jueves, enero 25, 2007

Patricia Ortega estrena estrenará el documental Brillan Dos soles, dos mundos

Alayde Feifel, protagonista, las nostalgias de Chejendé
Alaydé Feifel baila, danza y vende bisutería, mientras promueve distintas actividades de intercambio e interacción cultural, conciente de la necesidad de abrir puertas a quienes, como ella, llegan a Alemania soñando con un cambio radical en sus vidas. Ella lo logró y parte de esa historia está en la película.


“Fue un tema muy interesante. Le conté a Patricia mis vivencias. Vivo entre dos mundos, dos mentalidades diferentes. Nací en Caracas y me crié en un pueblo de Trujillo, llamado Chejendé. Mi familia paterna los Pargas (con p), vivían allá. Me vine en 1995. Había estudiando derecho, en la universidad Santa María. Pero aquí trabajo como vendedora en una tienda de bisutería...

(...) En el documental hablé de muchas cosas. Narro lo difícil que resulta salir de un país y entrar en otro donde las relaciones entre las personas resultan tan diferentes. Hay quienes pasan tanto trabajo. Llegan soñando que aquí cambiará sus vidas y lo duro resulta sentir que son tus mismos compañeros llegados de Latinoamérica, antes que los mismos alemanes, quienes tratan de hacerte la vida imposible...”.

“Luego apareció Patricia Ortega y nos hicimos muy amigas y la respeto como cineasta. Una mujer trabajadora. Tendría usted que verla corriendo para resolver, ella solita, todos los problemas que competen a la realización de un proyecto como el que decidió realizar aquí...
(...) Tengo mi página en internet, de mi compañía, se llama Alayde.ve; también aparezco en orinocoev.de y allí aparece mis datos y los del grupo de danza al que yo pertenezco”.



Elizabeth Sandoval , una de las protagonistas de “La película nos ayudará”
Elizabeth Sandoval sufre y llora cuando cuenta su historia. A través del filme, los espectadores podrán constatar la humildad, a la vez que la templanza de carácter que tiene esta caraqueña, quien contó que, en 1995, decidió partir para la tierra de los teutones.
“Espero ver la película aquí. Grabé con Patricia porque me dijo que necesitaba alguien para que le contara sus vicisitudes en Alemania. Yo trabajo aquí para el Ministerio de Hacienda. Laboro en la cocina, en una cantina”.

En Caracas trabajaba como peluquera. Previo a ello, realizó experiencia como actriz de relleno en la película Disparen a matar. Allí compartió con Amalia Pérez Díaz y conoció detalles acerca de los secretos del arte de la actuación.
“Conté mi experiencia. Llevo una vida un poco dura. No me puedo desenvolver bien con los niños. Trabajo fuerte, pero no gano lo suficiente. Libro esta batalla diaria para mantenerme. Mi profesión real es la de peluquera y manicurista. Brego por obtener una certificación oficial, que me permita desenvolverme en eso, en lo que verdaderamente sé hacer.
(...) Trabajo por un euro con cincuenta, aquí, en la cocina. Nada fácil. Cocino especialidades de todos los países. Muchas veces he sentido en carne viva los desmanes de elementos xenófobos e intolerantes, pero gracias a Dios, son muy pocos.
(...) Yo perdí un hijo allá en Venezuela. Aquí hay otros quienes están en la misma situación. Hubo un problema con unos visitadores sociales, que me dijeron que no podía regresar allá. No veo a mi hijo desde el 2004. Espero volver a verlo muy pronto. Patricia tal vez me ayude. Confío en Dios que así será”.


La beca que ganó Patricia Ortega, para irse a estudiar cine en Alemania, no fue sino su asunción de un reto espléndido, cuyo resultado, en forma de documental se estrenará, bajo el título de Dos soles, dos mundos.





La película narra los desencuentros culturales de tres mujeres que decidieron radicarse en Europa, dos venezolanas Alaydé Feifel, Elizabeth Sandoval y la chilena Antonia Moreno.
“Las tres protagonistas las conseguí a partir de una convocatoria por internet y concretada en el Eva, el Grupo latinoamericano de Mujeres, que funciona en Stuttgart. Una de esas muchachas, llamada Arline Morillo, me presentó a Alaydé, quien me presentó a Elizabeth y, en el mismo grupo, conocí a Antonia”, confesaba Patricia.
Desde allí partió el guión, dividido en tres partes: El sueño que la indujo llegar; el choque cultural, sus problemas y, al final, la decisión que la proyecta. Antonia regresó a Chile; Elizabeth se siente presa en Alemania y Alaydé, quien se declara alemanizada. Una obra para reflexionar sobre la inmigración.

Fuente: Diario Panorama


1 comentario:

Anónimo dijo...

Trabajo bien hecho.....lamentablemente no refleja la realidad de muchas venezolanas que
viven a gusto e integradas en Alemania.
Faltó una tercera historia sobre todo
de aquellas que llegan y se preocupan inmediatamente por aprender el idioma y las costumbres, sin quejarse de su destino!!!