jueves, julio 29, 2010

Luis Muller, pulso firme para una tarea de precisión

“El piano fue, sin duda, el hijo de una mente maravillosa”. Con esa frase, Luis Muller se prepara antes de iniciar su rutina. Con un celo increíble extiende sus herramientas antes, las revisa una a una y analiza los pasos a seguir. Observa de lejos a su paciente y poco a poco comienza a descubrir lo que para él es un mundo maravilloso, muchas veces ignorado por quienes son dueños de un piano. Seguro de que durante mil años más seguirá existiendo, la perfección de este instrumento no lo abruma.

Texto y fotos por Hans Graf




Este caraqueño que vive en Caricuao conoce el valor de la constancia como herramienta de trabajo en un oficio poco conocido. Una a una va desmontando las piezas con extremo cuidado. La tapa frontal que cede ante el destornillador queda a un lado. La mano segura deja al descubierto un cruce de cuerdas, madera, hierro forjado y bronce. Las entrañas mismas del mágico acto musical. “Es el alma lo que le da vida. Estos son los órganos”, dice al tiempo que completa el proceso de dejar al aire la intimidad mecánica de aquel instrumento. No hay tonos metálicos, ni dulces, ni fuertes que se resistan a la aguda observación de un técnico en afinación. Son miles de piezas que ceden su encanto artesanal a la precisión tecnológica y al agudo sentido que se desarrolla en esta profesión. Un ensamble magistral cabe como definición para este instrumento: “es placentero”, dice Muller.

En su profesión, tocar el piano y robarle una melodía a las teclas no es un imperativo. De hecho, no toca ni siquiera “los pollitos”, pero eso no le impide apreciar aquella obra suprema de la mente humana en su totalidad. “El sonido que de aquí salga es una maravilla”, asegura Luis, y con su manual mental repasa cada paso, se concentra al momento de ajustar cada una de las clavijas, cuerdas y teclas para lograr el trabajo perfecto. Las predilecciones por los pianos alemanes, ingleses, checos y demás europeos se fundamenta en que estos tienen “un sonido más dulce, aterciopelado”, aunque no por ello deja de reconocer las legendarias marcas americanas y japonesas, todas ellas referidas en un grueso manual lleno de datos técnicos y numeritos que permiten rastrear con precisión el año de construcción, lugar e incluso determinar la cantidad de ejemplares fabricados de un determinado modelo.

El traqueteo seco que registra el osciloscopio varía. Este sencillo instrumento, que parece más bien un antiguo radar o un vetusto marcapasos, mide la tensión de las cuerdas del piano. Tras dos horas de ardua labor, uno a uno los sonidos parecen convencerlo finalmente. No utiliza más que sus utensilios y su ingenio. La afinación de oído la pueden practicar pocos en el mundo y no necesariamente resulta la más idónea. El término lutier tampoco encaja con su profesión y, tras 22 años en el negocio, sabe que pertenece a un reducido grupo de artesanos (con alto nivel de tecnificación) que asumen en las sombras el reto de poner a tono los pianos para el deleite del público de los grandes maestros.




Simon Díaz, Juan Vicente Torrealba y Aldemaro Romero, entre otros músicos, han sido testigos de la meticulosidad de este personaje caraqueño tan exclusivo y anónimo. Una herencia en atención al cliente que le ha permitido sentarse ante los pianos de los ricos y famosos de la capital, aunque muchos de estos utilicen tan sublime instrumento para colocar retratos familiares. No está sólo y reconoce que, aunque pocas familias se dedican al oficio, existe solidaridad entre ellas.

Los golpes ya refinados tras ajustar las cuerdas dan forma a las melodías. Cada quien trabaja según su estilo. Ir del centro a la derecha del piano hacia los tonos agudos y luego a la izquierda para los bajos, depende en buena medida del técnico e incluso de las condiciones del piano. Se distribuye la presión de las cuerdas, se hace un trabajo uniforme y poco a poco se logra el objetivo. Las leyes de la física son una referencia obligada en este trabajo para lograr la tensión perfecta.

La labor artesanal es parte de su vida. En el campo existe espacio para hacer cosas originales. Piezas que no se consiguen, ajustes menores que requieren del talento, paciencia y disciplina propia de un taller dedicado a devolverle la alegría y el tono a un sublime instrumento. “Hay lugar para hacer cosas uno mismo”, asegura cuando una a una empaca sus herramientas para devolverlas a su lugar. Deja, eso sí, las fotos para los dueños, ya que pocas veces suele recordar el orden en el cual estaban.

Fascinado por el piano del Goethe Institut de San Bernardino, así como los del Teresa Carreño, el de Corp Banca, el Bosendorfer del CVA y los dos del Aula Magna, sabe siempre apreciar un buen ejemplar, aunque en muchas casas sean parte del mobiliario decorativo y se les eche de menos en los conservatorios. Un mentor, que le ha enseñado a apreciar la finura de su trabajo al poder tener un sonido pulcro y preciso, es Jerry Weil. Una de sus mejores referencias al momento de hablar no sólo de jazz, sino de la magia que representa ver cuando, una vez hecho el trabajo de darle la tensión precisa a cada cuerda y el peso perfecto a cada tecla, comienza la música.

Es un momento mágico, y su mirada cierra un ciclo que se repite semanalmente en una ciudad que, pese a todo, le da el tiempo suficiente para disfrutar de sus hijos Miguel Ángel, Amanda y su esposa Auristela, quienes ven en él al digno heredero de las enseñanzas del abuelo Carlos en un oficio que requiere orden, rigor y mucha pasión, cuya recompensa es la melodía infinita del refinado traqueteo de los blancos y negros del sublime piano.


Fuente: Revista Sala de Espera

viernes, julio 23, 2010

Omar Pereney, el cocinero adolescente del Canal Gourmet

Omar Pereney es el tercer venezolano que cuenta con un espacio propio en el Canal Gourmet. Dirigido a un público adolescente y apenas iniciada su primera temporada, su nombre da señales de su espíritu, al declararse cocinero en primerísima persona. Una afirmación inusual cuando se trata de un muchacho de 15 años, etapa de la vida donde muy poca gente logra saber, con seguridad, lo que quiere ser.






Pereney es un joven extrovertido. Habla fluidamente y a ratos da la impresión de que tiene más edad. Opina sobre la vida con una seguridad pasmosa, pero se entiende de alguien que a los 12 estaba claro en su amor hacia los fogones. Así empezó esta historia, y poco a poco se ha ido colando entre los cocineros más reconocidos del país. De hecho, cada uno de los 13 programas, ya grabados, es en homenaje a sus mentores: Héctor Romero, Juan Carlos Bruzual, Sumito Estévez, Wéndoly López, Paul Lanois y María Eliza Rommer.

“Estaban buscando alguien para conducir un programa dirigido al público adolescente. Nosotros no lo sabíamos —refiriéndose también a su papá, quien fue el de la idea de proponerlo para un programa de televisión—, mandamos una propuesta y en 36 horas recibimos respuesta. Nos dijeron que estaban interesados, que el equipo que producía el programa de Sumito, Venezuela Mía, estaba en Venezuela y que ellos me harían una prueba. Creo que mi ventaja fue que yo soy cocinero de verdad, verdad, no un muchacho que ponían a cocinar ahí”, afirma Omar.







El piloto tardó aproximadamente tres semanas en llegar a Argentina. Luego de la primera llamada, todo sucedió sin contratiempos: dos viajes a Buenos Aires, el primero para establecer los términos de la producción y el segundo para entrar de lleno en las grabaciones. En principio, estaba destinado al segmento del cono sur, pero apenas terminó la elaboración del primer episodio, ya estaba ubicado en la parrilla de programación que va desde México hasta la Patagonia.

Fogones juveniles
El programa Yo, Cocinero tiene un claro corte adolescente. Omar viste una franela con delantal y la cocina se ubica en “su habitación”, decorada una computadora de última generación, una bicicleta y colores brillantes. Las recetas de la primera temporada se escogieron alimón entre Omar y su papá, y luego las discutieron con la producción de la televisora. En principio, eran de un corte más venezolano, pero dado que algunos de los ingredientes no se pueden adquirir en otros países de Latinoamérica, se simplificaron al máximo. “Hubo ingredientes no negociables como el uso de ciertos quesos y el papelón para los golfeados, porque sin eso ya es otra receta”, apunta Omar.





Tomó dos semanas hacer los primeros programas, donde se cortaron y cocinaron al son de indicaciones del director y bajo el ojo de camarógrafos una pizza de tomates cherry, golfeados, pollo a la cacerola, pastel de polvorosa, pan de jojoto, torta de cambur y arepas de varios rellenos. Todo explicado bajo su hablar rápido caribeño y algunas improvisaciones que resuelve con gracia y sin mayor dificultad.







Un claro espíritu criollo de las manos de un muchacho que pasa el tiempo libre que le dejan los estudios en la cocina de El Comedor de Sumito. Sus amigos son los cocineros, sus juguetes tablas, ollas y cuchillos, su iPod revienta al ritmo de Jason Mraz y Jack Jhonson al son de “Banana Pancakes” que canta junto a sus compañeros-compinches, frente a los fogones. “Los 15 años son los viernes y los sábados, y ese día trabajo. He roto el paradigma que la gente tan joven no puede cocinar, siento que les hice el favor a quienes vienen detrás de mí”, afirma Omar, quien asegura que no concibe su vida sin la cocina, sin la adrenalina que se genera cuando se sabe que hay comensales hambrientos en el salón.


Por Vanessa Rolfini
Cortesía Canal Gourmet

martes, julio 20, 2010

Erich Wildpret actor profesional

Este actor venezolano no suele encabezar titulares de prensa escandalosos, no da declaraciones polémicas, ni convierte su vida sentimental en un circo al alcance de todos. Su presencia en los tabloides es tan intermitente como la aparición de películas venezolanas en cartelera que, aunque pocas, hacen de Erich uno de los talentos más solicitados del cine nacional




Dicen que le gusta el anonimato. Que es reclusivo, intenso. Personalmente encuentro estos juicios contradictorios, pues a mí entender, un actor es alguien que en el fondo (y en la superficie) disfruta de ser visto. De lo contrario, no se pararía frente a una audiencia para que lo vean miles de personas. ¿No?

Así que si de adjetivos se trata, prefiero tildar a Erich Wildpret de actor profesional. Uno de verdad. Formado en las tablas de teatro y no en los gimnasios o pasarelas. Que se muestra y trabaja sólo en función de los personajes que interpreta y no de su imagen ante el público. Que se compromete primero con las ideas y energías de lo que va a interpretar. Un tipo que come gracias a que actúa. ¿Intenso? Tal vez para algunos, pero poco le importa.

“No sé trabajar de otra manera. Me encantaría tener otra forma de trabajar, pero no puedo. Hay actores que pueden manejar mil cosas a la vez sin que eso implique un detrimento de su trabajo y eso me encanta. Yo no puedo”, comenta Wildpert.

— Hay actores que piensan más en su figura y la manera en que el público los percibe antes que en el personaje que interpretan.

—A título muy personal, para mí es más interesante estar en función del personaje. Si necesito hacer cosas que beneficien mi carrera, trato de endosar al personaje características que no son él. Pero se necesita no que sea yo, sino que sea él. Y si el personaje te dice: “Yo soy así”, hay que dejar escuchar esa voz.


—¿Y cómo haces para escucharla?

—Yo necesito tener el tiempo suficiente para entenderlo, necesito ensayos, distanciarme, entender el contexto, saber qué lo mueve y por qué toma las decisiones que toma. Trato de quitarme de encima lo que me hace Erich Wildpret, para poder acercarme al personaje.




—¿Mientras menos se sepa de Erich, mejor?

—Me ha tocado estar desnudo en una obra de teatro a centímetros de la primera fila, interpretar personajes con posiciones ideológicas reñidas a las mías, tendencias sexuales diferentes, travestís... Nunca he pasado por circunstancias tan álgidas como las de varios de mis personajes y, para poder encararlas, hay que aproximarse con compromiso. De lo contrario, siento que no estaría siendo justo ni con el personaje, ni con la oportunidad de trabajo. Para hacerlo así, prefiero que lo haga otro.

-¿Qué no estarías dispuesto a hacer como actor?

—Si siento que no tengo un vínculo con el personaje, para que el trabajo tenga cuando menos un desarrollo, prefiero no hacerlo. Si no hay compromiso con la historia, no se le dice nada a nadie y es más un tema de mercado, me lo pienso. Si la película es de terror y la historia tiene sentido y dice cosas con las cuales comulgo, no tengo problema. Me cuesta trabajar cuando no hay compromiso con lo que se está haciendo. Suena tal vez un poco radical, pero no es así. En cambio, cuando las personas como Elia Schneider y José Ramón Novoa están tan comprometidos con lo que hacen, para mí es muy fácil hacer el trabajo.”

Un Lugar Lejano


Erich se da el lujo de rechazar las múltiples ofertas que le llegan para trabajar en televisión, las telenovelas no son lo suyo. Para lo que no chista, es para aceptar volver a trabajar con la dupla Novoa/ Schneider, responsables de Punto y Raya, Sicario, Huelepega y El Don. Este prolífico matrimonio regresa a las pantallas de cine con la que puede ser su película más intimista hasta la fecha, Un Lugar Lejano. Esta coproducción iberoamericana fue rodada entre Caracas, Galicia y la Patagonia Argentina con la participación de Marcela Kloosterboer, el español Tristan Ulloa (quien repite en Venezuela luego de su actuación en Maroa) y por supuesto, Erich Wildpret en el papel protagónico.

Su personaje, Julián, es un fotógrafo lleno de frustraciones. Le acaban de descubrir un cáncer que va minando sus fuerzas y quitándole toda esperanza. Sin embargo, tiene una visión. El sueña con una foto que nunca ha tomado. Se aventura hacia ese Lugar Lejano, donde no sólo encuentra la foto, sino a una mujer y eventos inesperados que cambiarán su vida para siempre.

“La película habla de un viaje, yo en lo personal siento que es un viaje exterior como excusa hacia un viaje interior. Julián se cuestiona qué hacer con el tiempo que le queda. Nosotros pensamos en el tiempo como algo que siempre está ahí. Incluso cuando se te anuncia la muerte de un familiar, cuando vez en las noticias que se cae un avión, uno piensa que esas cosas no nos suceden a nosotros. Caracas es una ciudad insegura, pero a mí no me ha tocado y sigo no tomando precauciones al respecto. No pensamos en esas cosas salvo cuando nos toca de una manera directa e inminente a la cual no podemos darle la espalda. Ese es el caso de Julián. Él empieza a cuestionar todas las decisiones que ha tomado en su vida y se da cuenta que ninguna la hizo por las razones que para él ahora tienen significado.

— Dices que descubres algo nuevo de cada experiencia actoral en la que participas, que te gusta aprender… ¿Qué aprendiste de Julián?

—Tiendo a no medir mucho el riesgo que involucran ciertas decisiones. Después de haber interpretado el personaje, creo que si bien sigo tomando los mismos riesgos, ahora son más concientes, porque ahora sé lo que implican. Ahora sé cuál es la consecuencia en otra persona. Ahora sé lo que implica la ausencia, quiero pensar que ahora lo manejo mejor, pero no lo sé. Tendía a no valorar la ausencia en las personas que quiero. Ahora lo hago, quiero pensar que tal vez con un poco más de conciencia.

— Muchas veces el miedo a la muerte viene por metas incumplidas y objetivos no alcanzados. ¿Estás satisfecho con lo que has logrado hasta ahora en tu carrera?

—No pienso mucho en mi carrera. No tomo decisiones supeditadas a la carrera. Estoy más a la expectativa de qué cosas se van gestando y a ser consecuente con ese proceso. Trato de no ser yo un obstáculo para que las cosas se den. Prefiero involucrarme con las personas en las que creo, con quienes comparto cosas que decir. Por ejemplo, en esta película, lo que me atrajo fue mi relación con José Ramón y su esposa Elia. Ya habíamos trabajado juntos antes, estimo mucho nuestra relación por la manera en que nos comunicamos y buscamos cosas en común, esto siempre me va a llevar a querer repetir la experiencia. ”

—¿Piensas en la muerte? ¿Cuál es tu relación con ella?

—Es muy activa. Tal vez tendría que empezar porque en este momento, no me preocupa. Capaz que me preguntas en tres meses o un año y el pánico que tengo ni te lo cuento, pero en este momento de mi vida, no. Creo que de cuando en cuando, tenemos que recordar la existencia de la muerte para ser responsables de lo que significa estar vivos.

—¿Y a qué le tienes miedo?

—Siento temor por la ignorancia. No hablo de sabiduría, sino de ese desdén, despreocupación por el otro. Ignorar al otro, ignorar la vida de los demás y el posible efecto que uno pueda tener en ellos. El “Yoismo”. Olvidarse de lo demás voluntariamente me asusta, actualmente estamos pasando por circunstancias en el país que vienen de eso. Y tenemos que aprender de ello. Si hay algo a lo que le tengo temor es al desconocimiento del otro y a dar las cosas por sentado. ¿Le digo a la gente que quiero cuánto lo quiero? ¿Los abrazo al final del día para demostrarles que significan algo para mí?”

Posted by Picasa

—¿A quién abrazas tú en la noche antes de acostarte?

— Por ahora, mientras estoy en Caracas, a mi mamá. Como voy constantemente de Caracas a Los Ángeles, me quedo en casa de mi familia. Pero tiendo a ser muy físico en la expresión del cariño. A mis amigos, por ejemplo, los abrazo todo el tiempo, pero como nadie. Y obviamente, a mi pareja.

—¿Te quedas en los Ángeles definitivamente?

—Voy y vengo. La idea de ir hasta allá era cobrar algo de distancia y alejarse de este entorno. Porque a veces es precisamente en la distancia donde te das cuenta de las cosas que te hacen falta y aprendes a revalorizar aquellas que siempre estuvieron ahí. Mis afectos, amistades, Caracas. Si estoy fuera de Caracas, la llevo conmigo… Y si la llevo conmigo, ¿existe esa voluntad de volver? Y cuando te das cuenta que sí, el regreso se te hace más gratificante, porque estás allí porque realmente quieres.

—¿Cómo están las oportunidades laborales por allá?

—En el aspecto laboral siempre he tenido mucha fortuna. Trabajo no ha hecho falta hasta la fecha.

—Y sin embargo, prefieres trabajar en Venezuela.

—Hacer cine en Venezuela, para mí tiene mucho sentido. Obviamente afuera las condiciones son mejores: mejor producción, distribución, remuneración, un trabajo te abre las puertas de otro, sí, todo es verdad. Pero es verdad pensando sólo en las cosas que me convienen a mí. Pero allá las cosas ya están hechas, hay una industria que nosotros no tenemos. Y por eso es que para mí tiene sentido seguir haciendo cosas aquí, porque creo que aquí estamos en esa etapa que nos define desde lo cultural, estamos reencontrándonos con lo que somos, aquí los directores literalmente hipotecan sus casas para poder financiarse su película. Eso es compromiso.

—De un tiempo para acá, se te ve mucho en la pantalla.

—Ha sido absolutamente circunstancial. Un Lugar Lejano se rodó hace dos o tres años atrás. Y tengo otros proyectos que se han rodado antes y que aún no han salido. Desautorizados de Elia Shneider, El Día de los Pobres de Diego Velazco, El Paraíso del Más Allá de la gente de Cinema Sur y Muerte en Alto Contraste de César Bolívar. La intención no fue la sobreexposición, sino la experiencia de trabajar con gente con la que comparto las cosas que tienen que decir.

—Has trabajado con varios directores importantes de Venezuela, ¿Qué tienen los Novoa que los hace tan especiales como para repetir la experiencia?

—Mi acercamiento a ellos vino primero por lo humano, antes que por su trabajo. Yo vi una obra de teatro de Elia, La Lección, que me impactó mucho y sabía que quería trabajar con ella apenas hubiera oportunidad. Cuando comenzamos a hacer cine, fue que comencé a buscar las películas de José Ramón.

—¿Y con qué otros cineastas venezolanos logras esa conexión?

—Mi película venezolana favorita de todos los tiempos es Homicidio Culposo. Lo que me dejó esa película en aquel momento, fue lo que me hizo querer trabajar con César Bolívar. Seguimos sin entender cuál es el lugar que ocupa nuestro cine, pero a mí esa película me dijo mucho y me ubicó. También me encanta el trabajo de Diego Rísquez en cuanto a la estética, está probando constantemente cosas nuevas. Jericó de Lamata es un peliculón. Son muchos. ”

Cualquier persona que asuma el arte con compromiso y como una tribuna para intercambio de ideas, hace que me quite el sombrero. Me alejo de lo fácil que puede ser trabajar sin amor, de todo lo que va a lo mecánico. Lo otro no se ve tan a menudo. Conecto con quienes trabajan con pasión y compromiso, más allá del resultado. La pasión detrás es lo que me interesa.



Fuente:Revista Sala de Espera

lunes, julio 19, 2010

50 años de Rochela

El programa humorístico inició sus transmisiones en 1959, dos años antes de que existiera en el canal de Quinta Crespo el departamento de video tape —tecnología que permite grabar para programar la transmisión- y 20 años antes de que se estrenara el color en las pantallas chicas de Venezuela

La caída de la dictadura y la apertura a las libertades promovió la creatividad de un grupo de estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela que, con el fin de recoger fondos pro-graduación, presentaban sus espectáculos culturales.

Tito Martínez Del Box, hombre del cine y la televisión argentina, disfrutó de ese show y observó el talento de los muchachos. Esto permitió formar el elenco para este espacio de humor que salía al aire al mediodía. De esta manera, sin saberlo, se constituyó el grupo de fundadores de un programa que suma hoy día cinco décadas al aire: Cayito Aponte, Charles Barry, José Ignacio Cadavieco y Juan Ernesto López -conocido como Pepeto-, entre otros.




Por Tibisay Ascención Pino
Fotografía: RCTV Internacional


En principio, Radio Rochela fue una sección llamada El Show de las doce, remake de La Gran Cruzada del Humor, espacio televisivo que llevaba Tito Martínez Del Box en su natal Argentina, y que más tarde produjo y dirigió en suelo venezolano.

Después se llamó El Show de Saume, hasta que se convirtió en un programa independiente con una hora de duración que, desde 1961, se transmite los lunes a las ocho de la noche.

Radio Rochela es, desde entonces, la cuna de varias generaciones de humoristas. Es el reflejo de la realidad del país y de su historia. En este espacio, la audiencia ha podido disfrutar de las imitaciones de artistas internacionales que visitan el país como Plácido Domingo, caracterizado por Cayito Aponte. También han sido emulados personajes del gobierno, incluso quienes han ocupado la silla presidencial. Así ocurrió con la interpretación de Luis Herrera Campins, realizada por César Granados.


Los musicales también forman parte de su contenido. Uno de los más recientes fue El Zelayón, bautizado así por el presidente de Honduras, Manuel Zelaya. Abundan las parodias de situaciones cotidianas, de novelas, programas y del concurso de belleza Miss Venezuela.

Recordar la trayectoria de este programa de humor obliga a nombrar aquellos sketches que se hicieron populares entre la audiencia: Malula Concejal, La escuelita, Los wooperó, Cachucha, La línea erótica de las chicas rubias y hermosas, Perolito y Escarlata, Los recogelatas, El Miss Chocozuela, El hermano Cocó, Palomino Vergara, Los papiados, Charlie Mata, El Chunior, Los colombianos, Félix Gonzalito, Queridas Amigas y El pap-pu-papa. Seguramente usted también tiene su lista de favoritos.

Según el Récord Guinness, el programa humorístico más longevo de la historia es Radio Rochela. Este espacio se hizo merecedor de esta distinción cuando sólo contaba con poco más de 40 años, interrumpidos con la salida del aire en señal abierta el 27 de mayo de 2007. El público pudo continuar disfrutando del show en las plazas, hasta que el canal de Quinta Crespo adoptó el apellido Internacional y comenzó a transmitir a través de la señal de la televisión por suscripción.

Cincuenta años han transcurrido con sus altas y bajas, pero el trabajo constante ha dado los resultados esperados: un programa que, gracias a su trascendencia, forma parte de la vida del venezolano.



Los rocheleros como termómetros de audiencia

El público disfruta de este programa y sus sketches. Los rocheleros reciben de la gente su propia medida de rating, saben cuánto ha gustado un personaje, parodia o musical cuando en la calle los saludan por su apodo.

Los humoristas relatan qué significa Radio Rochela en su vida personal, profesional y cómo es visto el programa por la sociedad, según los comentarios del público. Algunos de ellos permanecen en el elenco y otros ya no, pero todos hablan del programa con cariño, como su escuela de formación.

Una de las figuras emblemáticas es Emilio Lovera, actor que tuvo 23 años en el programa. Lo llaman Jairo Restrepo, el enanito colombiano. A este humorista, la Radio Rochela le permitió aprender con sus compañeros todo lo que se necesita para hacer humor.

“La Rochela es la escuela de los grandes humoristas de Venezuela, enseña a improvisar”, asegura sin titubeos Carlos Rodríguez, quien es reconocido por el público como “Rafucho, el maracucho”, tras haber estado 15 años en el staff del programa.


En esta apreciación coincide Juan Carlos Barry, quien actualmente hace el papel de “El Cheff Guevara”: “La Rochela es la universidad del humor, donde estás aprendiendo una materia”.

Coco Sánchez la define en una frase: “Es el ícono del humor”. Se siente orgulloso de formar parte de ese grupo desde hace ocho años.

Los 40 años de Elisa Parejo en Radio Rochela hacen que el significado que tiene este programa sea, más que el pilar de su carrera, un sentimiento: “Es la alegría de estar viva. Asistir a Radio Caracas es mi vida entera, estar aquí es lo más hermoso para mí.”

Según Cayito Aponte, la Radio Rochela es un programa fundamental para la sociedad venezolana. Félix Granados asegura: “El público ve el programa por tradición, por costumbre. Así no les guste alguna parodia, igual la ven”.

Gracias a su horario estelar, es el punto de encuentro familiar. Así lo piensa Juan Carlos Barry, quien define a la Radio Rochela como la cena para el venezolano. “Todos los lunes a las ocho de la noche, la gente se conecta a disfrutar el programa”.



Detrás de cámaras

Los jueves y viernes son los días de grabación. Es tiempo de trabajo, de disfrute y encuentro para el equipo.

Coco Sánchez, quien interpretó a Manuel Sosa en la parodia de la novela Calle luna, calle sol, describe la escena de grabación con sus personajes: “Cayito es nuestro papá y Pepeto es como el abuelo. Cayito pone orden, mientras que el abuelo es el más consentidor, el alcahuete”.

Sin saber que su compañero de trabajo había hecho esa confesión “íntima” de la grabación, Cayito y Pepeto, cada uno desde su tribuna, le dieron la razón:

Cayito: “Yo pongo el ejemplo, llego con el libreto aprendido. Procuro enseñarles la disciplina de hacer el trabajo con espontaneidad porque yo vengo de la televisión en vivo, donde no existía el video tape y se tenía que salir al aire”.

Pepeto: “Es un momento de relax, de alegría y simpatía. Me encanta venir a grabar, es un bochinche”.

Ese ambiente amistoso es el que hace que Elisa Parejo desee con ansias compartir esos momentos de grabación. “Son de alegría, de contar chistes, de risas constantes. Lo problemas se quedan afuera.”

Igual le ocurre a Norah Suárez, quien actualmente hace el papel de “La Cajera Mártir” y a quien el público recuerda como “Escarlata”: “Si estoy enferma, apenas me dicen grabación, se me quita todo el malestar”.

Esa camaradería es la que hace que, los que se fueron, como Carlos Rodríguez -quien lleva dos años retirado del programa-, acostumbren a reunirse con los rocheleros, con quienes comparten como una familia. Rodríguez dice que, en las grabaciones, él promovía el desorden.

Radio Rochela recuerda el valor del papel del humorista en la sociedad. Según Cayito Aponte, “el humorista es la válvula de escape de la olla de presión, la vía a la paz y la búsqueda para buscar la solución a los problemas en función de la fraternidad”.
Algo más para saber y recordar…

Radio Rochela es el programa humorístico más longevo de la historia según el Récord Guinness, del que se hizo merecedor cuando sólo contaba con poco más de 40 años.

El sketch de Los wooperó batió récord de audiencia: alcanzó 94,8% de share.

“Aflojaaa”, el grito de “El chévere”, personaje de Charles Barry, fue uno de los emblemas del Show de las Doce.

José Ernesto López, “Pepeto”, asegura que el nombre de Radio Rochela se lo puso el actor Edmundo Valdemar.

El papel de Chepina Viloria fue el más complejo para Emilio Lovera. Según sus palabras, debía parecer mujer, actuar como tal y cambiar su género sin verse homosexual.



Cuna de humoristas

De esa primera tanda de humoristas, además de Cayito Aponte, Charles Barry, José Ignacio Cadavieco y Juan Ernesto López -conocido como Pepeto-, también están Fina Rojas, Ricardo Pimentel, Juan Corona, Roberto Hernández, Pedro Elías Belisario, Irma Palmieri, Argenis Angarita, Virgilio Galindo, Jorge Tuero, Kiko Mendive, Marta Olivo y Elisa Parejo.

La generación que los relevó estuvo formada por las figuras de Marta Piñango, Nelson Paredes, Pedro Soto (El gato), Norah Suárez, Carlos Rodríguez, Lilita Pestana, Américo Navarro, Henry Rodríguez, Honorio Torrealba, Nelly Pujols, Ricardo Grüber, Nené Quintana, Laureano Márquez y Emilio Lovera.

En el staff de los actores más recientes, se encuentran Gladiuska Acosta, Coco Sánchez, Karen Leyva, Marinés Hernández y Roy Díaz.

Dos de los actores de la actual plantilla son hijos de dos inolvidables humoristas que formaron parte de la primera etapa del programa.

Félix Granados se califica como un buen hijo de RCTV, ya que lleva 16 años trabajando en Radio Rochela. Su padre, César Granados “Bólido”, es recordado especialmente por su imitación del ex presidente Luis Herrera Campins. La oportunidad de trabajar en el canal se dio por casualidad, cuando fue a llevarle una carta a su papá y le hicieron un casting. Félix asegura que todo lo que ha aprendido fue gracias a su papá y a esa generación de humoristas como Pepeto y Marta Piñango.

Otro de los actores, Juan Carlos Barry, suma 20 años en el programa. En sus inicios, él no buscaba la oportunidad: se dio gracias a un almuerzo al que invitó a su papá, Charles Barry, y ese jueves de grabación había faltado uno de los actores, así que actuó como sustituto. Su ensayo fue tan exitoso, que empezó a trabajar por destajos, hasta que dejó de lado la profesión de turismo y hotelería para dedicarse a la pasión que había descubierto: el humor en la pantalla chica. “Yo puedo decir que, gracias a los consejos de mi papá y al apoyo del público, estoy donde estoy”.


Fuentes: Revista Sala de Espera

domingo, julio 04, 2010

Jacinto Convit, gran científico que ha dado Venezuela

Este insigne médico venezolano, con más de 72 años de ejercicio explica que nunca tuvo interés alguno de trabajar en el lado privado de la medicina, cuenta con 51 años de labor ininterrumpida en el Hospital Vargas (Caracas-Venezuela) y 35 años en la conducción del Instituto de Biomedicina.
Genio nacido el 11 de septiembre de 1913 en la parroquia La Pastora. Hijo de inmigrante catalán y de madre venezolana de origen canario, inició sus estudios en el Liceo Caracas. Tiene en su haber innumerables reconocimientos entre ellos el Premio Principe de Asturias 1987.


La noticia que nos ocupa ahora es que el equipo que comanda este insigne científico ha logrado crear las  vacunas contra cáncer de seno, cólon y estómago en el hospital Vargas
En una entrevista para este rotativo, Jacinto Convit nos cuenta, con la sencillez propia del galeno de antaño, “hemos desarrollado a través de terapias de inmunología la vacuna contra el cáncer de seno, de cólon y de estómago”.
Acompañado de una gran sonrisa, el invaluable científico venezolano, lanzó este enunciado sin ton ni son, en este sentido agregó que “el precio es enorme para combatir estas enfermedades, las terapias de quimioterapia son sumamente costosas para los pacientes, la quimio puede costar cerca de 3.000 dólares, la vacuna que venimos desarrollando en inmunoterapia del Vargas es gratuita”.

El investigador comentó que tal vacuna está compuesta por células mutantes del paciente, las cuales poseen varios tipos de células y no una sola, “la mutación es la que provoca la recaída más adelante en el paciente, al combinar un gramo de células cancerígenas que tan sólo tienen si acaso el costo de 5 dólares, el paciente desarrolla una mejoría en su propio organismo por la producción de anticuerpos que destruyen las células cancerígenas”, reiteró.

Sin embargo, no todo queda allí, el especialista en enfermedades parasitarias, indicó que ha obtenido grandes resultados en los pacientes a quienes se les ha suministrado esta vacuna, en mención especial a las afectadas con cáncer de seno, que a juicio de esta eminencia “son las que asisten a nuestro recinto, con una inmensa fe y en gran cantidad”.

Por lo que sostiene, “como esta vacuna no hay ninguna, en el país no es frecuente la producción de vacunas, somos más bien quienes las recibimos de otros países”.

Emocionado y con una lucidez increíble afirmó que “desde el Hospital Vargas queremos contribuir en la vida de los pacientes, queremos impartir tratamientos, no buscamos dinero de nadie, sólo llamamos a los enfermos para que asistan a este instituto”.

El talante de este genio y las ganas de hacer el bien al prójimo siguen intactas a pesar del paso de los años, aluden a un médico comprometido y un legado de vida sin distinción, “uno trabaja para la gente que sufre, que no tiene dinero no hay nada más precioso que ver que la enfermedad se cura, el médico no debe enriquecerse con esta carrera, venimos a salvar vidas, esa es la paga más invaluable del mundo”, concluyó el hijo consentido que ha dado la parroquia La Pastora.




Con una sonrisa afable y una tranquilidad envidiable en medio del bullicio caraqueño, se encuentra el Dr. Jacinto Convit, rodeado de premios y placas de reconocimientos bien válidos, uno de los más grandes científicos que ha dado Venezuela, se mantiene a cargo de la dirección del Instituto Nacional de Biomedicina del Hospital Vargas, a sus 92 años atiende bien dispuesto a sus pacientes tres veces por semana.

Cursó el bachillerato en el Liceo Andrés Bello, alumno destacado del gran maestro Rómulo Gallegos en la cátedra de Filosofía y Matemáticas, sin duda la emoción destila en la límpida mirada de sus ojos azules, al rememorar su juventud el reconocido académico expresó: “Qué buenos recuerdos, un profesor ejemplar de talante visionario”.

En 1932 ingresó a la escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela donde obtuvo el título de Doctor en Ciencia Médicas en 1938.

Una invitación le cambiaría la vida y demarcaría su destino en el año 1937, el doctor Martín Vegas conocido pionero en los estudios sobre la lepra dio a conocer a Convit, la vieja casona de Cabo Blanco en el estado Vargas, la cual albergaba a cientos de pacientes afectados por lacería o lepra.

En aquel tiempo esta enfermedad era el causal del prejuicio más arraigado dentro de la sociedad, a los leprosos se les encadenaba y eran custodiados por autoridades policiales, imagen que definiría el carácter humano de Convit, quien ante tal maltrato, exigió a los guardias un mejor proceder con los enfermos.


La compasión y el querer por los pacientes no tuvieron límites en Jacinto Convit, quien unió esfuerzos junto a seis médicos venezolanos y dos italianos, para encontrar la cura a esta enfermedad.

Luego de varias investigaciones con el único remedio empleado en estos pacientes, el aceite de Chaulmoogra, pudieron comprobar que el compuesto de Sulfota y Clofazimina podía fungir con gran efectividad en contra de este mal, lo que conllevó el cierre de las conocidas leproserías donde los enfermos eran encerrados y vejados en su condición humana.

En el año 1988, los grandes avances en estudios epidemiológicos, le valieron una nominación al Premio Nobel de Medicina, por el descubrimiento de la vacuna contra la lepra, la cual resultó de la combinación de la vacuna de la tuberculosis con el bacilo Mycobacterium leprae. Un año antes de esta nominación, Convit recibió un premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.




Fuente: Diario 2001
Jacinto Convit Blog

miércoles, junio 30, 2010

La película venezolana "Hermano" gana el gran premio del Festival de Cine de Moscú 2010

La película "Hermano", del realizador venezolano Marcel Rasquin, conquistó hoy el "San Jorge de Oro" del XXXII Festival Internacional de Cine de Moscú (FICM).


Rasquin recibió la preciada estatuilla de manos del gran cineasta francés Luc Besson, presidente del jurado de esta edición del FICM, por cuyo máximo galardón competían 16 películas, entre ellas la española "A la deriva", de Ventura Pons, y cintas de países como Suecia, República Checa, Serbia, Alemania, Rusia, Turquía y Francia.




 
La cinta narra la vida de dos hermanos a quienes se les presenta una oportunidad única de escapar de su realidad social cuando un cazatalentos los invita a unas pruebas en el Caracas Fútbol Club, pero una tragedia les obligará a elegir entre la unión de la familia, el sabor de la venganza o el sueño de sus vidas. Bromeó, que la coincidencia con el Mundial de Fútbol es mera casualidad, "fue una alineación de planetas".

El film es el primero tanto para el novel director como para el protagonista, Fernando Moreno, que encarna al personaje de Daniel. Ambos relataron que el trabajo "ha sido una labor titánica y muy difícil, cada etapa de la película ha sido mucho más complejo" de lo que se esperaban. El realizador lamentó la situación de la industria del cine en su país, donde se producen, en el mejor de los casos, diez películas al año. Conseguir la distribución fuera de Venezuela es todavía más dificil, según precisó.

Precisó que "si bien hay una parte de Venezuela que está plasmada ahí y se parece mucho a la película", en su aproximación artística no buscaba rodar un documental.



Fuente: Globovision
Entrevista con Marcel Rasquin

Hermano


Promete


  • Marcel Rasquin
Director de cine
 
-Isbel Delgado idelgado@el-nacional.com
-Fotografía Efrén Hernández cien100@gmail.com
 
Los autores de piezas audiovisuales siempre tienen una tarea titánica por delante ­si de verdad son buenos­: darle una mirada distinta a la cotidianidad, re-crear lo que se da por sentado para hacer algo nuevo. Marcel Rasquin, un comunicador social egresado de la UCAB en mención audiovisual, reveló, desde temprano, su interés en marcar la diferencia. Su tesis Sóbate que eso se hincha ­sobre publicidad de alto impacto­ obtuvo el premio Carlos Eduardo Frías en el año 2000, lo que le permitió hacer un postgrado de Cine y TV en el Victorian College of the Arts en Melbourne, Australia.

Happy Endings, uno de los cortos que realizó durante su estadía en ese país fue merecedor de los premios a mejor edición, mejor película, mejor potencial de exhibición teatral y mejor talento emergente de dirección. A su regreso a Venezuela, Rasquin se dedicó a trabajar como director de comerciales, documentales y videoclips. Sin embargo, ya desde su temporada de estudiante de postgrado venía trabajando en la idea de hacer un largometraje sobre dos hermanos que sueñan con triunfar en el mundo del fútbol profesional en un país dominado por la pasión beisbolera. El proyecto se vería materializado bajo el nombre de Hermano, una película escrita y dirigida por Rasquin, filmada en dos meses en sectores populares caraqueños y con la participación de noveles talentos actorales que podrán ser vistos a partir del 2 de julio en las salas de cine nacionales. Rasquin resume la esencia de su trabajo como director como el ojo avizor que detecta aquello que atenta contra la verdad que quiere contar: "La pantalla es un detector de mentiras, y el que tiene que tener el olfato para detectarlas es el director". Que la trayectoria que empieza a construir, hable por él.
 
Fuente: Todo en Domingo


________________________________________________________________________________

“Hermano” arrasó en el Festival de Cine de Moscú
29-06-2010
La película venezolana Hermano, dirigida por Marcel Rasquin, y producida por Enrique Aular y A&B Producciones, resultó la gran ganadora del codiciado premio a la “Mejor Película” (San Jorge de Oro) en la competencia oficial del 32 Festival Internacional de Cine de Moscú.
Compitiendo con películas de todas partes del mundo, “Hermano” destacó por su frescura, calidad y poderosa historia. La obra también resultó ganadora del Premio de los críticos rusos y el Premio del público, este último otorgado en base a la votación de todas las personas asistentes al festival.
El Festival de Cine de Moscú es uno de los festivales más prestigiosos del mundo, es un festival serie A perteneciente a la FIAPF, la federación que agrupa a los mejores festivales del mundo, como Berlín, Cannes, Venecia y San Sebastián.
El presidente del jurado es el reconocido director francés Luc Besson, muy conocido por la película “El Quinto Elemento”, así como otra gran cantidad de producciones.
La película narra la vida de dos jóvenes que sueñan con convertirse en jugadores profesionales. Daniel (Fernando Moreno) es un delantero excepcional, un fenómeno. Julio (Eliú Armas) es el capitán del equipo, un líder nato. Son hermanos de crianza y juegan fútbol en su pequeño barrio: La Ceniza.
La oportunidad de sus vidas llega cuando un cazatalentos del Caracas Fútbol Club los invita a unas pruebas en el equipo. Pero la vida del barrio se interpone y una tragedia los sacude. Ellos tendrán que decidir sus destinos sobre una cancha de tierra. ¿Qué es más importante?: ¿La unión de la familia o el sueño de sus vidas? Agencias.


.


lunes, junio 28, 2010

domingo, mayo 09, 2010

Los rincones de Uslar Pietri

Símbolo de la intelectualidad del siglo XX, la Casa Uslar fue el remanso del escritor, político y pensador. Su biblioteca fue el recinto de un caudal de conocimientos, que hoy invita a los que fueron sus “amigos invisibles” a recordar su existencia y reflexiones



Arturo Uslar Pietri tuvo muchos libros, pero una sola casa. Ubicada en la calle Los Pinos, en La Florida, está el espacio declarado patrimonio cultural que respira historia, pensamiento, crítica y conocimientos. Un lugar privilegiado, en sus tiempos casi un oráculo que fue visitado por muchos y cuyas paredes “vieron” pasar a los más renombrados intelectuales, artistas y políticos el siglo XX.
Es cierto que otras viviendas formaron parte de la vida de Uslar Pietri: la casa de Maracay donde transcurrió su infancia y adolescencia; una que otra pensión caraqueña durante sus primeros años de estudio en la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela; el apartamento de París, en el cual permaneció durante cinco años cuando fue enviado como Agregado Civil a la Legación de Venezuela y el apartamento cercano a la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde pasó su exilio después del golpe militar de 1945 que derrocó al entonces presidente Isaías Medina Angarita. Pero ninguna como la casa que se levanta a los pies del Ávila, donde vivió con su esposa Isabel, vio crecer a sus dos hijos, Arturo y Federico, y dejó su último suspiro de vida, en 2001.
Comprada en 1941, la casa de Arturo Uslar Pietri reúne a dos grandes venezolanos: Carlos Raúl Villanueva, quien fue su arquitecto, y el escultor Francisco Narváez, cuyas manos tallaron la biblioteca, toda una obra de arte que albergó cerca de 20.000 libros.
“Cuando Uslar Pietri salió al exilio, hubo un intento de saqueo de su casa. Sus libros fueron salvados por Narváez, quien fue un gran amigo desde su estancia en París. En aquel entonces no había tantos libros, pero él quería salvarlos porque sabía que eran el corazón de Arturo”, cuenta el Dr. José Rafael Revenga Gorrondona, cuyo padre cultivó una amistad con el escritor desde la infancia. “Cuando papá se reunía con Arturo siempre era una fiesta. Recuerdo cuando lo llamaba y le decía ‘vamos a salir a comernos una pizza?. Entonces iban con sus esposas al restaurante Vesubio, en la Floresta”.
Algunos años antes de fallecer, Uslar Pietri cedió sus libros a la Universidad Metropolitana. Hoy se encuentran catalogados e indexados en el Celaup, Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri. “Él quería que estuvieran en un sitio donde fueran aprovechados y se mantuvieran activos, más aún si eso beneficiaría la formación de los jóvenes estudiantes, porque esa fue una de sus grandes pasiones: la educación venezolana”, agrega Revenga, quien explica que la biblioteca ahora contiene ejemplares producto de donaciones, en especial la colección de Rafael Pineda, crítico de arte.





Escribir para no olvidar
“Aquí hay una atmósfera que pertenece a Arturo”, afirma Revenga, mientras describe los rincones de la vivienda. Cuenta que la biblioteca era el gran sitio de reuniones y que por allí pasaron muchos personajes de la política, historia y literatura nacional e internacional, así como también numerosos estudiantes que fueron a hacerle alguna consulta y para quienes siempre existiría tiempo.
“Hay objetos que son pequeñas memorabilias de este lugar, como un teléfono antiguo por el cual se daban las comunicaciones interministeriales con el Gobierno, cuando Uslar Pietri fue Ministro del Interior y Ministro de Hacienda durante la presidencia de Medina Angarita. Además, él cedió todos sus papeles personales, notas y correspondencias a la Fundación Polar, y ahora están magníficamente conservados en el Museo Histórico Lorenzo A. Mendoza, ubicado en la esquina de Veroes”, explica Revenga.
María Dolores Morillo, mejor conocida como “Lola”, atendió a Don Uslar durante 20 años, lo que le da propiedad para hablar acerca de su rutina en la casa. “Él era una persona muy activa y disciplinada con los horarios. Su jornada comenzaba tempranito por la mañana y su periódico tenía que estar a las seis en la salita de espera, para leerlo antes de bajar a desayunar a un cuarto para las ocho. Luego se ponía a leer y a escribir en su sala de trabajo, al lado de la Biblioteca, o recibía a quien viniera a entrevistarlo hasta un cuarto para la una, cuando almorzaba. Después hacía una corta siesta y seguía trabajando hasta el final de la tarde, que se ponía a escuchar música clásica hasta un cuarto para las ocho cuando, puntualita, le servía la cena”.
Lola cuenta que Don Arturo no dejó ni un día de leer o trabajar en sus escritos, porque él creía que era la mejor manera de mantener su mente activa y de que no se le olvidara nada. Eso sí, cuando llegaba la hora de descansar, las luces tenían que estar apagadas y si no, le decía: “Lola, ¿las cucarachas leen?”.
“A él le interesaba mucho mantenerse al día acerca del panorama internacional, y en el tiempo en el que no existía Internet, había que leer mucho. Sobre la mesa de su estudio siempre tenía libros, revistas y las últimas novedades literarias que yo revisaba sin que él se molestara, porque a él le gustaba que uno fuera curioso y quisiera aprender”, agrega Revenga.
Una anécdota que no todos conocen y que su amigo quiso compartir, es que cuando él llegó a París coincidió con los escritores Miguel Ángel Asturias y Alejo Carpentier. Se encontraban en las tardes en los cafés parisinos hasta buena parte de la madrugada, mientras intercambiaban alumbramientos intelectuales: Uslar Pietri compartía la redacción de Las Lanzas Coloradas y Asturias le leía pasajes de las Leyendas Guatemaltecas. Años más tarde, Uslar Pietri le abriría las puertas de su casa a Asturias, Carpentier y a otros no menos conocidos como Jorge Luis Borges, el Príncipe de Asturias, entre otros.





Un pulmón de cultura para la ciudadPero Arturo Uslar Pietri no era un hombre de objetos, sino de saber. Por tal razón, después de su fallecimiento, su casa no podía quedar para ser un simple museo. “En un viaje que yo hice antes de que se celebrara el centenario del nacimiento de Don Uslar, encontré casas hermosísimas como la de Pablo Neruda, en Santiago de Chile; la de Rafael Alberti, en Cádiz, y se me ocurrió plantearle a Federico Uslar: ¿Por qué no crear la casa de Uslar Pietri?”, explica Antonio Ecarri Angola, quien es, desde 2006, Presidente de la fundación homónima que hoy impulsa un modelo centrado en la educación.
“Esta casa significa mucho para los venezolanos y por eso queremos que sea un pulmón de cultura para la ciudad, un sitio de encuentro cultural que inspire. Para lograr este propósito, necesitamos acondicionar los espacios para que haya una tiendita del libro, un pequeño café, un área para obras de teatro infantil y foros. De eso se trata el proyecto del Centro Cultural de Eventos y para ello nos hace falta uno o varios entes que quieran colaborar con la restauración”, declara Ecarri.
No se trata de hacer una apología a Don Uslar, sino de llevar a la práctica su pensamiento, sus valores y esa capacidad que tuvo de crear géneros literarios. Por ello Ecarri invita a los que estén interesados en conocer más acerca de la fundación a visitar la página web wwww.casauslarpietri.com, donde también podrán hacer un recorrido virtual por la vivienda, comunicarse por los teléfonos (0212) 730-4061 / 730-2571 o, si desean, adentrarse en los rincones de esta casa, que inspira a ser venezolano.






miércoles, abril 28, 2010

Virginia Ramírez, pianista del mundo

La joven y talentosa pianista venezolana, compositora y pedagoga Virginia Ramírez hizo un alto en sus múltiples ocupaciones para conversar con los lectores de Sala de Espera con relación a su formación musical, trayectoria profesional, grabaciones discográficas, giras internacionales y planes futuros. A continuación, presentamos el texto de ese interesante diálogo.

“Manos y alma es una producción artística que, sin ser altamente pretenciosa, es rica en refinamiento, elegancia, swing y creatividad…”

Pablo Aguirre. BBC de Londres, marzo 2009.

“Sin duda, este es un excelente trabajo que pasará a ser referencia obligada de las nuevas generaciones. Sólo me queda felicitar a Virginia por este logro. ¡Éxitos!”


Aquiles Báez, Nueva York, febrero de 2009.




Por Germán Alirio Luna – Fotografía Emilio Méndez




-¿Cómo fue tu primer contacto con la música?-Desde niña, antes de nacer, mi mamá Enriqueta me cuenta que ella pasaba horas con los audífonos en la barriga y me ponía a escuchar música clásica... Bach, Mozart, Vivaldi, Rachmaninov, Chopin, entre otros. Después que nací, en la casa siempre estaba en contacto con la música. Mi papá, Asdrúbal Ramírez, me despertaba en las mañanas con canciones venezolanas. Él tocaba el cuatro o la guitarra y cantaba. La verdad es que no me gustaba levantarme tan temprano para ir al colegio, así que él se invento lo de las canciones para despertarme... pero igual yo quería seguir escuchando las canciones y no ir al colegio (risas).

También recuerdo que cuando me llevaba al colegio iba cantando canciones como “Ansiedad”, “María Antonia” de Gualberto Ibarreto, tangos como “Adiós Muchachos”, joropos y valses, entre otros géneros. También tuve la influencia de mi hermano Carlos Eduardo Arellano, quien es un excelente músico de jazz… siempre lo escuchaba tocar e improvisar con la guitarra. Además, tenía acceso a su discoteca, de la cual siempre andaba sacando discos, a veces sin permiso (risas). Me emocionaba mucho con su grupo de rock “Kristal”, porque sus inicios fueron en el rock y luego se movió hacia el jazz... por eso el tiene ese sonido y esa manera de improvisar tan original. Admiro mucho a mi hermano y he aprendido cosas muy importantes del jazz y de la música gracias a él.

-¿Influyó tu familia en tu vocación?-Sí, mi papá Asdrúbal Ramírez era músico, tocaba guitarra, cuatro y cantaba, y a mi mamá siempre le gusto cantar. Cuando niña cantó mucho en corales, mientras que mi hermano es un excelente guitarrista de jazz, compositor, arreglista y experto en tecnología midi. Ellos ejercieron una gran influencia en mi vocación y en mi decisión de ser músico profesional.



-¿Quienes fueron tus primeros maestros y qué aprendiste de ellos?-Mis primeros maestros en la escuela de música Miguel Ángel Espinel de San Cristóbal fueron el profesor Edgar Vásquez en el piano y Eleodoro Contreras en teoría y solfeo. Con ellos di mis primeros pasos formales en la música a los 7 años. El profesor Rufo Pérez Salomón, director de la escuela de música, aclaraba mis dudas en los pasillos de la escuela y conversaba conmigo en los recreos. También nos visitaba en casa cuando hacíamos veladas musicales. De mis maestros aprendí el valor de la disciplina, el estudio y la constancia, fue una época muy bonita.

-Básicamente, tu formación como pianista la realizaste tanto en Venezuela como en Cuba. ¿Qué recuerdos tienes de esa época de estudiante?-Aquí en Caracas estudié piano clásico en la Escuela José Lorenzo Llamozas con la profesora Olga Capriles, Historia de la música con el profesor José Peñín, armonía e improvisación con el profesor Gerry Weil y, paralelo a esto, estaba estudiando en la escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela. Allí también veía algunas materias de música como teoría y solfeo, historia de la música y estética. Hice algo de teatro con el profesor Nicolás Curiel e Isaac Chocron; luego conocí a Emiliano Salvador y su banda e hice amistad con todos sus músicos. Entonces surgió la idea de ir a Cuba a estudiar, porque estaban ofreciendo becas. Me gané una y me fui... recuerdo mucho a los maestros de la Escuela Nacional de Música de la Habana: a mi maestro Andrés Alén Rodríguez, a Loly Novas, su esposa... a María y Roberto Urbay, Hildamellis Chang, Manuela Echeverría y Alina Castro, entre otros con los que tuve la suerte de contar mientras estudie allí. Recuerdo que era una escuela de mucha disciplina y estudié mucho la música clásica: preludios y fugas de Bach, estudios de Chopin, Rachmaninov, Stravinsky y también música latinoamericana como Villalobos, Ginasteras y Ernesto Lecuona. Estudié con Andrés Alén armonía e improvisación, iba mucho a conciertos de jazz y grupos de timba cubana como Irakere, los Van Van, Ng La Banda, Gonzalo Rubalcaba, Emiliano Salvador, Felipe Cabrera y pude ver en los festivales de jazz de la Habana a músicos como George Benson, Winton Marsalis y Charlie Headen, entre otros. Estuve siempre en contacto con músicos populares y de jazz en esa época.

Venezuela es un país de grandes pianistas (damas). Sólo por citar, daré tres nombres: Teresa Carreño, Clara Rodríguez y Gabriela Montero.



-¿Piensas que esta profesión es para damas o, por el contrario, como dijo Brahms en una oportunidad al referirse a Teresa Carreño, ella gustaba como pianista porque tocaba como un hombre?-Pienso que el piano es un instrumento para damas y caballeros... siempre que se conozca a profundidad y se sepan aprovechar al máximo todas sus posibilidades y su infinita gama de colores y dinámicas. El piano siempre nos sonríe y nos abre las puertas a su mundo mágico. A estas tres ilustres del piano que mencioné anteriormente las admiro con el alma. Ellas han realizado importantes aportes al mundo del piano en Venezuela, en especial Gabriela Montero. Me impresiona por su capacidad y genialidad para improvisar, su técnica y musicalidad son extraordinarias.

-¿Cuándo empieza tu enamoramiento con el jazz?-Desde que descubrí los discos de Bill Evans en el estudio de mi hermano Carlos Eduardo. Tenía como 12 años y me sentí muy impresionada. Hable con él y me explicó brevemente sobre el jazz, fue la primera vez que escuché ese nombre. Carlos tenía un estudio de grabación en la urbanización Santa Rosa y yo iba para allá a grabar mis primeras composiciones con su teclado, y lo escuchaba tocar. Él no hablaba mucho, la verdad. Tocaba más de lo que hablaba, lo cual a veces me desesperaba un poquito (risas). Entonces me empecé a sentir muy enamorada del jazz, y fue tan fuerte que grabé un casete con mi voz, y decía: quiero ser jazzista… lo repetía miles de veces. Después mi papá se encontró el casete y se echo a reír, me llamó y me dijo: “hija, ¿qué te ocurre? ¿Por qué grabaste esto?” Yo le contesté: bueno papi... es que me gusta mucho el jazz.

-¿Piensas que en nuestro país hace falta más difusión del jazz y los géneros afines?
-¡Sí! Creo que sería muy bueno que pasaran más programas de jazz en la televisión y en la radio, que este tipo de música tuviera mayores espacios y más locales donde tocar. Entre la década de los ochenta y los noventa había aproximadamente 70 u 80 locales de jazz en Caracas. Sitios como la Menta, Café Cristal, Café Brasil, los Pida Pizza, el Caracas Jazz Club — dirigido por Jacques Braunstein-, Mr. Ribs, el hotel Aventura en San Bernardino, la Girafe, el Ático, entre otros... yo no vivía en Caracas en esa época, pero toda esta información la tengo por mi amigo, el trompetista cubano Julito Mendoza. Venezuela ha tenido un movimiento jazzístico importante desde 1951 y muy buenos músicos de jazz, sería muy bueno que ahora, cuando hay tantas propuestas nuevas vinculadas al jazz, se le diera mayor importancia.



-Háblanos un poco de tu primera producción discográfica.-Se llama Espiral de fuego y fue una experiencia muy linda, y un poco difícil por ser mi primer disco. Allí grabé ocho composiciones mías: “Espiral de fuego”, “Sr. Millán”, “Preludio para Boby”, “Café 6”, “120 y 9na”, “Don Alen”, “Regresando” y “Domingo por la tarde”. No me canso de escuchar este disco, que se encuentra muy ligado al jazz latino, a la fusión, a la música venezolana. Lo grabamos en los estudios del ingeniero Ricardo Landaeta en el Cafetal, en la calle el Limón. Tengo muy bonitos recuerdos de los ensayos; algunos se hicieron en el Juan Sebastián Bar y otros en mi casa. Carlos Sanoja y Willy Díaz estuvieron como invitados en el tema “Don Alen” y en los ensayos nos divertíamos mucho. También grabé temas standars venezolanos como “Tonta, Gafa y Boba” del maestro Aldemaro Romero, “El Frutero” de Cruz Felipe Iriarte y “El Diablo Resuelto”, un arreglo del “Diablo Suelto” de Heraclio Fernández. En la batería y el bajo grabaron Miguel Hernández y Carlos Rodríguez.

Antes de este disco, grabé un “demo” que se llamó “jazzeando”, que contiene temas de jazz como “Stella by Starlight”, “Mambo Influenciado”, “Mimis” —un tema de Felipe Cabrera, el bajista cubano-, “Summer Time” (cantado) y “Billes Bounce”. Era mi carta de presentación cuando trabajaba en el Juan Sebastián Bar, en el año 2000. Aquí grabaron Willy Díaz en la batería, Marcos Romero en el contrabajo y Oscar Rojas en la percusión.

-Coméntanos de tus presentaciones en Europa, ¿qué cosas buenas te dejaron?-¡Han sido experiencias maravillosas! En Londres, en el Bolívar Hall, fue muy emocionante sentir cómo el público disfrutaba la música venezolana y cómo, al final del concierto, pidieron un bis con todas sus fuerzas... y el público palmeando el ritmo del seis con “Catira”, joropo de Antonio Lauro que interpreté como bis. La entrevista en la BBC de Londres con el locutor Pablo Aguirre en el programa Notas de jazz fue también algo importante y enriquecedor. En el sur de Francia, en Lozere, donde estuve hace poco, presente mi disco Manos y alma en distintas emisoras. También participé en un concierto en Montpellier junto con otros músicos en apoyo a la radio Divergence, donde está el programa Orinoco, un importante espacio de jazz trasmitido desde Francia y muy escuchado en Venezuela por amantes del género, conducido por el locutor Gilles Bégue, un melómano que tiene 20 años viniendo a Venezuela con su esposa Daniela en sus vacaciones. Le encanta nuestro país y ha entrevistado a muchos músicos venezolanos como el Pibo Márquez, el cuarteto de clarinetes, María Alejandra Rodríguez, entre otros.

-Cuéntanos alguna anécdota interesante durante tu vida como músico profesional-Bueno, hay varias… la más reciente fue en la grabación de mi segundo disco, Manos y alma. El primer día de grabación cite a Roberto Koch para grabar un tema que se llama “Días de julio”. No pudimos ensayarlo, pero salió a la primera toma, ¡fue increíble! El maestro Nené Quintero estaba allí y nos dijo “hagan otra toma, para ver qué pasa”. De hecho la hicimos, pero la que quedó fue la primera.

Hay otra: en un concierto del Festival de Jazz A toda música, en el teatro la Opera de Maracay, estaba tocando con mi banda. Como invitado especial estaba el Goyo Reyna. Hacia el final del tema, el baterista estaba haciendo un solo y el Goyo se quedó muy concentrado, escuchando lo que él improvisaba ...y faltando apenas un compás para que el Goyo entrara con la letra, salió corriendo y llegó justo a tiempo al micrófono, a cantar en el sitio perfecto. Fue muy divertido esto, todos pensamos que se le había olvidado, pero el Goyo Reyna siempre tan genial retomó el tema en el sitio y momento perfecto.

-Preséntanos tu segundo y más reciente CD, ¿quiénes te acompañaron en la grabación y qué respuesta has tenido del público?-Esta fue una aventura atrevida y muy agradable. Grabar con 15 músicos invitados y cuadrar todos los horarios, ensayos y pautas de grabación... ¡¡¡uufffff!!! Menos mal que mi manager, el señor Emilio Méndez, me ayudó en todo esto. Aunque es divertido, a veces es un poquito difícil cuadrarlo todo. En Manos y alma tuve como invitados al Goyo Reyna en la percusión y jaleos flamencos; Aquiles Báez en la guitarra; Jorge Glem, Héctor Molina y Edward Ramírez de C4 Trío; Alexander Livinally en la percusión; Carlos Eduardo Arellano en la guitarra; Roberto Koch en el bajo; Gerry Weil en el piano; Adolfo Herrera en la batería y cajón; Dhiego Maldonado en la batería; Nené Quintero en la percusión; Alexis Cárdenas en el violín y Marisela Lovera en la voz. Son un equipo de trabajo excelente y aportaron muchísimo a este disco, el cual ya está a la venta en tiendas Esperanto, en las tiendas Recorland y la FNAC en París. En el concierto-bautizo estuvieron casi todos menos Aquiles Báez y Alexis Cárdenas, y estuvieron también tres bailadores de los Vasallos del Sol —Marisabel Trejo, Antonio José Laya y Rossmary Rondón-, quienes tuvieron una destacada participación en el Seis con “Catira” y el Calipso. La respuesta del público ha sido muy positiva, es un disco que ha gustado mucho.

-Hemos hablado del pasado. En este momento, deseo que nos digas algo de lo que tienes planificado para el futuro, en materia de giras y grabaciones discográficas.
-Tengo varios proyectos, uno de ellos es la grabación del disco de mi hermano Carlos Eduardo. Él tiene ya la preproducción lista y voy a grabar los pianos y teclados en este disco; también estoy por grabar un disco con aguinaldos del compositor y cantautor Enio Escauriza y estoy planificando un nuevo disco en formato de trío. En cuanto a las giras, tengo varias propuestas para volver a Francia en el próximo verano para realizar una gira de conciertos por el sur de ese país y también para Madrid y Barcelona, en donde están dos músicos venezolanos que admiro muchísimo: Lorenzo Barriendo y Juan Rodríguez. Con ellos tengo varios proyectos en camino.

-De los músicos venezolanos contemporáneos, ¿a quién o quiénes admiras?-A muchos, la verdad. De los pianistas a Otmaro Ruiz, Silvano Monasterios, Luis Perdomo, Gonzalo Grau y Gerry Weil; Silvio Arocha, Roberto Koch, el Goyo Reyna, Gonzalo Teppa, Eddy Marcano, Ignacio Izcaray, Henry Martínez, Guillermo Carrasco, Rodolfo Reyes, David Peña, Ofelia del Rosal, Alexis Cárdenas, el Pollo Brito, Huáscar Barradas, Carlos Eduardo Arellano, Joel Pibo Márquez, Francisco Santangello, Luis Pacheco, Enio Escauriza hijo y padre, Miguel Siso, Rubén Rebolledo, Roberto Girón, Marisela Lovera, Hana Kovayashi, Juan Ángel Esquivel, Roldan Peña, Joshua Sathi, Lorenzo Barriendos, Juan Rodríguez, Nené Quintero, Luisito Quintero, Aldemaro Romero, Otilio Galindez y el pavo Frank. En general, a toda esta nueva generación de músicos que están renovando la música venezolana con sus creativas y originales propuestas.


Fuente:Revista Sala de Espera

martes, marzo 23, 2010

Jesús Soto y el cinetismo

Jesús Rafael Soto nació en Venezuela, en 1923, en una población cargada de historia: Ciudad Bolívar, donde se instituyó la prensa escrita en Venezuela y se fraguó en 1819la creación de la llamada Gran Colombia, inspiración de El Libertador Simón Bolívar. Era una población aislada, sin museos ni actividades del arte. Él mismo ha dicho que aprendió solo el arte de la pintura. Deja su ciudad natal y viaja a Maracaibo, en el occidente del país, para encargarse de la dirección de una escuela de artes plásticas. En 1950 se va a París y allí comienza su carrera de artista creador de nuevas formas.

Alejo Urdaneta: Conceptos e historia, con opiniones del artista



La pintura, en su evolución histórica hasta comienzos del siglo XX, ha sido representativa. Consistía en la reproducción de lo natural, con mayor o menor exactitud. A principios del siglo pasado, Cezanne y luego el Cubismo y sus escuelas impusieron una nueva manera de ver y expresar la realidad. Ya no se ve con la rectitud organizada de las figuras, humanas o no, sino que se deforma y se crea un nuevo valor plástico.

Todavía en estos inicios no se había entrado en el arte abstracto. El arte de la pintura dibujaba rombos, triángulos y poliedros, en composiciones que no se desprendían de la pintura figurativa. No era todavía el abstraccionismo en la pintura; era la simplificación del arte figurativo.

“Mi punto de partida fueron Cezanne, el Cubismo y Van Gogh. Nunca estuve interesado por hacer pintura nacional ni por seguir las corrientes nacionales (…) No había la suficiente información ni formación para entrar en el campo de la creación pura.” (Soto)

Comenzó así el itinerario de Soto en la búsqueda de su creación propia, orientado hacia el arte abstracto que surgía en Francia; pero no se quedó allí y dio un paso más: convertir el cuadro en espacio real, no una imitación del espacio y del movimiento. Lo que hacía la pintura figurativa expresaba simbólicamente el espacio y el movimiento mediante la representación de las figuras: estaba implícito pero no tenía su propia realidad.

Ya se define el origen del arte cinético, en el que el espectador participe en la creación de ese espacio y de ese movimiento: El arte en movimiento.

“Lo importante para mí era encontrar el modo de poder separar definitivamente la abstracción de la figuración, sin dejar de ser pintor (…) Mi preocupación fundamental consiste en destruir la forma en busca del movimiento dentro de la bidimensionalidad (…) La obra figurativa no es una obra abstracta, porque utiliza todos los medios tradicionales expresivos de la pintura figurativa, sin mostrar el objeto.” (Soto)



El artista venezolano recurre a la superposición, por ejemplo, de dos formas abstractas, de plexiglás, que con el movimiento del espectador se desplacen una sobre otra creando una vibración.

Entiendo que resulta difícil explicar con la palabra el efecto visual, plástico, de un “penetrable” de Jesús Soto, pero sí puede darse una aproximación a la obra realizada con ese método de composición.

(“El “penetrable” es una estructura de cuerdas en la cual el espectador se introduce y obtiene una visión deformada, gris y temblorosa que borra la figura humana y la hace reaparecer en medio de una lluvia de cuerdas transparentes.” Cita de Arturo Uslar Pietri, tomada de su obra: Giotto y Compañía: SOTO. Fundación Eugenio Mendoza. Caracas, 1987).



Cuando Soto abandona el material flexible y utiliza las varillas delgadas, de metal, superpuestas sobre contra un fondo de rayas, se crea una ilusión que en realidad no lo es. Hay un espacio real (la distancia entre las varillas y el fondo), y hay también un movimiento real de vibración que se crea al moverse el observador.

“La vibración es una relación existente al margen de los elementos. Ellos sólo sirven para demostrarla. A partir de aquí constato, no ya la pobreza de los medios de expresión figurativa, sino incluso la insignificancia intrínseca de los elementos, descriptivos o no, en el lenguaje plástico abstracto.” (SOTO)

V

“Cada vez que el arte pretende anquilosarse, surge la voz de Dadá que recuerda que el arte es creación constante.” (Soto)



Soto defendió siempre su naturaleza de pintor. Una fotografía no puede dar el sentido tridimensional. Sólo el Cinetismo permite crear esa otra perspectiva de la captación de la obra, y el arte abstracto que se logra con la obra cinética es invención pura, sin correspondencia con la realidad visual de la naturaleza.

Jesús Soto fue un creador de nuevas formas en las artes plásticas. Su genio superó las limitaciones geográficas y sociales de su educación en una población rural de Venezuela, y es hoy día el artista siempre nuevo en la visión y la experiencia vivida por cada persona ante su magnífica obra.

Nuestro artista murió en París, en 2005.

Fuente: Analitica.com