña en las derrotas amorosas; Santa Teresa me enseña cómo desear a Dios, Góngora se vuelve licor de libertad en mis liras, tercetos y sonetos. El verso es una rayadura perfecta en lámina de oro”. La palabra es el cuerpo, la belleza que también tocó el espíritu de esta trujillana que continúa abundando en la poesía venezolana. Esta primera aventura de AET se condensa en esta aseveración de José Napoleón Oropeza, al referirse al poema “A un caballo blanco”, del libro Presencia terrena (1949): “Se afirman, se condensan y se prefiguran en ese soneto los temas, variantes y obsesiones de su poesía: la síntesis cosmogónica de la imagen que convierte a los elementos de la naturaleza en reflejos y espejos de un solo ser; el paisaje como cuerpo del poema, arboladura del vivir”.

-La geografía del poema-
La poesía de Ana Enriqueta Terán se mueve por el territorio de un país estático.
En efecto, Terán marca la respiración de su trabajo creador a través de una geografía cuya cronología advierte los avances de la autora en el discurso poético: los valles de Momboy alojaron su infancia, donde los sonidos construyeron el imaginario para lo que vendría después. La adolescencia la halló en Puerto Cabello. Descubre ventanas y “mi poesía se nutre en caldos oscuros en antesalas de esplendor. No estoy en posesión del idioma, pero amo, afino el instrumento que habrá de servirme para triunfo y humillación en una misma línea”.
La Biblia la aproximó al Salmo 109, y así, después prefigura Música con pie de salmo, pero antes había escrito Verdor secreto (1949), De bosque a bosque (1970) y Sonetos de todos mis tiempos (1970-1989).
Entre 1946 y 1952, la poeta se encuentra en Uruguay y Argentina: “Mi poesía usa coturnos de sombra en vez de las ágiles sandalias del primer tiempo. Porque el del Sur es otro tiempo”. Pasa por Norteamérica, por París, y en 1954 se instala de nuevo en la casa materna. Allí, entre el recuerdo de la madre y la puesta en marcha de una modernidad aún en ciernes, entra en conflictos y admite no hacer Letrismo, “pero el verso libre me solicita y voy a él con respeto y autenticidad. Sin embargo, no abandono las formas clásicas; no las abandonaré nunca. Sonetos y tercetos me serán fieles y andaré por ellos con distintas penumbras pero con un mismo trazo de libertad y honestidad”



Entonces aparece Música con pie de salmo (1952-1964), para sorpresa de los lectores, acostumbrados a leer la música de su rima perfecta.

Distante bella lobezna desprendida de los bosques;/ inmensa y sombría como el descenso de las águilas/ en la soledad de los salmos;/ guardadora de verdades y máscaras opuestas/ al rostro común señalado de infinito; /sensorial y eterna como el paso de las razas/ sobre la brillantez oscura de las piedras…

Sigue El libro de los oficios (1967), con la mirada puesta en Morrocoy, cerca del puerto que la acercó al océano. AET dijo de aquellos días: “Aprendo a sobrellevar cargas insostenibles de verbo ante la pureza de los objetos; me rodean muebles de madera de cardón, con palidez atenuada por el uso”. El poema es la casa, el recuerdo de la dejada en la voz de la madre. Sigue: “Se cocina con leña en ollas de barro; se hace el pan; hago carpintería. Empieza frente al mar el sortilegio de los oficios (…) Estoy en mi reino”.
En Margarita nace Libro en cifra nueva para alabanza y confesión de islas (1967-1975). Desde una ventana pronuncia que en la Isla “la palabra es piedra y sequía. El entorno insular se afecta de manera profunda, acaso en beneficio del poema”.
Aparecen los títulos Casa de hablas (1975-1980), Libro de Jajó (1980-1987), donde “la montaña me devuelve suficiente menudo para la evocación y cómo fueron mis ancestros, cómo las haciendas perdidas, cómo los cultivos de caña y café”. Después, Casa de pasos (1981-1989), donde, según Yepes Azparren, “no encontramos el virtuosismo del asombro sino el oficio de una escritura elaborada que encontró en su lenguaje maneras que se repiten en el continuo, para lograr sólo ocasionalmente versos que se quedan vibrando hermosamente”.
En Albatros (1992), el acto poético recrea un ámbito oscuro. Hilos invisibles, voces de un hermetismo convertido en contemplación mística. AET se hace al aire y se transforma en imagen alada. Desde la presencia indolente de Baudelaire, construye el silencio de unas aves torpes y pesadas: “duermen en el aire”, como la poesía, como lo inalcanzable. La metáfora de Bachelard se desplaza frente a la mirada del lector, hasta Construcciones sobre basamentos de niebla (2006), conjuro donde las imágenes siguen el curso del misterio.


Fuente:
Analitica.com


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domingo, octubre 25, 2009

Joanna Di Grigoli, venezolana en Final de Copa del Mundo de parapente

La piloto de parapente venezolana, Joanna Di Grigoli, culminó exitosamente una gira Europea al ganar en la categoría femenina y ubicarse de 25 en la clasificación general del Abierto Esloveno, recientemente efectuado en Zelezniki.


Con tan importante logro Di Grigoli pudo obtener su cupo para la Súper Final de la Copa del Mundo que se llevará a cabo el venidero mes de septiembre en Poggio Bustone, Italia, un evento exclusivamente para los mejores clasificados del orbe y donde se ganó el derecho de participar y representar a Venezuela en la categoría femenina.

“En la Súper Final de la Copa del Mundo participarán los mejores pilotos de la especialidad, que se clasificaron por su desempeño en alguna de las válidas realizadas durante el año. Por Venezuela participarán Michael von Wachter, Raúl Penso, Alex Popow, Alberto Ramia y yo”, explica Di Grigoli.




Cabe destacar que además de los pilotos clasificados para la Súper Final, la asociación de la Copa del Mundo PWCA reservó varios cupos para leyendas del parapente que quisieran participar en la competencia a efectuarse en cielos italianos. En este sentido se espera la presencia del italiano Luca Donini; los suizos Hans Bollinger y Alex Hofer, entre otros. Entre las leyendas femeninas participará la danesa Louise Crandal, la checa Petra Krausova y la alemana Ewa Wisnierska.

A pesar de la participación de tantas luminarias de este deporte, la criolla está muy optimista con relación a su accionar en este contexto. “Para este evento daré lo mejor de mí y aunque sé que estaré compitiendo con pilotos muy veteranos y experimentados, por primera vez cuento con una buena ala y equipo de navegación de primera, por lo que podré seguirle el ritmo a los mejores y conseguir un buen puesto”, pronostica.

Buen fogueo en cielos europeos
Además de surcar los cielos de Eslovenia la piloto venezolana también estuvo presente en competiciones en Francia y Croacia, donde concluyó su actuación en Buzet, estando presente en la última válida de la Copa del Mundo, antes de la venidera Súper Final, allí realizó un vuelo de 6 mangas caracterizadas por un viento fuerte, lo que seguramente le sirvió de fogueo para el gran compromiso que tendrá en cielos italianos en septiembre. Un factor que ha permitido a Joanna Di Grigoli lograr tan exitosa campaña este 2009 es el respaldo de Ford Motor de Venezuela, primordial para que ella pueda asistir a estos eventos, lo que le ha permitido mejorar considerablemente su nivel competitivo.


Nacida en 1979, siempre mostró curiosidad y afición por el vuelo. A los cuatro años, vio por primera vez un ala delta e inmediatamente supo que había encontrado el medio para cumplir su sueño de volar. A los doce años vio un parapente y le pareció una opción más versátil para volar.
Luego de varios años, a los 17, conoció al icarista Raymond Cidad quien la puso en contacto con la escuela de vuelo YCC. Allí conoció a Alejandrito González quien la invitó a asistir a un curso.
Convencida de lo que quería hacer, surgió un problema al no recibir permiso de sus padres. Bajo la condición de la mayoría de edad y de pagarlo con sus propios medios, debió esperar hasta abril de 2000 para aprender y luego de un mes de curso con la escuela Wind, Joanna estuvo lista para volar. En 2002, se inició como piloto de cross-country y descubrió una nueva forma de ver el vuelo. Ese mismo año, participó en su primer nacional y a pesar de no haber obtenido buenos resultados, le sirvió de experiencia para futuros eventos. Ese verano, logra viajar a Europa donde pudo disfrutar de los sitios de vuelo de los Alpes franceses y Suizos. Este viaje significó una buena experiencia a nivel cultural y sirvió para elevar el nivel de vuelo.




En febrero de 2003, en un día de vuelo ideal, despegó para realizar el que hasta ahora ha sido sin duda el mejor vuelo de su vida. Luego de seis horas en vuelo, tres de ellas sin radio y guiada por un gps en territorio hasta entonces desconocido, Joanna recorrió 86 km para establecer un nuevo récord nacional femenino. Sólo pudo disfrutar de su récord durante un mes ya que Natalia García impuso un nuevo récord al volar 93 km. Sin embargo, el récord de Joanna no pasó desapercibido y obtuvo el reconocimiento de la marca Gin Gliders al publicar el relato en su página web.
Ese mismo año, Joanna y Natalia compartieron el podio en el nacional de Loma Lisa al terminar empatadas en el primer lugar de la clasificación femenina y en el segundo de la serial.
Tras la partida de Natalia, Joanna mantuvo su motivación por el vuelo gracias a la promesa de seguir volando cada día mejor y de poner en alto el nombre de las mujeres.
En 2004, Joanna consigue el primer lugar femenino en Mérida y en Loma Lisa, donde además consigue la segunda posición en la serial y la quinta en la general.
En 2005, inicia su carrera internacional al ganar la pre-PWC de Colombia y participa en el Mundial de Brasil gracias al apoyo de sus padres y de Omar Contreras. A pesar de no obtener buenos resultados, la experiencia sirvió para foguearse y subir el nivel.
El 1 de abril de 2006, Joanna impuso un nuevo récord de distancia abierta al volar 98,7 km desde Loma Lisa hasta cercar del Pao en Cojedes.
Actualmente, Joanna se encuentra próxima a terminar sus estudios universitarios de traducción al mismo tiempo que participa en eventos nacionales e internacionales.


Fuentes:





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jueves, octubre 15, 2009

Milton Becerra

Deslumbrado por la luz de la sofisticada París, se radicó en esa ciudad hace 28 años, cuando tenía 29 y fue aclamado en la XI Bienal de Jóvenes Artistas por el público conocedor. Desde entonces se comparte entre Caracas y París, además de cualquier otra gran ciudad del mundo que quiera difundir su obra, como recientemente lo hicieron Palma de Mallorca y Madrid.




Los paisajes, el poder de la naturaleza y la experimentación orientan su creación, cuya conceptualización está definitivamente enriquecida con ese roce de mundo que tiene en la Ciudad Luz. Además de ello, su enfoque ecologista y de respeto por la tierra le ha llevado a convertirse en defensor del Amazonas y participante de peso en eventos como Arte Amazonas, organizado por el Instituto Goethe de Alemania y próximamente el Grito por el Amazonas, evento que se realizará en Francia.

Becerra es cordial y sereno. Se define como un hombre de pocas palabras, y así breve pero preciso, comparte su impresión sobre lo que implica ser un emigrante de este país, al que ama.

-¿Por qué se estableció fuera de Venezuela?

-En 1980 fui seleccionado e invitado por los organizadores de la XI Bienal de París para representar a Venezuela. Desde ese momento tomé la decisión de residenciarme con mi familia en la Ciudad Luz.

-¿Se considera un embajador del arte venezolano?

-Sí, en cada presentación internacional.

-¿La política afecta su obra?

-Siempre y cuando existan gobiernos con políticas erradas; como el actual, que nos afecta en todo, especialmente en lo cultural, social y económico.

-¿Siente que la valoración del público hacia su obra es diferente fuera de Venezuela?

-No -enfático-. Siento que mi obra se defiende sola.

-¿Qué aconseja a los jóvenes talentos que se encuentran en el país?

-Confiar y creer mucho en lo que hacen.

-¿Se puede alcanzar un nivel de excelencia y reconocimiento sin salir de su propio país?

-Se podría, si nuestras instituciones, Ministerio de la Cultura, museos y los medios de comunicación promocionaran y proyectaran a nivel internacional las obras de nuestros artistas.

-¿Qué proyectos está manejando?

-Se terminó de imprimir un libro sobre mi trayectoria artística 1972-2008 titulado Análisis de proceso en el tiempo, que se bautizará en la Fundación Cultural Chacao. Participé en la exposición pieza única durante febrero y marzo de 2008 en la galería Joan Guaita en Palma de Mallorca y en la sección Solo Project con la galería Durban Segnini en la feria de arte en ARCO 2008, Madrid, España. También participó en la exposición organizada por la Fundación SaludArte en los espacios de Ciudad Banesco, en Caracas. Además estamos organizando, con la Galería ArtePuy, una muestra fotográfica de los años 70 junto a Luis Villamizar. Otra cosa que haré es presentar una exposición en la galería 39 del Museo Lía Bermúdez sobre la etnia wayúu. En París participó en el evento internacional Un crie pour l'Amazonie (Un grito por el Amazonas), entre otros.


"Por otra parte, quiero hacer llegar mis felicitaciones a El Universal en su aniversario y por dedicarnos un espacio en su edición aniversaria", concluyó el artista.






MEZCLARON EL COLOR DEL TRÓPICO CON EL DE PARÍS
La necesidad de nutrirse de otras culturas e involucrarse en un mundo más amplio de las artes plásticas ha sido una constante en los creadores venezolanos. En el siglo XIX, París se convirtió en la ciudad musa para ellos. Emilio Boggio, Cristóbal Rojas, Arturo Michelena y Martín Tovar y Tovar se fueron a la misma ciudad y seleccionaron al mismo maestro, Jean Paul Laurens. Arturo Michelena obtuvo destacada actuación en París. Participó en el Salón de Artistas franceses, donde ganó una mención honorífica. La mayoría de los cuadros realizados entre 1887 y 1889 obtuvieron reconocimientos en la capital francesa. Su obra Carlota Corday, presentado en la Gran Exposición Universal de 1889, ganó la medalla de oro en primera clase. Michelena también ha estado presente en una de las subastas de Sotheby's con la obra L'Enfant Malade (1887). El cuadro se vendió en un millón 352 mil dólares, superando a la Maternidad, de Diego Rivera.




Ensamblajes de metal, piedras y fibra vegetal, que describen gráciles dibujos en el aire sugiriendo vertiginosos movimientos orbitales, se exhiben en esta muestra que toma el espacio para crear una atmósfera llena de transparencias a través del tejido, donde se refleja una vez más la tendencia étnica del artista, así como su interés por la naturaleza, la geometría y la cultura prehispánica.

Mediante el uso de soportes sintéticos que envuelven materiales orgánicos como hojas, troncos, plumas, y piedras, Milton Becerra evoluciona en su mismo lenguaje hacia nuevas formas de amarres en estructuras que proyectan formas geométricas, y expresa su interpretación de los mitos y símbolos propios de la etnia Wayúu, con nombres como: Maleiwa, Juya Kai, Pulowi, Tinmijay, Shanceta, Acaracuy, Keerraria, Yuruja, y Aalassu, que designan la cosmología, flora y fauna, mitos y símbolos.

Con casi cuatro décadas de trayectoria artística, Milton Becerra es uno de los artistas venezolanos de mayor proyección internacional, cuya obra ha sido exhibida en numerosas exposiciones en galerías, salas y museos de Venezuela, Alemania, Francia, Costa Rica, México, Bélgica, Italia, Canadá, Brasil, República Dominicana, Estados Unidos, España y Taiwán, entre otros países. Asimismo, ha recibido importantes distinciones como: el Premio AICA a la proyección internacional (2008); Mención Honor EST92, Tijuana, México (1998); Distinción Salón de Arte, 50 Años del Banco Central de Venezuela, Caracas (1990); Primer Premio de Arte Efímero, II Bienal de Guayana Museo Jesús Soto, Ciudad Bolívar, Venezuela (1989); Premio Adquisición O Klinikverwartung, Bad Rappenau, Alemania (1989); Primer premio II Bienal de Escultura Museo Francisco Narváez, Porlamar (1984); Premio beca Fundación Mariscal Ayacucho, para estudios de licencia, París (1980); Premio adquisición IV Salón de Arte Nacional de Jóvenes Artistas, INCIBA, Caracas (1975); entre otros.


Fuentes
Edición Aniversaria de El Universal
Anlitica.com


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miércoles, septiembre 30, 2009

Gustavo Dudamel, la batuta del siglo XXI

Venezolano, 28 años. Formado en las orquestas infantiles de Abreu. Todos quieren a Gustavo Dudamel, músico comprometido, la nueva estrella de la dirección de orquesta. Próximo destino: Los Ángeles.
Una batuta para cambiar el mundo

"Sé quién soy y quién quiero seguir siendo cuando llegue a Los Ángeles"

"El sistema musical de venezuela forma, ante todo, ciudadanos responsables"


"La tradición encorseta. Aportamos una visiónde la música sin límites"
JESÚS RUIZ MANTILLA 09/08/2009





Para doña Engracia, su abuela, lo que el inquieto Gustavo Dudamel hacía con sus muñecos Lego dentro de la habitación era todo un misterio. Pedía montones, los coleccionaba obsesivamente. Pero no para jugar a hacer obras públicas, a los hospitales, a los piratas o a los bomberos. Los ordenaba por filas, en semicírculo, y les hacía escuchar música. Cuando se iba al colegio, cerraba la puerta y avisaba: ¡No me desordenen nada!. Cualquier desliz, cualquier tropiezo, podía desarmar su delicada orquesta de juguete.

Aquellos monigotes de plástico fueron sus primeros músicos. Los que le sirvieron de ensayo para que él definiera una vocación que hoy ha valido a este venezolano de 28 años ser la primera estrella despuntante de la dirección de orquesta del siglo XXI.

En la dictadura de los clichés, la música clásica está rodeada. Para quien piensa que es un mundo perdido en manos de iniciados, pedantes y elitistas, la sonrisa de Gustavo Dudamel supone toda una ventana abierta. A aquellos que creen que las sopranos tienen que ser gordas; los pianistas, unos románticos, y los directores de orquesta, seres irascibles, circunspectos y déspotas sin un ápice de sentido del humor, la personalidad de Dudamel les dejaría sin habla.

No tiene humos raros. Es capaz de levantar al público y ponerles a bailar el mambo. Lleva en la sangre esa porción marchosa y picante que su padre, Óscar, ha sabido transmitirle después de haber sido trombonista en varias orquestas latinas de Venezuela. Así que Gustavo cree sobre todo que la música es alegría, emoción y otra cosa: apostolado para cambiar el mundo. Pero además cuenta con suficiente carácter como para dominar una increíble ola de sonido y energía de 200 músicos menores de 25 años en un auditorio. Los que suelen componer la orquesta estrella Simón Bolívar, la joya del sistema venezolano, de la que él es titular.

Fue en ese entorno donde Dudamel se formó. Desde muy joven, desde niño, José Antonio Abreu, el inventor del método de enseñanza musical que ahora quiere copiar todo el mundo, supo que en aquel chamaco había un líder a quien pasar la antorcha, un continuador de su obra capaz de romper más fronteras de las que él nunca soñó. También lo vieron otros asiduos colaboradores del sueño de Abreu, que el año pasado ganó el Príncipe de Asturias de las Artes. Maestros como Simon Rattle, Claudio Abbado, Zubin Mehta o Daniel Barenboim. En muchas cosas puede que fallen o carezcan de olfato, pero en todo aquello que sea identificar la luz y el talento para dirigir, no hay nadie que les dé gato por liebre. Es la señal de los semejantes.

Raramente se habían topado con esa piedra preciosa que define radicalmente las cualidades de uno de los de su casta. Con el puro carisma en bruto, que en su caso resultaba tan asombroso y tan prematuro. La manera en la que lo percibieron en Venezuela cuando vieron a Dudamel no se podía comparar a nada. El propio Rattle se lo dijo a su abuela Engracia: Señora, casos como el de su nieto surgen una vez cada 100 años. Aquello fue como encontrar el santo grial para un mundo en el que los públicos huían de las salas de conciertos y la obra de Bach, Beethoven, Brahms, Mahler, Chaikovski, languidecía sin remisión.

La carrera de Gustavo Dudamel hoy es como una montaña rusa. Todo el mundo lo quiere, todo el mundo le hace la corte. Los teatros, los auditorios y los festivales deben guardar riguroso turno para programarle. Pero él está tranquilo. Yo lo llevo bien. Para mí es una felicidad lo que me está pasando, comenta después de un concierto en Colonia (Alemania), donde ha ido ya por segunda vez a dirigir una de esas orquestas con poso, con tradición de siglos, ante un público en el que dominan las cabelleras blancas. Da lo mismo. Los entendidos también le han bendecido.
Aunque no tengan nada que ver con los jóvenes de Venezuela o América en cualquiera de sus latitudes. Ése es el público que le venera. Allí donde Dudamel es una estrella latina potente. Una estrella que multiplicará su magnetismo cuando el próximo mes de septiembre entre como director titular de la Orquesta Sinfónica de Los Ángeles, donde sustituye a Esa-Pekka Salonen.

En California, en la tierra del glamour y la fábrica del cine, le esperan con un entusiasmo digno de las épocas en las que Leonard Bernstein sabía conjugar, como pocos lo han hecho después, la música clásica con la cultura popular. En cierto modo, Dudamel es un pequeño Bernstein. Los Angeles Lakers le han diseñado una camiseta con su nombre. La cadena de comida rápida Pink le dedica un perrito caliente en el que se puede leer pintado con mostaza: Pink loves Gustavo.

La prensa le ha bautizado como The Dude (el colega, el nota, en venezolano sería el pana) y hasta hace poco chismorreaban con el dilema de dónde se iba a instalar en la ciudad.

Las atractivas pero un tanto peligrosas artimañas de la fama le esperan con los brazos abiertos.

Puede que corra el peligro de dejarse llevar por ellas. Pero parece tener claro que todo eso no es más que una anécdota. Agradable, halagadora, pero una anécdota. Soy consciente de quién soy y de quién quiero seguir siendo, asegura Dudamel. Tajante.

Él viene del sur. De una Venezuela comprometida con el arte como arma de desarrollo social desde hace más de 30 años.
La música, antes que nada, debe crear buenos ciudadanos. El sistema, en nuestro país, lo que forma son ciudadanos responsables con su comunidad, comenta Dudamel. Sus prioridades son claras. El sistema penetra en los lugares de mayor conflicto y peligro para sacar a los chavales de ese entorno. Barriadas donde reina el narcotráfico, el robo, la prostitución. Frente a la delincuencia y un futuro con muchas posibilidades de truncarse, les ofrecen un instrumento y una labor creativa en grupo. Eso supone un revulsivo para todo su entorno. La familia tiene de qué sentirse orgullosa. Antes que el infierno de la calle, prefieren el refugio de los núcleos. Los resultados son espectaculares: actualmente, 280.000 niños y jóvenes de extracción social baja se encuentran acogidos en él.
¿Qué hace la música en esos casos?, dice Dudamel. El trabajo en grupo con la orquesta fomenta los valores comunes. Aprenden a escucharse entre sí, multiplican su sensibilidad. Se centran en la solidaridad, el humanismo, todo lo que hace que busquemos vías de escape al equilibrio social en un mundo caótico como es éste.

Por eso, por esa conciencia de sus raíces, el joven director huye de las tentaciones que produce la adulación de su nuevo destino y se centra más en los programas que piensa aplicar allí. Lo ve como un lugar estratégico. Lo es, es un puente entre el norte y el sur. Está bien conectado para que empecemos a hacer cosas allá. Vamos a crear escuelas al sur de Los Ángeles, con chicos negros y latinos en las que enseñaremos música según las bases del sistema. Ya hay más de 200 apuntados y están funcionando dos orquestas. También su mentor Abreu lo quiere hacer en el Bronx de Nueva York y en áreas de Florida, donde los venezolanos mantienen una buena colaboración con la New World Symphony de Miami, que dirige Michael Tilson Thomas, también responsable de la Sinfónica de San Francisco.

Es una prueba más de que la fuerza latina en Estados Unidos resulta imparable. Ya, los del antiguo patio trasero pueden empezar a dar lecciones de lo que siempre se ha considerado un puro arte del norte. La música clásica. El sistema venezolano se exporta hoy a Italia, a Alemania, al Reino Unido, a España, a Japón. Los resultados cantan. Abreu, en sus más de 30 años de trabajo, ha conseguido montar al menos una orquesta en cada ciudad de Venezuela y ha salvado con la música de la pobreza y la marginación a más de un millón de jóvenes y niños que lo han integrado desde que este hombre lo creó.

Dudamel es la cara joven de ese proyecto. Una vez más, para los amantes del cliché, para quienes creen que en Venezuela sólo hay petróleo, culebrones, concursos de misses y populismo chavista, una sorpresa: ese país latinoamericano es la referencia mundial en la enseñanza de la música clásica.

El director es consciente de los orígenes. Yo nunca dejaré Venezuela, ni mi actividad con la Simón Bolívar, afirma. Ni su casa en Caracas, ni esa devoción por Nuestra Señora de Barquisimeto, la ciudad donde nació, en el Estado de Lara. Amo a mi país, vuelvo cada dos o cuatro meses como mucho. Veo su futuro con optimismo, como un lugar que quiere crecer y que es conciente de sus posibilidades, comenta. ¿Incluso sin salir del punto de mira en el que le coloca su presidente Chávez constantemente? Dudamel torea diplomáticamente las preguntas incómodas. No me importa que me pregunten por Chávez. Hay muchas cosas en mi país que producen polémicas y pueden conducir al pesimismo, pero es que yo soy extraoptimista. Con la música hacemos cosas importantísimas, estamos construyendo un futuro lleno de valores. El sistema es todo un símbolo, una bandera para Venezuela, asegura.

Aunque también tiene otros refugios. Gotemburgo, por ejemplo. La ciudad sueca donde él y su esposa, Eloísa Maturén, bailarina y periodista, residen por temporadas. Allí, Dudamel se ocupa de la Sinfónica de la ciudad, que empezó a dirigir en 2005. Eso es lo que dice también su amigo el violonchelista Johan Stern, miembro de la formación. En Gotemburgo se aparta del mundo, se aleja de la vorágine, comenta Stern.

E implanta, por ejemplo, su particular manera de comportarse en público con la música. Sus lenguajes gestuales, su reivindicación de la fuerza del grupo. Una cultura que él aplica con los saludos. Jamás se sube al podio para recibir ovaciones en solitario. Da todo el protagonismo a los músicos, a las secciones que han dominado en la interpretación, comenta el intérprete sueco. Dudamel lo explica: En Gotemburgo, la calidad humana de la gente hace que la música sea una experiencia muy profunda. En cuanto a quiénes deben recibir los aplausos, no hay duda para él. Los músicos que salen al escenario. Ellos me proporcionan todo, yo sólo canalizo su esfuerzo. Ellos me dan la magia, yo la devuelvo.

También les transmite esa particular lucha contra los límites, tan esencial en él. Así es como me educaron: sin límites, afirma. Lo que, por otra parte, le lleva a relativizar la tradición: Nuestro continente es una parte del mundo que hasta ahora no se relacionaba con la música clásica, asegura Dudamel. Aunque teníamos nuestras figuras, como Claudio Arrau, Teresa Carreño, Villalobos, Ginastera. También Barenboim o Martha Argerich. Pero eso es bueno, aunque no quiero que lo que voy a decir suene irrespetuoso. Yo creo que la tradición limita. Resulta difícil salir de ella, encorseta. Nosotros aportamos una visión de la música que no tenga límites, aunque eso no suponga estar en un permanente estado de clímax.

El problema, como siempre, es la fidelidad. La libertad entroncada en una base. Él la encuentra en la música y en el ejemplo de maestros históricos a los que admira: A Karajan, por su control, su parquedad a veces; a Bernstein, por su entrega y su desnudez. Puedes quedarte con ambas cosas, aunque sean dispares. Pero también admiro a Erich y Carlos Kleiber, a Rafael Kubelik. Y a los maestros vivos que le han bendecido: De ellos he aprendido la humildad que demuestran ante la música que interpretan.

El propio Barenboim lo ha seguido de cerca. Desde que daba sus primeros pasos y despuntaba ganando concursos internacionales como el prestigioso Mahler. Gustavo tiene un talento sin límite, dice. Pero su desarrollo depende únicamente de su voluntad y su disciplina. Puede hacer lo que quiera y puede llegar donde a él le dé la gana. Pero no debe olvidar que el talento es sólo nuestro alfabeto. Y conociendo el alfabeto no se lee el Quijote. Debe tener la fuerza y la voluntad para aprender de su propia reflexión sobre la música.

Lo de Abreu es caso aparte. Él le ha acogido como a un pequeño saltamontes. El maestro se dio cuenta rápido de sus dotes. Tenía un talento creciente, era muy estudioso. Pero lo que más le distinguía era ese doble carisma que tienen muy pocos. Un doble carisma que transmite por una parte al público y por otra a la orquesta. Eso y la humildad con la que ha afrontado sus avances es lo que más le hace prosperar, asegura el creador del sistema venezolano. Abreu no sólo le enseña música. Lo cultiva, lo guía. Me recomienda libros, comenta Dudamel. Le llama y le dice: Te tengo unas prenditas. Y así es como le ha hecho leer cosas desde un compendio de varios autores que se titula Titanes de la oratoria hasta El diálogo musical, de Harnoncourt, o El mito del maestro, de Norman Lebrecht.
Pero de lo que más hablan es de música. Sus enseñanzas han sido fundamentales. El uso de la memoria, por ejemplo. Para él hay dos tipos de maestros: los que tienen la partitura en la cabeza y los que tienen la cabeza en la partitura. Importante. Por eso, Dudamel trata de interiorizar la música para sentirse más libre. Ha sido así desde el principio, desde que le enseñara a dirigir su pieza más temprana: la Primera sinfonía de Mahler. Aunque él confiesa que se hizo director después de ver a Abreu dirigir la Segunda (Resurrección), una de las obras más descomunales de la historia de la música.
Pero él empieza a ser también un referente para sus compadres de generación. Un director español, Pablo Mielgo, estrecho colaborador del sistema, resalta de él su luz y su liderazgo. Desde el primer día que pisé Venezuela sentí que Gustavo es para el país la bandera triunfadora de lo que allí se está desarrollando, el orgullo de un pueblo, la punta del iceberg, asegura el madrileño. Cuando cualquier joven se sitúa delante de una orquesta, con independencia de su nombre y lugar, siente la responsabilidad de cumplir un sueño e intenta transmitir o adquirir conocimientos. Sin embargo, hay un ingrediente que ni se aprende ni se compra. La luz. Ése es el milagro de Gustavo. Desde el primer momento que pisa un escenario, ilumina cualquier rincón de la sala con esa vocación sincera de entregar a través de la música aquello que vivió desde la infancia, añade Mielgo. Pero eso no le resta cercanía, según su amigo. Uno se sienta a la mesa con él y le regala conversación honesta y humildad. No se vislumbra ni por un instante un ego petulante tan típico de grandes figuras de nuestro medio, sino que aparece el joven que desea compartir experiencias entre parranda y música de Simón Díaz.

La semilla Dudamel está dando también sus frutos. No es el único. Le acompañan lo que en Venezuela ya empiezan a conocer como dudamelitos. Abreu está orgulloso de esa generación emergente de directores venezolanos: Gustavo ha conseguido empujar a otros jóvenes que ven la carrera de la dirección musical como una forma de prestigio. Detrás de él viene una pléyade, toda una generación. Los nombres de Christian Vásquez o Diego Matheus darán que hablar en el futuro. Dos figuras que Pablo Mielgo también ha tratado a fondo y compara: Los dos tienen un gesto muy bonito, gran memoria y formación de cuerda (violinistas). Es curioso que se puede percibir claramente la influencia de José Antonio Abreu a la hora de dirigir en los tres. Cuando ves los vídeos de Abreu de joven, son muy similares.

Así que Dudamel, ese fenómeno que vino del Trópico, no es caso aparte. El chico de los rizos revueltos, la sonrisa amplia y el gesto firme es el primero de una lista que sigue. Tiene gracia. Se convirtió en director porque en su día no pudo tocar la trompeta al tener unos brazos finos como fideos y ahora transita el camino de los dioses del podio. Parece traer toda una escuela detrás. Una escuela fresca y desprejuiciada. Una escuela que, como ha explicado Simon Rattle, está poblada de músicos sin sentido de culpa, que si se equivocan lo vuelven a intentar hasta que sale. Una escuela plagada de energía y savia joven. Llamada a salvar la música clásica del anquilosamiento y el desapego de los públicos más jóvenes. Una escuela abarrotada de futuro.

Fuente:
Diario El País (España)





El concierto “¡Bienvenido Gustavo!” se transmitirá en vivo por el sitio web www.laphil.com, anunció la Filarmónica de Los Ángeles.
“¡Bienvenido Gustavo!”, a realizarse en el Hollywood Bowl el 3 de octubre, será el primer concierto del venezolano como director de la Filarmónica de Los Ángeles, que tiene como sede la sala de conciertos Walt Disney.Entra al siguiente sitio WEB para mayor información:http://www.hollywoodbowl.com/bienvenido/bienvenido.cfm#webcast

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