viernes, setiembre 04, 2009

Edgar Leal, su cocina más leal

El chef venezolano Edgar Leal cocina novedades en su estelar carrera. El artífice del restaurante Cacao en Miami, está pronto a abrir un nuevo local en Caracas.
Pero antes, vino a Venezuela para grabar un programa de cocina que se transmitirá por cable en todo el continente a través de Casa Club TV. Allí destila sus convicciones vitales: cocinar es sencillo, no amerita complicaciones extremas y vale la pena, como todo acto de amor



­Rosanna Di Turi rdituri@el-nacional.com
Fotografías Marcel Cifuentes marcelcifuentes@gmail.com


Hay virtudes que abren las puertas.
Tener la madera de la gente genuinamente generosa es una de ellas. El chef Edgar Leal pertenece a esa estirpe de los nobles y consecuentes. Eso se transmite esté en persona, frente a los fogones o ante a una cámara de televisión.

Habitualmente está más de 12 horas por día frente a las cocinas de su restaurante Cacao en Miami, donde a fuerza de talento y constancia ha tallado un lugar notorio en la escena de Florida. Por eso puede sorprender que, al traspasar una puerta en un galpón de Boleita, aguarde una portentosa cocina rodeada de cámaras y tras ella, encontrarse a Leal, con 12 kilos menos, en impecable filipina y estrenándose en el pesado ritual del maquillaje para televisión, con panqué y gloss incluido. "Estos kilos los bajé porque compré las filipinas, por equivocación, unas tallas más pequeñas", cuenta y se ríe desde su habitual franqueza.

En ese intensivo mediático, totalmente inédito en su carrera, grabó durante 15 días ­incluidas sus madrugadas­, 13 episodios de su nuevo programa por cable, que se verá en todo el continente a través de Casa Club TV. Y el nombre no podía ser mejor: Cocina Leal.

Este es un año de gustosos cambios para este chef venezolano de probado talento. Luego de nueve años de ausencia, estrenará un restaurante en Caracas llamado Mohedano que ahora mismo se levanta en obras en una calle de La Castellana, y por el que se muda, por lo menos temporalmente, de nuevo a su tierra. De paso, se estrena en esta fase televisiva totalmente nueva. "Esto es como el chance que uno se da adulto. Es como cuando uno hace un curso de algo distinto: es tener, por un rato, otra vida", se ríe desde sus 40 años, una buena edad. La idea llegó de parte de un amigo entrañable, también compadre, Rodolfo Graziano, profesional en estas lides y con su estudio en Boleita.

De entrada, la propuesta tuvo lo necesario para las mejores determinaciones. "Siempre tuve fe en que se iba a dar", cuenta Leal. Una pregunta obvia salta a la vista para quienes lo conocen y aprecian, que son muchos. Leal, cuando habla, tartamudea. Pero cuando las convicciones son firmes, no hay limitantes posibles. Y apenas se prende la cámara, se oficia el prodigio. Leal habla con la soltura de los profesionales y la veteranía de un experto. "Simplemente me concentro", dice quien se preparó en clases de lenguaje para el reto.
Y si la lengua se traba, pues lo dejan sin editar. "La idea es que sea natural", dice Graziano y no puede evitar la anécdota: "Como todo el mundo lo conoce, me veían con escepticismo cuando hablaba del programa. Pero apenas ven las pruebas, les encanta. Y varios canales nos lo pidieron". Fue tal la demanda que tuvieron que empezar a grabar aceleradamente.

"Nos lo pedían con urgencia".

En cámara, Leal destila sus convicciones en la cocina. La cercanía es su sello vital y no podía ser distinto ante los lentes. Allí muestra las recetas de su restaurante Cacao o las que propuso en el restaurante Ara hace más de una década, sin rebusques ni complicaciones superfluas. "Son platos sabrosos que de verdad se pueden preparar.

Hacer las cosas es fácil: sólo digo la verdad. No hay nada tan complicado". Sin mayores guiones, Leal habla con la filosofía de las verdades sencillas y una simpatía auténtica.

"Si planifico decir algo, seguro que no lo digo". Prepara un fideuá con langostinos y explica que aunque puede haber muchas maneras de hacer este plato, así lo prepara en su restaurante: friendo previamente la pastina ­esa pastica entrañable que se le da a los niños­ como garantía de que mantendrá su entereza a pesar del calor.

Mientras la prepara, saltea sus verdades como quien habla con un amigo cercano que está al otro lado de la cocina. "Si usted se salpica, no importa, se cambia y ya". "No use los vinos más caros al cocinar. Si alguien le dice que lo hace, pues vaya a comer a casa de él". "Si prepara cosas a fuego alto, tiene que estar encima de él". "Si se corta, que no sea con mi receta. Y a menos que se corte el dedo entero, siga cocinando, no pierda las ganas".

La fantasía de mostrar todo impecable exige muchos esmeros. Luego de cada toma, un minucioso asistente pasa el trapito por la cocina y extermina cualquier salpicón. Aquí nada es de utilería. La cocina, de lujo, lograda por intercambio y que bien puede valer 500.000 bolívares, prende a toda velocidad. La pastina queda crujiente y va recibiendo el caldo de verdad en manos de Leal y durante una pausa.

La crema de leche, que pasó a ser una especie en extinción estos días, merece una batida. Y entre corte y corte, Leal aguanta una capa más de ponqué en el rostro y el retoque en el peinado de muchacho estelar.

El final, es el mejor posible. Un gustoso fideuá, como el que prepara en su restaurante. Luego del último close up, el mejor ritual posible. El que todos esperan. La prueba que delata que el plato es sabroso y de verdad. Después del episodio grabado, no sólo queda una receta que provoca replicar en casa. También la convicción de que cocinar es un gesto libre de artificios, cercano y esencial.

"No se preocupe si se mancha.
O si no tiene un ingrediente", va diciendo Leal ante la cámara sin que la lengua lo traicione. "Lo importante es no perder las ganas de cocinar. Es el acto de amor más grande que hay".


TODO EN DOMINGO/32

Tomasnomas Blog


Recetas de Cocina Leal


.

1 comentario:

gregorio dijo...

He seguido con interes los programas del Chef Leal en CasaClub y realmente me parecen muy buenos, es muy natural al explicar y conoce muy bien el oficio, mil felicitaciones. Soy recien graduado de Chef en la Academia Profesional Gourmet en Caracas y me doy cuenta de que lo mas importante de un Chef no es saber todas las recetas sino conocer las tecnicas e interpretar cualquier receta. De nuevo felicidades.